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El Santísimo Cristo del Calvario de Fernando Estévez

El grupo escultórico de La Piedad, custodiado en el Santuario del Calvario y Parroquia de San Isidro Labrador de la Villa de La Orotava, se erihe como uno de los referentes devocionales que caracterizan la celebración de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo durante la Semana Santa de la Villa. Fue realizado por el célebre imaginero orotavense Fernando Estévez (1788-1854), por encargo del clérigo y mayordomo del templo, Domingo Calzadilla y Osorio, con anterioridad a 1814. Se trata de una magnífica obra en la que el escultor local apunta los rasgos de su estilo personal, una vez finalizado el proceso de aprendizaje de sus primeras realizaciones, en las que la influencia de su maestro, Luján Pérez, resulta evidente. Hasta la ejecución de la pieza, que tuvo lugar en el primer cuarto del siglo XIX, la primitiva ermita del Calvario contaba como imagen titular un lienzo atribuido al pintor Gaspar de Quevedo (1616-1670), natural de La Orotava, que áun se conserva: es muy probable que Estévez se inspirara en él para la realizar su obra. Esta pintura representa el tema de La Piedad de un modo tradicional, sentada sobre una roca a los pies de la Cruz, mientras su hijo, recién descendido de la misma, reposa su cuerpo sobre su madre, dispuesto de derecha a izquierda. La representación de La Piedad tiene su origen en los albores del siglo XVI, en la figura del místico Heinrich Seuse, dominico germano, que definió literaria e iconográficamente el tema de la Quinta Angustia o Dolor de María. Esta escena pronto se vio enriquecida por las leyendas de Tierra Santa que los cruzados introdujeron en Europa al finalizar sus campañas. Desde entonces, han gozado de una amplia aceptación de alto grado de devoción en países como Italia, Alemania y España, a través de la proliferación de modelos desarrollados por artistas universales como Rubens o Miguel Ángel. En España, la iconografía de La Piedad fue introducida en el siglo XV, si bien es cierto que su momento de mayor esplendor no se produciría hasta la llegada de los siglos XVII y XVIII, cuando fue ampliamente cultivada por los artistas de la escuela Barroca. En Canarias, el modelo comenzó a ser difundido a partir del siglo XVI, con piezas llegadas del exterior, fruto de las transacciones comerciales establecidas con Centro Europa y América. Estas obras, procedentes en su mayor parte de talleres flamencos, a las que hay que añadir el influjo de aquellas otras llegadas de Andalucía, sirvieron de inspiración para los escultores y pintores locales que, durante los siglos XVII y XVIII, desarrollarían la Pasión y Muerte de Cristo de un modo notable. Ya en el siglo XIX, el tema iconográfico de La Piedad sólo será desarrollado de modo destacable por la gubia clasicista de Fernando Estévez a través de la magnífica obra que nos ocupa, y en el siglo XX por el también imaginero orotavense, Ezequiel de León Domínguez, suguiendo la tradición escultórica local. La imagen de la Piedad de Fernándo Estévez, popularmente conocida como Cristo del Calvario, responde sin ligar a dudas, a uno de los ejemplos más representativos del componente clasicista que este escultor desarrolló a lo largo de su trayectoria. La excelente factura de esta talla estofada y policromada, así como el suave modelado de las figurasm denotan de un modo claro, los rasgos indentificativos del artífice, que planteó un esquema piramidal para lograr el equilibrio compositivo de la obra. El cuerpo yacente de Cristo, de tamaño inferior al natural, manifiesta de un modo significativo dos de estas características de Fernando Estévez, como son, por un lado, su dominio de la gubia, algo que se parecia notoriamente en el tratamiento del paño de pureza, y, por otro lado, sus profundos conocimientos anatómicos. Asimismo, Estévez se aleja de la estética de los Cristos sangrantes y barrocos, optando por un cuerpo de facciones clasicistas, desprovisto de las señales de su martirio. Por su parte, en el tratamiento de la Virgen, el escultor orotavense plantea ciertas reminiscencias barrocas, siento tal vez, la más dramática de sus dolorosas, pero sin caer en la teatralidad de las tallas sevillanas del siglo XVII. Su dolor, más que expresivo, es contenido y resignado, sosteniendo el cuerpo sin vida de su hijo. Cabe mencionar por último, en esta breve descripción, el hecho de que habitualmente, durante las procesiones, se emplea una sabanilla sobre la que reposan los pies del Cristo, cuyo ajuar cuenta con tres ejemplares, elaborados en épocas diferentes. La imagen de La Piedad fue incorporada a la Semana Santa de la Villa de La Orotava a comienzos de la década de los sesenta del siglo XIX, saliendo en procesión por primera vez el Viernes Santo de 1861. Desde entonces ha despertado una gran devoción entre las sucesivas generaciones de orotavenses. Ejemplo de ello es la importante cantidad de miembros de su hermandad, la Real y Venerable Hermandad de Misericordia del Calvario, constituida en 1864 que, desde esa fecha, se encarga de custodiar y venerar la imagen del Cristo del Calvario. Se trata de la primera cofradía religiosa de Canarias que contó con el privilegio de la tutela real, y con el permiso de incorporar en su estandarte, el escudo de Armas Reales, en virtud de la concesión que Isabel II otorgó en 1868. Asimismo, cabe mencionar como otro dato significativo de la importancia devocional de la imagen, el hecho que cuente con un triduo y procesión, que se celebra a comienzos de septiembre desde 1942. Texto extraído del programa de cultos de Semana Santa 2005 de la Villa de La Orotava

Fuentes: - Calero Ruiz, Clementina y Quesada Acosta, Ana María: La escultura en Canarias hasta 1900. Centro Popular de la Cultura Canaria. La Laguna, 1990 - Méndez Pérez, Tomás. La ermita del Calvario y su Real y Venerable Hermandad de Misericordia. Santa Cruz de Tenerife, 1977.

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Comentado por ismael castañeda padron en octubre 22, 2010 a 9:39pm
fantastico josu felicidades,
Comentado por Margarita Vidal Alvarez en octubre 19, 2010 a 1:47pm
Fantástico el grupo escultórico de Fernando Estévez. La Expresión de la Dolorosa como tú bien explica sin caer en el patetismo barroco , sin embargo expresa un dolor sereno.
Otra gran obra de la Orotava. Cuántas imágenes hay por toda la geografía española dignas de ser conocidas. Te felicito, amigo.
Un fuerte abrazo.
Comentado por Moy en octubre 19, 2010 a 12:52pm
Otro magnífico ejemplo de la riqueza del patrimonio escultórico de La Orotava

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