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CONVENTO DE LA MERCED.


La monumental espadaña está revestida de azulejería barroca (hacia 1.600). La portada está trabajada en ladrillo visto y junta a la iglesia de una sola nave, se podrían encuadrar en los momentos de transición del Renacimiento al Barroco.

El importante retablo mayor es renacentista, realizado por Vázquez Ureta y por Ortuño, finalizado en los primeros años del siglo XVII.

El camarín de la Virgen de la Merced, cupulado y con bellas yeserías, está entre los más artísticos del barroco ecijano del siglo XVIII.
La iglesia y convento pertenecieron a los PP. Mercenarios Calzados hasta la exclaustración. Actualmente está servida por una Comunidad de Religiosas Salesianas.

La fundación data de 1509. En 1543 el convento sufrió una inundación de la que sólo se salvó la iglesia. A finales del siglo XVI la iglesia y el convento se hallaban en estado ruinoso por lo que se procedió a su reconstrucción. Al finalizar el primer tercio del siglo XVII, aún duraban las obras, que afectaban a la media naranja del crucero y a la espadaña conventual. En el siglo XVIII se construyó el camarín de la Virgen de las Mercedes y el claustro. La espadaña conventual y la portada del templo, pese a sus restauraciones, pertenecen a la primera mitad del siglo XVII.

La iglesia es una gran nave con crucero, capillas laterales y tribunas sobre ellas. La nave principal se cubre con bóvedas de aristas, el presbiterio y las capillas con bóvedas de cañón y el crucero con bóveda de media naranja. Ésta bóveda de media naranja apea en pechinas decoradas con escudos y muestra un intradós ornamentado con motivos protobarrocos.

La gran obra de esta iglesia es el camarín de la Titular iniciado en 1739, donde la media naranja, tambor, linterna, pechinas y brazos de la cruz, están revestidos de interesantísima decoración, que puede considerarse como ejemplo del barroco ecijano.

El claustro es obra del siglo XVII, está adosado al costado de la Epístola del templo, es muy espacioso y de gran interés. Se distribuye en dos plantas con arcos semicirculares sobre columnas y antepechos de fábrica.

El retablo principal es un conjunto de notable importancia. La organización del retablo y su traza arquitectónica responden al protobarroquismo andaluz. El conjunto escultórico que puebla el retablo pertenece al Bajo Renacimiento Andaluz


CONVENTO DE LAS MARROQUIES. (Siglo XVI-XVIII)



Levanta en un ángulo a los pies de su iglesia la espadaña más bella de Écija, insuperable diseño dieciochesco de ladrillo y azulejería en alabanza a la Inmaculada Concepción, pequeña obra que inmortaliza a los anónimos alarifes que la crearon.

La única nave de la iglesia está cubierta con un hermoso artesonado de lacería mudejar En el del siglo XVI. Conserva un interesante Crucificado de estilo gótico.

"torno" se obtienen los famosos "bizcochos marroquíes", trabajados a base de flor de harina, yema de huevo, azúcar y el toque especial de las Concepcionistas Franciscanas.
Fundación del Convento
En 1582, las hermanas Luisa, Catalina, Ana y Francisca Marroquí, descendientes de una de las más antiguas familias de Écija y vecinas de la colación de Santa Cruz, decidieron llevar a cabo la fundación de un monasterio de religiosas, ofreciendo para la empresa, entre otros bienes, las casas de su morada. La bendición de la nueva iglesia y recinto conventual tuvo lugar el día 21 de mayo de 1596, bajo la advocación de la Santísima Trinidad y Purísima Concepción; la Orden religiosa a la que se encomendó el nuevo cenobio fue la Concepcionista Franciscana.
[editar]Iglesia Conventual
La única portada del templo se abre al sur, a la calle Secretario Armesto; se trata de una portada adintelada de esquema manierista, formada por vano principal y hornacina superpuesta. La puerta de ingreso está flanqueada por dobles pilastras de orden toscano sobre pedestal corrido, con fustes cajeados y adornos de círculos rehundidos. Las pilastras sostienen un frontón partido, recorrido por mútulos y rematado con parejas de esbeltas pirámides. El cuerpo superior repite el esquema; alberga una hornacina, retocada durante el siglo XVIII, con una escultura policromada de la Inmaculada Concepción en su interior.
La iglesia del convento de la Santísima Trinidad y Purísima Concepción de Écija sigue la tipología tradicional de los templos conventuales sevillanos y está formada por una nave única, que no diferencia el presbiterio, con estructura de cajón alargado y rematada en testero plano. A los pies de la iglesia, como prolongación de la nave y separado por una tupida reja de hierro forjado, se encuentra el coro, dividido en planta baja y alta, hallándose oculta la parte superior por una celosía de madera. A ambos lados de la reja del coro existen dos tintinábulos de madera que, con forma de espadaña que contienen cada uno tres campanillas de bronce; pueden fecharse en torno a 1596. Están decoradas con relieves de guirnaldas, paños, balaústres, jarras de azucenas y la escena de la Anunciación; la que se encuentra en la parte superior posee la inscripción «SIT NOMEN DOMINI BENEDICTUM».
La cubierta de la nave es una soberbia armadura apeinazada de par y nudillo, dotada de arrocabe con doble alicer, está desprovista de tirantes y su almizate y alfardas poseen las características ruedas de lazo de diez. Ochavada en sus extremos, posee limas moamares y pechinas colgantes ataujeradas, pero han desaparecido las piñas de mocárabes, tan habituales en este tipo de artesonados. El coro alto se cubre con otra armadura de estructura similar, aunque ha perdido la continuidad del trabajo de lacería entre sus paños.
El templo está adornado con diverso mobiliario formado por retablos, esculturas y pinturas sobre lienzo.
En el interior de la iglesia conventual destaca el retablo mayor, de madera tallada y dorada, que se eleva casi hasta el almizate del artesonado y data de mediados del siglo XVIII. Está presidido por una imagen de la Inmaculada Concepción, que data de los años centrales del siglo XVII. Se estructura por banco, un cuerpo dividido en tres calles y ático. En el sagrario contiene en su puerta una pintura al óleo del Ecce Homo de rasgos murillescos. En la parte inferior del mismo existen diversas reliquias pertenecientes a los santos mártires.
En el muro del Evangelio está situado el retablo de Santa Beatriz de Silva, de madera tallada y dorada, fechable durante el decenio 1765-1775, atribuido a Juan Guerrero.
El retablo de la Santísima Trinidad, ubicado a continuación, de madera pintada y parcialmente dorada, es fechable hacia 1780-1785.
En la zona más cercana al presbiterio se ubica el púlpito, cronológicamente de hacia 1770, construido en madera tallada y dorada. Sobre el púlpito existe un retablo-dosel, fechable en torno a 1765-1775, igualmente de madera tallada y dorada, con un crucifijo de marfil.
Pasando al muro de la Epístola se encuentra el retablo de San Antonio Abad, datable hacia 1830, compuesto de un solo cuerpo, ejecutado con fábrica de ladrillo, y cubierto de estuco pintado y dorado imitando madera.
A continuación el retablo de Cristo Crucificado, con la misma estructura, características y cronología que el anterior y, a la derecha de la reja del coro, el Comulgatorio, diseñado en forma de hornacina cerrada con puerta de madera, cuyo interior se adorna con una rica policromía del último tercio del siglo XVIII.
En el coro bajo se localizan la hornacina dedicada a la Santísima Trinidad y la del Corazón de Jesús, ambas de madera, de mediados del siglo XVIII.
En el lado del Evangelio, junto a la puerta de acceso a la clausura, está la hornacina dedicada al Niño Jesús, de madera y cristal, fechada en la década 1760-1770. En el muro frontero a la reja del coro hay otras tres hornacinas del siglo XVIII. La hornacina central, dedicada a la Inmaculada Concepción, de mediados del siglo XVIII. A la derecha se encuentra la hornacina dedicada a San Joaquín, Santa Ana y la Virgen Niña, realizada en madera pintada, hacia 1755 y a la izquierda, la hornacina de los Sagrados Corazones de Jesús y María en torno a 1780. En la fábrica del muro del lado de la Epístola hay una hornacina con la imagen de la Virgen Niña, con forma de arco de medio punto adornado con yeserías.
En el coro alto se sitúa un interesante conjunto de imágenes devocionales de distinto tamaño, tipología y calidad artística que aparecen en el interior de sencillas hornacinas. En primer lugar se encuentran dos imágenes de candelero para vestir, representando una a Nuestra Señora de la Soledad y la otra a la Inmaculada Concepción. En otras se encuentran la imagen de Nuestra Señora del Valle, una serie de Niños Jesús, en distintas poses y actitudes, y una talla sedente del Buen Pastor. En la pared frontera se encuentra un altar recompuesto con materiales de acarreo presidido por una pequeña imagen de Nuestra Señora de la Purificación, del primer tercio del siglo XVIII. Finalmente, en este espacio se localiza el extraordinario relieve de San Juan Evangelista en la Isla de Patmos, fechado en torno a la segunda mitad del siglo XVII, que formaría parte de algún retablo desaparecido del convento.
[editar]Espadaña
La espadaña angular es un campanario situado a los pies de la iglesia, con fachadas a las calles Saltadero y Secretario Armesto decorada con azulejos. Se levanta a partir de un fuste o cuerpo de ladrillo liso; en la parte superior se halla una inscripción hecha con azulejos, sobre fondo de estuco blanco y rodeando al anagrama de la Virgen María, que reza así: «MISERERE NOBIS. AÑO DE 1760». En la delimitación de este cuerpo mediante un friso que está ocupado por la inscripción cerámica «SANCTUS DEUS, SANCTUS FORTIS, SANCTUS IMMORTALIS».
La espadaña posee actualmente dos campanas de bronce que datan del siglo XVIII. La primera; como único adorno muestra un medallón con un relieve de la Virgen de Belén, y las inscripciones «SE HIZO A EXPENZSAS DE LA VENERABLE HERMANDAD DE NUESTRA SEÑORA DE BELÉN», «REGINA SANTISIMI ROSARII ORA PRO NOBIS. AÑO DE 1781». La otra campana está decorada con el bajorrelieve de una cruz y tres clavos, cubierta de estrellas de ocho puntas. Asimismo posee la inscripción «SE HIÇO SIENDO ABADESA LA REBERENDA MARDE SOR MARIA DE LA CONCEPCION», «SANTA MARIA ORA PRO NOBIS. AÑO 1733».
[editar]Repostería
Este Convento en Écija es muy conocido por la elaboración de los típicos bizcochos marroquíes que las hermanas elaboran y que pueden ser adquiridos en el "torno" que tienen en una puerta trasera al Convento que se encuentra en una "barrera" de la misma calle secretario Armesto, formando parte de la gastronomía típica de la ciudad


CONVENTO DE LAS FLORENTINAS. (Siglo XV - XVIII).


A los pies de la iglesia encontramos una portada de estilo gótico, posiblemente perteneciente a la época fundacional. La espadaña se forma con tres planos, donde se observan detalles arquitectónicos del Bajo Renacimiento Andaluz.

La portada principal es barroca del siglo XVIII, muy emparentada con las obras de Pedro de Silva, con columnas pareadas y capiteles compuestos para sustentar una hornacina con la Virgen del Rosario.

El interior tiene una cubierta de madera con decoración pictórica y el presbiterio se cubre con cúpula sobre pechinas.

El retablo mayor pertenece al barroco del siglo XVII, formándose con la arquitectura retablística del Cristóbal de Guadix y con las esculturas del Taller de Pedro de Roldán, donde destaca la imagen de la titular Santa Florentina.

El retablo dedicado a San Juan Evagelista es renacentista y fue realizado por el cordobés Freyle de Guevara a finales del siglo XVI. Y en la sacristía se exhiben pinturas atribuidas a Antonio del Castillo (S. XVII).La fundación de este Convento de PP. Dominicos se remonta al siglo XIV gracias a la donación del noble caballero Don Lorenzo Fernández de Tejada.

Documentalmente consta que durante los siglo XVI y XVII se realizaron importantes obras en el convento y en la iglesia. Entre 1728-76 se realizó la magnífica capilla de la Virgen del Rosario y posteriormente se finalizaron las obras con el camarín de Santo Domingo.

La espaciosa iglesia se compone de tres naves, la central cubierta por una armadura de lacería, que evoca el estilo mudéjar y crucero.

En la nave del Evangelio (izquierda), se suceden distintos altares: el altar de Santo Domingo Penitente (s.XVIII), la Capilla del Sagrario, altar del Nacimiento, altar de San Vicente Ferrer y el de Santa Rosa de Lima.

La cabecera de la nave está presidida por el retablo mayor en estilo barroco.

En la nave de la Epístola (derecha), se hallan los siguientes altares de santos: San Francisco Díaz, Sto. Tomás de Aquino, altar de la Beata Juana de Aza, antiguo altar de la Purificación de Nuestra Señora y de San Pedro Mártir, todos ellos del siglo XVIII a excepción del primero.

La Capilla de la Virgen del Rosario es el máximo exponente del barroco ecijano y merece una mención especial. Está situada a los pies de la iglesia. Posee una nave con tres tramos cubierta por bóveda y cúpula delante del altar. La decoración barroca es predominante en toda la capilla con mármoles de colores, espejos, hojarascas. Las paredes están decoradas con quince lienzos que representan los misterios del Rosario.
El retablo principal se fecha en 1761 y alberga una hornacina con la imagen de la Virgen del Rosario del siglo XV. Todo el retablo-camarín está concebido como un rompimiento de gloria recubierto de rocalla con querubines y espejos que crean un tremendo aspecto escenográfico y un movimiento propio del barroco.
Según relata la leyenda en la madrugada del 20 de febrero de 1436 San Pablo Apóstol de Cristo se le apareció a Antón Fernández de Arjona, hijo de un labrador muy devoto de San Pablo, anudándole los dedos de la mano derecha para que transmitiera el descontento de Dios con los ecijanos. Antón tras transmitir la noticia a todo el pueblo fue en procesión al Monasterio de Santo Domingo y al posar sus dedos sobre la imagen de la Cruz, los dedos volvieron a su estado natural.
Todo ello fue suficiente para que Écija tuviera una especial devoción hacia San Pablo. Desde entonces el día 25 de enero de cada año, la imagen de nuestro patrón, San Pablo procesiona de la Iglesia de Santa Bárbara a la Iglesia de Santo Domingo y San Pablo



REAL CONVENTO DE SANTA INÉS. (Siglo XV - XX)


Habitado por la reina Isabel "la católica" en el siglo XV. La espadaña es neobarroca del siglo XX. Y la iglesia tiene dos sencillas portadas labradas en piedra del siglo XVII.

El interior de una sola nave con cúpula cubriendo el presbiterio, está ornamentado con yeserías y pinturas sobre lienzo del siglo XVII. La imágen de San Juan Bautista está atribuida al granadino Alonso de Mena.
Laa primera fundación se hizo extramuros de la ciudad, trasladándose posteriormente al lugar actual, en los arrabales de la parte norte, lindando con el camino que conducía al Santuario de la Patrona Nuestra Señora del Valle, hoy ermita-humilladero, del que tomó toponímico para la advocación. Ésta fundación definitiva, fechada en 1487, fue gracias a la intervención de doña Isabel Cherino, esposa del alcalde de Osuna, don Luis de Pernía.
Es tradición que el convento tuvo importantes protectores desde sus inicios, figurando entre ellos la reina Isabel la Católica, que se hospedó aquí -se conserva la habitación que la alojó- durante un viaje de recaudación de fondos para la guerra de Granada, y que sufragó cuantiosas limosnas con las cuales la comunidad costeó la sillería de coro, la adquisición de libros corales, la canalización de agua al cenobio y otras dotaciones. La emperatriz María de Austria, hija de Carlos I y esposa de Maximiliano II de Habsburgo, y la infanta Isabel Clara Eugenia, hija de Felipe II, fueron también benefactoras de la casa, a la que legaron valiosas reliquias, entre ellas una espina de la corona de Jesús. La nobleza ecijana y el municipio de la ciudad mostraron su afecto al cenobio franciscano.
Existió un edificio del siglo XVI que resultó destruido en dos etapas, primero por un incendio, en 1622, y segundo por una inundación del río Genil y el arroyo del Matadero, en 1626.




Nave y cabecera de la iglesia conventual.
La iglesia, única parte accesible por los seglares en tanto que espacio de culto público (se celebra una misa semanal, los domingos a las 9,15 h.), perteneciendo las demás dependencia a la clausura de las monjas, fue levantado a finales del primer cuarto del siglo XVII por alarifes ecijanos. Su exterior es radicalmente austero; el único elemento llamativo es la puerta de acceso, adintelada y con un sencillo frontón partido por una hornacina con imagen. La espadaña que puede contemplarse a los pies del templo es fábrica reconstruida en 1983 con líneas barrocas.
El interior presenta planta rectangular, con nave única de cuatro tramos cubierta con bóveda de cañón y lunetos. Los muros están decorados con pinturas encastradas que presentan misterios marianos y escenas franciscanas. El antepresbiterio, que no es crucero al carecer el templo de nave transversal, se cubre con cúpula de media naranja gallonada y ricamente decorada con labores de yeserías, de escaso valor artístico pero de agudo sentido ornamental.


Retablo de Santa Inés, imagen del s-XVIII.
El Retablo Mayor, barroco clasicista, realizado hacia 1630, se compone de dos partes: la primera consiste en un conjunto central compuesto por el ostensorio-sagrario y cajas laterales para las imágenes de San José y San Joaquín, en la parte baja, y un tabernáculo con cupulilla rematada con linterna que contiene una hornacina en la que se expone una pequeña escultura de la Inmaculada, en la parte alta. La segunda parte del retablo completa el testero de la Capilla Mayor y lo conforman siete conjuntos de tallas de mediano valor artístico, que incluyen a santos y santas de la Orden Franciscana y un Calvario. De todos ellos destaca, en la calle central, encima del tabernáculo, un relieve policromado de la historia de Santa Clara y los sarracenos. Este espacio se cubre con sección de bóveda de cañón decorada con frescos.
En el lado izquierdo o del Evangelio, enmarcado por ricas yeserías, se puede contemplar un retablo coetáneo del Retablo Mayor dedicado a San Juan Bautista, cuya imagen presenta influencias de la obra de Alonso de Mena, a la que acompañan relieves alusivos a la vida del santo. A continuación se observa otro retablo con hornacina entre estípites, en el que se venera una imagen de la Inmaculada del segundo tercio del siglo XVIII. En el lado derecho o de la Epístola el mobiliario consiste en retablos de similares características y fechas, los dedicados a: San Juan Evangelista; Santa Inés, imagen de la primera mitad del siglo XVIII en hornacina entre estípites; a Santa Ana y la Virgen, fechado en 1762; y otra pequeña mazonería del tercer tercio del siglo XVIII con imagen de finales del XIX.
A los pies, separado de la nave por una reja, se halla el coro bajo de las monjas. Entre las demás dependencias del Monasterio cabe mencionar el claustro, la parte más antigua, levantado en el último tercio del siglo XV, que conforman una doble arcada de pilares laterici

CONVENTO DE LAS TERESAS (IGLESIA DE SAN JOSÉ).


El convento está emplazado en el antiguo palacio de los Condes de Palma, edificio mudéjar de gran interés erigido en los siglos XIV y XV. Algunas estancias del palacio están decoradas con interesantes yeserías mudéjares del siglo XV, la leyenda dice que en ellas trabajaron los mismos alarifes que labraron las yeserías de los Reales Alcázares de Sevilla. El convento pertenece a las Carmelitas Descalzas y son conocidas en la ciudad como las monjas Teresas.

Su fundación data en torno a 1630. Las Carmelitas Descalzas tuvieron que trasladarse al lugar que ocupan actualmente, lo que les causó graves conflictos con los Corregidores de la ciudad que acostumbraban a reunirse en este lugar. En 1655 lograron iniciar las obras de la iglesia gracias a limosnas y la dote de una monja sor Paula de San José.

La portada principal de la calle es muy interesante. Se compone de dos cuerpos, el primero está integrado por un arco semicircular decorado por la típica labor gótica mostrando los escudos de Portocarrero en el lado derecho y de Guzmán en el opuesto coronadas por figuras de águilas.

En el cuerpo superior se hallan tres hornacinas con abundante decoración gótica, en la central se hallan las pinturas de San José y los escudos del Carmen Descalzo. Sobre éstas, un pelícano centrando la composición y lazos marineros. La monumental portada pertenece a la transición del gótico al renacimiento con ligera decoración “manuelina” como se observa por el uso de motivos marineros.

La extraña decoración de la fachada, difícil de encontrar por estos lugares, se debe a que los Condes de Palma “importaron” esta decoración en el siglo XIV, del estilo que existía en casas palaciegas en el sur de Portugal, donde ellos poseían algunos terrenos.

La puerta de entrada a la iglesia posee una interesante labor de carpintería mudéjar de la segunda mitad del siglo XIV, pese a sus restauraciones, procede del antiguo salón de honor de la planta alta de palacio.

La iglesia conventual se erigió en el siglo XVII, es de una sola nave cubierta con bóvedas de cañón y lunetos y media naranja en el presbiterio.

En el interior se hallan retablos barrocos con imágenes de diversa calidad, son de destacar las imágenes de San José y de la Inmaculada del taller de Roldán, un Niño Jesús de Ribas y un interesante Crucificado del círculo de Alonso Cano.

Excepcional interés arquitectónico presenta el interior de este convento, que conserva numerosísimos e importantes restos del palacio adquirido por la Comunidad en el siglo XVII

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Comentado por MANUEL en septiembre 29, 2010 a 3:27pm
Conozco todos menos el de Santa Inés,que a la postre resulta ser hermosísimo,¿Clarisas?,magnífica retablería,el que mejor ilustras por dentro de todos...En el magnìfico de la Merced en la salida extraordinaria de la Virgen Dolorosa,que presidiera el Card.Amigo..¡"Trovador de la hermosa Écija en la página! Un abrazo.
Comentado por Miguel Ángel Martínez Álvarez en septiembre 27, 2010 a 11:03am
Excelentes los comentarios y muy aclaratorias las fotografías. Poco a poco voy conociendo un poco tu bella ciudad. Felicidades, amigo.
Comentado por Felipe de Pablo Lorenzo en septiembre 26, 2010 a 11:55pm
Una entrada muy interesante sobre los conventos de Écija, muy ricos en obras de arte.
Enhorabuena por éste magnífico trabajo.
Muchas gracias, amigo José Manuel.
Un fuerte abrazo.
Comentado por Francisco A. Mazuecos. en septiembre 26, 2010 a 6:25pm
muy interesante los conventos de ecija, y precioso.

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