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El Santísimo Cristo del Perdón de Fernando Estévez


"Don Fernando Estévez, ornamento del pueblo que tuvo el honor de ser su cuna, no fue un Montañés ni un Salzillo, como tampoco lo fue su maestro Luján. Pero él encarna el último resplandor de la imaginería canaria".
Sebastián Padrón Acosta



A principios del siglo XIX surgieron una serie de cambios culturales que hicieron rechazar todo lo relacionado con la oscuridad, lo tenebroso, el dramatismo y la teatralidad, es decir, el arte Barroco. La nueva mentalidad ilustrada puso en auge de nuevo aquel sentimiento de búsqueda de belleza, de la serenidad, la búsqueda de los cánones griegos que estuvo ya vigente en la sociedad del Renacimiento. Así nace el Neoclacisimo, regido por la luz de la razón y recreando el estilo simple y digno del arte clásico de Roma y Grecia
En este contexto se desarolla la carrera de un joven escultor de las islas canarias que llegará a ser el máximo exponente de este movimiento en Canarias:

EL ILUSTRE ESCULTOR DON FERNANDO FRANCISCO ESTÉVEZ DE SALAS

Fernando Estévez nació en la Villa de La Orotava, una localidad norteña de la isla de Tenerife, el 3 de marzo de 1788. Hijo del orfebre Juan Antonio Estévez, estudió en el Convento Franciscano de San Lorenzo Mártir, denominado por Viera y Clavijo como "El Escorial de Canarias". Fue gracias a un religioso de dicho convento, Fray Antonio López, uno de los frailes más ilustrados del cenobio, quién advertido por la gran facilidad del muchacho para las manualidades y, sobre todo, en el arte del modelado, contacta con Fray Antonio Sánchez Tapias, definidor de la provincia de Canarias, para que tenga un encuentro con el que en el momento era el escultor más destacado de las Islas, Don José Luján Pérez, quien se encontraba en el Puerto de la Cruz atendiendo unos encargos. Fray Antonio López ya era consciente de la importancia de este contacto para el futuro profesional de su pupilo. Se supone que Luján "apreciaría el potencial artístico del muchacho, ya que un año después éste se encontraba adquiriendo los rudimentos de escultura en el taller que el maestro tenía en la calle de Santa Bárbara, en Las Palmas de Gran Canaria." Tras su estancia en esta capital , el ya considerado como "el más aventajado discípulo de Luján" también asistió a las clases de la Academia de Arquitectura, fundada años antes por el tinerfeño Fernando de Roo.

Una vez dio por finalizada su etapa de aprendizaje en Gran Canaria, el preparado artista retornó a La Orotava, donde abrió un taller y realizó una labor artística bastante destacada, convirtiéndose en el escultor más importante y de mayor fama del archipiélago, pues la actividad de Luján había decaído considerablemente, ya en la última etapa de este magnífico escultor grancanario. Escultor, pintor, profesor de dibujo y urbanista, además de sus conocimientos de arquitectura, Estévez acoge las ideas ilustradas, llegando a ser un verdadero escultor de Academia. Entre sus obras más destacadas se encuentra la talla de Ntra. Sra. de Candelaria, Patrona General del Archipiélago Canario, realizada en 1827.
La vida social y cultural de La Orotava permitieron a Estévez desarrollar su capacidad humana, intelectual y creativa. Una etapa florida que dedicó incansablemente, como nos recuerda Padrón Acosta y recogido por Fuentes, "a su labor escultórica, lleno de ilusiones y de esperanzas en el triunfo de su arte". Efectivamente, su influencia alcanzó tal magnitud que los artistas de las islas menores, sobre todo en El Hierro y La Palma, le imitaron hasta la saciedad. Entre otros resaltan Gumersindo Padrón, Aurelio Carmona y Nicolás de las Casas Lorenzo.

Fue en la isla de La Palma donde en aquel momento se buscaba un nuevo estilo artístico, que actualizara la imaginería barroca a las ideas ilustradas del momento. Ya desde 1661 existía en la Parroquia Matriz de El Salvador de Santa Cruz de La Palma la Cofradía de San Pedro Penitente. Al trasladarse de su primitiva ubicación en el fondo de la nave del Evangelio a la cabecera de la misma en 1816, comienza la transformación de su altar y sus esculturas empezando por la del Cristo. El Beneficiado de El Salvador, el polifacético presbítero y artista palmero don Manuel Díaz, que se había refugiado en La Orotava por enemistades políticas, conoció al imaginero en 1809. Conectaron rápidamente y su amistad se fue haciendo cada vez más profunda. El Cura Díaz había practicado también la escultura, pero sin mucho éxito. Estévez le inculcó una serie de normas y técnicas que hicieron cambiar los métodos y conceptos del palmero. La relación artística entre Santa Cruz de La Palma y La Villa de La Orotava se consolidaba paulatinamente. Así, Estévez se comprometió a ayudar al artífice don Manuel en la polémica renovación y embellecimiento de la suntuosa Parroquia Matriz de El Salvador. De esta manera, Fernando Estévez realiza en su taller de La Orotava las imágenes del Señor del Perdón y San Pedro Penitente, en el año 1821.


Considerado por muchos como "la obra cumbre del Escultor Orotavense", rivalizando este título con el San Pedro Apóstol de la Parroquia Matriz de Ntra. Sra. de la Concepción de La Orotava. Esta magnífica talla de candelero de 1.60m de altura nos muestra a Cristo maniatado en su prendimiento, de estilo clásico pero con una marcada influencia del Romanticismo. Lo más destacado de la imagen es el cuidado tallado de su rostro, auque no por ello se ha de infravalorar el resto de la obra que, como dice Fuentes Pérez, recuerda a un "atleta griego" y añade que “de pie, con las manos atadas, mira plácidamente a su discípulo arrepentido. El rostro del Redentor, magistralmente tallado, contiene una fuerza espiritual poco común en la imaginería religiosa”. Es aquí donde se ve reflejada la influencia del Neoclacisismo en Estévez. El profesor palmero Pérez Morera, al escribir sobre esta talla del Señor, apunta que “fue concebida según los cánones ideales griegos, un hombre de 33 años en toda su plenitud y belleza física que interpreta la profecía de la Pasión del Mesías: Como manso cordero llevado al matadero (Isaías, 53,7)” También en palabras de Padrón, el Cristo posee “una expresión de tristeza infinita, de asombroso perdón, que se refleja en la faz sacra de Cristo. Las manos son obra acabada. El artista orotavense, al modelarlas, tuvo muy en cuenta la presión que en ellas ejercen los cordeles que la aprisionan”. Acosta Felipe nos decía en 1999 que "sus manos atadas y la soga denuncian que está preso, pero nunca una mirada ha sido más libre".

Sin embargo, aunque la talla del Cristo sea de alto valor artístico, la imagen de San Pedro Penitente no lo es menos. El discípulo, también de candelero se presenta arrodillado. Fuentes Pérez concluye su estudio sobre esta magistral imagen, de calidad artística insuperable, exponiendo que "su cara envejecida y angustiada por haber negado a su maestro, contrasta en gran hermosura con la figura paciente y amable de Jesús. Los detalles minuciosos de la cabeza y de las manos entrecruzadas recuerdan sobremanera a las esculturas procesionales sevillanas". Un rostro en el que aparece su ya conocida melancolía. El propio investigador nos informa de que los rostros estevianos, como éste de San Pedro, expresan un talante y una fuerza comparables "a los de Salzillo, llenos de esquisitez psicológica. La blandura y la espiritualidad se equiparan al arte de Antonio Dupar, o bien, al estilo de Tomás de Gargollo."

Fernando Estévez consiguió atar, como las manos de este Cristo redentor, los corazones de tinerfeños y palmeros a las sogas que presionan las manos del Señor, que ha sido verdadero cautivador de nuestras almas.


Fuentes:
-Rodríguez Escudero. El Señor del Perdón y San Pedro Penitente. 2010. Blog La Arqueta.
-Álvarez Abreu. Fernando Estévez del Sacramento y su legado artístico en Santa Cruz de La Palma. Blog Tertulia Villera.
-Fuentes Pérez. El Despertar de la Cultura en la época contemporánea. Artistas y manifestaciones culturales del siglo XIX en Canarias.
-Rodríguez Escudero. La obra de Fernando Estévez en La Palma. www.lahornacina.com
-Cofradía del Señor del Perdón.

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Comentado por Raquel Marrero García en octubre 20, 2010 a 7:25pm
unas imagenes preciosas y el texto me parece esplendido
Comentado por juan soto moreno en octubre 16, 2010 a 9:26pm
preciosa imagen gracias por compartirla saludos
Comentado por Margarita Vidal Alvarez en octubre 16, 2010 a 7:52pm
Gracias por darnos a conocer otro gran imaginero canario en este caso de la Orotava.
Abrazos, amigo.
Comentado por Josu Hdez en octubre 16, 2010 a 7:50pm
Gracias :D

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