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EL (CASI) RECUPERADO PÚLPITO DE LA IGLESIA DE LA CONCEPCIÓN

La copa del púlpito, actualmente en la Iglesia de Santa María


1. Introducción

Aún está por realizarse un trabajo monográfico sobre la cantería estepeña, una de las manifestaciones artísticas más destacadas de esta comarca, aunque sí que existen trabajos puntuales que nos acercan al tema desde perspectivas diversas.

El dato más antiguo que conocemos sobre la labor de cantería en Estepa nos lo proporciona Rafael Peinado, quien, en su estudio sobre la encomienda santiaguista estepeña a finales de la Edad Media, nos dice que por aquella época, años 1494 a 1511, el concejo de la villa cobraba cierto derecho de la saca de las piedras de las canteras que se sacan para fuera parte, cuyo producto anual medio se estimaba para el año 1494 en unos 1.000 maravedís.

Casi un siglo después, ya en la Edad Moderna, tenemos constancia de una nueva noticia relacionada con la actividad de la cantería en Estepa; en este caso nos la proporciona las actas del cabildo de la cercana villa de Fuentes de Andalucía que nos dicen que en cabildo celebrado el 30 de noviembre de 1585 se acordó desistir de traer piedra de las canteras de Estepa para realizar las jambas de la portada de la iglesia parroquial de la villa, cuyo coste ascendía a 400.000 maravedís, por lo que dicha portada se haría de ladrillo, como se hacen en las iglesias de las villas y ciudades cercanas como Carmona, Écija y Marchena, que son muy vistosas y menos caras.

Hubo que esperar al siglo XVIII para que la cantería estepeña produjese sus mejoras obras de la mano de artistas como Andrés de Zabala, Juan Antonio Blanco o Julián del Villar, obras que todavía hoy pueden contemplarse en todo su esplendor y belleza, tales como las portadas de las iglesias de El Carmen o la lateral de San Sebastián, procedente de la iglesia conventual de los mínimos, la torre de la Victoria, la fachada del palacio de Cerverales o las portadas de numerosas casas que conservan estas vistosas obras de arte en piedra, censadas todas ellas en un reciente trabajo de Ezequiel Díaz; los más destacados canteros que realizaron estas obras no eran oriundos de Estepa pero aquí se establecieron y nos dejaron muestras de su arte.

El oficio de cantero, por otra parte, tampoco fue algo exclusivo de Estepa pues otras localidades cercanas, como Osuna y Morón, contaban con canteras y con artistas dedicados a la labra de la piedra, pero sí podemos afirmar, al menos para mediados del siglo XVIII, que fue en esta villa donde tuvo mayor preponderancia, pues consta que entonces trabajaban en Estepa doce maestros de pedrero y dos oficiales, en Osuna tres canteros y en Morón dos canteros.

Antonio Rivero, por su parte, añade que por aquella época existía en Estepa un importante gremio de canteros, la mayoría de los cuales vivía en la calle Roya, y nos proporciona algunos nombres más de estos artistas, como los de José Blanco, José Pérez, Francisco y Juan Prieto y Juan Fuentes, quienes seguramente serían algunos de los pedreros del barrio que en 1760 hicieron donación de parte de la piedra de sillería empleada en la construcción del camarín de la iglesia de Los Remedios, tal como se refleja en el libro de cuentas de la hermandad del Rosario con sede en dicho templo.

El pie del púlpito en la Iglesia de Santa María



2. Púlpitos pétreos estepeños

Escultura del púlpito


Constituyen los púlpitos, elemento litúrgico hoy en desuso, una de las manifestaciones más acabadas y más bellas del arte de la piedra que se produjo en Estepa pero que menos atención han despertado entre los estudiosos del arte; hasta donde sabemos, sólo existe un proyecto non nato de estudio de su conjunto, anunciado en una de las actas de nuestras Jornadas de Historia, y algunas referencias sueltas, en los trabajos arriba citados, a la realización de algunos púlpitos, precisamente de los que no se hallan en Estepa; así, Ezequiel Díaz recoge el dato de que Julián del Villar colocó el púlpito nuevo de la iglesia del Salvador de Sevilla en 1778 y Jesús Mª Reina nos dice que Francisco Blázquez trabajó en los púlpitos de la iglesia de San Gil en 1774. En otro lugar nos encontramos la noticia de que el púlpito que actualmente tiene la iglesia del Sagrario de la Catedral de Sevilla, procedente del templo conventual de San Francisco Casa Grande de dicha ciudad, es una obra típica dieciochesca de los marmolistas estepeños, tales como los acreditados talleres de los conocidos Juan Antonio Blanco y Julián del Villar, afirmación que no parece gratuita si se piensa que en 1757 era provincial de los franciscanos de la Bética el P. Fr. Juan de Luna (1702-1769), natural de Estepa.

Jesús Rivas es uno de los pocos autores que ha sabido reconocer el valor artístico de estas piezas propias del arte estepeño:

Pero sobre todo hay que resaltar en los interiores de las iglesias estepeñas los magníficos púlpitos de mármoles, tan ricos y extraordinarios que cabe calificarlos de verdaderas joyas. (…). Sin más, revelan el alto nivel artístico y profesional que alcanzaron los maestros canteros activos en la villa.

Escultura del púlpito


Por todo ello no resulta extraño que respecto a estos púlpitos de cantería estepeña no sea mucho lo que se conoce, siendo así que en la última edición de la Guía Artística de Sevilla y su provincia, se citan los púlpitos de las iglesias de San Sebastián, Los Remedios, La Asunción y San Francisco con la genérica descripción de ser obras en jaspe encuadradas en el siglo XVIII, excepción hecha del de La Asunción y omitiendo incluso mencionar el magnífico púlpito de la iglesia de Santa María.

Afortunadamente todos esos púlpitos que acabamos de citar aún se encuentran en el lugar para el que fueron concebidos, pero no podemos decir lo mismo de otros dos púlpitos estepeños; nos referimos, en primer lugar, al púlpito de la desaparecida iglesia de la Victoria, que en los años cuarenta del pasado siglo fue a parar a la sevillana iglesia del Corpus Christi, en cuyo crucero lo vimos no hace muchos años dignamente colocado y hoy día ha sido mutilado y reutilizado como ambón para las lecturas, estando situado en el presbiterio del templo, en lo que constituye, a nuestro juicio, un atentado en toda regla contra el patrimonio artístico que, hasta donde sabemos, ha sido perpetrado impunemente.

3. El púlpito de la Concepción


El púlpito en la Iglesia de las

Hermanas de la Cruz, hacia 1940


Parecida suerte ha corrido el otro púlpito al que nos referimos que no es otro que el de la desaparecida iglesia estepeña de La Concepción; ante el inminente estado de ruina que presentaba este templo, a comienzos de diciembre de 1931, algunos de sus retablos y otros objetos artísticos, entre ellos el púlpito de piedra con su tornavoz de madera, fueron colocados en la iglesia de San José, de las Hermanas de la Cruz, que se estaba terminando de edificar. En 1942 el cardenal Segura, arzobispo de Sevilla (1937-1954), que por entonces, según su biógrafo, estaba metido en berenjenales de la casa de ejercicios y del monumento de San Juan de Aznalfarache, ordenó desmontar el púlpito de la iglesia de las Hermanas de la Cruz para su traslado a San Juan de Aznalfarache, pero ante las reiteradas protestas de las autoridades, hermandades y vecinos de Estepa, desistió de su propósito, que no se llevó a cabo sino cinco años después, y de nuevo, con la oposición frontal de los estepeños, si bien esta vez el prelado se salió con la suya, previa amenaza de declaración de entredicho a todos los feligreses de Estepa.

Andando el tiempo, don Juan Borrego Castillo, con la mejor de las intenciones, consiguió de la autoridad diocesana, entonces el cardenal Bueno Monreal (1954-1982), que el púlpito volviese a Estepa; hace unos años yacía desmontado en el suelo de la capilla bautismal de la iglesia de Santa María, de donde pasó después a su sacristía, hasta que, con motivo de la reapertura al culto del templo a finales de 2015, se han recuperado algunas de sus partes como ambón y pie de altar, solución que, no siendo la mejor, al menos permite que este bellísimo monumento de piedra no corra el peligro de desaparecer para siempre en manos de desaprensivos, como hubiera podido suceder de haber continuado en su anterior estado.


Venera invertida,

pieza distintiva de los púlpitos estepeños


La iglesia de La Concepción fue reedificada entre 1740 y 1765 a expensas de don Juan Bautista Centurión, VII marqués de Estepa (1733-1785), época en la que se construyó el púlpito que nos ocupa, siguiendo el modelo de los demás púlpitos estepeños. Este púlpito presenta una peculiaridad, que ha pasado desapercibida hasta hoy por los historiadores, pero de la que ya nos dio cuenta el mínimo fray Alejandro del Barco al tratar sobre una estatua antigua que él vio a mediados del siglo XVIII sirviendo de poyo a la parte de arriba de la puerta de una casa que en la calle Nueva de esta villa tenían los marqueses de Estepa:

Porque la conocí y vi muchas veces en la referida puerta el año cincuenta del siglo XVIII, y habiéndola echado de menos después y preguntado por ella supe que por los años de 1756 o 1758, habiéndose concluido dicha ermita de La Concepción a expensas de los Excmos. Señores Marqueses, y puesto en ella un hermoso púlpito de jaspe encarnado, se destrozó dicha estatua (que era de alabastro) y se hicieron de ella las cinco imágenes de la Virgen y los cuatro Evangelistas, de tercia [de vara] y algo más de alto, que tiene dicho púlpito, y los balaustres de su pasamanos y algunos otros embutidos pequeños que tiene.

Jorge A. Jordán Fernández. Doctor en Historia
Revista de Feria 2016
Ayuntamiento de Estepa

Artículos relacionados:
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