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CHARLA DE FORMACIÓN PARA LOS JÓVENES COFRADES

Para comenzar, en primer lugar, quiero agradecer al Sr. Presidente, al Director Espiritual y a la mesa del Consejo Local de Hermandades y Cofradías, la confianza que ha puesto en mi persona, para dirigirme a los hermanos cofrades de La Línea.

 

         Dirigirme a ustedes en esta noche, supone para mi, un gran esfuerzo no tanto físico, sino que de responsabilidad, tanto, como un pregón, aunque personalmente, esto es más difícil que un pregón.

 

         En segundo lugar, pedir disculpas, por el hecho de que esta charla de formación, no se celebrase en la fecha indicada en un principio. Espero que no les sea demasiado pesado tener que escucharme y a la vez espero, de que lo que oigan, sirva de ayuda.

 

         Como bien sabéis y por si aún, existe algún despistado, yo, soy de San Pedro.

 

         Desde mi infancia, he vivido, criado y aprendido en mi parroquia de San Pedro, y de la mano de mi Hermandad de Ntro. Padre Jesús del Perdón y María Stma. de la Salud, por lo cual, me vais a permitid que en ocasiones, y como es lógico, cite a mi parroquia, a mi hermandad y a mi grupo joven, para poder expresar mi experiencia.

 

         Quiero dejar una cosa clara desde el principio: No he venido ha ponerme de ejemplo para nadie, ni ha decir que esta bien ni que esta mal.      Solo quiero de alguna manera, con mi experiencia, y repito, que no con mi ejemplo, exponer una forma de ayuda, de dirección, a lo que considero, “la joya de la corona” para todas nuestras hermandades, sus jóvenes.

 

 

 

 

 

 

TÓPICOS TÍPICOS

         Para muchos, el mundo de los jóvenes, es bien sencillo. Se han creado unos tópicos en torno a ellos, que si arañamos un poco en sus vida, comprobaríamos, que no tienen nada que ver con la realidad.

 

         Los jóvenes son irresponsables: Falso. Los jóvenes, viven como en una olla llena de hormonas, encerradas a presión, locas por estallar y salir. Los jóvenes, quieren cumplir con todo, abarcarlo todo, conocerlo todo…

 

         En ese “quererlo todo”, quizás vayan conociendo sus limitaciones, y dejando a medias, cosas que con todo sus esfuerzos, habían comenzado. Inclúyase en ese ejemplo los estudios.

 

         Los jóvenes son vagos: Falso. Quizás la realidad sea, que nunca hayan sido valorados y reconocidos, en las posibilidades y cualidades, para hacer las cosas.

 

         Los jóvenes son irrespetuosos: Falso. La educación ha de ir de la mano de cualquier individuo, desde la hora de su nacimiento. Desgraciadamente, muchos nacen sin poder agarrar esa mano de la educación, por lo cual, crece huérfano de esta.

          Muchas gamberradas, de las que hoy nos quejamos, son fruto de las libertades y de la falta de valores, que en otras décadas existieron.

 

         No solo en jóvenes, sino que en cualquier faceta de la vida, veremos que la falta de educación y maneras abundan. El único problema, es que a los jóvenes, les faltan “las tablas” para aguantar y tener paciencia, y no dar un portazo, a la primera de cambio.

 

         A los jóvenes solo les gusta “la juerga” y “las botellonas”.

En este caso, no me atrevo a firmar un “Falso” rotundo, ya que es evidente y público.

         La necesidad por tomar alcohol, o cualquier sustancia, que lo que realmente hace, es, forzar, un cambio en la lucidez, se puede traducir como la necesidad de sentirse libre, sin ataduras ni vergüenza, para llegar a los chavales o chavalas que los acompañan.

 

         A Dios gracias, y a los pocos recursos económicos, la mayoría de nuestros jóvenes, gastan más en la boutique donde compran la camisa que llevan puesta, que en el pub, que les sirve las copas…lo digo con fundamentos…

 

         Olvidad todos estos tópicos, y todos los que se os están pasando ahora mismo por la cabeza, olvidadlos…los jóvenes, sin saber como ni por qué, están buscando a Dios, y por ello, y para ello, han llegado a nuestras cofradías.

 

         Por distintos caminos y maneras, pero como digo al principio, si arañas un poco en sus vidas, descubres la necesidad de Dios.

 

                   UNA NUEVA REALIDAD EN LA IGLESIA

 

         Cuando yo comencé, en los años ochenta, encontrar jóvenes en las hermandades, era como encontrar un mirlo blanco.

         Desde hace 10 años acá, hemos ido viendo, como los jóvenes, han ido ocupando protagonismo en torno a nuestras cofradías, cosa que a mi, y a todos en general, nos llena de alegría.

 

         Desgraciadamente, en este aspecto, también los cofrades hemos pecado, y es bueno reconocerlo, hemos pecado con esa maldita rivalidad, que siempre nos sobrevuela.

 

          Como si de meros enseres materiales se tratasen, ya no buscamos los mejores bordados, ni el mejor paso, ni la mejor cuadrilla, ahora el empeño es, tener, o aparentar tener, más jóvenes que nadie.

 

         Ciertamente, podríamos pensar que eso es positivo, cosa que no descarto que lo sea, pero cuando pensamos que los jóvenes se conviertan, únicamente en “máquinas limpiaplata”, cuadrilla de currantes o fuente de Ingresos”, la cosa deja de ser tan positiva.

 

         Los jóvenes, han de ser tratados en el trabajo, como colaboradores, a la vez que aprendices de todo el ritual, tanto estético como espiritual, que enreda el mundo de las cofradías.

 

         Es por ello, que un grupo joven, por mucha voluntad que tenga, por su bien y por el de la propia hermandad, no puede ser voz ni voto en una Junta de Gobierno.

 

         Lo que si es posible, y en ocasiones recomendable, es que algunos jóvenes, mayores de 18 años, y que a la vez, demuestren madurez, puedan ser invitados a las Juntas, como observadores, para utilidad de su formación, como futuros miembros de Junta.

 

         Los jóvenes, no convocan cultos, sino que acuden y participan, a los que en el reglamento de la hermandad estén constituidos como obligatorios, para todos los hermanos.

 

         Ahora, lo que si puede ocurrir, es que la Junta, convoque algún culto, en el cual, los jóvenes, tengan mayor participación, o directamente, sean los protagonistas, como puede ser, si celebran algún patrón o protector, como en el caso de San Pedro, tenemos al Beato Juan Pablo II, en otras a San Juan Evangelista y en otra la Santa Cruz de Jerusalén.

 

         La hermandad debe de tener constituidas las cosas bien claras, y transmitirla a los jóvenes, con el mayor cariño y delicadeza posible, ya que sin duda, de ellos depende el futuro de nuestras hermandades.

 

         Deben de ser conscientes, de que su existencia como grupo, no los sitúa como satélites ni anexos a la hermandad, sino que ellos son una parte en un todo, como puede ser una cuadrilla, un taller de bordados, un grupo de ancianos…todos, formarán parte de un todo, de lo que es único e insustituible por ninguno, la Junta de Gobierno de la hermandad.

 

         A la vez, la hermandad en su conjunto, es también una parte en un todo, que conforma la parroquia. Las hermandades, no podemos andar a un paso cambiado al que camina nuestras parroquias, sino que debemos de integrarnos y ser miembros activos. Como los jóvenes en nosotros, las hermandades, tenemos que ser en las parroquias.

 

         La presencia del grupo joven, no puede justificar ni sustituir en ningún caso ni lugar a  la junta de gobierno. En el caso que esta lo vea pertinente, puede acompañar, pero nunca sustituir.

 

         Las Juntas de Gobierno con sus directores espirituales a la cabeza, deben de tener un cuidado extremo, de esta nueva realidad, con la que disfrutamos en la parroquia.

 

         No podemos olvidar, que los jóvenes, son COLABORADORES, de

la hermandad.

          Yo suelo escuchar: “pues en tal hermandad tienen cargos, pues la otra no, pues una tiene tesorero, pues en otra, tienen un secretario…”

 

LA CONSTITUCIÓN

 

         La constitución de un grupo joven, esta dentro de la libertad, de la Junta de Gobierno que rige la hermandad, y de la reseña en los estatutos, si es que esta existiese.

 

         Lo que tiene que estar claro, es que en el caso que existan cargos, estos son exclusivos para ejercer dentro del grupo, y que todo movimiento de actas o cuentas, han de ser revisados y aprobados por la Junta de Gobierno.

 

         Los jóvenes en ningún momento, pueden convertirse en “Juntas Paralelas” y mucho menos, en sustitución de los cargos de las juntas de gobierno.

         Como colaboradores, las juntas, los invita o pide su ayuda para los momentos que sean necesario: cultos, montajes, limpiezas, actividades…Todo esto, ha de ser organizado y trabajado primordialmente por las juntas de gobierno y no por ellos.

 

         Esto no quita, a que los jóvenes, tengan y organicen, diferentes actividades, siempre que no sean, cultos paralelos.

 

          Esas actividades, como con cualquiera, que sea organizada, por un grupo de la hermandad, debe de ser aprobada por la junta de gobierno, no pudiéndose celebrar nada, sin el consentimiento de esta.

 

         En el caso que las actividades, sean de carácter recaudatorio, la cuantía conseguida, debe de tener un fin proyectado, o al menos, aprobado por la Junta de Gobierno, debiendo de estar ese dinero, a disposición de las necesidades que la hermandad tenga.

 

         Todo esto, educa y ayuda a los jóvenes a creer en el respeto y la afinidad, a la Junta que trabaja por el bien de toda la hermandad en su conjunto, evitando también de este modo, constituir, una supuesta “hermandad paralela”

 

         No sería la primera vez, en que un grupo joven, acabe en seria disp*** con su junta de gobierno, enfrentados por fines monetarios, o por indisposición de los jóvenes a realizar lo que la Hermandad ordena.

 

         Cuando se es joven, la euforia y el entusiasmo, quiere abarcar todo lo que la Semana Santa tiene, absorbiendo información a través de la gran enciclopedia cofrade que es Internet y escrutando escena a escena, los cientos de DVD,s que año tras año promocionan la Semana Santa sevillana.

 

         Como digo anteriormente, hay que tener muchísimo cuidado con todo esto, pues corremos el peligro de quedarnos en lo meramente estético, sin ahondar en la base fundamental, que es la formación espiritual.

 

LA HERMANDAD, ESCUELA DE LA FE

 

         Sea cual sea la conformación de un grupo, sus bases deben de asentarse, en la formación de los jóvenes que lo componen.

 


         Esa quizás, sea la gran característica que diferencia a los grupos jóvenes del resto de colaboradores, en que la Hermandad y como no, de forma muy importante, el director espiritual, deben de esforzarse al máximo, en la formación de estos.

 

         La mejor técnica de formación, es el ejemplo. Si una junta no actúa trabajando en primer lugar y de manera acorde con unos principios arraigados en la fe, los jóvenes,  nunca tendrán un ejemplo donde mirarse, ni una estela digna que seguir.

         Esto Implica, el ejemplo de la junta, a la hora de la asistencia a unos cultos, a oficios o sacramentos.

         El ejemplo a la hora de un montaje, de una limpieza o de una actividad…la junta, siempre ha de ir un paso por delante y no pensar, que los jóvenes son mulas de cargas, que están para realizarnos el trabajo.

 

         Del mismo modo, si los jóvenes y las juntas, no tienen un pastor que

las atienda e indique las directrices a seguir y las pautas imprescindibles, para ser y sentirse, parte del Cuerpo de Cristo, toda la hermandad y no solo los jóvenes, corren el peligro de convertirse en agrupaciones religioso-artísticas, que finalmente serán lo que ninguno quieren que sean, unos “sacapasos”, sin más fin espiritual, que el usar a las imágenes, como talismanes de los deseos.

 

 

IGLESIA ABIERTA


        

         Muchos jóvenes de los que nos acompañan, son fruto de la actual, madurez cofrade, que ha engendrado una nueva generación, por lo cual, han “mamado” desde la cuna, el sentir cofradiero.

 

          Otros muchos, han llegado a las cofradías desde esferas alejadas a este mundillo, quizás desconocedores de tradiciones y costumbres, pero que con muchísimo cariño, trabajan en aprender sobre esta “forma de vivir la fe”

         Los grupos jóvenes, al igual que las hermandades, debemos de ser grupos de puertas abiertas, dispuestos a recibir y convivir con personas que vengan de mundos ajenos a nosotros y en ocasiones, con maneras diferente de ver las cosas.

 

          En esto, los cofrades de cuna, los jóvenes que habéis “mamado” esta forma de vida y habéis optado el camino de vuestros padres, tenéis que rebajar el listón de vuestra sabiduría, para acoger a los desconocedores, que se acercan, para empaparse de tu cofradía.

         Con lo contrario, corremos el peligro, de crear un grupo elitista, con síntomas “sectarios”, donde todos vestimos igual, con las mismas marcas, peinamos igual y en definitiva…pensamos igual, creando un muro, infranqueable, para el que virgen en estas lindes, se quiere acercar a tu hermandad y aparentemente, es diferente a vosotros.

 

         Los jóvenes que vienen de otras realidades, alejados de las cofradías, también deben de esforzarse en introducirse en este mundillo, aprendiendo y comprendiendo el protocolo estético y formal, que supone, pertenecer a la parte visible, de una cofradía.

 

ESCUELA Y TRABAJO

 

                            En muchas ocasiones, en las tertulias de amigos, he comentado que en “La Línea queremos conseguir en 10 años, lo que Sevilla ha conseguido en 6 siglos”

 

         Desde que  la Iglesia fomentó la pública manifestación de fe tras la Contrareforma en el siglo XVI, hasta nuestros días, la formación piadosa, ha sido indispensable, a la hora de poner un paso en la calle.

 

         Tras las centenarias tallas, los espléndidos bordados, las filas de miles de nazarenos, tras la escuela hispalense, la tradición, y la herencia de padres a hijos, ha ido educando y formando espiritualmente, a la mayoría de las familias cofrades de Sevilla.

 

         Aquí sin embargo, carecemos en la mayoría de las ocasiones, de una base suficiente, para que antes, de transmitir que significa, que es Jesús Sacramentado, sepamos quien es Julio Vera.

 

         Los datos nos dicen que nuestra Semana Santa, sobrepasa el siglo de antigüedad, pero honestamente, tenemos que reconocer, que el movimiento cofrade en nuestra ciudad, como forma de vida, comenzó en los años ochenta.

 

         Hemos mirado a esa gran escuela que es Sevilla y hemos querido reflejar nuestra estética en ellos, como si de un espejo se tratase…

 

 

         Hemos enriquecido cortejos, adquirido orfebrería, hemos cubierto de bordados nuestros palios, de canastillas talladas, los pies de Ntro. Señor…en menos de treinta años, hemos corrido y querido ser como ellos, sin darnos cuenta, que mientras nuestros patrimonios se enriquecían, nuestra fe, se quedaba estancada en los años ochenta.

 

 

LA FORMACIÓN ALFA Y OMEGA DE UNA COFRADÍA

 

         Es imposible que sin ser conscientes de esto, podamos hacer algo con nuestros jóvenes y yo diría que incluso, con nuestra hermandad.

 

         No vamos a ningún lado, lo digo con toda la seguridad del mundo, no vamos a ningún lado, si nuestros jóvenes, (y yo diría que todos), pero concretamente, nuestros jóvenes, no son educados correctamente en la fe.

 

         De la misma forma que nos preocupamos en que vengan a limpiar, montar, o figurar en un cortejo, debemos de preocuparnos por que esos jóvenes, acudas a la Eucaristía dominical, debemos de preocuparnos, de que esos jóvenes, tengan una formación religiosa, adecuada a estos tiempos, y ahondo más aún, debemos de preocuparnos de que la meta primordial de esos jóvenes, sea sus estudios.

 

         Como ya menciono, la euforia juvenil, los hace querer ser acólitos, costaleros, capataces y hermanos mayores si fuese necesario…

         En cualquier hermandad, es una alegría encontrar chavales con este ímpetu, que se traduce en horas de trabajo e ilusión.

 

         Algunos, pueden ver en esto, un filón de desahogo por falta de personal, pero como digo anteriormente, las responsabilidades son de la Junta de Gobierno y lo que debemos es domar, educar y dosificar, ese espíritu desbocado y trabajador de los jóvenes.

 

                  La juventud en una Hermandad, no esta solo para dar, sino que también deben de recibir. Sabemos, que ellos, por voluntad propia, van a estar quizás las horas, que otros no quieren estar. Que van a vender las papeletas, que otros no quieren vender, y se van a ensuciar las manos, como otros, no se las quiere ensuciar.

 

         Hay que cuidarlos, premiarlos de alguna forma, que no necesariamente, ha de ser material. Hay algunos, que de vez en cuando, merece un abrazo o un beso. No me cansaré nunca en decir, que la juventud, es el gran tesoro de una hermandad.

         No podemos convertir a los jóvenes, en un instrumento más, para la ayuda de la adquisición de enseres. Como ya he pronunciado, ellos lo harán con toda la ilusión del mundo, pero los adultos, los que ya vestimos canas (unos más que otros) sabemos que no es lo más adecuado, lo digo más claro, que no nos podemos aprovechar de su trabajo.

 

         Su voluntad, va a ir más allá de lo que podemos imaginar, pero la realidad de cada uno, no la conocen ni ellos.

 

          No podemos educar a los jóvenes, enseñándoles que sus metas en la hermandad, es la adquisición, de algún tipo ensere.

 

         La formación, formación y formación, esa es la única  vía por la cual, debemos de encauzar a nuestros chavales, para que en sus esfuerzos y trabajos, coloquen como metas a Jesús y a su Stma. Madre.

 

         Esto, no es solo válido para ellos, los más jóvenes, sino para todos, incluidos también a los más viejos que gobiernen nuestras juntas.

          La formación es imprescindible para todos, pero no de esta manera obligatoria, que mensualmente propone el consejo, sino de una forma libre y necesaria, me atrevo a decir, extremadamente necesaria.

         Esto nos ayudaría, a poder sentirnos identificados de forma más personal con nuestra Madre la Iglesia.

 

         En San Pedro, tenemos un grupo formado por aproximadamente 20 chavales y chavalas, con edades comprendidas entre 13 y 23 años.

         Si Dios quiere, el próximo día 15, 15 de ellos recibirán el Sacramento de la Confirmación.

 

         Con ellos hablo sin tapujos, en el mismo idioma para todos, tengan la edad que tengan. La Hermandad, es su punto de encuentro, su lugar de esparcimiento y relax. Donde con el simple hecho de observar un detalle, ya esta aprendiendo.

 

         La Hermandad ha de estar constituida de forma, que ellos estén a gusto. No olvidemos, que gracias a la Hermandad, los jóvenes se acercan a la Iglesia y con ello a Cristo.

 

 

         En mi grupo, hemos sido testigo de chavales que se han criado alejados de la Iglesia, y ahora, gracias al trabajo y la formación en la cofradía, han recibido la Primera Comunión con 14 ó 18 años, ha día de hoy, les puedo asegurar, que eso es un milagro.

 

         Un milagro posible, si se trabaja en condiciones, si cuando se lanza la red y se pesca, no se devoran los peces antes de bajar del barco.

 

FIRMES EN LA FE Y ARRAIGADOS EN CRISTO

 

         En la pasada JMJ, en la cual, los de mi hermandad, pudimos participar, disfrutamos como niños pequeños, perdiendo la vergüenza, cuando nos veíamos rodeados por una masa de 2 millones de jóvenes, que buscaban lo mismo, que busca un joven, bajo una trabajadora, sentirse más cerca de Dios o de su Santa Madre.

 

         En ese encuentro, pudimos comprobar, que la juventud, se siente inquieta, por conocer algo diferente a lo que el mundo dicta.

 


         Tal como esta constituida la sociedad, es muy difícil, que los jóvenes vean algo atractivo, para acercarse a la iglesia. Vivimos en un mundo iconoclasta, donde todo cambia a la velocidad de la luz.

 

 

         En Andalucía, las cofradías están siendo el principal “imán” de atracción de jóvenes a la Iglesia.

 

          Lo triste, es que esa atracción, no esta siendo trabajada lo suficiente, por la entidad receptora, que serían las parroquias con sus párrocos y las juntas de gobierno, por lo cual, los jóvenes, solo aparecen en la estación de penitencia y como mucho, en la Cuaresma.

 

 

          Los jóvenes necesitan hablar de ellos, de sus limitaciones, de sus logros, de sus dudas, de sus sueños, de sus problemas…los jóvenes, necesitan que se les escuche, necesitan que se les escuche y que la Iglesia, y en su nombre, nosotros, le respondamos.

 

         Tienen necesidad de saber, que las palabras “fin de semana”, no tienen porque ser traducidas como borrachera y resaca.  

         Tienen necesidad y el derecho, de tener una respuesta sobre la postura de la sexualidad y la fe.

 

         A los jóvenes de hoy, los que los precedemos en este viaje, les debemos la transmisión de los valores, que tanto la TV, como medios de comunicación y corrientes políticas, se han encargado de ir destruyendo en las últimas décadas.

 

         Cantaba el himno oficial de la JMJ de Madrid, las palabras de San Pablo: “Firmes en la fe, y arraigados en Cristo”

         Ese debería de ser el lema, que nos ha dejado tan grande acontecimiento. Hermanos cofrades, Consejo Local, hermanos mayores, sac****tes de nuestra ciudad.

 

         Ayudemos a nuestros jóvenes, no solo a caminar en un cortejo procesional, sino a caminar día a día siendo abanderados de la fe.

         A través de nuestras celebraciones, triduos, sabatinas…ayudémoslos a descubrir que el verdadero sentido de nuestra fe, tiene su principio y su fin, en la Eucaristía. Si como cristianos, no participamos de la Eucaristía, somos como guantes sin manos, somos lo que somos, pero no servimos para nada…

 

         El siglo XXI, es el siglo del testimonio, trabajemos para que nuestras hermandades y nuestros jóvenes, sean una “pública manifestación de fe”, los 365 días del año. Firmes en la fe y revestidos de la valentía necesaria, tenemos que estar preparados para ser cristianos en medio del mundo.

 

         No permitáis que nada os aleje de vuestras hermandades y parroquias.

         Esto, es cosa de todos, ahora, no esperemos que nadie de el primer paso, cada uno, es responsable de sus actos y muchos, de las decisiones de vuestras hermandades.

         Finalmente, deciros a vosotros jóvenes, que tampoco esperéis que nadie de el primer paso, exigid, si es necesario, vuestra formación a vuestras juntas y a vuestros párrocos, sobre todo si aún no habéis recibido el Sacramento de la Confirmación.

         Es vuestro principal derecho, y el día de mañana, vuestra mejor herramienta de trabajo para formar parte, de una junta de gobierno.

 

Las juntas de gobierno del mañana, no se entienden sin una formación competente.

No puedo terminar, sin realizar una cita, que repito en muchísimas ocasiones del Beato Juan Pablo II, aquel que sus años desgastó, por amor a los jóvenes:

¡NO TENGÁIS MIEDO!”

         A lo que respondo con otra cita, de otra grande: La Madre Teresa de Calcuta, que dice:

 “El miedo,

 es el mayor obstáculo para el hombre”

 

         Por lo cual, os añado, dudas, tened todas las del mundo, porque todas serán respondidas, ahora, miedos… ninguno.        Seguid adelante y no cansaros nunca de trabajad por vuestras hermandades.

 

 

Os invito, ha que el Domingo, salgamos a las calles de La Línea, a manifestar que Cristo Sacramentado, es nuestro Dios. No es una procesión más. es Dios mismo que paseará por nuestras calles. Como en una nueva Jerusalén linense, acompañadlo junto a vuestras hermandades, y no cansaros nunca, de dar testimonio suyo.

 

 

        

José David Muñoz Oliva

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

TEMARIO:

 

-         SALUDO Y PRESENTACIÓN

-         TÓPICOS TÍPICOS

-         UNA NUEVA REALIDAD EN LA IGLESIA

-         CONSTITUCIÓN

-         LA HERMANDAD, ESCUELA DE LA FE

-         IGLESIA ABIERTA

-         ESCUELA Y TRABAJO

-         LA FORMACIÓN: ALFA Y OMEGA DE UNA COFRADÍA

-         FIRMES EN LA FE Y ARRAIGADOS EN CRISTO

 

 

 

 

        

 

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