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La festividad del Corpus Christi fue celebrada con gran auge en Estepa desde la Edad Media hasta el siglo XVIII, siendo una de las fiestas más importantes de la villa. La procesión del Santísimo Sacramento era acompañada por las hermandades estepeñas, coros, danzas, figuras simbólicas, tarascas, gigantes, etcétera. También se celebraban obras teatrales con carácter sacramental o alegórico, certámenes poéticos, concursos de adivinanzas y enigmas, y se decoraban las calles con altares, alegorías, guirnaldas y alfombras.

D. Antonio Aguilar y Cano en su Memorial Ostipense recoge un manuscrito del presbítero Andrés de Rodas quien durante su estancia en Estepa detalla los altares que realizó en su casa y loes enigmas que preparó para la celebración de este día. El documento dice así:

“Serán pocos, entre nuestros lectores, aquellos que no conozcan lo que fueron las fiestas del Corpus desde su establecimiento en el siglo XIII hasta la época moderna. Habrán leído, sin duda, descripciones de autos sacramentales representados en tales días, reseñas de certámenes poéticos en que el Sacramento era motivo forzado, y relatos de aquellas procesiones inacabables en que hacían papel importantísimo coros y danzas, figuras simbólicas, tarascas y gigantones, etcétera.

No vamos, pues, a ocuparnos de la fiesta del Corpus en general, porque eso cae fuera de los límites de nuestro libro, sino a dar a conocer curiosísimos datos de esas mismas fiestas en Estepa durante los primeros años del siglo XVII, extractando al efecto un manuscrito cuyo examen nos ha facilitado su dueño, don Antonio Carrero y González.

Dice así su portada:

“Libro de enigmas, jeroglíficos y sonetos, repartidos en nueve fiestas que el licenciado Andrés de Rodas, presbítero, comisario del Santo Oficio de la Santa Inquisición de Córdoba, hizo en su puerta en Estepa.”

Siguen inmediatamente los enigmas y demás trabajos literarios de que la portada hace mérito, precedidos en cada año de una sucinta relación de los festejos. Lástima grande que el licenciado Rodas concediera tan pequeña importancia a esas descripciones que para nosotros serían hoy inapreciables. Sin embargo, tales como son las vamos a transcribir, persuadidos de que llamarán la atención de los lectores curiosos.


Año de 1612.

“Este primero año de mil y seiscientos y doce, que fue primero que hice fiesta en mi puerta, a honra y gloria del Santísimo Sacramento, hice una fuente que salía de unos riscos y daba en un estanque donde había muchos peces vivos. Hubo un arco de taray que… la calle y un altar de los misterios del Santísimo Sacramento. Pusiéronse en las dos primeras enigmas dos pares de medias y en otras guantes, y en este año se declaró la cuarta enigma en orden y ganó el premio un religioso de San Francisco de Padua del convento de esta villa.”

Año de 1613.

“En el año de mil y seiscientos y trece, en la solemnidad de la fiesta del Corpus-Cristi, el licenciado Andrés de Rodas, presbítero, puse en mi puerta un altar y en él en una cuna un niño Jesús y una macolla de espigas de trigo y en ellas muchas hostias y dos jeroglíficos en figuras del testamento viejo. Hubo un arco de hiedra y una fuente de tres basas y en lo último salía el agua de un dragón. Hubo unos títeres en la ventana que lo traían dos hombres que los jugaban bien. Puse los enigmas siguientes y jeroglíficos y sonetos. Hubo premios, en todos los enigmas, de guantes de olor, en la primera se pusieron dos varas de tafetán verde, y en la cuarta enigma puse unas medias, y en la última puse unos guantes de ámbar. En este año no se acertó ninguna.”

Año de 1614.

“En la solemnísima festividad del Corpus Cristi del año de mil y seiscientos y catorce, el licenciado Andrés de Rodas, presbítero, puse en mi puerta, en dos altares que hice, el uno a un lado de la puerta con una figura en el de la fe, y al otro lado, en otro altar de la esperanza, con otras figuras en jeroglífico al Sacramento. Este año hice en el distrito todo de mi casa un bosque que enramaba toda la pared de arrayán, donde había entre las ramas pájaros. Había una fuente muy curiosa y salía de un albahaquero azul que estaba en un lado del altar que correspondía al otro de donde salía otra fuente de otro albahaquero, con gran sutileza, por entre la albahaca, sin más ver de dónde salía. Puse en premio a todas guantes de olor y en el enigma penúltimo y último puse, en la última unas ligas de tafetán morado y en la penúltima un lienzo de la Holanda con cuadros. En este año no hubo quien llevase premio porque no acertaron ninguna enigma.”

Año de 1615

“En el año de mil y seiscientos y quince puse en mi puerta en la fiesta y procesión solemne del Santísimo Sacramento, en un altar dos figuras grandes revestidas con ornamentos sacerdotales, con patenas y ostias, ofreciendo sacrificio. Había un tablado muy capaz en donde representaron unos niños un acto del Santísimo Sacramento. Hubo toldo y sombra y entapizadas las paredes con encañados de tarey y arrayán que hacían cenefa. Puse entre aquella verdura cuatrocientas limas, que hice traer dos cargas de palmas. Hubo un niño de media vara en alto, sentado en una balsa que por artificio echaba vino tinto de una redoma que tenía sobre la cabeza y caía en un taza que tenía con la mano, y se lo bebía el vino tinto y lo meaba por la …. Blanco. Era esta figura del dios Baco, hecho de barniz. Los premios que hubo fueron: en la primera y segunda enigma puse dos pares de medias de seda leonadas, en la tercera un alfanje, en la cuarta y quinta dos cintillos o sortijas de oro, en la sexta un bolsico con dos escudos, en la séptima un agnus grande guarnecido en cuano, en la octava un misal, y en la nona dos pares de guantes de ámbar. Este año no se declaró ni acertó ninguna.”

Año de 1616.

“En el año de mil y seiscientos y diez y seis hice el doctor Andrés de Rodas, presbítero, en la fiesta santísima del Santísimo Sacramento un altar con dos figuras del testamento viejo con símbolos de la Sagrada Escritura. Este año hice un arco triunfal de arrayán con muchos mascarones y figuras ridículas. Tuve títeres a la ventana y música de todos los instrumentos, arpa, vihuela de cinco órdenes y vihuela de arco, y se cantaba a cuatro voces toda la mañana hasta pasar la procesión. Tuve aquella noche en mi casa comedia. Los premios que hubo fueron en la primera dos varas y media de realzado pardo, en la segunda, tercera y cuarta puse en cada una un abanillo de ala de mosca, en la quinta un lenzuelo, en la sexta y séptima dos pares de guantes de polvillo. Y en este año no se acertó ningún enigma. La fuente fue de grande primor y artificio. Puesto un anafe con mucho carbón encendido y una olla puesta sobre las ascuas en ella una gallina entera pelada hirviendo en el caldo con tocino y garbanzos y solamente el pico de la gallina que salía del caldo de la olla y del cuello de la olla, del cual pico de la gallina salía un caño muy sutil de agua perpetuo.”

Año de 1617.

“En el año de mil y seiscientos y diez y siete en la celebración de la solemnísima fiesta del Santísimo Sacramento, el licenciado Andrés de Rodas, presbítero, hice a mi puerta un altar muy adornado con dos imágenes y otras figuras y en lugar de cortina hice en un encañado un dosel de muchos claveles de diferentes colores, colorados, blancos, azules y almaizalados que hacían obra y su cenefa. La fuente fue de esmalte de vidrio. Un cupidillo vendado con su aljaba y con el arco en las manos puesta en él una saeta de la cual salían un caño de vino tinto muy sutil y con tal pujanza que llegaba el vino de largo más de cinco pasos. En las enigmas, en la primera hubo guante de polvillo, en la segunda y tercera hubo dos rosarios negros de coinelos, en la cuarta hubo un volante de dos varas y media, en la quinta un espejo, y en la sexta, séptima y octava hubo abanicos de pensamiento. No se acertó ninguna y así no se dio premio.”

Año de 1618.

“En la muy festiva y solemne fiesta del Santísimo Sacramento, en el año de mil y seiscientos y diez y ocho años el licenciado Andrés de Rodas, presbítero, comisario del Santo Oficio de la Santa Inquisición de Córdoba, puse en mi puerta un altar y en él las tres virtudes: fe, esperanza y caridad. Hubo todo el día danza particular y un sarao de niños. Estuvo todo el distrito de mi casa de boscaje en orden de taray, arrayán y por cenefas muchas gayombas, y un arco triunfal de todo género de frutas artificiales y melones de toda suerte. Salía una fuente de entre un risco en el cual estaba nacido mucho mastuerzo que parecía bien. En la primera enigma puse dos varas de tafetán negro, en la segunda un estuche, la tercera declaró Cristóbal de Rivera, notario de la Audiencia eclesiástica, llevóse el premio que fueron unos guantes, en la cuarta hubo guantes, en la quinta se puso una banda azul, en la sexta y séptima dos varas de olán, y en la octava una perdiz. No se acertó más de la tercera.”

Año de 1619

“En la muy célebre y santísima fiesta del Corpus Cristi del año de mil y seiscientos y diez y nueve años el licenciado Andrés de Rodas, presbítero, comisario del Santo Oficio de la Inquisición de Córdoba, hice a mi puerta un altar figurando el sacrificio de Abraham. Hubo una fuente del modo siguiente: una paloma viva puesta en un tabaquito de paja echada y un caño muy sutil de agua copioso que le salía por el pico muy sutil y curiosamente. Entoldé de bosque con cenefas de taray todas las paredes con encañados de arrayán y a trechos muchas máscaras y mascarones y melones, calabazas, granadas, duraznos y otras muchas frutas contrahechas, en un arco triunfal que se hizo. Hubo en la primera enigma un sombrero, en la tercera dos varas y media de tafetán verde y en la última un real de a ocho en un bolsillo. En las demás hubo dos lenzuelos de Holanda y guantes de ámbar. Este año no se acertó ninguna y así no se llevó premio nadie.”

Año de 1620

“En la solemnísima festividad del Corpus Cristi, en la villa de Estepa, este año de mil y setecientos y veinte y postrero de estas festividades que el licenciado Andrés de Rodas, presbítero, comisario del Santo Oficio de la Inquisición de Córdoba, hice en mi puerta dos arcos triunfales con boscaje de taray, yedra y arrayán, por sus cenefas, con muchos serafines por orla. Un altar en el cual estaba revestida la figura del sacerdote Melquisedec, ofreciendo sacrificio. La fuente fue de mucho primor y artificio, porque salían de en medio de las lumbres de dos celas que estaban encendidas y puestas en el altar en dos candelabros dos caños de agua sin apagar la lumbre. Hubo en las cuatro primeras enigmas: en la primera cuatro varas de embutido, en la segunda una vara de Holanda, en la tercera un lienzo de Holanda, en la cuarta dos bonetes nuevos y unos guantes y en todas las demás hubo habanillos y guantes de ámbar. Este año no hubo quien declarase ninguna enigma.”

…………..

Cada enigma o jeroglífico va ilustrado en el citado libro con figuras dibujadas y coloridas, constituyendo una curiosísima colección donde pueden estudiarse trajes, armas, instrumentos, etc., de aquella época.


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