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soy cofrade desde que nací, me hize de la estrella , soy baratillero, y aunque viva en triana me gusta más la macarena

LA VALIENTE

La histórica salida de la Virgen de la Estrella desde el convento de San Jacinto la tarde del 24 de marzo de 1932. - elcorreoweb.es

Corrían tiempos convulsos en las vísperas de la semana santa de 1932. Saltándose el boicot a la República acordado por las hermandades, la estrella fue la única cofradía que salió. Hubo disparos. Para unos fueron los esquiroles, para otros simplemente unos valientes.

La tarde del Jueves Santo de 1932 un enorme gentío se agolpaba en las calles del centro para ver a la única cofradía que había acordado, no sin polémica, realizar su estación en aquella primera Semana Santa de la II República. Los dos pasos de la Estrella, por entonces una cofradía de escasos recursos e "integrada por personas de la más humilde condición social", salieron de San Jacinto sobre las cinco de la tarde entre los vítores, aplausos y vivas de un pueblo ávido por ver pasos en la calle.

La expectación era enorme, al punto de que en los alrededores del templo trianero -desbordado su atrio por decenas de curiosos- no se podía dar un paso. Relatan las crónicas periodísticas que "en el momento de aparecer la cruz de guía con los dos faroles en la puerta de la iglesia la emoción fue indescriptible(...); los ánimos de los circunstantes prorrumpieron con grandes vítores, estallando una gran salva de aplausos", reflejó en un sabroso relato para la posteridad el anónimo periodista de El Correo en aquel tiempo.

 

Aquel 24 de marzo resultó ser un espléndido día primaveral. En los corrillos previos que se fueron formando en Triana desde las tres de la tarde no se hablaba de otra cosa. Ni siquiera las cartas anónimas, las amenazas queriendo impedir la estación y las intimidaciones recibidas en la hermandad días antes de la salida restaron fuerzas al entusiasmo de los cofrades trianeros por cumplir con sus Reglas. Después de sortear graves dificultades económicas, que le obligaron a aplazar el día de salida del Domingo de Ramos al Jueves Santo, la Estrella iba a poner, al fin, sus pasos en la calle, asunto éste sobre el que se agitaba la pasión de toda una ciudad: ¿actuaba o no correctamente la cofradía trianera al sacar a sus imágenes en medio de un ambiente envenenado y enfrentándose a la decisión unánime del resto de las cofradías? Aunque repudiada por los sectores más conservadores de las cofradías, que a esa misma hora participaban al unísono en una vela ante el Monumento de la Catedral como homenaje al Santísimo, la salida de la Estrella concitó un interés inusitado entre el pueblo.

Una auténtica riada humana se agolpaba por el itinerario a seguir por el cortejo. Sin agobios de horario, el desfile de la hermandad era verdaderamente un paseo triunfal. En recorrer el itinerario desde Triana hasta San Pablo empleó la cofradía más de dos horas. El Señor de las Penas salía en solitario en el denominado paso gótico, adquirido en 1908 a la Hermandad del Calvario, tras el que resonaban las vibrantes cornetas de la banda del Tubero. La Virgen, acompañada por la Banda Municipal, aparecía cobijada por el histórico palio que creara para la Macarena en 1891 Juan Manuel Rodríguez Ojeda, un tesoro del bordado que la hermandad adquirió en 1909 y que sacó de manera continua hasta el estreno, en 1995, del nuevo de Garduño.



A medida que avanzaban las...horas de la tarde de aquel Jueves Santo, la animación iba creciendo. "Por las calles Reyes Católicos y San Pablo se hicieron numerosas paradas para complacer a las cantadoras de saetas, que se mostraban incansables", detalle pintoresco extraído de la crónica de El Liberal. En este ambiente de entusiasmo inenarrable, donde se sucedían las ovaciones con ensordecedores vivas a la Virgen de la Estrella, continuó la cofradía su tránsito. Todo transcurría con absoluta normalidad, hasta que surgieron los primeros incidentes.

Al llegar la comitiva a la altura del Hotel Madrid, hoy edificio de El Corte Inglés de la Plaza de la Magdalena, se desataron varias carreras y desbandadas entre el público originadas por el alboroto causado por manifestantes incontrolados con motivo de la huelga de los dependientes de bares. Las fuerzas de seguridad consiguieron restablecer el orden bien pronto, pero la normalidad sólo duró unos momentos.

Instantes después, al irrumpir en la calle Velázquez, cayó sobre el palio un objeto pesado que produjo extraordinaria alarma. Se trataba de una perilla de cama de forma cilíndrica que el mayordomo de la cofradía recogió con gran serenidad. Trasladado el artefacto con las debidas precauciones al Parque de Artillería para su examen, se comprobó al día siguiente que la perilla en cuestión era una bomba “imperfecta” que afortunadamente no llegó a estallar.La entrada en Campana de la cofradía fue apoteósica, pero ya en la calle Sierpes, cerca del antiguo Kursaal, fue arrojada sobre el paso del Cristo una piedra de gran tamaño, originando desperfectos en uno de los ángeles del paso y cayendo de rebote sobre un soldado de escolta.

El autor de esta agresión, Manuel Fernández Rosas, de 35 años y con domicilio en la calle Alfarería, fue detenido y puesto a salvo de las iras del público, que trató de apoderarse del individuo con ánimo de lincharlo. Pasados estos momentos de confusión, la procesión continuó su marcha triunfal hacia la plaza de San Francisco, donde una comisión de concejales, con el alcalde a la cabeza, José González y Fernández de la Bandera, recibió a la cofradía y le hizo entrega de la subvención prometida (1.000 pesetas) para cubrir los gastos de la salida. Allí se sucedieron nuevamente los vivas, que continuaron hasta la entrada de la procesión en la Catedral.



Eran las ocho y media de la tarde cuando el palio de la Estrella, rodeado de una masa entusiasta, se detuvo ante la Puerta de San Miguel. Inopinadamente, y cuando mayor era el entusiasmo, una mano criminal se alzó entre la muchedumbre desde la parte más próxima a la Plaza del Triunfo, en el recodo que hace allí la Catedral, realizando dos disparos contra el paso de la Virgen, sin que por fortuna alcanzara a la imagen. “Los desperfectos causados al paso fueron la rotura del parabrisas posterior y el agujereamiento del palio”, detalló El Liberal. El pánico fue enorme. “El público saltaba atropelladamente sobre los que caían al suelo, tratando de ganar las puertas del templo para hallar un refugio seguro”, continuaba el periódico.

El autor de los disparos, Emiliano González Sánchez, de 21 años, trató de escabullirse entre la gente aprovechando la confusión de la multitud, iniciándose una arriesgada persecución. Aún con el arma en la mano, el agresor salió huyendo en dirección hacia el Real Alcázar, enfrentándose a varios números de la Benemérita que le iban siguiendo hasta que un ciudadano consiguió detener su carrera propinándole un fuerte bastonazo. Fue detenido en la calle San Gregorio, junto a la casa de la marquesa de Yanduri, no sin antes haber disparado varias veces contra sus perseguidores.

“En las fachadas de las casas números 22 de calle San Gregorio y 5 de la plaza de la Contratación, se advierten impactos de balas, así como en las fachadas del garaje del señor Casanova y casas colindantes”, informó en su edición el periódico La Unión.Después de estos incidentes, la cofradía salió nuevamente a la calle entre unánimes aclamaciones. El itinerario, no obstante, fue alterado para mayor seguridad regresando la procesión por la calle Alemanes, Avenida, Plaza Nueva, Tetuán, Rioja, para posteriormente discurrir por Reyes Católicos hasta su templo.

Según desvelaría la hermandad tiempo después, a la salida de la procesión por la Puerta de los Palos, un anciano vendedor de sultanas informó sigilosamente a un miembro de la cofradía de que un grupo extremista preparaba un atentado de mayores proporciones al paso de la hermandad por los jardines del Paseo de Colón, junto al puente de Isabel II. Enseguida se dio traslado de la información a un teniente de la Guardia de Seguridad, que envió una sección del Cuerpo a caballo para abortar el atentado, sorprendiendo a los pistoleros, que fueron detenidos en su totalidad, episodio éste que no mencionan los periódicos.La noticia de los tiros contra la Estrella había corrido de boca en boca por toda la ciudad. Aún así, miles de sevillanos arroparon a la cofradía en su regreso a Triana.


Ante la fachada del Ayuntamiento, en presencia de las autoridades, Rocío Vega La Niña de la Alfalfa, entonó una saeta cuya letra se hizo célebre: “Se ha dicho en el banco azul/ que España ya no es cristiana, pero aunque sea republicana,/ aquí quien manda eres Tú,/ Estrella de la mañana”. Al dejar atrás el puente, a la entrada de la calle San Jacinto, arrojaron sobre el paso del Señor huevos impregnados de gasolina que, por fortuna, no entraron en contacto con las velas. Sin otros incidentes, poco después de las once de la noche, los pasos de la Estrella regresaban a San Jacinto entre una apoteosis de fervor “cantándose numerosísimas saetas y aclamándose con verdadero frenesí a las sagradas imágenes”, apostillaba El Correo.
Al día siguiente de los hechos, el señor De la Bandera, alcalde de la ciudad, emitía una nota en la que restaba importancia a los que calificó como “pequeños incidentes” ocurridos durante el desfile de la cofradía de la Estrella, y que “tuvieron por único origen el espíritu intransigente de algunos fanáticos que parecía ponían un empeño decidido en que el orden fuera perturbado”. Y continuaba con unas enigmáticas declaraciones en torno a la posible autoría de los alborotos: “Yo pude presenciar uno de esos incidentes y por ello mismo darme cuenta de que aquellos que debieron poner todo su interés en que el orden no fuese alterado, fueron precisamente los causantes de que se hubiera podido alterar”.

Hasta aquí la película exhaustiva y detallada de los hechos acaecidos en aquel ya célebre Jueves Santo de 1932 y que dieron pie a que, pasado el tiempo, se forjara la leyenda de la Estrella como la Virgen valiente. Un gesto ciertamente de valor el de los cofrades de la Estrella, grabado a sangre y fuego en el imaginario de la ciudad, y que aún hoy, cuando a punto están de cumplirse los 75 años de aquella gesta, se presta a interpretaciones muy contrapuestas y equidistantes. Hubo quienes acusaron a la hermandad de esquirola y de bailar al son del Gobierno y la llamaron despectivamente la Republicana; para otros, en cambio, fue simplemente la Valiente.

Pero, ¿qué acontecimientos desembocaron en que Sevilla se quedara aquel año sin cofradías? ¿Por qué el poder cofradiero establecido retuvo a los pasos en sus iglesias a pesar de los desvelos de las autoridades para que no se suprimiera una fiesta de tanto arraigo? ¿Había miedo a que se produjeran incidentes desagradables o realmente hubo un trasfondo político en la negativa de los cabildos a sacar los pasos? Las respuestas a estas interrogantes hay que rastrearlas en el ambiente de crispación y enfrentamiento que presidió las tensas relaciones entre la Iglesia y el Estado a raíz de la caída de la monarquía y la proclamación en abril de 1931 de la II República.

La nueva Constitución legalmente vigente sancionó la separación absoluta entre Iglesia y Estado. Siguiendo la doctrina de un Estado laico y aconfesional, y en tan sólo unos meses, el nuevo régimen republicano secularizó los cementerios, instituyó el divorcio, disolvió la Compañía de Jesús y se incautó de sus bienes, retiró la imagen de Cristo de las escuelas y prohibió la enseñanza de la doctrina cristiana en las aulas.

Ultrajados e indignados con la política de persecución religiosa que, a su juicio, estaba desarrollando el nuevo Gobierno, los dirigentes cofradieros, en una célebre reunión celebrada en el Pasaje de Oriente el 10 de febrero de 1932, acordaron motu proprio a suspensión de los desfiles procesionales de Semana Santa y la celebración, en su lugar, de una vela ante el Santísimo el Jueves y Viernes Santo en el Monumento de la Catedral. Era su respuesta a lo que entendían como atropellos contra la religión sacrosanta cometidos por la política. “¿Cómo voy yo a sacar tranquilo a la calle un Cristo que se lo quitan a mi niño de las escuelas...?”, afirmó por entonces el hermano mayor de San Bernardo, Antonio Filpo, palabras que resumen las tesis defendidas por los dirigentes de las cofradías.

Dos posturas encontradas. De poco o nada valieron las continuas reuniones promovidas por las autoridades republicanas para doblegar la voluntad de los hermanos mayores y evitar la suspensión de “una fiesta tan importante para el turismo”. La suerte de aquella Semana Santa ya estaba echada. Sólo la Estrella, por 20 votos contra 6, se desmarcó de aquel tácito boicot a la República. Por unanimidad, en algunos casos, y por mayoría, en otros, los cabildos generales de las 41 cofradías restantes –en algún caso no sin cierta polémica– acordaron no procesionar.Las posturas en vísperas de aquella Semana Santa estaban muy encontradas. “Para las izquierdas, el origen de la no salida era transparente como el agua: los elementos monárquicos y de derechas se habían apoderado de las hermandades para erigirse en custodios del más rancio espíritu integrista, persiguiendo con su boicot desprestigiar a la República y difundir a los cuatro vientos una imagen de absoluta anarquía y feroz persecución religiosa”, sostiene el profesor de la Universidad de Sevilla Leandro Álvarez Rey, experto historiador del periodo republicano.

“Las derechas en cambio –prosigue– rechazaban hablar de boicot o de espíritu de venganza. La actitud de las cofradías, según ellas, no era más que un grito de protesta e indignación contra los ultrajes y vejaciones a sus creencias y sentimientos católicos”. valientes anónimosVersiones radicalmente encontradas y que han dado lugar, aún hoy, a lecturas muy contrapuestas sobre las razones que empujaron a aquel puñado de nazarenos de la Estrella a echarse a la calle aquel Jueves Santo de 1932. La versión forjada en los años de la dictadura los señala como héroes, valientes que desafiaron abiertamente a las autoridades de un régimen que no reconocía a la Iglesia católica.Para otros, entre los que se encuentra el catedrático de Antropología Isidoro Moreno, más que un pulso a la República, la salida de la Estrella fue un desafío a las fuerzas vivas y dirigentes de las propias cofradías, que utilizaron la Semana Santa como un arma de presión política contra la legalidad democrática republicana. Para el profesor Álvarez Rey, la “verdadera instrumentación” de la Semana Santa se produjo, más que a priori, en los años inmediatamente posteriores a este episodio, cuando destacados dirigentes de la derecha sevillana –algunos con presencia en los órganos de gobierno de las cofradías– utilizaron la no salida de las cofradías en al año 1933 para movilizar el voto de los católicos.


“La Semana Santa se convirtió así en lo que nunca debió haber sido: un campo de batalla entre defensores y detractores de un determinado régimen político”. Transcurridos ya 75 años de aquellos hechos, en la Estrella evitan identificarse con banderías políticas y se limitan a alabar la heroicidad de aquel puñado de nazarenos que en 1932, contra viento y marea, cumplió con lo que dictaban sus Reglas en medio de un ambiente envenenado y nada propicio para la manifestación de las procesiones sevillanas. Una pletórica demostración de “valentía cristiana” para defender su fe bajo lo que entonces se definió como la amenaza vociferante de la exaltación atea.

A pesar de que la magnitud de los incidentes deaquella tarde de abril sobrepasó con creces a los ocurridos en la célebra madrugada de 2000, cuando se sucedieron escenas de pánico, los nazarenos de la Estrella nunca perdieron la compostura y demostraron ser auténticos héroes anónimos

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A las 1:19pm del julio 20, 2012, Julia Baquet de Pablo dijo...

Muchisimas felicidades Andres y que lo disfrutes.

A las 7:36pm del julio 20, 2009, juan vaz trujillo dijo...
hola feliz cumpleaño
A las 5:39pm del julio 20, 2009, fran dijo...

espero que te guste,saludos.
A las 5:38pm del julio 20, 2009, fran dijo...
muchas FELICIDADES ANDRES y que nuestra virgen de la ESTRELLA te guie siempre en tu vida, espero que me aceptes como amigo y ahi te mando este regalito.
A las 12:22pm del julio 20, 2009, Julia Baquet de Pablo dijo...
Muchisimas felicidades y que tus sagradas imagenes te acompañen siempre en tui caminar un saludo de una sevillana hermana de los panaderos residente en Olite Navarra espero que me agregues como amiga en esta nuestra comunidad a mi no me deja enviar mas peticiones greacias de antemano.
A las 8:23am del julio 20, 2009, 54 Jose Luis 54 dijo...
Muchas felicidades.......un Beso y Abrazo......desde PORTUGAL....
 
 
 

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