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El Monumento Grande de la Catedral de Toledo.

Prometí hace tiempo recopilar y publicar una estrada sobre lo que fue, y lo que puede ser, el Monumento Grande de Toledo. Muy desconocido por los toledanos, es importante no dejar en el olvido una de las maravillas de la cuidad.

Como lo prometido es deuda, e aquí el resultado.

 

Hace más de cincuenta años desde su última instalación, que tuvo lugar en el interior del templo en el año 1955. Pese al mucho tiempo transcurrido, el estado de la estructura y de su amplio programa escultórico —más de veinte piezas de un tamaño superior al natural— continúa siendo excepcional.

El monumento de Semana Santa de la Catedral de Toledo, conocido popularmente como ‘Monumento Grande’, está tradicionalmente considerado el más grande del mundo. Posee unas dimensiones de más de treinta metros de alto, desde el extremo inferior del graderío donde nace hasta la colgadura de tela carmesí en forma de pabellón que lo enmarca. Era situado en la zona del trascoro, a los pies de la Catedral, lugar en donde se produjo su primera instalación durante la Semana Santa de 1807.

 

Nave central de la Catedral, donde estaba situado.

Descrito por autores como Modesto Lafuente y Vicente Blasco Ibáñez, el Monumento Grande suponía todo un reto para los arzobispos toledanos de los siglos XIX y XX. Prelados como Moreno Maisanove, Payá, Monescillo y Segura impulsaron su montaje a pesar de las dificultades económicas que entrañaba su instalación. Desgraciadamente, su monumental tamaño y el coste de cada montaje —en el que se invertía cerca de un mes— irían relegando cada vez más a menudo su aparición anual. En el siglo XX sólo se montó completo en cuatro ocasiones, una de ellas, la de 1928, admirada por el rey Alfonso XIII.

“El acontecimiento fue tal, que el Rey de España, a media tarde y en riguroso incógnito, acompañado del Duque de Miranda, se dirigió directamente desde Madrid a la Catedral toledana a visitar el Monumento donde se encontraban velando al Santísimo los Caballeros del Santo Sepulcro. Ante tal renovado esplendor, el Rey lo elogió fervientemente y a las puertas de la Catedral fue recibido por el Cardenal Doctor Segura”

La noticia de la llegada del Monarca se propagó rápidamente por la ciudad acudiendo gran cantidad de gente para verle. Habían ido también otras personalidades madrileñas, entre ellas se encontraba el Ministro de Gracia y Justicia que también presenció el acto.

 

 

El responsable del Monumento Grande de la Catedral de Toledo fue el arquitecto ilustrado Ignacio Haan (1756?-1810). Discípulo de Sabatini, entró a formar parte de la órbita estilística de Juan de Villanueva. Su prematura muerte en 1810 hace que su obra sea escasa. Hasta esa fecha realizó  un importante grupo de edificaciones toledanas por encargo del cardenal Lorenzana y su sucesor don Luis de Borbón.

Entre sus obras se encuentran: el Arzobispado, las iglesias de Polán, Esquivias, Seseña y Yuncos; la Puerta Llana (1800) y el retablo de la Sacristía en la catedral; y el Hospital de locos del Nuncio (1790).

El Monumento Grande es por hoy la última obra conocida de Ignacio Haan.

 

Sobre el propio monumento

 

Este portentoso monumento venía a sustituir otro de estilo churrigueresco de 1668. Se comenzó a construir el 10 de marzo de 1806, se terminó a principios de marzo de 1807 y se inauguró el 26 de marzo de ese año, festividad del Jueves Santo. Realizada en madera imitando a jaspes con gran perfección, se armaba con multitud de tornillos, argollas y barretas de hierro, perfectamente ajustadas, no teniendo que clavarse ningún clavo. Por su solidez parecía más una obra perpetua que un monumento para sólo dos días.

 

Su imponente fachada ocupaba toda la nave central de la catedral, junto a la puerta del Perdón, dando frente al trascoro, llenando un espacio de 38 metros de largo, 16 de ancho y 26 de alto, llegando a tocar en la bóveda su majestuoso pabellón.

 

 

Desde el suelo arrancaba una escalinata con treinta amplios escalones. En el noveno peldaño se formaba una primera meseta que terminaba en dos plintos, sobre los cuales se colocaban cuatro estatuas, de mayor tamaño que el natural, que representaban los soldados romanos que custodiaron el sepulcro del Redentor del mundo, obra del escultor Joaquín Arali, vecino de Madrid. Subía el segundo tramo, estrechándose piramidalmente, hasta la plataforma se sustentaba el tabernáculo. En la mitad de esta gradería se contemplaban dos ángeles mancebos, en actitud de adoración, esculpidos por José Antonio Tolch.

 

El gran templete o tabernáculo, pintado imitando a mármoles y bronces, estaba compuesto de cuatro grupos de a cuatro columnas cada uno, de unos cuatro metros de altura de orden corintio, en las que se apoyaba un gran cornisado con ocho estatuas de ángeles, que tenían en sus manos repartidos los atributos de la Pasión, hechos por Mariano Salvatierra, escultor de la catedral primada. Coronando toda la mole, una esbelta cúpula, rematado en un cúmulo de nubes sobre las que se alzaba una gigantesca estatua de la Fe, de diez pies de altura, tallada por Joaquín Aralí. En el interior del tabernáculo, sobre un zócalo se elevaba una urna sepulcral, disminuida en el interior, adornada por guirnaldas y festones dorados dentro de la cual se guardaba la Sagrada Hostia. Coronaban esta urna dos ángeles niños llorando y un grupo de gloria, en la parte superior de ráfagas y querubines, obra de José Tolch, esculpidas con gran delicadeza. Toda la demás obra de este bien acabado tabernáculo corrió bajo la dirección de los escultores Narcioso Aldebo y José Ripoll, que cobraron 171.600 reales, 200.000 reales costaron todas las estatuas que he hecho mención.

 

Urna del monumento.

 

Estatuas y un par de columnas del templete en una exposición del autor el pasado año en Toledo.

 

Para iluminarlo, en las gradas y en el tabernáculo se colocaban cuatrocientas velas en candelabros dorados, ubicados simétrica y convenientemente. En los primeros escalones de la gradería se instalaban un buen número de candelabros de bronce traídos de Italia por el cardenal Lorenzana, doce blandones, con sus cirios, obra de Gabriel Bermúdez, que fue guarda-almacén, más de seis blandocillos y otros tantos de bronce dorado a fuego, junto a ellos se instalaban las esferas que representaban las cuatro partes del mundo.

 

 

Las cuatro esferas o globos están realizadas en plata y sobre cada una de ellas aparecen unas matronas que representan las cuatro partes del mundo: Europa, África, Asia y América. Fueron un regalo que la reina doña María de Neburgo, según esposa de Carlos II el Hechizado, hizo a la Catedral primada. Este magnífico regalo llegó a Toledo el día 8 de febrero de 1741, entre la satisfacción del cabildo y pueblo toledanos. Cubría todo el monumento un riquísimo y grandioso dosel, de fuerte sarga de sede carmesí, de 900 metros, bordado magníficamente con 293 estrellas del diámetro de una cuarta, en oro fino del que tiene cada media onza; remataba este dosel una gran colgadura, de más de 1.000 metros, que pende de las misma bóveda, de forma de corona, toda ella de riquísimo terciopelo carmesí de las famosas fábricas toledanas, estando galoneada por una ancha franja de oro, muy bien labrada, y con el precio de la realización del dosel y la colgadura fue de 800.000 reales. Fue un trabajo que hicieron Antonio Pomareda, Agapito Ruiz, Manuel Molin y Eugenio Morales, bordadores, casulleros y cordoneros en el taller que Molero tenía en Toledo.

De la misma corona colgaban seis gruesos cordones de oro fino, que entrelazándose formaban el monograma de María y terminan en dos enormes borlones del mismo metal. Para iluminar la parte alta del pabellón y la colgadura se colgaba una gran cruz de bronce dorado a fuego, hecha por Agustín Moreno, de más de cinco varas de altura, que quedaba supeditada en el aire, en medio de la nave central, pendiente de una maroma de seda, fijada a la bóveda. Se iluminaba con 222 luces en 96 lámparas cuyos mecheros recibían las ocho arrobas de aceite que consumían de los cajones de bronce dorado que forman su cubierta exterior. Sólo se puso completo en 1807 y 1808, pues las tropas napoleónicas durante la Guerra de la Independencia destruyeron parte de las gradas y algunas de las figuras.

 

El elevado coste de su instalación, más de 12.500 o 2.500 pesetas, según las épocas durante el siglo XIX, hizo que durante bastantes años no se colocase. Los años que se armó fue porque el Gobierno, en el reinado de Alfonso XII daba una subvención de 2.500 pesetas. En el siglo pasado se instaló varios años. En 1928, como ya he comentado, el Rey Alfonso XIII vino para contemplarlo en la tarde del Jueves Santo. Llegó a la catedral primada sin previo aviso, mientras se cantaban las tinieblas. Después pudo admirarlo y orar ante el Santísimo acompañado por el cardenal Segura. Para su instalación se empleaban 24 hombres trabajando durante 16 días. En 1955 y 1956, últimos años en que se colocó, fue gracias al Ayuntamiento que corrió con los gastos de armarlo y desarmarlo y a la contribución de entidades oficiales y comerciales.

 


Llamativo es que «fue el primer monumento -antes, incluso, de que las primeras lámparas fueran presentadas en el Ayuntamiento- de la ciudad en ser iluminado por la luz eléctrica» durante la Semana Santa de 1890.

 

Coste total del monumento:

- Tabernáculo: 171.600 reales.

- Las 17 estatuas: 200.000 reales.

- Gradería, pintura, etc.: 311.300 reales.

- Dosel: 400.000 reales.

- Colgadura: 400.000 reales.

- Hierro y tornillos: 140.000 reales.

 

La cifra, increíble en aquellos tiempos, supera el millón y medio de reales. Todo para una maravilla del Toledo único y Primado de las Españas.

 

 

Información visual del monumento: http://www.youtube.com/watch?v=nGcG2jpa76k

 

Sobre el futuro. 27/11/2010 (Periódico La Tribuna)

 

El concejal de Cultura y vicealcalde de Toledo, Ángel Felpeto, cree que «merecería la pena» recuperar el Monumento de Semana Santa de la Catedral. El deán Juan Sánchez expresó el jueves pasado su intención de volver a instalarlo el año que viene, en el marco de la próxima Semana Santa, si bien todavía es pronto para hablar de instituciones y empresas patrocinadoras.
«El Monumento de Semana Santa es propiedad de la Catedral de Toledo, evidentemente, pero también es en cierta forma patrimonio de todos los toledanos, por lo que sería muy interesante para todos volver a instalarlo», expresó el concejal de Cultura y vicealcalde. Ángel Felpeto añadió que el Monumento Grande -así ha sido popularmente conocido- posee «un valor simbólico evidente» y merece ser recuperado tanto como la Campana Gorda, que a lo largo de los próximos meses volverá a ser accesible para toledanos y turistas.

 

 

Espero que hayais disfrutado de esta publicación.

Con ella os quiero desear unos muy buenos días de Semana Santa y una feliz Pascua de Resurreción.

¡Un grandísimo abrazo a todos!

 

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Comentado por Puentiferario en abril 16, 2011 a 2:15am

Enhorabuena. Has elegido un tema muy interesante y lo has desarrollado y documentado estupendamente. Has conseguido que algo efímero no haya desaparecido del todo.

Comentado por Inma del Sol en abril 14, 2011 a 8:10pm

Dani , me has dejado impresionada , en primer lugar por este magnífico trabajo con el que he disfrutado mucho y en segundo lugar porque ya no me acordaba de trabajos con la categoría de éste que se publicaban en esta página en un tiempo que se me antoja ya lejano . Los echo de menos como echo de menos la presencia de sus autores.

Melancolías aparte , me alegra mucho saber de tí y de tu querida ciudad y te deseo , no hace falta que te diga que de todo corazón, que tengas una semana santa enriquecedora en todos los sentidos . Un millón de besos.

Comentado por Emi(Angel macareno) en abril 14, 2011 a 2:05pm

Maravilloso el monumento, que pena que se pierdan cosas como estas, a ver si lo volveis a montar. Magnífico reportaje Dani. Un abrazo.

 

Emi.

Comentado por Felipe Bermudo en abril 14, 2011 a 8:57am
Magnifico reportaje sobre el expectacular monumento toledano, sin duda era un montaje digno de ver, espero que algun año pueda volver a montarse. Gracias por este completo reportaje que me ha permitido conocer esta gran obra, un saludo y que tengas una intensa Semana Santa amigo, un saludo
Comentado por Francisco A. Mazuecos. en abril 14, 2011 a 12:19am

amigo cofrade de toledo, me agustado mucho este blog del monumento grande de la catedral de toledo escuchado muchos comentarios de este momumento paro claro yo nuca lo evisto, pero con este tabajo tuyo tambien detallado tepuedes hacer una idea como es y seguro estoy que tiene que ser maravilloso como tantas cosas que tiene nuestra ciudad imperial, la verdad que seria un hacierto si recuperaran la istalacion de este momumento, bueno tedeseo una buena semana santa  que la difrutes saludos de paco...y enhorabuena por este trabajo...  

Comentado por Felipe de Pablo Lorenzo en abril 14, 2011 a 12:12am

Me ha encantado tu entrada sobre el Monumento Grande de la Catedral de Toledo, a ver si se consigue que vuelvan a instalarlo, debe ser una joya del estilo neoclásico.

Enhorabuena por tan buen trabajo, amigo Toledano, y muchas gracias por darnos a conocer las maravillas que atesora la simpar Ciudad Imperial.

Un fuerte abrazo.

Comentado por Salva en abril 13, 2011 a 11:29pm

Muchas gracias por tu entrada, tío. Disculpa la familiaridad, pero es que me ha encantado tu entrada. Y me maravilla que alguien tan joven como tu se preocupe por algo tan hermoso.

 

Muchas gracias por tu documento tan bien redactado y documentado. Me alegra mucho saber que no se ha perdido una obra tan magnífica. Y si el año que viene vuelve a instalarse, allí estaré para admirarlo.

Precisamente ayer estuve en Toledo y me encantó lo magnífica que está la ciudad, y las cosas que descubro cada vez que la visito. Aluciné con las termas romanas y las cuevas de Hércules.

Me gustó mucho la restauración de la calzada romana en el entorno de la mezquita del Cristo de la Luz, y lamenté, que desaparciera parte de la artística reja de forja que la antecede. Si puedes hablar con alguien influyente, hazle saber que perder esa magnífica reja, es perder patrimonio a lo tonto. Es una obra de arte, aunque sea del siglo XX. Está muy bien realizada y trabajada en forja en estilo toledano.

 

Una vez más, mil gracias por tu entrada. Y que disfrutes tus vacaciones, y estos hermosos diás de Semana Santa. Un placer saludarte.

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