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La Iglesia de Ntra. Sra. de los Remedios de Estepa se ubica dentro del casco histórico, en la plaza de su mismo nombre.

-La Historia:

El templo actual se reconstruyó a partir del primer tercio del siglo XVIII, sobre la primitiva Ermita de la Vera Cruz de época santiaguista. El padre Barco menciona que la ermita poseía el escudo de armas de la Orden de Santiago en una lápida sobre la puerta. Por otro lado, Aguilar y Cano menciona en su Memorial Ostipense la posibilidad de que el origen de la primitiva Ermita de la Veracruz se remonte a época musulmana. Defiende este autor la idea de que existiese una iglesia mozárabe en el arrabal del barranco, extramuros a la fortaleza islámica y alejada del lugar de culto mahometano. Nos indica también Aguilar y Cano, que quizás la primitiva disposición de la iglesia fuese perpendicular a la actual, con lo que la cabecera de esta sería la hoy capilla de la Hermandad de Paz y Caridad que estaría presidida por una talla de Jesús Preso, conocida como el Señor de los Señores. La primitiva iglesia pudo estar formada por una nave con arcos trasversales. En esta ermita los visitadores de la Orden recogen la existencia de un crucificado de bulto redondo, que sería el titular de la ermita, el Stmo Cristo de la Vera Cruz, datado en la segunda mitad del siglo XVI y atribuido a Roque Balduque o Jerónimo Hernández. Además, entre otras imágenes, ocupaba una hornacina la imagen de Ntra. Sra. con un niño Jesús.

A lo largo de los siglos, esta primitiva ermita y posterior iglesia ha conocido distintas suertes, al padecer períodos de decadencia (aproximadamente desde finales del siglo XVI y casi todo el siglo XVII), en los que incluso se llegó a utilizar como alojamiento para los soldados que transitaban por la villa. Es interesante reseñar que hacia 1597, para arreglar esta delicada situación y que no se arruinara el templo, se intentó crear aquí un cenobio carmelita, pero no se llegó a concretar.

El edificio amenazaba ruina en 1684, pero con el establecimiento en esta iglesia de la Hermandad del Rosario de Nuestra Señora de los Remedios y su correspondiente fusión con la antigua Cofradía de la Santa Vera Cruz en torno a 1733, se acometió por parte de la corporación rosariana la remodelación de la primitiva ermita y su ampliación con la torre-camarín como espacio preeminente destinado a la Virgen de los Remedios, titular de la nueva cofradía en auge. La devoción cristífera, en este caso de la Vera Cruz, irá decayendo en favor de la mariana, pasando a presidir la iglesia desde el último tercio del siglo XVIII la Virgen de los Remedios. En la construcción de la nueva iglesia participó el Marqués de Estepa, D. Juan Bautista Centurión, que fue Hermano Mayor de la Hermandad en 1737. En las pechinas y en el retablo mayor se ven las armas de los marqueses.

La remodelación de la primitiva nave en el siglo XVIII estuvo a cargo de Cristóbal García, añadiendo el núcleo de la cabecera constituido por la capilla mayor, el camarín-sacristía y sus depen¬dencias anejas. Tres importantes canteros estuvieron involucrados en su obra también, a saber Andrés Zabala, Juan Antonio Blanco y Julián Villar. Zabala y Blanco aparecen juntos en la obra del camarín, atendiendo a su construcción, o sea en los primeros años de la misma, pero sólo Juan Antonio Blanco sigue vinculado a ella hasta su conclusión definitiva.

En 1714 se llevaron a cabo obras de envergadura en la capilla mayor, iniciándose las obras importantes en la iglesia y su fachada en tono a 1733-43. La construcción de la cúpula y sus curiosos arcos torales de esquema trilobulado, la obra de la capilla mayor y los arcos de la nave (1757) ocurrió en 1754-57 y se debe a Cristóbal García. No se comienza la construcción de la torre-camarín hasta 1754 concluyéndose definitivamente en torno a 1790, cuya obra es de Cristóbal García y continuada por Nicolás Bautista de Morales (1758-1760). Para su edificación se ocupó una calleja trasera, cuya concesión se dio en 1752. Juan José Cañero, retablista y entallador ecijano, se ocupa del retablo mayor en 1741. La talla la continúa el retablista antequerano Francisco Primo añadiendo algunos elementos (1744-49) y realizando los dos retablos laterales del presbiterio (1762-1763). En el dorado de los retablos y del portavoz interviene Manuel de Jódar y Romero, el mayor siendo realizado en 1750. José de Medina realiza varias imágenes para el retablo, entre ellas los ángeles (1744-1745). Diego Márquez se encarga de las esculturas del camarín, destacando los relieves (1777).

La iglesia fue nombrada ayuda de la parroquia de Santa María desde 1779. En el siglo XIX se añaden las capillas laterales de San Rafael, Sagrada Familia y Sacramental.

En torno a 1830 la ermita de San Antonio Abad cae en el abandono y sus bienes son trasladados a la iglesia de los Remedios. La imagen de San Antonio Abad de José de Medina ocupa el retablo del Stmo. Cristo de la Vera Cruz, que se colocaría en las escaleras del camarín. El retablo mayor de la ermita es adaptado a la capilla de San Judas Tadeo dejándole hueco a los ventanales. La imagen de la Virgen del Valle se puede ver hoy en día en este retablo, pero sin el Niño que debió tener. La imagen de San Pablo Ermitaño está hoy en Santa María.

En 1880 los maestros Antonio Cabezas Aguilar y José Aguilar López llevaron a cabo la restauración de su conjunto, siendo párroco D. Manuel Fernández y Fernández, por lo que las imágenes del Santo Cristo Amarrado a la Columna y de la Virgen de los Remedios fueron trasladadas a la Iglesia de la Asunción. En estas obras se hicieron las capillas de San Rafael y San Judas Tadeo, y se comienzan las obras de la capilla sacramental.

Con la desaparición de la Ermita de la Concepción a principios del siglo XX, la titular del templo, obra de Juan de Astorga, es trasladada a la Iglesia de los Remedios. Hoy en día es titular de la Hermandad de Paz y Caridad.

En los años 70 la Hermandad del Dulce Nombre tuvo que abandonar la Iglesia de Santa María, encontrando refugio en la iglesia de los Remedios donde ocupó y reformó la capilla del Bautismo.

En la década de 1990 fue necesaria una nueva intervención sobre el edificio. Las obras empezaron tras el dictamen de emergencia redactado en julio de 1994, y cuyo objeto era el presbiterio, concluyendo en marzo de 1999 tras haberse tenido que intervenir de forma más importante en la estructura de la iglesia, cimientos y bóveda. La Virgen de los Remedios y los titulares de la Hermandad de Paz y Caridad fueron trasladados a la Iglesia de la Asunción, mientras que los titulares del Dulce Nombre recibieron culto en la Ermita de San Marcos. La capilla de Paz y Caridad fue reformada y ampliada durante las obras.


-El edificio:

La iglesia está construida con sillares, mampuesto y ladrillo; tiene planta de una sola nave con contrafuertes exteriores, capilla mayor y ca¬marín de planta octogonal, bajo el cual se aloja la sacristía. A lo largo de la nave se adosan diversas capillas. Contigua a la sacristía, en el lado del Evangelio, se sitúa el hueco de la escalera para el camarín y el despacho parroquial. El coro está situado a los pies, en alto. La nave, donde se abren cinco capillas laterales, cuenta con una planta de cajón, cubierta por una bóveda de cañón rebajada. El presbiterio queda separado de la nave por el arco toral trilobulado, y se cubre con una cúpula sobre pechinas de sección octogonal mixtilíneas.

En su exterior se aprecian dos partes claramente diferenciadas: por un lado los cimborrios del conjunto camarín-presbiterio y por otro la nave con las capillas adosadas a ambos lados y cubierta a dos aguas.

Nave: Bóveda de cañón rebajada, con arcos fajones y lunetos. Los muros de la nave se encuentran revestidos con una enchapadura de mármol negro y rojo rematada con motivos barrocos, en la que intervino el maestro Julián Villar entre los años 1768-1769. Ocho ángeles lampareros de mediano tamaño, de Jerónimo Muñoz (1770-71), decoran la nave.

Presbiterio: separado de la nave por medio de un gran arco total trilobulado y su cubierta se resuelve mediante bóveda semiesférica que apoya en cornisa mixtilínea. El espacio que cubre el presbiterio presenta un cimborrio de planta octogonal.


Retablo mayor: Realizado por Juan José González Cañero entre 1733 y 1741, confeccionado en Écija y trasladado progresivamente hasta Estepa. Cañero percibió 12.728 reales en distintos plazos. Dada la avanzada edad de Juan José, la hermandad recurrió al núcleo antequerano para la finalización y modificación de la obra. En concreto, los estípites intermedios son de mayor complejidad compositiva y ornamento, así como las volutas enfrentadas de la cornisa. Esta contribución se debe al escultor antequerano Francisco Primo entre 1744 y 1749. El dorado del retablo se le encarga a los ecijanos Antonio Caballero, quien se encargó del manifestador, y a Manuel de Jódar y Romero, que terminó en 1750. También intervendría el escultor José de Medina, residente en este momento en Antequera, realizando diversas esculturas para el retablo.

Torre-Camarín: Las obras para la construcción del camarín comenzaron en 1754 bajo la dirección del arquitecto Cristóbal García, pero consta que desde 1758 y hasta 1790, año en el que se concluye definitivamente el camarín, es Nicolás Bautista de Morales el maestro encargado de dicha obra. La planta del camarín es octogonal pero en cada una de sus caras se curva hacia el interior a modo de exedra. El pavimento y el zócalo es obra de los maestros canteros Juan Antonio Blanco y Andrés de Zabala, realizado entre 1781 y 1782. Por las puertas laterales del retablo, ubicadas en el banco del mismo, se accede a la sacristía de la iglesia, de planta octogonal y decorada con rocallas y estípites de madera dorada. Preside un crucificado del siglo XVIII, mientras que en las laterales se incrustan sendos espejos. La escalera de subida al camarín se ha provisto de una baranda de forja decorada con figuras estilizadas de aves. El zócalo y el suelo realizado en mármol va combinando los tonos rojizo, blanco, negro y gris, con una decoración geométrica y estrellada en las mesetas. Este espacio está cubierto por una bóveda de ocho paños. Se decorada con diversos lienzos y tallas, destacando un crucificado de la Vera Cruz del siglo XVI. El camarín se componen de zócalo, dos cuerpos (el segundo de mayores dimensiones que el primero), entablamento y una cornisa sobre la que apea la bóveda de media naranja. El zócalo es de losas negras, blancas y rojas de mármol, con formas romboidales y cuadradas. La solería pone en práctica un juego de volúmenes espaciales que consigue crear un efecto óptico envolvente y muy llamativo. El resto de los muros y la bóveda alternan de forma admirable la arquitectura, las yeserías, la decoración pictórica al fresco y sobre lienzo junto con la escultura exenta y de altorrelieve. El camarín, de planta octogonal, ostenta en cada lado dos grandes estípites de rica ornamentación, entre los que se sitúan esculturas de arcángeles y santos, además de relieves con escenas de la vida de Jesús y María. Este espacio se cubre con cúpula de media naranja de ocho plementos, decorada con pinturas alusivas a los Padres de la Iglesia y Evangelistas. Tanto los trabajos de yesería como las tallas fueron realizadas hacia 1777 por el escultor antequerano Diego Márquez, el dorado y el estofado corrió a cargo de Salvador de Jódar Romero y las obras de carpintería las llevó a cabo Antonio Cornejo hacia 1760. La Virgen de los Remedios preside el camarín sobre un trono de madera adornado con motivos barrocos y espejos, destacando la espléndida corte angelical formada por doce ángeles ricamente policromados y estofados. El escaso mobiliario del camarín está formado por un conjunto de sillas de salón de finales del siglo XVIII de influencia japonesa.

Sacristía: bóveda de arista de ocho paños. Frontal y cajonería de madera dorada y policromada con tapas de jaspe, del segundo tercio del siglo XVIII, con un Cruci¬ficado en el centro, de Diego Márquez.

Retablos del Presbiterio: El antequerano Francisco Primo realiza estos retablos en 1762 y 1763. Son obras de planta rectilínea y estructuradas en banco, cuerpo, tres calles y ático. El cuerpo lo articulan cuatro prominentes estípites de tipo antequerano, abriéndose en la calle central un vano. Sobre estos vanos aparecen dos relieves de ángeles portando la Santa Faz y la Santa Cruz, cobijados en arcos sostenidos por pinjantes. En las calles laterales se hallan San Blas y San Juan Nepomuceno en el primer retablo y santos jesuitas en el segundo. El prominente ático lo preside un relieve calado del sol, enmarcado por dos estípites, al que se antepone un volado ángel lamparero. Los retablos fueron realizados para antiguas imágenes en la iglesia, el Señor de la Columna a la izquierda y Stmo. Cristo de la Vera Cruz a la derecha. Hoy lo ocupa una Dolorosa a la izquierda y San Antonio Abad, a la derecha.

Púlpito: ejecutado en jaspes negros y rojos. Su construcción data de mediados del s. XVIII y parece posible la intervención del estepeño Juan Antonio Blanco. En el arco toral, púlpito de jaspes policromos, con medallones de Cristo atado a la columna, Vera Cruz, Virgen de los Remedios y Santiago Apóstol; todo del siglo XVIII, al igual que su tornavoz, de madera dorada.

Retablo del Cristo de la Humildad y Paciencia y de San José con el Niño Jesús (Patriarca San José): Retablos de estilo rococó que debieron realizarse hacia 1760 por el taller antequerano de Francisco Primo. Están estructurados en altura en banco, hornacina entre estípites y ático. Estos retablos estaban dedicados a San Vicente, derecha, y a San José con el Niño Jesús, izquierda. Sólo se conserva a San José con el Niño Jesús, realizado por el antequerano Andrés de Carvajal. En el ático, relieve de la Huida a Egipto a la derecha y un milagro relacionado con San Vicente a la izquierda. El retablo de San Vicente está ocupado por Stmo. Cristo de la Humildad y Paciencia, anteriormente por María Auxiliadora.

Capillas laterales: Se encuentran entre los contrafuertes, ya que se han ido adosando a la nave a lo largo del tiempo, especialmente en el s. XIX.

-Capilla Sacramental: Esta capilla se construyó en el siglo XIX para ser la capilla-mausoleo de los marqueses de Soida y Frómista, conocidos como los Sánchez- Pleitez. En los laterales se conservan los nichos de la familia y sobre ellos dos pequeñas imágenes de los santos de devoción de la familia, San Francisco de Paula y San José. El altar mayor es de estilo neoclásico y lo preside la Virgen de la Concepción, atribuida a Juan de Astorga. Anteriormente estaba presidido por una Dolorosa de serie. La capilla conserva pinturas del siglo XIX alusivas a la eucaristía en su cúpula y tambor. En su exterior la cúpula está cubierta de azulejos vidriados de un intenso color celeste y decorada con esculturas de piedra de los dos santos de la familia.

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Capilla De Paz y Caridad: En la capilla estaba situado el retablo mayor de la ermita de época santiaguista. Se conoce que en ella se le dio culto durante una época al conocido como “Señor de los Señores”, imagen de Jesús Preso que contaba con mucha devoción. En 1859 fue reedificada con destino al Stmo. Cristo Amarrado a la Columna o “Señor de la Columna” como lo llama Aguilar y Cano, realizado por el antequerano Andrés de Carvajal y Campos. Existía un retablo de columnas salomónicas en la capilla hasta la ampliación que la Hermandad realizó en las obras de finales del siglo XX. Este retablo fue realizado por el estepeño Francisco Téllez Pérez. Hoy en día es la capilla de la Hermandad de Paz y Caridad dedicada a sus titulares, el Stmo. Cristo Amarrado a la Columna y Mª Stma de la Esperanza.

 

-Capilla de la Virgen del Valle: Retablo de banco y un cuerpo de tres calles con estípites, de la segunda mitad del siglo XVIII. En los documentos aparece que se encargó una imagen de San Judas Tadeo a Andrés Carvajal y Campos para que ocupara una capilla de la iglesia. Actualmente está precedida por la Virgen del Valle, de José de Medina, hasta hace poco por la Sagrada Familia de serie. La imagen de la Virgen del Valle al igual que el retablo procede de la desaparecida imagen de San Antonio Abad. La capilla se realizó en las obras de 1881.

-Capilla de San Rafael: Retablo e imágenes de serie modernos. Conserva la pila bautismal antigua que estaba en la capilla del bautismo hasta los años ochenta, hoy capilla del Dulce Nombre. La capilla se realizó en las obras de 1881.

-Capilla del Dulce Nombre: Fue la capilla del bautismo hasta que la Hermandad del Dulce Nombre la ocupó tras el abandono de Santa María. Está presidida por la imagen del Dulce Nombre del siglo XVII en un retablo moderno.

-Hornacina de Mª Stma de la Paz: Situada junto al sotocoro. Alberga la imagen mariana titular de la Hdad. del Dulce Nombre. Fue realizada por Francisco Buiza en 1977.

-Tabernáculo de Santa Rita: Situada en el primer tabernáculo del lado de la epístola, se le dedica una novena en el mes de mayo. Aguilar y Cano menciona que se coloco después de las obras de 1881.

Coro: Coro alto a los pies y sotocoro. La tribuna de coro se apoya en una triple arcada con columnas con base y capitel toscano realizados en mármol negro y fuste de jaspe rojo tallado. En el sotocoro, relieve de la Aparición de la Virgen a San Ilde¬fonso y Jesús Cautivo, ambos del último tercio del siglo XVIII y atribuidos a Jerónimo Muñoz, adaptados a marcos con deco¬ración de rocalla. En el coro, baranda de hierro forjado en la segunda mitad del siglo XVIII y dos lienzos representando a San Juan Nepomuceno y San Ramón Nonnato, de la segunda mitad del siglo XVIII.

Cancel: obra que data de mediados del siglo XVIII y decorado con elementos geométricos y motivos barrocos. Se atribuye a Jerónimo Muñoz. Sobre las hojas centrales del cancel encontramos una falleba de hierro forjado en la que se lee la siguiente inscripción: "Thamariz me fecit siendo Hermano Mayor Juan Baena Franco. Año de 1768".

Portada: Situada a los pies del templo, está ejecutada en piedra y se compone de vano adintelado flanqueado por pilastras cajeadas de orden toscano que soportan un frontón partido, en cuyo centro se sitúa un balcón. El friso decorado con el escudo de los marqueses de Estepa y la siguiente inscripción: «Se hizo esta obra siendo Marqués de Estepa el Excmo. Sr. D. Juan B. Zen¬turión. Año de 1743». La fachada queda rematada con espadaña compuesta por vano de medio punto entre pilastras y frontón triangular.

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