Cofrades

Foro y Blog Semana Santa Sevilla


EL NAZARERO (Segun dos Compañeros de Hermandad)

EL NAZARERO

HISTORIA DEL NAZARENO

Posiblemente su origen pueda estar o partir de dos vertientes: la BIBLIA o la INQUISICIÓN.

En la primera alternativa se nos habla del pueblo de Nínive arrepentido por la predicación del profeta Jonás, optando sus habitantes por hacer penitencia pública vistiendo largos telares morados, en señal de humillación implorando perdón y vertiendo cenizas sobre sus cabezas. Después, dejaron sus vestidos habituales para ponerse otros muy humildes en señal de penitencia. Primer antecedente de la túnica cofrade, similar a lo acaecido en Babilonia años después.

La incorporación del capirote de cartón del nazareno a la túnica de éste, data del siglo XVIII, de posible origen inquisitorial, recibiendo como signo externo de penitencia en tiempo de Pasión, pensando que este empleo fue debido a la, recomendación de D. Juan Manuel de Bonilla Olivares y Torres (1702-1772), Presbítero, Abogado de los Reales Consejos y alma mater de todas las Cofradías de la Diócesis de Jaén en su tiempo.

La otra posibilidad viene de los Tribunales de la Inquisición que tanta importancia tuvieron. Cuando penitenciaban (condenaban), mandaban vestir a las víctimas con pobres túnicas y les colocaban unos cucuruchos sobre las cabezas. Pudiera ser otra referencia actualizada hoy por nuestras cofradías penitenciales, que no debemos olvidar. Pero, la vestidura inicial cofrade era de los tejidos más humildes como hicieron en sus penitencias los pueblos antiguos, que se tapaban el rostro para no ser reconocidos en momentos en que ellos mismos eran pasionistas.

En realidad el hábito cofrade fue el modo de vestir durante siglos como vemos por diferentes testimonios de la historia, aunque se dieran distintas calidades, según el poder económico de cada familia. Solo que en el aspecto cofrade los que como tales nos precedieron, mucho más sobrios que nosotros, eligieron tejidos pobres para tratar de expresar mejor su dolor y penitencia. Ejemplo que deberíamos seguir en nuestro tiempo, desechando ricas vestiduras de terciopelos y similares.

Sabemos que durante las primeras décadas a partir del I Concilio de Trento (1565) las cofradías optaron por dos tipos de túnicas: cerradas y abiertas. Las cerradas acompañadas o no por mantos y portando todos hachones de cera encendidos. Las abiertas no los llevaban, pero les hacían una raja o corte grande en las espaldas, que separadas sus costuras, servían para disciplinarse unos a otros, o ellos mismos produciéndose heridas, a veces de cierta consideración, narrado por D. Rafael Ortega Sagrista (1918-1988).

En los inicios, los colores preferidos por las cofradías para sus nazarenos fueron el morado, negro, púrpura y blanco. El morado distintivo de penitencia expiatoria de los pecados, el negro en señal de luto, el púrpura equivalente de humildad, sencillez y pobreza, virtudes que debe presidir la vida de los cristianos, y el blanco en señal de alegría, de gloria, por la Resurrección y Ascensión del Señor.

EL NAZARENO ACTUAL

La procesión es el acto o manifestación pública más importante de las hermandades de Semana Santa, y en ella, el nazareno es el “alma mater” y sin ningún género de duda, es el que hace grande nuestra Semana Santa.

Hoy día las vestimentas del nazareno siguen dos tipos fundamentales: las de capa y las de cola.

Estas dos indumentarias están formadas por una túnica hasta los tobillos, cordones alrededor de la cintura (cíngulo o cinturón de esparto trenzado), cono puntiagudo llamado capirote, guantes, y el antifaz, que es la parte que cubre el capirote y rostro y cae por el pecho, hombros y espalda. La altura del capirote la fija la hermandad en cuestión, al igual que los colores, que cada cofradía tiene los suyos y el bordado que lleva el antifaz que representa el escudo de la cofradía y en concreto del paso al que se acompaña.

La función del antifaz, desde el siglo XVII, es asegurar el carácter anónimo del cofrade durante la estación de penitencia y simboliza la vergüenza del pueblo judío que va a castigar a nuestro Señor Jesucristo. A lo largo de los siglos XVIII y XIX, la autoridad civil prohibió su uso en numerosas ocasiones aunque con escasa fortuna, ya que a mediados de este último siglo se había generalizado el atuendo de todas las cofradías, como se ha mencionado anteriormente.

La diferencia entre estos dos tipos está en que además de todo esto unos llevan una capa, es decir, una prenda larga y suelta, sin mangas, abierta por delante, que se lleva sobre los hombros por encima de la túnica; y el otro tipo lleva una cola, que es una larga vestidura que se prolonga por la parte posterior de manera pseudotriangular y que en ocasiones va cogida por los cordones a la cintura y otras veces se lleva recogida sobre el antebrazo contrario al que se porte el cirio, báculo o insignia.

La cola es anterior a la capa. La aparición de la capa en la indumentaria del nazareno es un fenómeno que se produce a mediados del siglo XIX (1857) en la hermandad de “La Quinta Angustia” de Sevilla, cambiando de manera radical su estética. No se sabe, a ciencia cierta, cual fue el motivo de esta incorporación, pero por el año en la que se produjo, parece ser que su génesis tuvo mucho que ver con el ambiente romántico existente en la “Sevilla de los Montpensier” durante dicha centuria.

Con respecto a lo que portan los nazarenos, existen varios tipos: los nazarenos de cirio, los de insignia y los de cruz o penitentes.

• Los de cirio, que son la mayor parte, lo forman el gran desfile de filas de a dos de nazarenos en la procesión que portan cirios. Es el nazareno por excelencia (nazareno de Luz).
• Los de insignia son aquellos que portan cualquier otro motivo de la hermandad que no es el cirio, por ejemplo, la cruz guía, el libro de reglas, el estandarte, la corona de espinas, los báculos, gallardete etc. Por lo general estos nazarenos suelen ocupar determinados cargos dentro de la cofradía.
• Los de cruz, que es el conocido como penitente. Lleva una cruz de madera a cuestas, no lleva capirote y suele ir descalzos

HISTORIA DE LOS NAZARENOS DE LA HUMILDAD

En una redacción antigua de nuestra cofradía y que forma parte del futuro del Señor de la Humildad, haciendo alusión a las túnicas de la Hermandad de la Vera Cruz como cofradía matriz de la Humildad, se dicen como eran estas túnicas penitenciales en torno a los años antiguos de la fundación:

“Llegado el día de las procesiones, los hermanos se revestían de sus túnicas y de sus capillos de blanco inmaculado, guardados durante todo el año. Un hábito bendito que acompañaba al hermano durante toda su vida y también en su muerte cuando se usaba de mortaja. La túnica blanca era corta, apenas por debajo de la rodilla, para hacer sentir aún más las inclemencias del tiempo, por la espalda se abrían fácilmente, para que los penitentes pudieran recibir la disciplina, se ocultaba la cara con un capiro de lienzo también blanco, cuya punta colgaba hacia atrás, así se guardaban en el anonimato las promesas. Se ceñían la cintura con hiscales de esparto o ceñidores de pita.
Muchos iban descalzos y únicamente a los mayores se les permitían sandalias pero son medias, en silencio y rezando o cantando salmos visitaban las estaciones de las procesiones”.

Son años de verdadero sentimiento, de auténtica solidaridad con la muerte de Jesús, el ser hermano era un honor que se heredaba de padres a hijos y como tal se llevaba en extrema severidad.

” Estaban los hermanos de Sangre, que se disciplinaban durante las procesiones, los hermanos de Luz que alumbraban con la cera ardiendo a la figura de Cristo, los Palieros que llevaban las varas de palio, los quisqueros, encargados de las andas, bocineros, limosneros…” todos ellos hacían honor al nombre de penitente nazareno.

Es fácil imaginar la comitiva descalza precediendo la Cruz, y al Señor de la Humildad, y al Santo Entierro por las tortuosas calles del viejo Alcaudete, a la luz tan solo de los hachones humeantes, se oiría quizás el restallo de las disciplinas golpeando las espaldas, y apenas un gemido destacaría del silencio del atardecer y nocturno……

Así siguió la situación hasta finales del siglo XVIII, cuando el Rey Carlos III prohibió la flagelación pública. Con esto cambian las modas, las túnicas se alargan, los capirotes se enderezan, puntiagudos (pioneros en Sevilla) y aparecen las golillas rizadas y otros motivos que adornan los hábitos penitenciales de los nazarenos que nos llevan hasta nuestros días.

El nazareno penitente tal y como lo conocemos hoy en nuestras procesiones, llegó a esta cofradía bastante tardío, en torno a 1910, aunque tengo testimonios que afirman que fue en 1920, lo cierto es que en 1920 ya estaban en los cuatro pasos de la Cofradía: Humildad, Entierro, Soledad y Magdalena, si bien la Soledad y la Magdalena era el mismo que el Entierro como ahora veremos.

El Señor de la Humildad se pasó a la túnica blanca, en señal de alegría gloriosa de la Resurrección del Señor, ya que desde el año de su fundación en 1560 y en sus cultos siempre se celebró su fiesta mayor y principal el día de la Resurrección gloriosa del Señor, y púrpura para el resto de atributos, equivalente a la humildad, sencillez y pobreza, también por la clámide púrpura que la imagen representa en sus hombros. De modo que el nazareno moderno quedó con túnica, guantes y calcetines blancos, capirote (antifaz) y cíngulo púrpura y zapatillas negras (en principio sin capa hasta que se añadió en 1982). Con el paso del tiempo este color se ha ido transformando en el color actual que es rojo.

En cuanto al Santo Entierro, sus nazarenos fueron los que desde el primer momento llevaron capa, dado el carácter oficial, seriedad y esplendor del Entierro de Cristo.

La Virgen de la Soledad y la Magdalena, no llevaban nazarenos de Luz, solo los quisqueros que las llevaban, seis la Virgen y cuatro la Magdalena, vistiendo la túnica cofrade blanca y unos pañuelos negros en la cabeza como color del Santo Entierro.

En 1936, con la contienda civil, se paralizaron las procesiones hasta 1941, volviendo a salir los cofrades alumbrando pero sin túnicas (salieron muy pocas, sobre 20 en 1942) pues muchas de ellas fueron quemadas por temor a las represalias comunistas, en las que se perdieron las imágenes de la Humildad, la Soledad y la Magdalena, solo permaneció el Entierro y la Humildad que se hizo nueva imagen en 1940.

En 1948, la cofradía la formaban solo la Humildad y el Entierro, y se decide agrandar los pasos y procesionar la Stma Virgen de la Piedad que el Convento de monjas de Jesús y María, adquiere y que por iniciativa de las monjas se encargan de hacer y hacen los primeros nazarenos en esplendor después de la guerra en esta cofradía, así como las reformas en las ropas de los Romanos, presidiendo el color azul celeste en la capa del General y en los capirotes de los nazarenos.

El hábito de la Virgen de la Piedad en honor al impulso dado por las monjas, fue utilizado varios años en la procesión del Señor de la Humildad, ya que Virgen salía el Jueves Santo detrás del Señor, como se puede apreciar en varias fotografías de la época, los capirotes púrpura desfilaban delante, los pocos que había (sobre 20), seguidos de cientos de azules. El Santo Entierro se mantuvo con su hábito de luto.

EL NAZARENO HUMILDE ACTUAL , NUESTROS NAZARENOS


En nuestra cofradía los pasos acompañados de nazarenos son tres: La Virgen de la Piedad (Miércoles Santo), el Señor de la Humildad (Jueves Santo) y el Santo Entierro (Viernes Santo).

El Miércoles Santo, el hábito de nuestros nazarenos está compuesto de túnica blanca, antifaz y cíngulo azul cielo, zapatos negros, guantes y calcetines blancos. En el antifaz va bordado el escudo de este paso “La Virgen de la Piedad”, que se trata de una cruz hincada en el suelo, con dos escaleras a los lados y sobre ellas dos picas. En esta estación de penitencia se incorpora la capa azul en el año 2006.

Es el Jueves Santo, cuando nuestros nazarenos son de capa. Incorporación relativamente reciente, ya que fue en 1982 cuando la Junta de Gobierno decide integrar la capa en nuestro hábito. Hábito compuesto por túnica blanca, antifaz, capa y cíngulo rojo, zapatos negros, guantes y calcetines blancos. El escudo del antifaz en este paso de “El Señor de la Humildad”, es una cruz latina, con una corona de espinas y tres clavos.

También el Viernes Santo nuestros nazarenos siguen siendo de capa. Visten túnica blanca, antifaz, cíngulo, capa y zapatos negros, guantes y calcetines blancos. El negro en señal de luto, puesto que nuestro titular en este caso es “El Santo Entierro”. El escudo en este caso se trata de un ataúd sobre dos picas invertidas rodeado por un medallón con corona real.

Es la insignia llamada Cruz Guía la que da paso a nuestro cortejo, abre nuestras procesiones. La que actualmente tenemos ha sido adquirida en el año actual (2006) en un taller de orfebrería de Málaga “Diego Martín e Hijos”, y se trata de una cruz de tipo arbóreo (de metal) ricamente ornamentada con labores de orfebrería de una altura de 1,82 metros y anchura de 0,90 metros. Anteriormente a ésta existen dos cruces: una de 1.941 y otra de 1.982, la cual fue donada por D. Domingo López Arévalo.


Seguida de ésta nos encontramos nazarenos de cirio en filas de a dos, llevando entre sí una distancia aproximada de unos dos metros y portando cirios confeccionados en orfebrería y cincelados, los cuales contienen en su parte superior unos botes de cera líquida con una mecha al exterior de algodón. Estos cirios fueron donados en el año 2001 por dos de nuestros hermanos cofrades: D. Juan Antonio Vallejo Ortega y D. Eduardo Ortiz Moreno, y fabricados en orfebrería “Orovio de la Torre” en Torralba de Calatrava (Ciudad Real).

Más o menos a la mitad de procesión, nos encontramos con otra de nuestras insignias que es el Estandarte. Se trata de una bandera que se pliega sobre cuerpo duro y que se recoge sobre un asta rematada por una cruz. Suele ser de terciopelo del color de las vestiduras de los nazarenos, es decir, en nuestro caso el del Miércoles Santo de la Virgen de la Piedad es azul celeste (elaborado por Mª Dolores Ramírez Jiménez en 2001), el del Jueves Santo del Señor de la Humildad es rojo (elaborado por las Hermanas dominicas de Jaén en 1993) y el del Viernes Santo del Santo Entierro es negro (elaborado por Mª Dolores Ramírez Jiménez en 1997). Este terciopelo va bordado con hilo de oro predominante, plata e incluso alguna pedrería, y en el centro podemos ver la imagen en cuestión a la que pertenece y acompaña.

A ambos lados del estandarte suelen ir nuestros “mejores” nazarenos: nuestros niños (también pueden ir junto a la Cruz Guía, como se puede apreciar en la anterior imagen). Son los cofrades del mañana, los que harán que la Semana Santa de Alcaudete sea cada vez más grande. Sus vestiduras difieren de las de los mayores en que llevan el rostro descubierto y el escudo va bordado en una prenda atada al cuello que cae sobre el pecho similar a un “babero”. Portan unas varas plateadas, de su altura aproximadamente, que en la parte superior acaban en forma de cruz rodeada por un aro (báculos).


Detrás del Estandarte siguen más filas de a dos de nazarenos de cirio y al final de éstos, justo delante del paso, nos encontramos con otras insignias como son:

El libro de Reglas: que contiene estatutos y ordenanzas por los que se rige la corporación. Está encuadernado en piel vacuno y es de 2001 (elaborado por “Talleres Angulo” de Lucena), con labrados en plata en las cantoneras y con el escudo de la cofradía en el centro también en plata. Su presencia en el cortejo es un recuerdo de los conflictos de precedencia que tantos incidentes provocaron en siglos anteriores. Para acreditar la mayor antigüedad de la corporación en caso de que surgieran conflictos con otras hermandades en el desfile.

• La corona de espinas y clavos: la corona está hecha de espinas naturales y se porta como tributo a la Pasión de Cristo, y los clavos como martirio en la cruz. Estas insignias fueron donadas por D. Juan Enrique Bermúdez Pardilla y Dª M. Carmen Moral Peláez en el año 2000. Elaboradas por “Talleres López”.

• La presidencia: formada por el presidente de los nazarenos y miembros de la Junta de Gobierno, como pueden ser el Hermano Mayor-Presidente o el Vice-Hermano Mayor-Presidente. Llevan varas, comúnmente llamadas báculos, como emblema de autoridad. Son de metal repujado en plata, y la parte superior termina en un cuerpo circular. Esta especie de aureola enmarca el escudo de la cofradía. Fueron fabricados y adquiridos por la cofradía en 1998, por la “Casa Angulo” de Lucena.

El primer presidente de nazarenos data del año 1943 en la post-guerra, cuando se formó la primera Junta de Gobierno y fue D. Serafín Hernández Salazar. Tras este primero podemos nombrar algunos otros como D. Jacinto García Expósito, D. Julio Peinado Montilla, D. Francisco Sánchez Arévalo, y nuestro actual presidente D. Domingo Gaspar Sanchez Avalos.

Justo delante de estas últimas insignias mencionadas, en el centro de los nazarenos de cirio y en filas de a uno, se disponen nuestros hermanos penitentes “los nazarenos de cruz”. Van cargados con cruces de madera, no llevan capirotes, suelen ir descalzos y en ocasiones con cadenas atadas a los tobillos. Tampoco llevan capa en el caso de nuestros pasos con capa. En nuestra cofradía esta figura del penitente, es en la que más abunda, por no decir, en la única, porque prácticamente es con el Señor de la Humildad con el que exclusivamente se ven nazarenos con cruz en nuestra Semana Santa. Han llegado a procesionar en un Jueves Santo hasta quince penitentes. Es este nazareno el espejo de nuestro Señor Jesucristo en la subida al Calvario. Estas quince cruces que tiene nuestra cofradía son de madera de eucalipto de vigas del Convento de Santa Clara de Alcaudete y elaboradas por carpintería “Carmelo Guerrero Rey”.


También tenemos a los nazarenos “campana”. Son aquellos que organizan nuestras procesiones. Vigilan el cortejo, la ubicación de cada uno de nuestros nazarenos tanto de cirio, como de insignia, como de cruz, y llevan una campana de metal con el fin de hacer parar el desfile cada vez que nuestros Sagrados Titulares realicen una parada. También suelen ocupar algún puesto en la cofradía. La organización es fundamental para un buen desfile de nuestros pasos. Las campanas que se utilizan son del año 1948 y elaboradas por “Talleres Angulo” de Lucena.

Cabe destacar, que actualmente y desde el año 2003 cuando se adquirió el trono en el que procesiona hoy, uno de nuestros pasos es portado por “costaleros-nazarenos”: nuestro histórico y tan querido Santo Entierro. Éstos a diferencia de los demás nazarenos del paso se diferencian en que no llevan capirote ni capa.



Y por último, y no por ello menos importantes, no nos podemos dejar atrás a nuestras siete “niñas de las palabras”. Abren el cortejo del cuerpo de camareras de la Virgen de la Antigua, y vestidas de nazareno con la cara descubierta al igual que los demás niños, portan pequeños estandartes de terciopelo negro con las siete palabras de Jesús bordadas en oro por Dª Manuela Ávalos Ruíz en el año 1989. Sin duda alguna, son el alma de nuestras mantillas, son nuestras futuras mantillas.




UNA BREVE REFLEXIÓN


Además de todo lo expuesto, nazareno es “el que profesa la fe de Cristo”, éste es el auténtico nazareno. Porque no es el hábito, no debe serlo, un refugio para nuestra emotividad. Si solo fuera eso, habríamos desvirtuado su papel, aportaríamos muy poco a nuestro espíritu.

El hábito nazareno debe de convertirse en símbolo de nuestra vida. Lo que somos, lo que creemos, lo que pensamos y lo que defendemos tenemos que vivirlo a flor de piel. Expresamos libremente lo que aspiramos a ser y después en la calle, en la casa, en el trabajo, debemos de ponerlo en práctica.

Igualados en nuestras vestiduras manifestamos nuestra unidad, hermanados en esa fraternidad que constituye nuestra esencia.

En Semana Santa sumamos la condición de cofrades a nuestra calidad de nazarenos y no es exagerado decir, que es objeto de veneración el nazareno, porque al igual que se dice que nunca el hombre es más grande que arrodillado ante el sagrario, podemos decir que nunca el cofrade es más grande que revestido de nazareno.



Francisco Adolfo González Sánchez: Investigador colaborador de la Cofradia de la Humildad.
María del Carmen Gutiérrez Roldán: Vocal de Liturgia de la Cofradia de la Humildad

Visitas: 397

Comentar

¡Necesitas ser un miembro de Cofrades para añadir comentarios!

Participar en Cofrades

Sobre


Publicidad

 




 

Pasión en Sevilla

Eventos

Música

Paused...
  • 1.
    adaptacion de marcha

© 2020   Creado por Pasionensevilla.   Tecnología de

Emblemas  |  Reportar un problema  |  Términos de servicio