Cofrades

Foro y Blog Semana Santa Sevilla


Leyenda de Curro el gitano y el Señor de la Sangre (parecida a la del Gran poder )
Curro Vargas, como buen gitano, era gran devoto del Cristo de la Sangre. Curro era de aquellos gitanos viejos que todos los años, en la tarde del Jueves Santo, vestía su túnica color amapola, y sobre sus hombros llevaba el "paso" de su Cristo con orgullo de raza, por las calles ecijanas. y Todas las tardes del resto del año, terminado su trabajo de herrería en el que era un artista, se iba a Santa Cruz para echar un ratito de charla con el Padre de los gitanos (según decía él).
Curro tenía un hijo, un espigado chaval, que cantaba y bailaba como nadie. ¡Había que oír las saetas que el churumbel le cantaba al Cristo, cuando pasaba por el barrio gitano de Colón!. Currillo, que así le decían, era el orgullo de la familia; alegre, simpático, cariñoso, y hasta trabajador, pues a le ayudaba a su padre en las faenas de herrería artesana, cuyo trabajos tenían fama en toda la comarca.

Pero un mal día el chaval enfermo. Era un enfermedad maligna, de esas que no tienen cura. Curro, día tras día, le pedía a su Cristo de la Sangre que le curara al hijo, que no se lo llevara. Que ese tallo de lirio no se marchitara, que llegara a flor para inundar de aroma el jardín gitano de Ecija.
Pero su Cristo en esta ocasión, no oyó sus ruegos y Currillo, el hijo de Curro Vargas, el gitano recio, el gitano bueno y honrado, murió una tarde vísperas de primavera, muy cerca ya de la Semana Santa.
Curro se enfadó con su Cristo. No fue mas a verle a Santa Cruz; se acabaron para el sus diarias charlas con el padre de los gitanos (según decía). Ya no saldría más con su túnica roja la tarde del Jueves Santo, llevando sobre sus hombros al Cristo de la Sangre. Las relaciones entre Curro y su Cristo, se habían roto definitivamente; él era hombre de decisiones terminantes.
Un día su mujer, preocupada por el cambio de carácter que se había producido en su marido a raíz de la muerte del hijo, le dijo a Curro:
— ¿ Por que no vas a ver al Cristo ?
— ¡ Que venga el Cristo a verme a mí !.
Fue la respuesta, seria y contundente de Curro, que para no seguir la charla, dio media vuelta y cogiendo un martillo se puso a machacar un hierro sobre el duro yunque, con sones de martinete.

Y llegó la Semana Santa; la primera que en la dilatada vida de Curro, no saldría como cofrade de su Hermandad. Fue aquella una Semana Santa pletórica de luz y de aromas primaverales. Y llegó también el Jueves Santo, uno de los tres del año que relumbran como el sol, y que en esa ocasión hizo honor al refranero popular. La tarde se presento esplendorosa, estallante de luz y color. La barrera de Santa Cruz era un hervidero de gentes; payos y calés se habían allí congregado, como todos los años, como siempre, para ver salir a las imágenes, muy especialmente al Cristo de la Sangre, que tanta devoción despertaba entre el pueblo.
Había pasado el Cristo por Puerta Palma y ya se encaminaba hacia el barrio de Colón, centro de la gitanería ecijana,

cuando el cielo empezó a oscurecerse. Grandes nubarrones amenazaban tormenta. Cayeron las primeras gotas tímidamente; luego más seguidas, más pertinaces, para continuar en fuerte aguacero. Habría que resguardar las imágenes en algún local amplio, con capacidad suficiente para los "pasos".
¡ Al taller de Curro ! — Se oyó de repente, sin saber quien lo había dicho.
Y sin dudarlo, allá se encaminaron los hermanos, con su Cristo en hombros, a toda prisa. El taller estaba cerrado, por lo que tuvieron que llamar con insistencia.
Fue el mismo Curro quien abrió la puerta, dándose de cara con el Cristo de la Sangre clavado en el madero.
Y allí, en la casa de Curro, estuvo el Cristo acompañado de su madre unas cuantas horas, hasta que pasó la tormenta.
Aquella noche, Curro confeso a su mujer que le había parecido oír una extraña voz que le dijo:
— ¿ No querías que viniese a verte ?, ¡ Pues aquí estoy, Curro !

</Unos jovenes de Ecija aficionado al cine estan preparando un corto sobre esta leyenda.

Visitas: 1337

Comentar

¡Necesitas ser un miembro de Cofrades para añadir comentarios!

Participar en Cofrades

Comentado por Hdad Virgen del Rosario Aracena en noviembre 15, 2010 a 9:01pm
Muy bonita historia, bien redactada y emocionante.
Un saludo Jose Manuel.
Comentado por Moy en octubre 15, 2010 a 5:14am
Preciosa historia.
Sería muy bonito que en un futuro podríamos disfrutar del corto que se prepara
Comentado por Puentiferario en octubre 14, 2010 a 11:26pm
¡Que bonita Jose Manuel! Estoy seguro que algún día Dios y su Madre también vendran a vernos.
Comentado por Miguel Ángel Martínez Álvarez en octubre 14, 2010 a 2:08pm
Preciosa leyenda. Es lo mismo que sea realidad o simplemente salida del fervor popular. Es el pueblo quien se encarga de darle veracidad al hecho.
Comentado por Cuando yo me pele en octubre 14, 2010 a 1:53pm
oleeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee q bonito jose ,bonita leyenda un abrazo.
Comentado por MANUEL en octubre 14, 2010 a 10:30am
Hermosa leyenda ecijana como bien dices muy similar a la del Gran Poder de Sevilla...En la historia hay montones de leyendas similares,se copian unas a otras...Me viene a la mente la de las dos Elulalias,la de Barcelona y la de Mérida,la última con mucha devoción por estos contornos donde vivo.Gracias,Jose, y un abrazo.

Sobre


Publicidad

 




 

Pasión en Sevilla

Música

Cargando…

© 2019   Creado por Pasionensevilla.   Tecnología de

Emblemas  |  Reportar un problema  |  Términos de servicio