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Foro y Blog Semana Santa Sevilla


Este blog es la continuación de el que publique anteriormente bajo el titulo "el Gran Poder y Juan de Mesa (I)".
Continuaré por la iconografía, el tema de Cristo Camino del Calvario desciende principalmente del Evangelio de San Juan, aunque se enriquece con los sinópticos, especialmente con las Actas de Pilato, difundiéndose de la mano de las figuraciones de los franciscanos, de la iconografía medieval y de los autos sacramentales. Está prefigurada en el Antiguo Testamento fundamentalmente en las referencias al Sacrificio de Isaac, quien cargó con la madera de su sacrificio. El Señor, que camina con la cruz al modo clásico (aunque a lo largo de la historia pudiera haberla llevado al revés como cuenta la leyenda del hallazgo de Santa Elena), completa su iconografía con la señalada corona de espinas, tallada sobre la cabellera y el cráneo, acentuando cierta tosquedad impactante barroca, representando en ella una serpiente con cuerpo arbóreo con cabeza que se muerde la cola en símbolo del poder y la fuerza sobre el pecado.
Sobre sus sienes aparecen las tres características potencias que representan el poder, magnificencia y divinidad de nuestro Señor. Abraza el madero girado levemente hacia la derecha, con cuya mano podría ejercer la bendición y sustentar a la vez la cruz, en una disposición muy clásica dentro de las representaciones de este pasaje. Aparece revestido con túnica color granate que en la estación de penitencia suele ser lisa desde principios del s. XX aunque según la época y festividad ha alternado las bordadas que se le documentan desde el s. XVIII.
Nuestro Padre Jesús del Gran Poder es una imagen acentuadamente poderosa, fuerte y varonil que se adecua muy bien a la tipología humana de la época. La cabeza la presenta levemente inclinada hacia abajo, con la mirada en el espectador, como rey humilde y misericordioso cuyo trono aún tiene que llegar. Aparentemente descarnado por las heridas sobre su policromía desde el s. XIX, se trata de un hombre de mediana edad, con el cabello largo agrupado en mechones del que sobresale el que pende del lado derecho de su frente. Con barba bífida minuciosamente tallada, presenta el ceño levemente fruncido, las cejas enarcadas, traspasada la izquierda por una de las espinas, y los ojos misericordiosos almendrados, parcialmente entornados, con la nariz abultada en el centro y los labios carnosos, conjugando todo su rostro fortaleza, clemencia y bondad sin límites.
Varias han sido las restauraciones que, con mayor o menor fortuna, se le han realizado de un modo documentado. Por un lado, sabemos que en 1776 interviene, como en el paso procesional, el escultor Blas Mölner colocándole nuevas espinas en la corona. Desde ahí hasta 1977, fecha en la que tiene lugar la desafortunada actuación de Peláez del Espino, el Señor va adquiriendo la tez morena con la que lo conocemos y se le empieza a llamar popularmente “El Divino Leproso o el Cisquero de San Lorenzo”. Peláez, en una dramática operación hace una nueva estructura interna metálica que está a punto de terminar con la materialidad lignaria corporal de la escultura. Para sanear esas deficiencias, en 1983 los hermanos Raimundo y Joaquín Cruz Solís actúan integralmente en la escultura, exceptuando el rostro. En esta restauración se recupera la integridad interna de la madera alterada en 1977 y se recoloca el tercer apoyo al Señor para evitar daños en las salidas procesionales.
A lo largo de todos los días del año, el Señor de Sevilla, desde su camarín de la Basílica Menor en la que reside, recibe cada beso en el talón derecho con el que se le intenta agradecer todo lo que esta imagen transmite y emociona. Por ser tanto el amor, su talón está descarnado, gastado y con los nódulos de la madera translúcidos. Cada viernes, miles de sevillanos y devotos de todo el mundo pasan ante el Señor en busca de un consuelo siempre correspondido desde sus ojos. Cada Domingo de Ramos, estremecedor desde el suelo del presbiterio, con las manos unidas en la cintura, el Señor escucha cada plegaria, cada voz que se le acerca en su anual besamanos. Cada Viernes Santo, al amanecer, cuando Cristo fue ajusticiado en Jerusalén y recorrió la Vía Sacra para llegar al Calvario, esta imagen adquiere su mayor dimensión andando, vacilante al principio, decidida después, abatida pero reviviendo a cada paso, en un recorrido en el que muchos vemos andar a Dios mismo. Estos valores humanos y religiosos, por encima de los intrínsecos históricos, artísticos, iconográficos o estilísticos, hacen de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder una obra absoluta e irrepetible, no sólo en nuestro ámbito sino para la cristiandad. Dios, nació en Sevilla.

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Comentado por Emi(Angel macareno) en octubre 14, 2009 a 10:58am
`"El Señor de Sevilla". Gracias por la entrada.
Comentado por Miguel Ángel Romano Garrido en octubre 2, 2009 a 8:23am
Que buena la entrada que has puesto, desgraciadamente en los últimos días veo muy poco que me interese, pero este si me ha llegado, un saludo en el Gran Poder del Dios que todo lo puede.
Comentado por Margarita Vidal Alvarez en octubre 2, 2009 a 1:15am
Yo te digo lo mismo que Moy. Estoy espectante de algo que me llene y tu escrito de ayer y hoy, me han llenado y aprendido algo nuevo.

Enhorabuena. Un saludo.
Comentado por Moy en octubre 2, 2009 a 12:29am
Magnífico post. Un ejemplo de entrada para este foro.
Gente como tu hace que merezca la pena aguantar el tirón.
Un abrazo

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