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El Cristo de la Caída Benito de Hita y Castillo 1752 De Sevilla a la Isla de la Palma

MAGISTRAL OBRA DE BENITO DE HITA Y CASTILLO, SU INSOLITA HISTORIA FRUTO DE UNA PROFANACION.


                   De todas las esculturas sevillanas que se custodian en los templos canarios, pocas cuentan con una historia tan curiosa y excepcional como la bella e impresionante talla del "Santísimo Cristo de las Tres Caídas", entronizada en la iglesia del extinto  Convento Real y Grande de la Inmaculada Concepción de Nuestra Señora, hoy de San Francisco de Asís de Santa Cruz de La Palma.

- HISTORIA DE LA IMAGEN Y DE SU ERMITA

                    En sus orígenes, la fabulosa talla de candelero del "Cristo" no pertenecía a esta  parroquia, pues tuvo antes ermita propia en la Calle Real, templo que fue víctima, a mediados del siglo XIX, de un incendio del que se logró salvar la imagen, junto a otra del "Cristo de las Siete Palabras", hoy en la iglesia de El Salvador. Tras dos siglos de existencia, la venerada capilla fue pasto de las llamas y su solar fue adquirido por el municipio. También se salvó una preciosa cruz dorada que se encuentra colgada en una de las paredes de la ermita de San Sebastián de esta ciudad. En el archivo de la Parroquia Matriz se halla el expediente de "subasta de solares que ocupaban ermitas incendiadas".

                   El visitante que recorre el tramo de Calle Real donde antaño se erigía el sagrado recinto no puede conocer lo importante que llegó a ser aquel lugar, hoy repleto de edificios. Toda la manzana ha sido urbanizada, desde El Puente hasta la Plaza Vandale, y no existe signo o letrero que informe acerca de aquella, ya, olvidada historia. Esto podría arreglarse.

DOÑA MARÍA MASSIEU Y MONTEVERDE

                    La historia de la devota imagen del "Cristo de la Caída" y  la de su ermita está relacionada con un insólito suceso acaecido en el siglo XVII.  La conocemos por la propia pluma de su fundadora,  María Josefa Massieu y Monteverde (1670-1759), cuya instancia encabeza el legajo del patronato de la pequeña iglesia. Esta propia documentación es copiada más tarde al originarse el pleito en 1786 sobre las prerrogativas del patrono de la capilla para elevarlo al Consejo.

                   Esta dama -benefactora de obras piadosas- nació en Santa Cruz de La Palma el 22 de febrero de 1670. Fue hija de Nicolás Massieu Van Dalle y Rantz y de  Ángela de Monteverde y Ponte. El fallecido cronista de la capital palmera  Jaime Pérez García nos informaba de algunos datos biográficos: "Fue Benefactora de la confraternidad de San Pedro de la parroquia de El Salvador. Edificó en 1730, a su costa y junto a las casas de su morada, la ermita de Nuestro Señor de La Caída, a la que se concedieron varios privilegios y que no se conserva por haber sido destruida por un incendio. Contrajo matrimonio en Santa Cruz de La Palma, el 17 de junio de 1696 con don Melchor de Monteverde Salgado, Capitán de las Milicias de Canarias, hijo de Pablo de Monteverde Salgado y de María Brier y Monteverde, y falleció en la misma ciudad el 19 de agosto de 1759."

LA BLASFEMIA

                    Parece ser que, según escribía al Vicario de La Palma  María Josefa Massieu y Monteverde, "una mujer llamada María Henríquez, pasando por su casa la procesión del Miércoles Santo, arrojó a la Imagen de Ntro. Señor Jesucristo Nazareno, un vaso de inmundicias, cuyo sacrílego atrevimiento, aunque cometido por una loca, contristó tanto al pueblo, que dio principio a la octava y fiestas que se celebran en su exaltación, concurriendo la ciudad el primero y octavo día con los ministros del Santo Tribunal a la procesión de Nuestro Señor por el lugar en que fue la injuria, en el que se hace pausa para el festejo y obsequio con que se procura el desagravio".

                   El historiador canario Viera y Clavijo mencionó en su obra, al referirse al extinto Convento Dominico de San Miguel de Las Victorias en Santa Cruz de La Palma -hoy iglesia de Santo Domingo de Guzmán- la "venerada imagen del Nazareno con la cruz a cuestas, paseada en una procesión general en el Miércoles Santo, siguiendo con una costumbre muy antigua".

                   El alcalde constitucional y cronista Juan B. Lorenzo Rodríguez narraba cómo se vivieron aquellos instantes: "Figúrense cuál sería la admiración y horror con que un pueblo eminentemente católico presenció tan abominable atentado contra la sacrosanta imagen de Cristo". La procesión continuó con su recorrido, acompañada de un silencio sepulcral, que tan sólo "interrumpían los sollozos del concurso, después de haber limpiado con lienzos la sagrada imagen".

              Los fieles dispusieron hacer una "función de desagravios á esta Santa Imagen el día de la Exaltación de la Cruz del mismo año, 14 de septiembre". Se celebraron los festejos con un novenario con música, fuegos artificiales y en la octava, una solemne procesión a la que asistieron "ambos cleros y todo el pueblo", haciendo una parada de penitencia en el triste lugar donde "se cometió el desacato". Allí se representó una loa con música, alusiva a aquel desgraciado suceso.

                    En la recopilación de las efemérides y noticias acaecidas en La Palma, así como "otros hechos históricos que conviene tener presentes", el alcalde Lorenzo Rodríguez nos informaba de que: "La demente Maria Ruis, muger de Pedro Henriques, al pasar pr. frente de su casa la prosecion del Miercoles Santo, arroja un vaso de inmundicias sobre la Imagen del Nazareno, en desagravio de lo cual se fabricó más tarde la Ermita del Señor de la Caída. (29 de marzo de 1679)."

                   También, como anécdota, se cuenta que la propia loca María Ruiz, la misma que había lanzado "un vaso de escremento" a la "sacrosanta imagen de Jesús Nazareno, suciandole la tunica y cayendo lo mas en las andas de dicha Ymagen" fue la misma que se había descalzado en El Salvador y había "tirado con los sapatos á un sacerdote que estaba diciendo misa, alcanzandole el golpe á la casulla". No contenta con estos hechos, y tal era su locura, que también quiso lanzar una piedra a la procesión del Santo Sepulcro y en otra ocasión "habia tirado con un palillo de un sapato al Glorioso San Sebastián".

                   Viera y Clavijo añadía que, desde aquel fatídico día que conmovió a toda la Isla,  29 de marzo de 1679, se constituyó una cofradía de Jesús Nazareno en el convento dominico a fin de desagraviar a la imagen profanada. Esta Hermandad organizaba además comedias, pronto arraigadas en las costumbres de la ciudad, hasta el punto de que llega a decir el citado historiador que se abrigaba el temor de que "en dejando de hacerlas, se hundiría la isla".

LA IMAGEN DEL CRISTO

                   El historiador palmero Fernández García consideraba a esta escultura del Señor como una de las mejores que salen procesionalmente en la Semana Santa capitalina y de las más importantes de Canarias; destaca de la imagen la anatomía perfecta de sus miembros que quedan al descubierto así como el rostro jadeante, expresión del máximo dolor. Sin embargo, confundió -como nos recuerda Pérez García-, la situación del templo, que ubicó en lo que hoy es Plazoleta Vandale y antaño otro inmueble de la fundadora. En realidad ocupaba el solar de la casa señalada actualmente con el número 12 de la Calle Pérez de Brito.

                   El nombre del "más diestro artífice" sevillano que esculpió el precioso "Cristo de la Caída" pudo ser conocido por la firma que tiene grabada en su espalda: "D. BENITO DE HITA I CA/STILLO  Fesit / SEVILLA/1752". El profesor Hernández Perera dice que conoció esta transcripción gracias a "mi maestro don Juan Álvarez Delgado, catedrático de la Univesidad de La Laguna". Se trata, por tanto, de una obra firmada y fechada del excelente imaginero sevillano Benito de Hita y Castillo y de Guzmán (1714-1784) -conocido también como Hita del Castillo-, a quien también se le atribuía erróneamente la célebre imagen de "La Macarena" de Sevilla en la Iglesia de San Gil.  A este respecto, Pérez Morera nos informa de que en octubre del mismo año, Felipe Manuel Massieu de Vandala, sobrino de María Massieu, daba orden desde La Palma a los señores  Juan Fragela y  Pablo Capitanachi, comerciantes sevillanos, para que en esa ciudad abonasen a  Pedro Massieu la cantidad de 200 pesos, de a 15 reales, "los mismos que me ha entregado aquí mi señora y tía doña María Massieu y Monteverde", dinero destinado, posiblemente, al pago de la imagen del "Cristo".

                   El "Señor de La Caída", como también se le conoce cariñosa y respetuosamente en La Palma, tiene tan sólo tallados cabeza, pies y manos, a parte de la cruz, como era frecuente en el siglo XVIII. La expresión dolorida de su rostro, la actitud humillada de su cuerpo, con la mano izquierda apoyada en el suelo, y los hombros cargados con el peso de la cruz, acreditan un hábil imaginero que todavía en el siglo XVIII parece militar en la estela de Pedro Roldán, con bastantes recuerdos de Juan de Mesa. La cruz original que portaba la imagen fue sustituida por otra nueva, más grande, con unos remates dorados, elaborada por artesanos palmeros. La primigenia aún se conserva colgada de una de las paredes laterales de la capilla de San Nicolás de Bari.

EL ENCARGO DE LA IMAGEN

                    El mismo historiador palmero nos desvela nuevos e interesantes detalles acerca del encargo del "Cristo de la Caída". Inicialmente se había pensado en otro escultor,  Pedro Duque y Cornejo (1678-1757), "brillante epígono del linaje de pedro Roldán y contemporáneo de don Pedro Massieu y Monteverde (1673-1755), lo que no tuvo efecto por causa de la vejez del imaginero". Así pues, en una carta fechada en la capital palmera el 6 de febrero de 1753, María Josefa Massieu y Monteverde, contestando a una misiva de su hermano, escribía a éste: "Veo que auiéndose dilatado el maestro Cornejo y en attención á su vexés, se encargó a otro la ymagen del Señor, que se queda haciendo con todo cuidado, que estimo a mi hermano el desvelo que tiene en ello y deceo tener el gusto de que venga luego para el consuelo de dexarlo en mis dias colocado en su hermita". A este maestro doña Josefa le había encargado la imagen de "Santa Teresa de Jesús", a la que llamaba "mi devota", solicitada a su hermano en junio de 1733 y que mide "una vara de alto". Después de ocupar la pequeña hornacina del ático del retablo del "Sagrado Corazón", en la capilla de la Plata, ha sido colocada recientemente en la vecina capilla de San Nicolás sobre una ménsula, también en la iglesia de San Francisco de esta ciudad. Del mismo modo, consta, del propio puño y letra del oidor de Sevilla, que el 15 de junio de 1724 Pedro Massieu había dado al maestro Cornejo 20 pesos a cuenta de "tres santos que tengo ajustados en 84 pesos".

                   En otra carta, fechada el 10 de agosto de 1751, doña María Massieu reitera a su hermano que la imagen del Señor "sea de lo mexor, y como ha de ser de vestir no tendrá tanto que haser y deceo que quede lo más deuoto que pueda ser, porque en esso y en el adorno del templo suele motiuar el mayor culto y deuoción y yo en lo possible lo he de procurar". Doña María, enferma, un año después, el 28 de octubre de 1752, envía nuevamente otra carta a su hermano donde le dice que "no omita ocación  de escribirme, pues en ello tengo mucho consuelo y me avize de la ymaxen de nuestro señor, la que deceo con gran ansia, pues con su santísima presencia quedará este corazón fuera de amarguras y agonías". El 30 de octubre de 1753 expresaba el "desconsuelo de la tardanza y el disgusto que me causa el que no aya llegado nuestro Señor". Pérez Morera incluye también la gratitud de la dama a su hermano por el cuidado "desuelo y expreciones en los encargos de la hermita que con tan buena dirección, bien me persuado, será la ymagen de nuestro Señor como mi hermano me expresa, peregrina y que conmueba a tanta deboción".

EL IMAGINERO HITA Y CASTILLO

                    De todos los datos biográficos reunidos por Heliodoro Sancho Gorbacho, que rectifican y amplían los aportados por Ceán Bermúdez y Gestoso, se sabe que Hita y Castillo nació en Sevilla en 1714 y vivió en la feligresía de San Juan de La Palma (es curioso), frente a cuyo templo residió. Se casó con Beatriz Gutiérrez y, en segundas nupcias con doña Josefa García de Marta.

                   Participó del apogeo del barroco en el siglo XVII con el taller de Pedro Roldán, donde su hija, María Luisa Roldán -"La Roldana"- destacó sobremanera. También se conoce que fue discípulo del imaginero gaditano José Montes de Oca. Aunque se perdieron los ángeles que contrató en 1763 para el paso del "Cristo del Silencio" y el grupo de "La Virgen de las Maravillas con el Niño Jesús y San Juanito", quemado en 1936, la iglesia hispalense de San Juan de La Palma custodia algunas de sus obras. Así, salidas de su gubia son, por ejemplo, el candelero (no el rostro) de la "Virgen de la Amargura" (1763) y el "San Juan Evangelista" (c. 1760). En la capilla sacramental de la iglesia de Santa Catalina, son también suyas la "Inmaculada Concepción", el "San Juan Nepomuceno", el "Santo Tomás de Aquino" y "los cuatro Evangelistas", contrastadas en 1748 junto con el retablo, original del ensamblador y escultor Felipe del Castillo. Como hemos dicho, también se le atribuye la venerada y querida talla de "Nuestra Señora de La Esperanza Macarena", que también ha sido creída obra de Pedro Roldán. El que llegó a ser conocido como "el mejor imaginero de Sevilla" falleció en 1784.

                   La familia Massieu, agradecida y admirada por la obra del maestro sevillano, no dudó en realizarle más encargos. Así, entre estos cabe destacar las esculturas del oratorio familiar de los Massieu: "San José con el Niño" y "La Inmaculada" (ambos de 1758), y un "Niño Triunfante sobre el Mundo" (1759). La primera se conserva en el Museo de Arte Sacro de Los Llanos de Aridane y las otras dos en Santa Cruz de Tenerife. Gracias a la generosidad de Felipe Manuel Massieu, podemos contemplar las impresionantes esculturas de "San Miguel Arcángel" y "San Antonio de Papua" que se encuentran entronizadas en el fabuloso retablo mayor de la parroquial de San Juan Bautista del municipio palmero de Puntallana. Ambas tienen la firma de Hita y Castillo bajo la peana y la fecha de 1773. También es autor de la preciosa "Virgen del Carmen" de la iglesia de Nuestra Señora del Rosario de Barlovento. En la Parroquia Matriz de El Salvador se hallan otras dos imágenes: "San Juan Nepomuceno" actualmente en una urna en el bajo coro y el "San José y el Niño", actualmente en la sacristía gótica. El pequeño "San Miguel batiendo al Demonio"-en la Parroquia de San José de Breña Baja-  y otro "San José"-propiedad particular de la familia Castillo Olivares y Sotomayor (Argual)- son también obras suyas.

LA TÚNICA

                    La magnífica escultura está vestida con una fabulosa túnica de terciopelo rojo bordada en oro, "obra de los talleres de bordado sevillanos del momento" y lleva en su cabeza incrustadas tres grandes potencias de plata exquisitamente labradas, también procedentes de atelieres de orfebrería hispalenses.

                   Doña María manifestó en una carta también su complacencia a su hermano en lo "que vuestra merced me dize de ser lo mejor de tercipelo, bordada o galoneada, que de tela de lampazo (tejido labrado en sedas y metales preciosos con flores y dibujos) la túnica del Señor Nazareno y me sienta mejor por ser más particular del pazo, más graue y propia. Y assí puede disponerla mi hermano como mejor le paresca, que siempre llegará a tiempo de la primera función, según lo que lleuo expresado. Y quiera Dios que no traigan auería los cajones, especialmente el de nuestro Señor, con cuio cuidado estoi por resultas de tanta tardanza y considerar a S. M. sobre aguas del mar tanto tiempo y en una embarcación ingleses. Dios me dé el consuelo de que venga breue y a mi hermano me de vida y guardo como desseo..."

                   Esta túnica aún se conserva guardada en las dependencias parroquiales. Es la misma pieza que vestía la imagen cuando llegó a La Palma y es de gran calidad, tanto el terciopelo como los bordados de oro que incorpora. Se hace necesaria su restauración.

LLEGADA DE LA IMAGEN

Por fin, el 19 de noviembre de 1753 llegó la tan anhelada imagen a la capital palmera, produciendo en todos, según escribe don Nicolás Massieu y Salgado, la mayor admiración: “las esculturas y demás encargos de la hermita de mi tia llegaron después de tantas demoras y se desembarcaron aier sin auería de concideración. La ymagen es peregrina y ha suspendido a todos y de resto lo demás con acertada elleción que reconocemos a el acierto y cuidado de Vuestra Merced.”

Sin embargo, doña María, que había quedado completamente ciega desde 1748, no pudo tener la dicha de contemplar la imagen por la que tanto había suspirado, y “por no poder mirar a nuestro señor con los ojos corporales vivo muriendo en esta pena ”. Así lo había dicho a su hermano en carta fechada el 20 de febrero de 1754.

Como alivio ante tanta desgracia, la venerada imagen fue instalada en la casa de la fervorosa dama hasta que la ermita estuviera completamente acondicionada. Fue delicadamente colocada en una habitación contigua a la del dormitorio de la aliviada doña María. Pero, a pesar de ello, “la total falta de vista y la torpeza en todo el cuerpo le impedían mantenerse en pie para que de mano me pazen al otro quarto en donde está el señor y aunque hize un carrito para me llebaran en él no me ha seruido”.

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Comentado por MANUEL en octubre 29, 2012 a 9:39am

Interesantísimo y documentado blog sobre esta portentosa imagen de Hita del Castillo...Se trata de un escultor que siempre me gustó mucho.Recuerdo el paso de las Cigarreras con los tres sayones del mismo autor que viera en la calle allá por los años sesenta...Ahora están en Sanlúcar de Barrameda...Dos de ellos,los que están de pie fueron vendidos por la hermandad sevillana,menos mal que con el que está agachado se quedaron...Fui a verlos en una procesión a Sanlúcar con los tres.El sentado cedido por las Cigarreras en depósito,parece ser...Dos fotos de Sevilla donde se ven perfectamente.

1Vaya tela con la locati de María Henríquez! A todos los locos le da por lo mismo,e.d.,por hacer daño.

Comentado por Araceli en octubre 29, 2012 a 6:54am

Interesantísmo. Gracias por tan estupenda aportación.

Comentado por Santy (Angel Macareno) en octubre 28, 2012 a 11:19pm

Magnifica la entrada que nos dejas, gracias por darnos a conocer esta magnifica imagen.

Saludos

Comentado por Túrbula en octubre 28, 2012 a 6:49pm

Gracias por este blog tan bien documentado.

Comentado por Francisco A. Mazuecos. en octubre 28, 2012 a 4:56pm

Muy buen trabajo gracias por dar aconocer esta preciosa imagen, recibe un saludo...

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