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EL LEGADO DE LA ESCUELA ESCULTÓRICA ANTEQUERANA EN ESTEPA

Puerta de Estepa, en Antequera


Cuando los habitantes de la villa de Estepa traspasaron las murallas a finales del siglo XV y principios del XVI, se produjo las primeras demandas de obras artísticas para ornamentar las ermitas que se construían a los pies de la villa vieja y, a finales de siglo, para revestir los conventos que se fundaban con la llegada y el beneplácito de los marqueses. A mediados del siglo XVI la ermita de la Vera Cruz recibió a su titular, procedente de la escuela sevillana. El Stmo. Cristo de la Vera Cruz, relacionado con la obra de Roque Balduque, inicia la llegada a la localidad de esculturas y obras de la escuela sevillana que se extenderá hasta la mitad del siglo XVII. Estepa, en este momento, tomaba a Sevilla como referente, y así se les encarga a artistas sevillanos el retablo mayor de Santa María. Fue un encargo realizado a Andrés de Ocampo en 1578, que dejaría en Estepa otras obras como el Santo Crucifijo y Conversión de la capilla de los Vera de Santa María, fechado hacia 1560. Otra obra de la época de procedencia sevillana es Ntra. Sra. de la Asunción, que se puede relacionar con el círculo mesino y el propio Juan de Mesa, que estuvo trabajando para el convento de clarisas de Estepa en la segunda década del siglo XVII. Menos son las obras que se relacionan con el círculo granadino de finales del siglo XVI y siglo XVII, como la imagen de Ntra. Sra. del Rosario de Santa María, cuya procedencia al citado círculo se ha venido mencionando.

En la segunda mitad del siglo XVII, Estepa cambia su mirada hacia círculos artísticos que no estuvieran tan lejos. Encuentran mucho más cercano que Sevilla o Granada centros artísticos que les proporcionan arquitectos y maestros alarifes para la construcción de sus nuevas iglesias, y maestros yeseros, retablistas e imagineros para decorarlas. Écija, Lucena y Antequera serán los que reciban estos encargos de las órdenes religiosas y las cofradías. Tradicionalmente muchas de estas obras se han considerado como granadinas, pero en verdad se encuentran más cercanas a la escuela antequerana que distaba menos de Estepa.

Aun así, la primera obra documentada de procedencia antequerana es muy anterior: en 1591 Andrés de Iriarte y José Hernández realizan para Estepa una imagen de San Blas Obispo, hoy en día sin conocerse su paradero, lo que muestra que la vinculación del círculo antequerano del s. XVI con Estepa es anterior a la llegada de numerosas obras a finales del siglo XVII y XVIII. De finales del siglo XVI es también el Cautivo conocido como Señor de los Señores, relacionado con la obra de Diego de Vega. De la segunda mitad del siglo XVIII, destacan el encargo a Pedro de Mena de la imagen de San Pedro Apóstol entre 1675 y 1688. La relación de la cofradía con el imaginero está posiblemente en Antequera, en donde Pedro de Mena dejó también algunas de sus obras. No se puede olvidar en este momento que la ciudad de Antequera contaba con un núcleo importante de escultores locales, como Antonio del Castillo, que dejó muchas obras en ciudades cercanas.

Señor de los Señores


A Estepa llega en esta época imágenes de gran devoción como Ntra. Sra. del Carmen, Ntra. Sra. de los Remedios o la Virgen de los Dolores de la iglesia de la Asunción, cuya procedencia podría ser de nuevo del núcleo antequerano. Ntra. Sra. del Carmen fue un regalo de la marquesa Leonor María Centurión y Mendoza para la nueva ermita del Santo Cristo de la Sangre que se acababa de reconstruir. La Virgen de los Dolores Servita está datada hacia 1674, cuando es cedida por la Hermandad de la Asunción a la cofradía de San Pedro para la salida procesional, aunque fue titular de la Orden Tercera de Servitas fundada en 1765 por el vicario Manuel Bejarano y Fonseca. Ambas imágenes podrían relacionarse también con el círculo de Mena. Ntra. Sra. de los Remedios fue titular de la Hermandad de la Vera Cruz, integrando su desfile en la tarde del Jueves Santo, pero su autoría y la fecha de su hechura son muy discutidas, clasificándose como obra de mediados del siglo XVI o como obra del siglo XVII. Otras obras destacadas del siglo XVII no se han conservado por haber sido sustituidas en el siglo XVIII. Se trata de la primera imagen del Stmo. Cristo de la Humildad y Paciencia, del antiguo Jesús Nazareno y del primitivo Cristo Amarrado a la Columna. Las imágenes que vieron a sustituirlas en la segunda mitad del siglo XVIII debían haber sido encargadas posiblemente por el mal estado de las anteriores y con la condición de que se asemejaran a ellas, realizándose el Nazareno con pelo natural y el Cristo Amarrado con la columna alta, rasgos que no eran típicos del barroco del siglo XVIII.


(Virgen del Carmen y Virgen de los Remedios)


Virgen de los Dolores de la Orden Servita


Estepa no contó en el siglo XVIII con una escuela de escultores a pesar de ser centro de la Vicaría de Estepa y sede del Marquesado de Estepa, y darse el dato de que se construyeron y renovaron los retablos y altares de la mayoría de sus iglesias a lo largo de este siglo. Para esta empresa se tuvo en cuenta principalmente a los talleres de las escuelas ecijanas y antequeranas, aunque también llegaron obras de Sevilla, como el retablo mayor y los dos primeros colaterales de Santa Clara, obras de Pedro Ruiz Paniagua de 1708. Sin embargo, sí contó con una importante escuela de canteros que realizaron numerosas obras en piedra para la localidad y para otras ciudades: la fachada de la Iglesia del Carmen, la Torre de la Victoria, la portada de la Iglesia de la Victoria, etc. Las canteras estepeñas de piedra caliza trabajaron también en obras para la catedral de Sevilla, la Fábrica de Tabacos de Sevilla, el palacio de San Telmo, el Colegio de la Universidad de Osuna, el palacio del Marqués de la Gomera en Osuna, la Iglesia de San Juan en Marchena, la Iglesia parroquial de Santa Cruz en Ecija, el convento de la Merced de Córdoba, etc. Entre los canteros que trabajaron en Estepa destacan Juan Antonio Blanco, Cristóbal García y Andrés de Zabala.

La ciudad de Antequera se convierte, a medida que avanza el XVIII, en el centro productor de retablos más pujante de las comarcas centrales de Andalucía. A partir de las influencias sevillanas, granadinas y cordobesas, a mediados del siglo está consolidada una “escuela local” de retablistas y escultores que extienden su producción por las poblaciones cercanas. Como principales figuras de este círculo destacan Antonio Rivera, Andrés Carvajal, Antonio y Francisco Primo, Diego y Miguel Márquez, José de Medina, Bernardo Asensio, José Atencia, Antonio Palomo, todos ellos activos durante el XVIII. Algunos de ellos tuvieron una dedicación preferente al retablo, como fue el caso de los Primo, Antonio Rivero o Antonio Palomo. Otros en cambio muestran inclinación por la escultura, como Andrés Carvajal, Diego y Miguel Márquez o José de Medina.

En Estepa conservamos retablos de los tres retablistas más destacados de la escuela antequerana. Antonio Ribera pertenecía una familia de escultores, entalladores y estuquistas que realizaron importantes retablos y obras de estuco, especialmente para camarines y espacios cerrados. A él le confían las monjas del convento de Santa Clara el 16 de noviembre de 1715 la realización de los retablos de la nave dedicados a San Miguel y a San Juan Bautista, cobrando por ello la suma de 11.000 reales. También se le relaciona con el marco que envuelve el retablo mayor y con el retablo del Calvario de la Vía Sacra. Para Estepa, también realizó un trono o peana para la Virgen del Carmen de la Ermita del Santo Cristo de la Sangre, por lo que sería uno anterior al actual.



Con la obra de Francisco Primo se relaciona la mayoría de los retablos antequeranos de Estepa. Pertenecía a una familia de ensambladores y arquitecto de retablos, a los que se ha supuesto origen jiennense, que desarrolló su actividad a lo largo del XVIII. El estilo de Francisco Primo viene definido por un acusado barroquismo, resultante de la complejidad estructural acompañada de abundantísima y jugosa hoja de cardo, los estípites recargados de formas geométricas y quiebros, las parejas de volutas en remates o soportes, pequeños pabellones sobre las hornacinas, en las que se encuentran veneras, etc. La calle central del retablo se adelantan y las entrecalles se incurvan, produciendo así efecto envolvente. La cornisa se eleva de forma desorbitada describiendo todo tipo de quiebros y ondulaciones.

Francisco Primo realizaría para Estepa la reforma del retablo mayor de Los Remedios entre 1744 y 1749, encargo que había sido otorgado entre 1733 y 1741 al ecijano Juan José González Cañero, pero que tuvo que dejar inconcluso por su avanzada edad. Para la misma iglesia Francisco Primo realizaría los retablos laterales del presbiterio entre 1762 y 1763, dedicados en su origen a Jesús Cautivo, conocido como “Señor de los Señores”, y al Stmo. Cristo de la Vera-Cruz, y los dos primeros de las naves, dedicados en su origen a San Vicente y a San José con el Niño. El templete procesional de la Virgen y el retablo-cajonera de la sacristía también se relaciona con la obra de Francisco Primo.




Para la Iglesia conventual de Orden de San Francisco de Asís Francisco Primo realiza los retablos laterales dedicados a San Antonio de Padua y a San Francisco de Asís, fechados en los años sesenta del siglo XVIII, y el retablo del primitivo Crucificado de la Salud, así como la sillería del coro de la iglesia en 1773.




Para la Iglesia de San Sebastián realizaría en los años 60 el retablo mayor del templo, así como los dos retablos colaterales (dedicados en su origen a la Virgen de la Cabeza y a San José), siendo dorados en 1763 por Salvador de Jódar. Los demás retablos de la iglesia, el de la Virgen del Rosario y San Rafael, en sendas capillas de la nave del Evangelio, y el de las Ánimas, la Trinidad, y el de la Sagrada Familia, hoy capilla de La Borriquita, en la nave de la Epístola, se relacionan con los talleres ecijanos, conociéndose que Juan Guerrero realizó en 1782 uno de ellos y en 1784 el del Rosario y el de la Santísima Trinidad. Interesante pieza rococó es también el tornavoz del púlpito. En 1743 se menciona que se pagan a cinco hombres de Écija para traer la sillería desde Écija y colocarla, pero en 1763 Francisco Primo interviene en esta sillería o realiza otra nueva para el coro. Los medallones de la sillería del coro que representa a santos, de las que se mencionan 29 medallas, fueron realizados entre 1781 y 1784 por Juan Bautista Finazer. La similitud entre las sillerías de San Sebastián, Santa María y San Francisco hace pensar que salieron de un mismo taller.





Con la obra de Francisco Primo se relaciona el retablo de la Orden Tercera de los Siervos de Nuestra Señora de los Dolores, situado en la Iglesia de la Asunción y realizado por encargo del Vicario D. Manuel Bejarano y Fonseca hacia 1760. Con la escuela antequerana se relaciona también el retablo de San Antonio de Padua situado en la misma capilla y el retablo del Oratorio de la Escuela de Cristo, situado en su origen en el hospital contiguo a la Iglesia de la Asunción y realizado hacia 1766.




En la Iglesia de Santa María se atribuye a los talleres antequeranos hacia 1770 los retablos colaterales dedicados a San Pedro en la cátedra y al Stmo. Cristo de la Humildad y Paciencia, realizando también la remodelación del retablo mayor añadiéndole molduras y elementos decorativos dieciochescos como estípites y rocallas. Estas obras se relacionan especialmente con Francisco Primo, pero también se ha mencionado al taller de Antonio Palomo en su primera etapa. La sillería, sin embargo, la realizaría Juan José Cañero en 1740, aunque no se descarta la mano antequerana posterior.




Antonio Palomo fue maestro del retablo plenamente rococó pero al final de su carrera su obra asume los preceptos del clasicismo. De su taller salieron obras del barroco rococó, obras de transición y obras clásicas, por lo que los retablos estepeños que adoptan el barroco de una manera más libre y comienzan a adoptar la sencillez y el clasicismo, se atribuyen a su mano. Con la producción de Antonio Palomo se relaciona el retablo mayor de la Ermita de Santa Ana, de su primera etapa, realizado en la década de los años ochenta del siglo XVIII y dorado hacia 1790. En la misma ermita es de procedencia antequerana el retablo de la Virgen del Amor Hermoso. Antonio Palomo realiza también en 1772 un monumento eucarístico dedicado al Convento de Santa Clara.



La contribución de la retablística antequerana se puede resumir en el siguiente listado:

-Retablo de San Juan Bautista. Iglesia conventual de Santa Clara. Antonio Ribera. 1715.
-Retablo de San Miguel. Iglesia conventual de Santa Clara. Antonio Ribera. 1715.
-Marco del retablo mayor. Iglesia conventual de Santa Clara. Antonio Ribera. Atribuido.
-Retablo del Calvario de la Vía Sacra. Iglesia conventual de Santa Clara. Antonio Ribera. Atribuido.
-Reforma del retablo mayor de Los Remedios. 1744-1749. Francisco Primo
-Retablos laterales del presbiterio de la Iglesia de Los Remedios (Jesús Cautivo y Stmo. Cristo de la Vera-Cruz). 1762-1763. Francisco Primo
-Retablos de las naves de la Iglesia de Los Remedios (San Vicente y San José con el Niño). Hacia 1760. Francisco Primo.
-Templete procesional de la Virgen de los Remedios. Francisco Primo. Atribuido.
-Retablos colaterales de la Iglesia de Santa María (Stmo. Cristo de la Humildad y Paciencia? y San Pedro en la cátedra). Hacia 1770. Atribuido a Francisco Primo.
-Remodelación del retablo mayor de la Iglesia de Santa María. Hacía 1770. Atribuido a Francisco Primo.
-Tornavoz del púlpito de la Iglesia de Santa María. Hacia 1770. Escuela antequerana.
-Retablos laterales del Convento de San Francisco (San Antonio de Padua y San Francisco de Asís). Años sesenta del XVIII. Atribuido a Francisco Primo.
-Retablo del Crucificado de la Salud del Convento de San Francisco. Atribuido a Francisco Primo.
-Sillería del coro de la Iglesia de San Francisco. Atribuido a Francisco Primo.
-Retablo mayor de la Iglesia de San Sebastián. Atribuido a Francisco Primo. Década de 1960.
-Retablos colaterales de la Iglesia de San Sebastián (Virgen de la Cabeza y San José). Atribuido a Francisco Primo.
-Retablo de la capilla de los Dolores. Iglesia de la Asunción. Hacia 1760. Atribuido a Francisco Primo.
-Retablo de San Antonio de Padua. Capilla de los Dolores. Iglesia de la Asunción. Segunda mitad del siglo XVIII.
-Retablo del Oratorio de la Escuela de Cristo. Iglesia de la Asunción. Hacia 1760. Atribuido a Francisco Primo.
-Retablo mayor de la ermita de Santa Ana. Antonio Palomo. Hacia 1980.
-Manifestador eucarístico para el Convento de Santa Clara de Jesús. Antonio Palomo. 1772.

Los retablos realizados por los artistas antequeranos eran decorados con esculturas e imágenes que salían de la misma escuela. De esta forma, llegaron a Estepa numerosas obras secundarias de escultores como José de Medina, Andrés de Carvajal, Diego Márquez o Miguel Márquez. La calidad de las piezas hizo que las cofradías estepeñas confiaran también en la escuela antequerana para encargarles sus imágenes titulares.

José de Medina (1709-1783), malagueño de Alhaurín El Grande, colaboró con la familia antequerana de los Primo para realizar las imágenes de sus retablos. Por esta unión laboral, se encuentran imágenes de José de Medina en Estepa, Antequera o Lucena. Cuando Francisco Primo asume la reforma del retablo mayor de la Iglesia de los Remedios entre 1744 y 1749, José de Medina se encarga de continuar con la imaginería del mismo y así realiza los ángeles del retablo, el relieve de Santa Elena y su hijo el emperador Constantino, situado en el ático, y las imágenes que rodean el manifestador del retablo: San Joaquín, Santa Ana, San Juan Evangelista y San Juan Bautista. En la Iglesia de los Remedios existía un altar dedicado a San Judas Tadeo, cuya imagen también se relaciona con la obra de José de Medina.





José de Medina también trabajó para los hermanos de la Ermita de San Antonio Abad, fundada en 1730 por don Antonio Miguel Fernández, presbítero, y don Miguel de Santalbáez. Será este último quien encarga en Antequera a José de Medina la imagen de San Antonio Abad, posiblemente en la década de los cuarenta cuando aún continúan las obras de la ermita. En 1748 los fundadores temen que los hermanos ermitaños reclamen la ermita para la Orden de San Antón y deciden dedicarla a la Virgen del Valle, por lo que encargan a José de Medina la imagen de la titular de la ermita. Al mismo tiempo, Pablo de Traba encarga a Benito de Ita del Castillo la imagen de San Pablo Ermitaño para colocarla en un altar frontero a San Antonio Abad. Las imágenes son colocadas en sus altares en 1752 cuando terminan las obras de la ermita. Cuando la ermita se arruina a mediados del siglo XIX, las imágenes de José de Medina son trasladas a la iglesia de los Remedios y San Pablo a Santa María. La imagen de la Virgen del Valle no se conserva en su totalidad, ya que ha perdido la imagen del Niño que llevaba en su mano izquierda mientras en la derecha sostenía un cetro.


En Estepa también se relaciona con la obra de José de Medina la venerada imagen de Ntra. Sra. de las Angustias. La talla fue realizada para el primer retablo de la nave de la Iglesia de la Victoria. Los patronos de este altar en la Iglesia de la Victoria era la familia Lasarte, que desde principios del siglo XVII lo habían usado como enterramiento de sus miembros. Con la reforma de la iglesia y con el encargo de los retablos de la nave a los talleres ecijanos de González Cañero a mediados del siglo XVIII, se piensa que fue la familia la que encargó la talla de Ntra. Sra. de las Angustias al taller de José de Medina. La obra se relaciona también con Diego Márquez, escultor al que se le atribuyen la mayoría de las imágenes de la desaparecida iglesia, pero las características formales de la Virgen y el Cristo Yacente se alejan de las propias de Diego Márquez y se asemejan, sin embargo, a la obra de José de Medina.


Andrés de Carvajal (1709-1779), almeriense del pueblo alpujarreño de Fondón, se formó en el taller granadino de los Mora y se estableció más tarde en Antequera. Para Estepa Andrés de Carvajal trabajó en asociación con Francisco Primo para realizar los retablos laterales de la nave de la iglesia de los Remedios entre 1762 y 1763 por encargo de la Hermandad de Ntra. Sra. de los Remedios. Las imágenes que presidirían los retablos del presbiterio eran los antiguos titulares del Stmo. Cristo de la Vera-Cruz (del s. XVI) y el llamado Señor de los Señores (del s. XVII). Las nuevas tallas para los retablos de la nave salieron de su taller: San José con el Niño, que se conserva en su altar, y San Vicente (Ferrer), desaparecido entre 1939 y 1946, del que se sabe que sostenía una cruz con su mano. Andrés de Carvajal realizó una talla del mismo santo para el camarín de la Virgen del Rosario de la iglesia de Santo Domingo de Antequera, por lo que podemos conocer cómo sería la imagen estepeña. De esta relación con la Hermandad de los Remedios, podemos también atribuir por las características formales de la talla y la similitud con las imágenes de Carvajal, la talla del Niño Jesús que la Virgen sostiene en sus brazos, obra posterior a la titular que se fecha en la segunda mitad del siglo XVIII.




Para otra hermandad con sede en el mismo templo de los Remedios y vinculada históricamente con la hermandad titular de la iglesia, Andrés de Carvajal realizó la imagen del Stmo. Cristo Amarrado a la Columna. Se trata de la Hermandad de Paz y Caridad, encargada de dar sepultura a los ajusticiados y vinculada con la Cofradía de la Vera Cruz desde el siglo XVII, con la que participaba en la procesión del Jueves Santo. Posiblemente ante el deterioro de su imagen titular, la Hermandad encargó una nueva obra a Andrés de Carvajal, pero con la condición que se asemejara a esta antigua. Motivo por el que se explica el rasgo formal de la columna alta, que no se encuentra en imágenes contemporáneas de la flagelación, como las que realizó el propio Andrés de Carvajal, y sí en imágenes del siglo XVII.


En 1766, se reforma el oratorio de la Escuela de Cristo, situado en la sala baja del hospital de la Asunción, y se construye un retablo para presidirlo con tres capillas. En el centro la imagen de la Inmaculada Concepción, a la izquierda San José con el Niño y a la derecha San Felipe Neri. Estas tres tallas fueron realizadas por Andrés de Carvajal, a quien también se le atribuye la autoría del retablo.


Diego Márquez y Vega (1724-1791) fue un escultor antequerano que pudo formarse en el taller de Francisco de Medina y conocía bien la obra de los escultores antequeranos que le precedieron. La obra de Diego Márquez es muy amplia, en parte debido a la relación muy estrecha que mantuvo con la familia de los Primo. Con Antonio Primo trabajó en el retablo mayor del convento de monjas Carmelitas Descalzas de Lucena y el convento de Carmelitas Calzadas de Antequera. La Hermandad del Carmen de Estepa también confió en Diego Márquez para la realización de su titular cristífero en talla. De esta forma, realizó el Calvario del Santo Cristo de la Sangre, acompañado por las imágenes de la Virgen y San Juan Evangelista, y además realizó en 1787 la imagen de San Juan Nepomuceno y la Virgen del Mayor Dolor para los dos retablos nuevos de la nave. Las imágenes de San Miguel, San Antonio de Padua y San Judas de los tabernáculos de la iglesia también se relacionan con su obra, así como los ángeles del templete del camarín de la Virgen del Carmen.








La Hermandad de los Remedios le encarga a Diego Márquez en 1777 la decoración del camarín de la iglesia, para donde realizó esculturas de arcángeles y santos, además de relieves con escenas de la vida de Jesús y la Virgen María. Los medallones compuestos por marcos mixtilíneos representan los Misterios Gozosos (Anunciación, Visitación, Natividad, Circuncisión y Jesús entre los doctores) en el primer cuerpo y los Misterios Gloriosos (Resurrección, la Ascensión, Pentecostés, la Asunción de la Virgen y su Coronación) en el segundo. Entre ambos se disponen siete hornacinas con las esculturas del Arcángel San Gabriel, San Antonio de Padua, San Joaquín, San José, Santa Ana, San Rafael y San Miguel. A Diego Márquez se le relaciona también con el Crucificado situado en el retablo de la sacristía. A la escuela antequerana se le atribuye también los ángeles del trono del camarín de la Virgen de los Remedios y del trono de salida.





Diego Márquez se encarga también de la imaginería del retablo de la Orden Tercera de los Siervos de Ntra. Sra. de los Dolores, situado en la Iglesia de la Asunción, que fue encargado a Francisco Primo por el Vicario D. Manuel Bejarano y Fonseca hacia 1760. Para el ático del retablo realiza los ángeles que acompañan a San Juan Nepomuceno y las imágenes de San Miguel y San Rafael para la base de los estípites. También se relaciona con el ángel turiferario de la capilla. Para la Hermandad de la Asunción, titular de esta Iglesia, Diego Márquez realizaría varias imágenes como un Niño Pasionario o el Cristo de la Columna que se encontraba en una hornacina junto a las escaleras del camarín y que hoy en día se encuentra en la localidad de Herrera como Cristo de la Misericordia. La Hermandad del Rosario de la Asunción se decidió por la pintura como principal elemento para la decoración de su templo, pero para el camarín de la Virgen encargó un trono rodeado de ángeles y virtudes que, dada la relación de Diego Márquez con su iglesia, pudo haber salido de su taller. No se conoce el paradero de este conjunto de tallas desde la reapertura de la iglesia hacia principios de los años 80 del siglo XX.




La Orden de los Mínimos de Estepa le encarga al taller de Diego Márquez la realización de las imágenes de los retablos laterales de su iglesia, como la imagen de Jesús Nazareno (hoy en Marinaleda), San Blas y San Francisco de Sales. De la misma época, y posiblemente del mismo taller, serían las imágenes de Santa Lucía y Ntra. Sra. de la Candelaria, con sendos retablos en la iglesia, pero fueron destruidas o se desconoce su paradero. En 1786 con motivo de la beatificación de dos miembros de la orden por Pío VI, Diego Márquez realiza para la iglesia las imágenes del Beato Gaspar Bono y el Beato Nicolás de Longobardi. De las imágenes realizadas por Diego Márquez para el convento de mínimos alarma el estado de San Francisco de Sales y del Beato Nicolás de Longobardi, ambas muy deterioradas, incluso irreconocibles. Para la vecina ermita de la Concepción, también desaparecida, realizó los ángeles turiferarios que se conservan actualmente en la iglesia de las Hermanas de la Cruz. Para esta ermita se realizaron dos retablos que se encuentran hoy en San Juan de Aznalfarache, con rasgos atribuibles a la escuela antequerana.



La obra de Diego Márquez se puede encontrar en la iglesia del convento de San Francisco de Asís, en la imaginería secundaria de los retablos de San Antonio de Padua y de San Francisco de Asís, ambos retablos realizados por Francisco Primo en los años sesenta del siglo XVIII. La imagen de San Antonio de Padua se ha relacionado con la imaginería andaluza del siglo XVII, pero también se puede relacionar con la obra de Andrés de Carvajal, especialmente la imagen del Niño Jesús. Diego Márquez realizó además para el convento los relieves de Santos de la sillería del coro y el tríptico de la Piedad situado sobre la baranda del mismo. La similitud de estos relieves con los de la sillería del coro de San Sebastián y de Santa María hace pensar que podrían haber salido de la misma mano.











En el templo y la clausura de la rama femenina de la Orden de San Francisco en Estepa también se pueden encontrar obras relacionadas con la escuela antequerana, como las imágenes de los retablos realizados por Antonio de Ribera, un Niño Espinario relacionado con la producción de Andrés de Carvajal o una Dolorosa de vestir atribuida a Antonio del Castillo, donada a mediados del siglo XVIII por la madre Sor María Aniceta de la Concepción.





La escuela antequerana se encargó de la remodelación del retablo mayor de la Iglesia de Santa María así como la nueva factura de los retablos colaterales y el tornavoz del púlpito hacia 1770. Los ángeles del primer cuerpo del retablo que se añadieron en la reforma y los ángeles turiferarios de la iglesia se relacionan con la obra de Diego Márquez. La presencia del escultor en la iglesia no sólo se limitó a la realización de imágenes decorativas del templo; también recibió un destacado encargo en 1772 de los hermanos del Dulce Nombre de Jesús para realizar la imagen del Stmo. Cristo de la Humildad y Paciencia, que sustituyó a un antiguo lienzo realizado en 1618 por Luis de Venegas. La imagen de San Juan Bautista de la iglesia se ha relacionado con la obra de Diego Márquez. La antigua Dolorosa de la Paz sigue también los modelos de Pedro de Mena, cuya influencia puede apreciarse después en la obra de Antonio del Castillo. Otra Dolorosa muy similar a ésta es la anteriormente mencionada de la clausura del Convento de Santa Clara.



La parroquia de San Sebastián también confió en el imaginero antequerano las tallas de los nuevos retablos de la nave realizados entre 1782 y 1784. Las imágenes de la Virgen del Rosario con el Niño, la Santísima Trinidad y el Crucificado de la capilla de Ánimas salieron del taller de Diego Márquez para los retablos de la iglesia. Cabe destacar que estos retablos pertenecen a la escuela ecijana de Juan Guerrero, pero la imaginería para los retablos fue realizada por la escuela antequerana. Se relaciona con su obra también los ángeles turiferarios junto al altar mayor y los de la capilla de Jesús Nazareno, así como las imágenes secundarias y los ángeles del retablo de Ánimas. A la escuela antequerana se le puede atribuir también las imágenes del retablo mayor y de los retablos colaterales que fueron realizados por Francisco Primo. Así, la imagen de San Sebastián, titular de la parroquia, presenta similitudes con la obra de Andrés de Carvajal.





Las imágenes del retablo mayor de la Ermita de Santa Ana que realizó Antonio Palomo hacia 1780 se relacionan con la producción escultórica de Diego Márquez. Se trata de la imagen de San Joaquín y Santiago el Menor, y el relieve de la Dolorosa del ático del retablo, con similitud al del retablo de las Penas de la Iglesia del Carmen de Antequera. En la nave se encuentra en su retablo la imagen de la Virgen del Amor Hermoso y las tallas laterales de Santa Mariana de Jesús y Santo Tomás de Aquino, relacionados todos con la obra de Diego Márquez. La imagen titular del tempo, Santa Ana y la Virgen Niña, son obra también de la escuela antequerana.





Diego Márquez fue el patriarca de una familia de escultores cuyo taller fue continuado por su hijo Miguel Márquez (1767-1826) y su nieto Joaquín Márquez (1803-1869). Algunas de las obras anteriormente mencionadas pudieron salir de las manos de su hijo Miguel Márquez, confundiéndose habitualmente padre e hijo por la similitud de su estilo. En Estepa sólo se menciona como obra de Miguel Márquez la talla de San Francisco de Asís que se conserva en la iglesia de las Hermanas de la Cruz. Miguel Márquez fue además un destacado restaurador, interviniendo en Estepa de forma notable la imagen de Nuestra Señora de los Remedios. La talla de candelero data del siglo XVII, pero sufrió diversas y profundas restauraciones a lo largo del siglo XVIII, así en 1742 se le pusieron ojos de cristal, en 1750 se le compuso el rostro y en 1820 el escultor antequerano Miguel Márquez le retocó de nuevo el rostro y las manos, dándole la imagen actual que la hace muy semejante a la obra del escultor antequerano.



Los imagineros de la escuela antequerana colaboraron con las hermandades y parroquias estepeñas en la realización de las imágenes de sus retablos y en la realización de sus titulares. El siguiente listado enumera las obras que estos artistas dejaron en Estepa:

1. Obras de José de Medina:

-Ángeles del retablo mayor de la Iglesia de Los Remedios. 1744-1749. José de Medina.
-Imágenes junto al manifestador del retablo mayor de la Iglesia de Los Remedios: San Joaquín, Santa Ana, San Juan Evangelista, San Juan Bautista. 1744-1749. José de Medina.
-San Judas Tadeo. Iglesia de los Remedios. José de Medina. Atribuido.
-San Antonio Abad. Ermita de San Antonio Abad. José de Medina. Años 40 del s. XVIII.
-Virgen del Valle. Ermita de San Antonio Abad. José de Medina. 1748.
-Ntra. Sra. de las Angustias. Iglesia de la Victoria. José de Medina. Atribuido.

2. Obras de Andrés de Carvajal y Campos:

-San José con el Niño. Iglesia de los Remedios. Andrés de Carvajal. 1762-1763.
-San Vicente (Ferrer). Iglesia de los Remedios. Desaparecido. Andrés de Carvajal. 1762-1763
-Stmo. Cristo Amarrado a la Columna. Iglesia de los Remedios. Titular de Paz y Caridad. Década de 1760. Andrés de Carvajal.
-Niño Jesús de la Virgen de los Remedios. Iglesia de los Remedios. Andrés de Carvajal. Atribuido.
-San José con el Niño. Oratorio de la Escuela de Cristo. Iglesia de la Asunción. Andrés de Carvajal. 1766
-San Felipe Neri. Oratorio de la Escuela de Cristo. Iglesia de la Asunción. Andrés de Carvajal. 1766
-Inmaculada Concepción. Oratorio de la Escuela de Cristo. Iglesia de la Asunción. Andrés de Carvajal. 1766
-Retablo del Oratorio de la Escuela de Cristo. Iglesia de la Asunción. Andrés de Carvajal. 1766
-Niño Espinario. Clausura del Convento de Santa Clara. Atribuido a Andrés de Carvajal.
-San Sebastián. Iglesia de San Sebastián. Atribuido a Andrés de Carvajal.

3. Obras de Diego Márquez.

-Stmo. Cristo de la Sangre, Virgen y San Juan. Iglesia del Carmen. Diego Márquez
-Virgen del Mayor Dolor. Iglesia del Carmen. 1787. Diego Márquez
-San Juan Nepomuceno. Iglesia del Carmen. Diego Márquez
-San Miguel, San Antonio de Padua y San Judas. Tabernáculos de la Iglesia del Carmen. Diego Márquez. Atribuido
-Ángeles del templete de camarín de la Virgen del Carmen. Diego Márquez. Atribuido.
-Medallones del camarín de la Virgen de los Remedios: Misterios Gozosos (Anunciación, Visitación, Natividad, Circuncisión y Jesús entre los doctores) y Misterios Gloriosos (Resurrección, la Ascensión, Pentecostés, la Asunción de la Virgen y su Coronación). 1777. Iglesia de los Remedios. Diego Márquez
-Esculturas del camarín de la Virgen de los Remedios: Arcángel San Gabriel, San Antonio de Padua, San Joaquín, San José, Santa Ana, San Rafael y San Miguel. 1777. Iglesia de los Remedios. Diego Márquez
-San Juan Nepomuceno, San Miguel y San Rafael. Retablo de la capilla de los Dolores. Iglesia de la Asunción. Diego Márquez. Atribuido
-Ángel turiferario. Capilla de los Dolores. Iglesia de la Asunción. Diego Márquez. Atribuido.
-Niño Pasionario. Iglesia de la Asunción. Diego Márquez. Atribuido
-Cristo de la Columna. Iglesia de la Asunción. Diego Márquez. Atribuido. Hoy en Herrera como Cristo de la Misericordia.
-Jesús Nazareno (Marinaleda), San Blas, San Francisco de Sales, Santa Lucía (desaparecida), Ntra. Sra. de la Candelaria (desaparecida), Beato Gaspar Bono, Beato Nicolás de Longobardi. Iglesia de la Victoria. Diego Márquez. Atribuido. Hoy en la Iglesia de San Sebastián.
-Ángeles turiferarios. Ermita de la Concepción. Diego Márquez. Atribuido. Hoy en la iglesia de las Hermanas de la Cruz.
-Imaginería secundaria de los retablos de San Antonio de Padua y de San Francisco de Asís. Iglesia conventual de San Francisco de Asís. Diego Márquez. Atribuido
-Relieves de Santos para la sillería de coro de la iglesia de San Francisco de Asís. Diego Márquez.
-Tríptico de la Piedad. Coro de la Iglesia de San Francisco de Asís. Diego Márquez.
-Ángeles para el retablo mayor de Santa María. Hacia 1770. Diego Márquez
-Santísimo Cristo de la Humildad y Paciencia. 1772. Diego Márquez. Iglesia de Santa María. Hoy en la Iglesia de los Remedios.
-San Juan Bautista. Iglesia de Santa María. Diego Márquez. Atribuido.
-Virgen del Rosario con el Niño, la Santísima Trinidad y el Crucificado de la capilla de Ánimas (Stmo. Cristo del Amor). 1782-1784. Iglesia de San Sebastián. Diego Márquez
-Ángeles e imágenes para la capilla de Ánimas. Iglesia de San Sebastián. Diego Márquez.
-Ángeles turiferarios junto al retablo mayor. Iglesia de San Sebastián. Diego Márquez.
-Ángeles turiferarios. Capilla de Jesús Nazareno. Iglesia de San Sebastián. Diego Márquez.
-Relieve de Dolorosa, San Joaquín y Santiago el Menor. Retablo mayor. Ermita de Santa Ana. 1780. Diego Márquez
-Virgen del Amor Hermoso, Santa Mariana de Jesús y Santo Tomás de Aquino. Ermita de Santa Ana. Diego Márquez. Atribuido.

4. Obras de Miguel Márquez

-San Francisco de Asís. Iglesia de las Hermanas de la Cruz. Miguel Márquez
-Restauración de Ntra. Sra. de los Remedios. 1820. Miguel Márquez.

5. Obras estepeñas relacionadas con la escuela antequerana:

-Ángeles del trono del camarín de la Virgen de los Remedios. Iglesia de los Remedios.
-Ángeles del trono de salida de la Virgen de los Remedios. Iglesia de los Remedios.
-Ángeles y virtudes del trono del camarín. Iglesia de la Asunción. Desaparecido.
-San Antonio de Padua con el Niño Jesús. Iglesia conventual de San Francisco de Asís.
-Imágenes de los retablos realizados por Antonio de Ribera para la Iglesia del convento de Santa Clara.
-Dolorosa de vestir. Clausura del Convento de Santa Clara. Atribuida a Antonio del Castillo.
-Antigua Virgen de la Paz. Iglesia de Santa María. Atribuida a Antonio del Castillo.
-Imágenes del retablo mayor y colaterales. Iglesia de San Sebastián. Escuela antequerana.
-Santa Ana y la Virgen Niña. Ermita de Santa Ana. Escuela antequerana.
-Cautivo "Señor de los Señores". Siglo XVII. Relacionado con Diego de Vega.
-Ntra. Sra. de los Dolores Servita. Siglo XVII, relacionada con Pedro de Mena y la escuela antequerana.
-Ntra. Sra. de los Remedios. Siglo XVI o XVII. Escuela antequerana. Reformada en 1820 por Miguel Márquez.
-Ntra. Sra. del Carmen. Siglo XVII. Escuela antequerana.

La posición estratégica de Estepa le hizo recibir esculturas prácticamente de casi todos los talleres andaluces, siendo la escuela antequerana la que más obras dejó en Estepa en cuanto a retablos para las iglesias e imágenes para ornarlas. Retablos, imágenes secundarias para los retablos, imágenes para las hornacinas centrales de los retablos, imágenes titulares para las hermandades estepeñas, ángeles turiferarios para las capillas y altares mayores de las iglesias, tornavoz para los púlpitos, sillerías de coro y tronos procesionales son las obras que llegaron a Estepa de la escuela antequerana. Pero el vínculo de Estepa con la ciudad de Antequera va más allá de las obras realizadas por sus imagineros y retablistas. La ciudad antequerana importó también sus tradiciones, que fueron adoptadas por las hermandades estepeñas para la celebración de sus fiestas, destacando la procesión de las imágenes en andas y tronos barrocos, que perduraron hasta mediados del siglo XX cuando se toma como referencia los pasos a costal de Sevilla. No obstante, las hermandades de Gloria estepeñas han conservado el estilo antequerano de los tronos, conservándose destacadas obras en madera policromada el espléndido trono de Ntra. Sra. de los Remedios, y obras en plata como el templete de Nuestra Sra. de la Asunción y el de Ntra. Sra. del Carmen.



Estepa recordó en 2009 este vínculo con la escuela antequerana en la conmemoración del tercer centenario del nacimiento del escultor Andrés de Carvajal y Campos. Desde el 17 y 18 de septiembre de este año se celebró el Primer Congreso Andaluz sobre Patrimonio Histórico, dedicado a la escultura barroca andaluza en el siglo XVIII y al escultor Andrés de Carvajal y Campos. Al mismo tiempo que se celebraba este congreso se pudo visitar una exposición en la Iglesia de Ntra. Sra. de los Remedios bajo el título “Andrés de Carvajal en Estepa”, aunque más bien estuvo dedicada a las obras de la escuela antequerana en Estepa, con obras de Andrés de Carvajal, José de Medina, Diego Márquez y su hijo Miguel Márquez. Las obras de Diego Márquez y de Miguel Márquez fueron también expuestas en la exposición de 2009 en conmemoración del tercer centenario del nacimiento del escultor vallisoletano Luis Salvador Carmona. En esta exposición se evidenció que Diego Márquez conocía la obra estepeña de Luis Salvador Carmona y el conocimiento de estas obras le pudo influenciar para realizar algunas de sus imágenes, como las obras de Jesús Nazareno de Marinaleda o el San Juan Bautista de Santa María. Las obras de la escuela antequerana también se reunieron en la exposición “Vía Sacra: las imágenes de la Pasión en Estepa” para conmemorar el IV Congreso Nacional de las Hermandades y Cofradías de Ntra. Sra. de las Angustias”, celebrado en Estepa entre el 2 y 4 de diciembre de 2011. El vínculo de Estepa con Antequera también se ha reflejado en los trabajos de Fernández Paradas sobre la escuela barroca española publicados en 2016 o en los artículos de las sucesivas jornadas sobre historia de Estepa o en el mencionado congreso sobre patrimonio histórico de 2009.

Estepa y Antequera son dos ciudades vecinas del centro de Andalucía que colaboraron mutuamente durante el barroco andaluz. Antequera puso su escuela de escultura al servicio de los patronos y hermandades estepeños, enriqueciendo la vida estepeña con sus tradiciones, y Estepa ofreció sus canteras a los arquitectos y maestros alarifes antequeranos, enriqueciendo las iglesias y casas señoriales antequeranas con la piedra estepeña. Dos ciudades y un vínculo que perdura hasta nuestros días.




Bibliografía:

-La autarquía artística de una ciudad: historia de la escultura barr...Fernández Paradas, AR. Escultura barroca española. Nuevas lecturas desde los siglos de oro a la sociedad del conocimiento. Escultura barroca andaluza. Vol. II. ExLibric. 2016
-Aproximación al estudio del retablo en Antequera en el siglo XVIII. Camacho Martínez, R. y Romero Benítez, J. Imafronte. 1987, 88, 89
-El círculo escultórico antequerano del siglo XVIRevista de Estudios Antequeranos, Escalante Jiménez, J. 1993
-Teoría y Práxis del trono antequerano. Estética, diseño y definición de un discurso. Antequera, su Semana Santa. Antequera: ExLibric. Fernández Paradas, Antonio Rafael.
-Muñoz Rojas, JA. Noticias de alarifes y escultores del siglo XVIII en Antequera. Gibralfaro: revista del Instituto de Estudios Malagueños. 1951.
-Estudio comparativo de la policromía aplicada a la escultura exenta... Tesis doctoral. Prado Campos, B. Sevilla: Facultad de Bellas Artes, Departamento de Pintura, 2011.
-Estepa como centro demandante de retablos. La dependencia del entorno durante los siglos XVII y XVIII. Actas de las III Jornadas sobre Historia de Estepa, Estepa 1998. Herrera García, Francisco J.
-Tendencias de la escultura en Estepa en el siglo XVIII. Recio Mir, Álvaro. Cuadernos de Estepa 4, 2014
-El retablo en Antequera durante los siglos XVII y XVIII. Romero Benítez, J. Málaga. Vol. III, 1984.
-La escultura andaluza del siglo XVIII en los círculos orientales. Sánchez López, Juan Antonio. Cuadernos de Estepa 4, 2014
-La familia Primo; retablistas del siglo XVIII en Andalucía. Taylor, René. Imafronte, 1987.
-Ambiente artístico en la Antequera del siglo XVIII: Artistas antequeranos. Camarines antequeranos. Garzón Alonso, R. Madrid, 2000
-Conferencia sobre la escuela escultórica antequerana. Devociones de Estepa, 2016
-Especiales: Imaginería antequerana. Fotos Cofrades ATQ. Sarmiento, A. 1999-2018
-Especial Imagineros: José de Medina. Fotos Cofrades ATQ. Sarmiento, A. 1999-2018.
-Especial Imagineros: Antonio del Castillo. Fotos Cofrades ATQ. Sarmiento, A. 1999-2018
-Especial Imagineros: Diego de Vega. Fotos Cofrades ATQ. Sarmiento, A. 1999-2018
-Especial Retablistas: Antonio Palomo. Fotos Cofrades ATQ. Sarmiento, A. 1999-2018
-Especial Retablistas: Francisco Primo. Fotos Cofrades ATQ. Sarmiento, A. 1999-2018

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