Cofrades

Foro y Blog Semana Santa Sevilla


Hola, como cofrade, pintor y amante del Barroco, me propongo profundizar y dar a conocer todas las cuestiones de interés, relativas a las imágenes de crucificados existentes en Sevilla. Para ello emplearé dos perspectivas del mismo tema, el puramente científico y el de mi visión desde la pintura.



Encuentra más música como esta en Cofrades
Autoría del Cristo de la Hermandad del Calvario
La restauración que el escultor Agustín Sánchez Cid practica al Cristo del Calvario en 1940 no sólo sirvió para la consolidación material de la imagen, sino también para acreditar su autoría. Ello se produjo gracias a la aparición en su interior, en la cavidad del tórax, de un documento autógrafo de Francisco de Ocampo en el que se especifican las causas que motivaron el encargo de la obra, dilucidándose con ello definitivamente su autoría y fecha de ejecución, puesto que hasta entonces la talla estaba atribuida, como otras tantas de la ciudad y casi toda la producción del propio Ocampo, a Martínez Montañés.
Este documento es hoy el más antiguo de los que componen nuestro archivo, al margen de constituir un importante testimonio para la historia del arte sevillano. Junto al documento apareció un pequeño billete escrito que contenía una reliquia del Lignum Crucis, que el promotor de la imagen, Gaspar Pérez Torquemada, introduce en ella como una forma de consagrarla simbólicamente, asimilando la imagen del crucificado con su verdadera cruz. Esta reliquia del Lignum Crucis fue introducida en un relicario que se confeccionó al respecto, y es la que procesiona hoy a los pies de la Virgen de
la Presentación, en la delantera de la peana.
Es de reseñar el hecho de que la talla no es encargada por ninguna hermandad
o cofradía como imagen para procesionar, sino para ocupar el retablo de la capilla
privada que el citado Pérez Torquemada poseía en la iglesia de Santa Catalina, y que
es la que ocupa hoy día la hermandad de la Exaltación. Con el tiempo, y tras diversos
avatares aún del todo no bien esclarecidos, el crucificado pasaría a la antigua y
extinguida hermandad de los mulatos, que es el antecedente histórico de la actual
Hermandad del Calvario.


Autoría Santísimo Cristo de la Vera Cruz
El Santísimo Cristo de la Vera Cruz es una escultura realizada en madera policromada, de 1,35 m de alto. Se cataloga como obra anónima sevillana de la primera mitad del siglo XVI. Es un Cristo muerto que se fija al madero con tres clavos. En origen debió itinerar en una cruz alzada por tres sacerdotes. Es la imagen cristífera más antigua que procesiona en la Semana Santa de Sevilla. Morfológicamente puede relacionarse con algún artífice del círculo de Roque de Balduque. Entre ellos, despunta Antón Vázquez, autor del interesante Cristo de la Vera Cruz de Arcos de la Frontera (Cádiz), fechable hacia 1540. Durante el año se encuentra en el Altar Mayor de la Capilla del Dulce Nombre de Jesús de Sevilla.
El Crucificado de la Vera Cruz de Sevilla ostenta rasgos estilísticos que lo acercan más al sentimiento goticista que al puramente renaciente. En efecto, rasgos dramáticos se acentúan en detrimento de una interpretación naturalista de la anatomía. Razón por la que sus formas entroncan conceptual y técnicamente con la producción hispalense de la etapa final del gótico, aun cuando se observan tímidas aproximaciones a fórmulas renacentistas en la composición del cuerpo y del sudario. El dramatismo del rostro, de progenie medieval, se acentúa con la corona de espinas talladas sobre la cabeza.
En 1978, tras la restauración llevada a cabo por el Prof. De la Universidad de Sevilla, D. Francisco Arquillo Torres, se rescató la policromía original del escueto sudario anudado en la cadera izquierda, cuya alistada estampación imita a un tejido hebráico de notable belleza. Las dimensiones y el formato del paño de pureza facilitan la datación del simulacro en los comedios del Quinientos. En dicha restauración, y al igual que en otras imágenes de esta índole, fue encontrado en el interior de la Imagen un documento. A diferencia de otros, en dicho documento no quedaba reflejado el nombre del Autor de la Imagen, sino que aparecían una serie de nombres que datan la mayoría de ellos del Siglo XVI o XVII, al parecer, posibles miembros de la Junta de Oficiales de la Hermandad, personajes pertenecientes a los Caballero Veinticuatro de la Ciudad, y miembros destacados de la corporación.
La advocación del Santísimo Cristo de la Vera Cruz responde a una antiquísima y sugestiva tradición. Bástenos recordar que la Cruz fue ya para los primeros cristianos un signo irrenunciable, porque así aparece en la predicación primitiva y muy especialmente en los textos de San Pablo. En la Epístola a los Gálatas, por ejemplo, reclama con orgullo: “a mi líbreme Dios de gloriarme, sino en la Cruz e Nuestro Señor Jesucristo, en la que el mundo está crucificado para mí, y yo lo estoy para el mundo” (Gal 6,14)
En principio la cruz paleocristiana, de signo griego, compendia armónicamente la muerte y resurrección del Señor. Después, al insistirse en la Pasión y Muerte de Jesús, la Santa Cruz se interpreta como patíbulo de martirio.
A partir de Constantino, comienza la Cruz a ser emblema del triunfo cristiano en una identidad absoluta con el Resucitado. La tradición piadosa sitúa por entonces la Invención de la Santa Cruz, fiesta que se celebra tradicionalmente el 3 de mayo. El origen de esta advocación, difundida ampliamente por los franciscanos, se remonta por tanto a los lejanos tiempos de Santa Elena, madre del emperador Constantino, considerada la descubridora de la Verdadera Cruz en la que murió el Salvador.



Autoría Santísimo Cristo de la Salud.
Magnífica talla de Crucificado en madera de cedro de 1.75 m. de altura del que se desconoce su autor aunque tradicionalmente atribuido al círculo de José de Arce, o más modernamente a Andrés Cansino, bendecido el día 17 de enero de 1.669.



Autoría Santísimo Cristo de la Sangre
Tallado en madera de pino de Flandes por Francisco Buiza Fernández en 1966. El 6 de Marzo de dicho año el Cardenal Bueno Monreal bendijo la imagen, donada a la Hermandad por el entonces hermano mayor Manuel Ponce Jiménez. Representa a Cristo fijado a la Cruz por tres clavos tras su muerte y ya herido por la lanzada. Se observa relajación en sus miembros y abundante sangre en todo su cuerpo. El sudario o paño de pureza ciñe su cintura y se anuda al lado derecho. Su cabeza se inclina hacia la derecha reclinándose sobre el pecho. Posee unas potencias de plata sobredorada labradas por Jesús Domínguez en 1966


Autoría Santísimo Cristo de la Buena Muerte
Heliodoro Sancho Corbacho fue quien dio a conocer la escritura de concierto de este crucificado, antaño titular de una cofradía de sacerdotes con sede en la Casa Profesa de la Compañía de Jesús, actual iglesia de la Anunciación. Parece que la entidad no duró mucho tiempo y se conservó en el templo jesuita como imagen de cierta devoción popular, a la que se le puso retablo barroco en 1687. En 1771 se incorporó al patrimonio universitario y permaneció en la iglesia hasta convertirse en titular de la hermandad de los Estudiantes, fundada en 1924 por un grupo de profesores y alumnos de la Universidad de Sevilla. A esta Hermandad le está cedida para el culto. Desde 1966 reside en la capilla de la antigua Fábrica de Tabacos, sede actual de la Universidad de Sevilla.
El Cristo de la Buena Muerte enlaza con el clasicismo montañesino. En efecto, sin detrimento del estudio realista de la anatomía, la imagen queda presidida por una serenidad de líneas y equilibrada morfología que alcanza sus más sugestivos aciertos en la interpretación de la cabeza. Ésta, desprovista de la corona de espinas que Mesa solía tallar en el mismo bloque craneal, sin omitir el estilo propio del autor, refleja toda la dulzura, suavidad y poesía imaginables.
El artista se superó a sí mismo en la ejecución de esta obra, destinada a teólogos presbíteros y a recibir culto en la principal iglesia jesuítica de Sevilla. La popularidad que alcanzó este Crucificado explica las dos reproducciones que hizo de dicha escultura el mismo imaginero. Una, en 1621, que María Elena Gómez Moreno relaciona con el Cristo de la Buena Muerte de la catedral de Madrid; y otra, en 1627, aún sin identificar.
El momento efigiado en el Cristo de los Estudiantes de Sevilla es el instante preciso de la defunción. Razón por la que aún no son visibles las alteraciones tanatológicas específicas del período post-mortem. El cuerpo sin vida pende de los clavos que horadan sus manos. La laxitud cadavérica contrasta con el acusado claroscuro de los retorcidos pliegues del sudario. Las telas, recogidas en dos moñas laterales, subrayan la armoniosa distribución de los volúmenes.
En 1983, cuando el Cristo era trasladado para celebrar el anual Quinario desde la Universidad a la iglesia de la Anunciación, se desprendió la cabeza de la imagen de su ensamble. Con tal motivo, fue hallado un documento que confirmaba la autoría y datación de la obra: "Ego feci Joannes de Mesa, anno 1620".

Los otros Crucificados
http://www.artesacro.es/subtema.asp?st=170

Visitas: 6262

Comentar

¡Necesitas ser un miembro de Cofrades para añadir comentarios!

Participar en Cofrades

Comentado por sevillano , cofrade y gitano en febrero 26, 2009 a 3:54pm
Magnifico reportaje sobre os crucificados de Sevilla me encanta y además ya se cosas que no sabia
Comentado por jose manuel fernandez alvarez en febrero 25, 2009 a 8:18pm
me parece espectacular ,sin mas

Sobre


Publicidad

 




 

Pasión en Sevilla

Eventos

Música

Paused...
  • 1.
    adaptacion de marcha

© 2020   Creado por Pasionensevilla.   Tecnología de

Emblemas  |  Reportar un problema  |  Términos de servicio