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La Inmaculada del Escorial. Murillo. Museo del Prado.

 El dogma de la Inmaculada Concepción o Purísima Concepción sostiene que María, madre de Jesús, a diferencia de todos los demás seres humanos, no fue alcanzada por el pecado original sino que, desde el primer instante de su concepción, estuvo libre de todo pecado. Al desarrollar la doctrina de la Inmaculada Concepción, la Iglesia Católica contempla la posición especial de María por ser madre de Cristo, y sostiene que Dios preservó a María de todo pecado y, aún más, libre de toda mancha o efecto del pecado original, que había de transmitirse a todos los hombres por ser descendientes de Adán y Eva, en atención a la que iba a ser la madre del Salvador. La doctrina reafirma con la expresión “Gratia Plena” (llena de gracia), contenida en el saludo del arcángel Gabriel (Lc. 1,28) durante la Anunciación y en la oración del Ave María, este aspecto de ser libre de pecado por la gracia de Dios.

Gran Cruz de la Orden de Carlos III

En el año 675 en el XI Concilio de Toledo el rey visigodo Wamba ya era titulado “Defensor de la Purísima Concepción de María”, abriendo una línea de fieles devotos entre los reyes hispanos. Monarcas como Fernando III el Santo (1201-1252), Jaime I el Conquistador (1208-1276), Jaime II de Aragón (1267-1327), el emperador Carlos I (1500-1558) o su hijo Felipe II (1527-1598) fueron fieles devotos de la Inmaculada y portaron su estandarte en sus campañas militares. El dogma fue cuestionado por los protestantes en el siglo XVII, por lo que fue fuertemente defendido por España. La fiesta de la Inmaculada fue fiesta de guardar en todo el Imperio español desde 1644, año en el que se proclama como patrona y protectora de España. El rey Carlos III (1716-1788) la declaró patrona de todos sus Reinos en 1761 y creó una orden en 1771 en su nombre, la Orden de Carlos III.

Era tan grande el amor por la Inmaculada, que las ciudades y villas juraron la defensa de la Purísima Concepción de María. En agosto de 1615 el cabildo de la villa de Écija hizo la promesa, voto y juramento de creer, enseñar y defender el Ministerio de la Concepción Inmaculada de María, y en septiembre la Hermandad del Silencio de Sevilla celebró un cabildo general en septiembre de 1615 para llevar a efecto el juramento de defender hasta “la última gota de sangre” el misterio de la Concepción Inmaculada de la Santísima Virgen desde el primer instante de su ser. Le siguieron Jerez de la Frontera en diciembre de ese mismo año, Marchena en 1616, Granada en 1618, Guadix en 1625, Puente Genil en 1650, Estepa en 1651 o Málaga en 1654. Muchas ciudades españolas la nombraron patrona como Castilleja de la Cuesta, Puente Genil, Herrera o Pruna, y también en otros estados católicos como Portugal, Filipinas o las Indias americanas.

Desde el siglo XIV existen en España referencias de cofradías creadas en honor a la Inmaculada. La más antigua, en Gerona, data de 1330. En el siglo XVI se revitalizará este fervor con un ingente número de cofradías constituidas bajo la advocación de la Pura y Limpia Concepción de María, hermandades consagradas a las labores caritativas y la asistencia social. El primer templo dedicado a la Inmaculada Concepción en España fue el del Monasterio de San Jerónimo de Granada, cuyas obras se iniciaron en 1519. La hermandad de Estepa dedicada a la Inmaculada Concepción se fundó en 1534 y el templo se bendijo en 1548.

Ermita de la Concepción de Estepa. Recreación de F. Díaz

Los franciscanos fueron muy fieles a la creencia en la Inmaculada, y contribuyeron a su arraigo y extensión por todo el mundo. En el siglo XV Beatriz de Silva fundó la Orden de la Inmaculada Concepción tras la aparición de la Virgen vestida de blanco y con manto azul durante su cautiverio por la reina Isabel de Portugal. En España encontró el apoyo de la reina Isabel la Católica, quien intercedió ante el Papa para que fuera aprobada en 1489 con la regla del císter. Tras la muerte de la fundadora la Orden fue integrada en la familia franciscana bajo la regla de las clarisas en 1494, pero manteniendo los colores azul y blanco en su hábito.

En 1617 por el breve de Paulo V se prohibió afirmar de manera pública que la Virgen fue concebida en pecado original. En 1622 Gregorio V y en 1662 Alejandro VII lo repitieron en sus decretos pontificios. Clemente XI declaró la Inmaculada Concepción en 1708 como fiesta de guardar en toda la Iglesia y Clemente XIII accedió a las peticiones de Carlos III sobre la Inmaculada Concepción en 1761.

El día 8 de diciembre es fiesta nacional en España en virtud de la victoria de los españoles en condiciones adversas en la Batalla de Empel del 8 de diciembre de 1585 durante la Guerra de los Ochenta Años contra los Países Bajos y su atribución a la intercesión de la Inmaculada Concepción. Por ello fue proclamada patrona de los Tercios españoles, actual Infantería Española, desde 1892. Es patrona también del Cuerpo Eclesiástico del Ejército y del Estado Mayor, del Cuerpo Jurídico, y de la Farmacia militar. Los Colegios Oficiales de Farmacéuticos y las Facultades de Farmacia también la tienen como patrona. Durante la celebración de dicha festividad, los sacerdotes españoles tienen el privilegio de vestir casulla azul; privilegio que fue otorgado por la Santa Sede en 1864.

El Papa Pío IX definió como Dogma de Fe esta verdad el 8 de Diciembre 1854, en la Bula Ineffabilis Deus. Desde entonces se celebra la Inmaculada Concepción de María el 8 de Diciembre. La definición del dogma contenida en esta bula dice lo siguiente:


“... Para honor de la santa e indivisa Trinidad, para gloria y ornamento de la Virgen Madre de Dios, para exaltación de la fe católica y acrecentamiento de la religión cristiana, con la autoridad de nuestro Señor Jesucristo, de los bienaventurados Apóstoles Pedro y Pablo y con la nuestra declaramos, proclamamos y definimos que la doctrina que sostiene que la beatísima Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de la culpa original en el primer instante de su concepción por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Cristo Jesús Salvador del género humano, está revelada por Dios y debe ser por tanto firme y constantemente creída por todos los fieles”.

La iconografía de la Purísima o Inmaculada Concepción es una de las más complejas. Inicialmente se insistía en la función esencial de la Virgen en la genealogía de Cristo, representada en el árbol de Jesé, tema iconográfico que aparece en los siglos XI y XII, y se desarrolla en las portadas de las catedrales góticas francesas. También se utilizaba para ello la escena del casto encuentro entre San Joaquín y Santa Ana ante la Puerta Dorada de Jerusalén y la Santa Ana Triple (Santa Ana, madre de la Virgen, como trono de ésta, y ésta del Niño Jesús). Incluso una escena de más oculto simbolismo, como es la alegoría de la caza del unicornio, que ya había sido utilizada por San Isidoro de Sevilla para explicar la relación de Cristo con la Virgen María.

En la Edad Media, a finales del siglo XV, la Virgen Inmaculada se representaba enviada por Dios desde el cielo, descendiendo a la tierra. De pie, sobre la luna, coronada de estrellas, extendía los brazos o unía los brazos sobre el pecho. La fuente de esta representación estaba en el Cantar de los Cantares y en el Apocalipsis. En primer lugar, la Inmaculada está asimilada a la novia del Cantar de los Cantares, Tota pulchra, cuyas metáforas bíblicas fueron popularizadas por las Letanías lauretanas: el sol, la luna, la estrella del mar, el jardín cerrado, la fuente, el pozo de agua viva, el cedro del Líbano, el olivo, la rosa, el espejo sin mancha, la Torre de David, la Ciudad de Dios, la puerta del cielo. Otros atributos fueron tomados del Apocalipsis: la Virgen vestida de sol con la luna bajo los pies, representada en forma de creciente, evocando la castidad y la victoria de la Cruz sobre otras religiones.

La leyenda Tota pulchra, que remite directamente a los versos del Cantar de los Cantares (Tota pulchra es amica mea, et macula non est in te) se interpreta como la autoría de Dios en la creación de María. Mientras que los pintores firman sus obras faciebat, usando el imperfecto puesto que son verdaderamente obras imperfectas, Dios, por el contrario, firma con las palabras Tota pulchra, ya que lo que sale de su mano es perfecto.

La forma definitiva de la Inmaculada, que va a dominar a lo largo del siglo XVII, será la resultante de la conjunción del motivo Tota pulchra con el de la mujer vestida de sol del Apocalipsis. Se representa vestida con túnica blanca y manto azul, símbolos de pureza y eternidad respectivamente, coronada con doce estrellas, la media luna y una serpiente a los pies simbolizando su dominio sobre el pecado. El arte barroco del siglo XVII, por tanto, tiene el mérito de haber creado el tipo definitivo de la Inmaculada Concepción. Libre ya de todos los símbolos de las letanías, rodeada sólo por ángeles, sus pies aplastan la serpiente tentadora, para recordar su victoria sobre el pecado original. La iconografía de la Inmaculada iniciada por el maestro Francisco Pacheco, representándola a una edad juvenil, será continuada por Zurbarán, Ribera o Murillo.

Inmaculada del Palacio Arzobispal de Sevilla. Pacheco

Zurbarán. Museo del Prado

José de Ribera. 1630

Inmaculada Concepción de los Venerables o de Soult. Murillo. Museo del Prado. 1678.


Los colores usados en el manto y túnica de la Virgen son tradicionalmente el azul y el rojo respectivamente, aunque estos colores pueden variar. En algunas Madonnas se usa el rojo en el manto para señalar la Realeza de María y en otras el negro en manto y túnica para las escenas de la Pasión. Sin embargo, la Inmaculada Concepción se suele representar con túnica blanca como símbolo de la pureza y manto azul como símbolo de eternidad, aunque también existen la representación de la Inmaculada con manto azul y túnica roja.

Inmaculada. El Greco. 1608

La Inmaculada Concepción. Peter Paul Rubens. Museo del Prado.

La Inmaculada Concepción que representaron los pintores sevillanos en sus obras, de manto azul y túnica blanca, sirvió de inspiración para vestir a las imágenes dolorosas y de gloria de María en el siglo XX cuando se acercaba la festividad de la Inmaculada Concepción el 8 de diciembre. Esta costumbre se ha convertido en tradición en muchas hermandades que mantiene los colores inmaculistas para sus titulares en diciembre.

Inmaculada Concepción de Estepa

Virgen de los Dolores, vestida para la festividad de la Inmaculada Concepción

Artículos consultados:

-Ave Maria, Gratia Plena: Iconología e iconografía de la Inmaculada Concepción. J. G. Escobar Correa. Universidad Nacional de Colombia. 2012

-La Inmaculada Concepción en el arte español. Suzanne Stratton. Cuadernos de arte e iconografía. Tomo I-2. 1988. Revista virtual de la Fundación Universitaria Española.

-La iconografía de la Inmaculada Concepción en las parroquias sevill... M.J. Parejo Delgado. Sevilla, 2005.

-Iconografía de la Inmaculada en la escultura sevillana de los siglo... Revista digital para profesionales de la enseñanza. Enero 2010. Federación de Enseñanza de CC.OO de Andalucía.

-El dogma de la Inmaculada Concepción como arma de confrontación ter... J. Domínguez Búrdalo y A. Sánchez Jiménez. 2010.

-El Dogma de la Inmaculada Concepción en AndalucíaCofradías TV

-Iconografía del arte cristiano, Louis Réau. El Serbal, 2006.

-Iconografía de la Inmaculada. Pilar Álamo. Color y forma.

-Historia del dogma de la Inmaculada Concepción. Pascual Rambla. Franciscanos.org

-El Dogma de la Inmaculada Concepción. Rafaes

-Mater Inmaculata. La Inmaculada Concepción y Sevilla. Rafaes

-La Inmaculada y las cofradías hispalenses. Pasión en Sevilla.

-Sobre el nazareno de la espada del Silencio. EduTD. Cofrades. ABCdeSevilla.

-Real y Distinguida Orden Española de Carlos III. Wikipedia.

-La caza del unicornio. Wikipedia.

-Orden de la Inmaculada Concepción. Wikipedia.

-Los colores de la Inmaculada Concepción y la bandera de la patria argentina. Juan Pampero.

-Ermita y Hermandad de Nuestra Señora de la Concepción de Estepa. Devociones de Estepa

-Juramento de Estepa a la Inmaculada Concepción de Nuestra Señora. Devociones de Estepa

-La autoría de la Inmaculada Concepción de Estepa. Devociones de Estepa.

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