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"EL DERECHO A LA VIDA" DEDICADO A MADRE MARÍA DE LA PURÍSIMA POR SU ENTREGA Y AMOR A LOS DÉBILES

El ser humano es lo más hermosa de toda la creación, todos tenemos o deberíamos tener los mismos derechosal nacer, pero por desgracia, el propio ser humano es el que divide en diferentes clases a todos los seres que hay en la tierra. En la primera clase están los que son concebidos por amor y para ser amados, los que son queridos deseados, y esperados con todo el amor del mundo, los que desde antes de nacer, son amados hasta el infinito, aquéllos que les espera una cuna y unos brazos llenos de amor para prodigarle toda clase de cuidados, desvelos, ternura, cariño, y todo lo que el ser humano es capaz de dar.

Estos son los privilegiados, los que tienen derecho a todo lo bueno que hay en la vida, como puede ser el respeto, la educación, la enseñanza, los cuidados amorosos de unos padres cuando están enfermos, los que son guiados por el buen camino, los que tienen un buen ejemplo a seguir en su propio hogar, los que tienen una familia paterna y materna que los adoran, y que llegado el caso, los sacarían adelante (de hecho ocurre) si por desgracia pierden a sus progenitores.

Los que son educados para amar y respetar al prójimo, y tienen derecho a unos estudios desde pequeñitos, y pueden elegir lo que quieren ser en la vida cuando sean adultos, los que tienen el apoyo incondicional de sus padres y familia si en algo se equivocan.
Los que tienen un techo donde cobijarse y un plato de comida diario hasta que se independizan, sin ninguna obligación. Y siguen teniendo la ayuda de sus padres aún después de formar su propia familia, y encuentran siempre la puerta abierta y el calor de un hogar, si la vida no les va bien, cosa tan extendida en estos tiempos.
Y todo eso es obra del amor, ese amor por el que fueron concebidos y que nunca se agota, por que es una fuente inacabable que brota del corazón.

En otra clase están los que no son concebidos por amor, no son deseados ni esperados y son maldecidos desde el vientre de su madre, incluso asesinados anres de nacer, los que son abandonados o arrojados a veces hasta en la basura, los que no tienen una cuna ni unos brazos amorosos de nadie, los marginados y a veces vendidos, sin derecho a nada y son criados a golpe de humillación y maltrato.
Los que desde niños deambulan por las calles mendigando algo para poder subsistir, loa que no son educados ni enseñados, y no conocen unos besos, unas caricias nunca ni palabras de apoyo de nadie.

Los que no tienen derecho a una enseñanza digna, ni pueden elegir un futuro, sólo tienen que aprender a sobrevivir, visten con las ropas que desechan los privilegiados, y se ven obligados a delinquir como único recurso y es lo único que conocen a la perfección.
Los que terminan en cárceles o enfermos por no haber tenido nunca una alimentación sana y equilibrada. Los que no tienen techo donde cobijarse cuando llega el frio, y hacen de la calle su propio hogar sin calor de nadie despreciados en la sociedad, por su aspecto sucio y descuidado. Los que no tienen derecho a un trabajo digno, por no estar preparados ni para barrer las calles.
Los que caen en la droga o alcoholismo por que son presa fácilpara los que se dedican sin escrúpulos a lucrarse a costa de los desgraciados, estos no se sienten queridos por nadie, ni útiles para nada.

Están también los inmigrantes que se ven obligados a abandonar su país, sus gentes, su familia, sus costumbres, sus raíces, estos no son queridos en ninguna parte, deberíamos meternos en su piel por unos minutos y saber como se sienten, sin hogar, sin pertenencias, sin lo más elemental para vivir, en un país extraño sin conocer la lengua y si saber como serán tratados, ni siquier nos paramos a pensar como vivirán para arriesgar lo único que tienen, la vida.
¿Y qué hacemos por ellos? poca cosa, nos sentimos solidarios como mucho, pero desde casa sin molestarnos, y a veces quitamos la tele para que no hieran nuestra sensibilidad, me pregunto ¿qué no habrían hecho en estos tiempos por ellos S. Angela y Madre María de la Purísima?.

Están también los desagradecidos, los que creen que no les deben nada a nadie, y se apartan de la familia, de los amigos y sobre todo de los que lo dieron todo por ellos, sus padres. Los que se creen autosuficientes para todo, los que según ellos no necesitan a nadie, y lo que tienen se lo deben a ellos mismos, y lo peor están convencidos de que se lo merecen. Los que piensan que el amor es algo secundario, sin lo que se puede vivir perfectamente, por lo que son incapaces de formar una familia, para que no les robe tiempo y dinero, y si lo hacen no saben dar amor, algo fundamental y necesario para educar a unoa hijos. Estas personas son tan egoístas e irresponsables, que se les debería negar el derecho a ser padres.

Por contra estan los que a pesar de tener multitud de contradicciones, soledad, abandono, marginación sufrimientos de todo tipo, son capaces de salir del barro a veces con ayuda, a veces sin ella, y crear una familia y dar a sus hijos todo el amor que jamás recibieron, son estos los que de verdad saben apreciar el valor de la vida humana, y los que considero que tienen el mayor mérito.
En un mundo aparte están los enfermos y minusválidos, los que nacen ya así y los que se hacen por circunstancias o accidentes, entre ellos también hay diferentes clases: los que son amados a pesar de sus limitaciones t cuidados con amor, aunque a veces supongan una carga para su familia o un sacrificio de por vida, y son felices porque se sienten queridos. Pero también los hay que son maltratados, despreciados, abandonados y rechazados por la sociedad, por mucho que querámos disimularlo, nunca tienen las mismas oportunidades ni beneficios, y en la mayoria de los casos suponen un fastidio para nuestra vida diaria.

También están los ricos y poderosos, que van acumulando poder y riquezas a costa del débil, explotando al pobre y jugando con vidas humanas sin importarles quien caiga, comerciando con la droga para enriquecerse, destruyendo vidas y familias, todo es válido si sus arcas están cada vez más llenas. Estos seres son peor que los animales y están arruinando la vida y los hogares de millones de familias y son la lacra de la sociedad, afortunadamente no todos son así.

Y por último están los ancianos, una etapa por la que todos tenemos que pasar si no morimos antes de llegar. Debería ser la más hermosa de todas, por lo vivido, por las experiencias acumuladas durante toda una vida, sin embargo, suele ser la más triste y despiadada, aunque hay excepciones. Los ancianos estorban en todas partes, ellos que deberían ser el centro de atención de todas las familias por que se acerca su final, y porque dedicaron sus vidas a cuidar de sus hijos, pero ser humano es egoísta y cruel en muchos casos, sobre todo cuando es joven, porque nos parece que nunca nos veremos en esa situación, nada más lejos de la realidad, la vida es muy corta, y los años de juventud, más aún.

Nuestros ancianos no tienen el calor suficiente ni la comprensión que necesitan, y cada vez está más extendida la solución de llevarlos a un asilo o residencia, con el repetido pretexto de que no podemos cuidarlos por nuestro trabajo y ocupaciones. Dedican su vida a criar a unos hijos, luchando por ellos hasta lo indecible, incluso ayudan a criar a sus nietos aportando sus pagas, que en muchos casos les son arrebatadas sin miramientos, porque los hijos la necesitan, y cuando ya no sirven para nada, son desechados, y en muchos casos hasta se pelean entre sí porque ninguno quiere hacerse cargo de ellos.

Otros viven en sus carnes la verdadera soledad. La soledad es aveces necesaria en algunos momentos para poner en orden nuestras ideas y sentimientos, pero es amarga y desoladora cuando la vida nos la impone a la fuerza, es algo que nadie quiere, pero que se mete en nuestra vida sin que nadie nos la presente, y se instala en ella para siempre.
La vejez que podía ser la etapa más dulce de la vida, se convierte para muchos en un verdadero infierno, donde les falta cariño, atenciones, respeto y un sin fin de cosas que les lleva a desear la muerte como única salida para librarse de la situación lamentable en que se encuentran.

Afortunadamente no todos los casos son así, pero sí yna gran mayoria. En definitiva, Dios hizo la vida para el amor, y hay muy poco amor comparado con las miserias que vemos a diario y que muchas de ellas se podían evitar, por ejemplo las guerras, tan crueles y despiadadas, donde el ser humano sufre como en ninguna otra desgracia del mundo, y qye está provocada por el hombre, con el único fin de obtener riquezas poder y dominio.
Y todo es falta de amor, la vida podría ser hermosa si los seres humanos lleváramos a la practica lo que significa la palaba AMOR, no sabemos utilizarla, y algo tan hermoso lo convertimos en odio, rencor, egoísmo, envidias, venganzas, harían falta miles de Madre María de la Purísima para llenar el mundo de amor, porque no somos capaces de imitarla.


Los animales sin tener inteligencia, nos dan muchas veces ejemplo de cómo deberíamos comportarnos.
Deberíamos dedicar algunos minutos de nuestro precioso tiempo, a reflexionar sobre como debería ser la vida de los seres humanos y como la hacemos. Es fácil decir qué quitaríamos de ella, pero no hacemos nada para mejorarla, simplemente nos dejamos llevar por la corriente del materialismo y consumo, y estámos tan ocupados y sumergidos en ella, que no nos queda tiempo ni siquiera para la reflexión.
La vida la hizo Dios hermosa, pero nosotros nos encargamos de hacer de ella un verdadero valle de lágrimas, porque sólo nos queremos a nosotros mismos.

Todos jugamos sucio, excepto una minoría de personas comparada con los millones de seres que hay en la tierra, que dedican sus vidas por entero a amar al prójimo, renunciando a todos los placeres de este mundo y abandonando sus familias, sus tierras, sus bienes, y dejando un lado el materialismo y la sociedad de consumo por la que todos nos dejamos arrastrar.
Estos misioneros, monjas, maristas y sacerdotes merecen el respeto y la admiración de toda la humanidad, por su entrega total y desinteresada, arriesgando, incluso perdiendo su propia vida. Estos son los que verdaderamente viven para el amor, y defienden el derecho a la vida y que sin duda ganaran el reino de los cielos, como nuestras S. Angela y M. M. de la Purísima que Dios puso en esta bendita tierra SEVILLA. Este es mi homenaje y mi cariño a ellas ¡¡BENDITA SEAN!!

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