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Confusión en la denominación de los Jesuitas. El Molino de San Juan de Teatinos como ejemplo de dicha confusión.

 

F.J. Barragán de la Rosa Abril 2018

 

 

El Molino de San Juan de Teatinos, no tenía nada que ver con la Orden de San Cayetano fundada en Italia, sus propietarios fueron los Jesuitas. La confusión es que de manera extraoficial y con cierta sorna el pueblo conoció durante mucho tiempo a los jesuitas como “teatinos”. En el Camino de los Teatinos nos encontramos el templo sevillano de Santa Genoveva sede de la Hermandad del Señor Cautivo y Ntra. Sra, de la Merced.

Nos encontramos que los antiguos colegios o conventos de la Compañía de Jesús en España y América del Sur se hayan ubicados en la «Calle de Teatinos» (p. ej. en Ecija) también las haciendas o viñas de descanso de la orden en la campiña se titulan «de Teatinos» o las Teatinas>> así se recoge en la Enciclopedia Espasa. Este es el caso también de la finca  con molino harinero de San Juan de Teatinos que fue explotada y sirvió de residencia campestre de los jesuitas sevillanos. Ese molino estaba (y aún se conservan sus restos en el Parque Riberas del Guadaíra de Sevilla) en la margen del Rio Guadaira a continuación de la Puente Horadada conocida con el “puente de la Ahorá” hoy desaparecido. El camino de los Teatinos (hoy Avda. de los Teatinos) conducía hasta allí saliendo del Arrabal de San Bernardo, para acceder a la finca se debía atravesar una alcantarilla llamada también de S. Juan de Teatinos porque la finca se hallaba en una isleta que se formaba entre el “asa del Guadaira” y el cauce principal del Guadaira.

 

Hay que reconocer que los primeros jesuitas españoles habían venidos desde Italia donde en 1540 San Ignacio obtuvo del Papa Pablo III la aprobación de la comunidad religiosa fundada por él y llamada "Compañía de Jesús" o "Jesuitas". Pues bien en llegando a España el pueblo se refería a los jesuitas en las zonas de habla castellana con el nombre de teatinos, mientras que en la zona de la antigua Corona de Aragón se conoció a los jesuitas como iñiguistes (deformado en Mallorca: enagistes), es decir compañeros o discípulos de Íñigo de Loyola. Con lo cual se creó una confusión con los “verdaderos teatinos” que en España llegarían en el siguiente siglo. Los mejores escritores de la Compañía de Jesús habían explicado ya desde fechas muy tempranas la confusión de términos y en especial el sentido peyorativo extendido entre el vulgo de “doblez e intriga”, por lo que se ve dichos autores no han tenido mucho éxito pues es frecuente en muchos trabajos históricos publicados en el s. XXI dicha persistente confusión.

 

La Orden de los Teatinos, que en algunos lugares de Italia florece, es una orden peculiar pero que no tiene que ver con la Compañía: tuvo distintos fundadores. En el año 1524 se fundó la orden de los Clérigos Regulares por parte de San Cayetano junto con el obispo Juan Pedro Caraffa, que más tarde sería elegido papa en 1555 con el nombre de Pablo IV. Como el cardenal Pedro Caraza, era Episcopus Teathinus (de la diócesis de Chieti) por eso el nuevo instituto se le empezó a llamar de los “clérigos teatinos” que pretendían reformar con una vida muy rigorosa las costumbres de los sacerdotes y también combatir el protestantismo. Se trata de un instituto y una organización distinta al de la Compañía de Jesús; pero  por otro lado como había algunas semejanzas en lo que tocaba a la indumentaria, por otra parte las dos son religiones de clérigos que no de frailes, como resultado de estos parecidos y de que surgieron por las mismas fechas, el vulgo, que no sabía discernir entre unos y otros, vino a dar a los Jesuitas el nombre de Teatinos, aunque esa orden era algo anterior en la fecha de su creación no tuvo tanta difusión como los jesuitas en la cristiandad. Queda así aclarada la confusión.

Los clérigos Regulares Teatinos en algún momento quisieron disolver la confusión por eso fueron llamados en Italia con el calificativo « teatinos de la calza blanca». Mientras tanto el término “teatino” se había convertido en objeto de burlas y envidias, merced a una serie de tergiversaciones creadas en la corte pontificia y en toda Roma mismo sea por desacuerdo con el pontificado de Pablo IV o por envidia del poder que alcanzó rápidamente la orden de San Ignacio en Roma y en toda Europa. Por eso la congregación de Clérigos Regulares tomaba, que no quería que le calara la cascada de giros malsonantes que se asociaron al término “teatino” en el Capítulo General del año 1595 inicia una retirada estratégica del mismo: «Se ha concluido que en las cartas que nosotros mandemos escribamos solamente: 'clérigos regulares', dejando de lado la palabra 'teatinos' y de la misma forma se haga en el resto de la documentación mientras fuera posible; bien entendido que en los sellos oficiales también se retire la voz 'teatinos'»

 

El cronista Jerónimo de Barrionuevo en el año 1655 en tiempos de Felipe IV, trae una noticia que habla por sí sola: «17 de abril 1655. Ayer llegó aquí de Roma en diez y siete días un teatino de la calza blanca. Cuenta maravillas de lo que en esta sede vacante pasa en Roma>>. Al llegar los primeros clérigos regulares a España, el P. Manuel Calascibetta escribió la primera biografía de San Cayetano escrita en español (Madrid 1653), uno de sus capítulos se titulaba para aclarar la confusión: «Cual sea la causa que en Italia llamen teatinos a los de nuestra religión y en España a los de la Compañía de Jesús». En Madrid se probó a paliar la confusión añadiendo el calificativo de «los teatinos de calza blanca» a los nuevos venidos de Italia a realizar la fundación, por un detalle algo llamativo de su indumentaria.

No obstante la confusión persistió entre los s. XVI-XX incluso en diccionarios, a pesar de los esfuerzos por diferenciarse de los “jesuitas” y de los “clérigos regulares” quienes pretendían también eludir el tono peyorativo que la palabra “teatino” adquirió. Una prueba de ello es la definición que aportaba las primeras ediciones del conocido diccionario de María Moliner con un artículo por este estilo: «Teatino. Se llaman así los religiosos de una congregación fundada en el siglo XVI por San Cayetano y Juan Pedro Caraffa, después Paulo IV, que se dedicaba a asistir a los condenados a muerte» (Moliner 1967: 1273). Esta definición induce a error pues a los “verdaderos y poco numerosos teatinos” (no consta en ningún momento la presencia de la congregación de Clérigos Regulares en Sevilla) se les endosa la atención a los ajusticiados,  cuando en realidad esa labor en España y otras partes era propia de la Compañía de Jesús.

 

 

 

Bibliografía

 

Rehabilitación del Molino de San Juan de los Teatinos, Parque Riberas del Guadaira, Sevilla. Jorge Valera Belijar. Proyecto Fin de Carrera Esc. de Arquitectura de la U. de Sevilla (2014)

 

“Teatino: el perfil de un vocablo desgastado entre la apología y el sarcasmo” GABRIEL LLOMPART Revista de Dialectología y Tradiciones Populares, 2006, enero-junio, vol. LXI, n.o 1, págs. 43-62.

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Comentado por Francisco Barragan en mayo 8, 2018 a 9:16pm

Comentado por Francisco Barragan en mayo 8, 2018 a 9:13pm

Ruinas del molino de Aljudea en el asa del Guadaira en el parque de Guadaira frente al barrio de Padre Pio. No muy lejos del molino de San Juan de Teatinos que esta en el cauce principal del Guadaira en el mismo parque. Al fondo se ve la Se30. El de San Juan o Tizon esta unos 500 m mas abajo . El asa del Guadaira todavia forma un arroyito u hondonada profonda que cuando llueve se llena de agua y que esta rodeado de olmos.

Comentado por Francisco Barragan en mayo 8, 2018 a 12:27am

Viene al caso este artículo a la duda que planteó en este foro el artículo titulado : LOS TEATINOS EN SEVILLA: UNA DUDA PERSONAL
Publicado por JAVIER ESCUDERO FOMBUENA on mayo 27, 2010 at 2:49pm Autor por desgracia fallecido y al que co mis comentarios creo haber respondido.

http://cofrades.sevilla.abc.es/profiles/blogs/los-teatinos-en-sevil...

el Molino de San Juan y finca de recreo de los Teatinos es relevante Entre otras cosas para un barrio como el tiro de Linea pueda desconocer esta parte esencial de su historia. Lo que indico es muy importante pues se ha confundido “Diccionario Histórico de las Calles de Sevilla” la asignacion de ese lugar a la Orden de San Cayetano, cuando en realidad era de los Jesuitas sevillanos. Espero que se pueda enmendar dicho error.

Comentado por Francisco Barragan en mayo 8, 2018 a 12:16am

Comentado por Francisco Barragan en septiembre 25, 2015 a 12:43pm

En el Guadaira habia una serie de molinos erguidos conforme se bajaba el río desde donde principia el límite de términos de Sevilla y Dos Hermanas ( justo en las inmediaciones del Puente de la Horadada), es decir tras abandonar el término de Alcalá y de este a oeste, que nos encontrábamos el molino de San Juan de los Teatinos conocido también como molino de Tizón. Estaba este molino en una isla a la que se llegaba por una alcantarilla en el cauce del mismo río Guadaira y era propiedad de los Jesuitas pero era frecuente que el pueblo los confundíera a jesuitas y les llamaba teatinos. Se trataba de residencia campestre jesuitas adscrita al Colegio de San Hermenegildo, pero que al mismo tiempo les rentaba mucho en la molienda de la harina . En 1767 este convento y molino pasarán a manos de la Corona española tras la expulsión de la Orden jesuita de España y la nacionalización de todos sus bienes. Comienza entonces una nueva etapa para el conjunto de edificios, llevándose a cabo una serie de reformas que lo dotarán de un uso industrial, primero como fábrica de pólvora y después como ingenio para barrenar cañones por medio de la fuerza hidráulica.
Para atravesar el río Guadaira como digo y seguir hasta Quinto se usaba la Puente Horadada pero para llegar a la isleta se atravesaba el canal lateral o "asa del Guadaira"por una alcantarilla denominada de San Juan de los Teatinos. Atravesando el azud del molino se podia también pasar a la parte del antiguo término de Dos Hermanas.
El "asa del Guadaira", una acequia de derivación artificial en la margen izquierda del río en el que se situaban otros tres molinos de Aljudea, de Torreblanca o de Torre de Doña Blanca y de Menjoar conocido también como de Mejora o Zapote. Estos molinos estarían en lo que es hoy el nuevo Parque Lineal del Guadaira.
Por tanto si en su momento fue este convento de los Teatinos de San Cayetano lo desconozco, pero que fue de los jesuitas y que el pueblo los confundia esto es seguro, por eso hay muchas fincas quue se denominan los teatinos o las teatinas en la provincia de Sevilla. Espero haberte aclarado tus dudas.
FJ Barragaán de la Rosa

Comentado por Francisco Barragan en mayo 8, 2018 a 12:09am

Como ampliación del tema se puede añadir 

Hay que conocer un dato fundamental respecto a los religiosos teatinos. Desde su llegada a España en 1629 hasta la exclaustración de 1836, sólo tuvieron sendos conventos en seis ciudades, a saber: Madrid, Zaragoza, Barcelona, Salamanca, Alcalá de Henares y Palma de Mallorca. Nunca, pues, hubo casa alguna de teatinos en la mitad meridional de España.
Los clérigos regulares teatinos, aprobados en 1524, y cuya popularidad se extiende rápidamente, son anteriores sólo en diez años a los jesuítas, que se fun- dan en 1534, siendo aprobados en 1540. San Ignacio, al fundar la Compañía de Jesús en Roma, rehuye el carácter monacal y el de fraile mendicante, prefiriendo más bien que los suyos sean clérigos regulares, al estilo de los teatinos. Por ello, adopta la misma sotana, fajín y bonete de éstos, dedicándose asimismo a los hos- pitales, como hacían los clérigos teatinos. Nada extraño, pues, que, con tales semejanzas externas, la gente en Italia los confunda o identifique con los ya populares teatinos, y comience a llamarlos familiarmente con el mismo nombre, al creerlos iguales o parecidos. Al pasar a España los jesuítas, también vendrá el nombre ya generalizado de teatinos, aplicado a los miembros de la Compañía, que sólo a partir del Concilio de Trento empezarán a ser nombrados jesuítas .

Véase la Tesina o Memoria de Lic. de Teresa García Pardo “ Los Teatinos y la Iglesia de San Cayetano de Madrid” Fac. Geog. Hist. Univ. Complutense pag.140 Madrid ( 1984)

El jesuíta P. Rivadeneira (1583), compañero y biógrafo de San Ignacio, explana el origen de la temprana confusión de nombres: "Por error del vulgo, se vino a llamar nuestra Religión de los Teatinos, que este nombre nos dan algu- nos por engaño. En el cual no es maravilla que haya caído la gente común; por- que como nuestra Religión y aquélla, entrambas sean de clérigos reglares, y fun- dadas casi en un mismo tiempo, y en el hábito no muy desemejantes, el vulgo inorante puso a los nuestros el nombre que no era nuestro, no sólo en Roma, donde eomenzó este engaño, mas también en otras tierras apartadas"
EL TOPÓNIMO MURCIANO LOS TEATINOS Francisco Gomez Ortiz

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