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Hay algún amigo que dice, que espera con impaciencia, la continuación del relato histórico y fotográfico de esta monumental Iglesia, y la verdad es que es fascinante, el recorrerse este recinto, pues lo he mamado desde pequeño, cuando subía las escaleras de esta esbelta y alta torre campanario, para hacer sonar sus campanas a las horas de misas, acompañando a mis amigos, Antonio Bravo, su hermano José-María y José Luis Gutiérrez que eran los monaguillos de esta Iglesia Parroquial, en la cual he conocido como párrocos a Don Emeterio Hierro Martin, Don Vicente Castro, Don Santiago Pérez Simón y Don Paulino Hernández

Pero antes de volver a la Iglesia y conocer mas, me vais permitir, que esta iglesia Sirve tambien en sus altas torres de estancia desas aves llamadas cigüeñas.

Pero dispongámonos a seguir visitando el templo parroquial de San Mateo, ahora visitando las capillas, que figuran en el costado del Evangelio.

La primera, es la del Cristo de la Encina, instalada a los pies de la torre, antiguamente denominada capilla de San Juan Bautista, también denominada de la Encarnación, según documento del año 1686, o de doña Juana González de Ulloa y Paredes (Esposa de Diego García de Ulloa, primer señor de Torreorgaz), que fundó por su testamento de 1541. Se erigió hacia 1548, aunque no se termino hasta la década de 1590, cronología que concuerda con sus elementos constructivos, el 20 de mayo de 1593, cuando la capilla era propiedad de Álvaro de Ulloa Chaves, dijo el visitador del obispado que estaba “abierta e no acabada”, ordenando rematarla para concluir la gran nave del templo. Están enterrados en ella la referida doña Juana y sus padres, don Juan de Ulloa y doña Isabel de Paredes Delgadillo.

Se accede a esta capilla por un amplio arco de medio punto, sustentado en clasicistas pilastras cajeadas y timbrados por ménsula vegetal. Cubre el espacio una sencilla crucería de terceletes , cuya clave central, adorna un escudo de los Ulloa, blasón que también se dispone al exterior del edificio, en la esquina de la torre. Las restantes  claves de la citada bóveda son florales y las nervaduras en deterioradas reponsiciones esquineras: las dos frontales constituidas por capiteles de volutas embellecidos con arquillos y las dos de la entrada en forma de mesulas cónicas gallonadas.

En esta capilla, vemos en su frente, un magnifico retablo-hornacina de estirpe rococó que contiene un lienzo del Cristo de la Encina; pagaron el citado retablo, asentado el 23 de noviembre de 1761 y cuyo costo alcanzó 100 ducados, don Pedro José Topete y Barco y su esposa Doña Francisca Cayetana de Ulloa Golfín y Perero, que colocaron su escudo en el coronamiento y en el magnífico frontal rococó del Altar. Es probable  que el marco arquitectónico de este retablo –dorado ornado con rocallas y motivos pasionistas- lo labrase el tallista cacereño Vicente Barbadillo, quien poco después realizaría el impresionante retablo mayor de la Iglesia, como ya sabemos don Pedro Topete fue uno de los próceres cacereños que mas numerario entregó para la construcción dsel referido retablo mayor, a cuenta precisamente de las limosnas que recibia del Cristo de la Encina. El colorista lienzo, que incluye un paisaje con aves exóticas y edificios clasicistas, representa al Cristo que un misionero escondiera en una encina, descubierto posteriormente por un leñador indígena sorprendido por la inesperada aparición. Iconografía americanista que se repite en otros lugares de la región, como en la ermita de la Virgen del Encinar, patrona de Ceclavin, en la Parroquia de Villamiel, o en la de San Vicente de Alcantara. El retablo constituido por un medio punto, forma un bonito marco de hojarascas y rocallas, con guardamalletas y cortinajes entelados. Por el intradós del arco se observan cinco casetones con cartelas de rocallas, que encierran diversos símbolos pasionistas jarra, dados, cruz, martillo y pala y los clavos. Tuvo el Cristo de la Encina una gran devoción en Cáceres y, por licencia del 7 de marzo del año 1763 el obispo cauriense don Juan-José García Alvar instituyó fiesta perpetua el día 14 de septiembre de cada año.

Los citados esposos reposan en una sepultura abierta en 1758 y dispuesta en el suelo de la capilla, en su centro, cubierta por una artística laude, hermosamente labrada con sus armas, las mismas visibles en el descrito retablo. En esta misma capilla figuran otras lapidas también en el suelo de la familia Ulloa, como también tenemos que decir que desaparecieron otras, pertenecientes a la familia paredes, que si parece que existían a principios del siglo XX.

En este mismo recinto, podemos apreciar un hermoso lienzo, también dentro de una hornacina, en el que se representa a San Eustaquio, adaptado al medio punto del vano y posiblemente del siglo XVII. Se figura al patrono de los cazadores y general que fue del emperador Trajano (martirizado, junto a su esposa e hijos, en el año 118 por orden de Adriano) tocado con casco emplumado, vistiendo una gran capa carmesí y ante el ciervo con cruz entre las cuernas, su símbolo iconográfico, ya existía el cuadro en el año 1761, pues en esta fecha se procedió a su reparación. A la derecha de la capilla hay un bonito retablo pictórico del siglo XVII –anterior al año 1686- encerrado en un lucillo similar procedente y también culminado por el escudo de los Ulloa. Se lo denomina de la Encarnación, porque lo preside un buen lienzo con la Anunciación del Ángel a la Virgen María, cuadro que se rodea de una serie de composiciones de interés incluidas en elementales marcos lisos: en lo alto de la Crucifixión con la Virgen, San Juan y la Magdalena; en el banco del Nacimiento y la Adoración de los Reyes; y en lo laterales, la Oración en el Huerto , Prendimiento, Flagelación, , Ecce-Homo, Camino del Calvario, Clavamiento en la Cruz, Descendimiento y Resurrección. Todas las pinturas de esta capilla del Cristo de la Encina se restauraron en Madrid, hacia 1959, por Manuel Rodríguez Beltrán. En tiempos cobijo a la Virgen de las Candelas, hoy en su ermita.

Entre la anterior capilla y la Bautismal, en el muro del templo podemos ver esta inscripción “EL EXCMO. Y RVDMO. SR. DR. DON MANUEL LLOPIS IBORRA, OBISPO DE CORIA, CONSAGRO ESTA IGLESIA RESTAURADA EL DIA 30 DE JUNIO DE 1957, SIENDO CURA ECONOMO DON EMETERIO HIERRO MARTIN.

Continuando por este lado de la Iglesia, y en dirección hacia el presbiterio nos encontraremos con la capilla del Bautismal o Baptisterio. La puerta que inicialmente tenía esta capilla que daba a la calle Monja, es la que decíamos cuando vimos la fachada que estaba tapiada. El tapiar esta puerta ocurriría sobre el año 1915. Es un recinto cubierto con hermosísima bóveda de cañon acasetonada y cruzada por siete graciosos arquillos fajones cajeados, según la conocida manera de hacer del gran arquitecto del renacimiento Pedro de Ybarra. Los referidos casetones se embellecen con rosetas y los arquillos reposan en bellas ménsulas de volutas, todo ello es similar a lo que el mismo Ybarra proyectó, en 1554, como remate de las escaleras de subida de subida al coro en la vecina Concatedral de Santa María, lo cual nos proporciona un importantísimo dato cronológico de posible autoría, teniendo en cuenta, además que Ybarra estuvo relacionado con las obras de San Mateo desde el año 1555, como ya sabemos

Destacan en esta capilla la vidriera de la ventana, obra de comienzos de nuestro siglo en la que se representa a San Juan Bautista, y un bello cuadro de la virgen con niño, a la que se conocía como la Virgen del Racimo, lienzo de comienzos del siglo XVII firmado por “Pedro Mignard la Inventó” y restaurado en 1795 por el pintor extremeño y Académico de la Real de Bellas Artes  de San Fernando Tomas Francisco Hidalgo Villa, según consta e una inscripción visible en el reverso. Se trata de una buena copia del conocido lienzo “La Virgen de la Uvas” que se conserva en el Museo del Louvre y es obra de Pierre Margina, llamado “el Romano”, gran artista francés de la corte del Rey Sol. Regló este cuadro  a finales del siglo XIX, la marquesa de Ovando. La Pila Bautismal, lisa y de cantería no presenta especial relevancia como tampoco la tiene la moderna verja de hierro que cierra la capilla.

Siguiendo el recorrido, entraremos en la capilla de los Saavedra, cuya estructura y destalles estilísticos indican que se alzaría sobre los años finales del siglo XV o iniciales del XVI. Así parece demostrarlo el gran arco apuntado por el que se abre la nave el templo que descansa en pilastras y capiteles góticos del último tiempo y se timbra con el escudo familiar. Además constituye la cubierta una sencilla bóveda de crucería con terceletes apoyada en ménsulas decoradas con pometeados, característicos los últimos del gótico  hispano-flamenco de tiempo de los Reyes Católicos. La clave central de la referida bóveda se adorna con el escudo de los Saavedra que, junto a los blasones, de esta misma familia que también ennoblecen los muros, constituye un indudable signo de propiedad del recinto.

La capilla de los Saavedra, se llamo durante mucho tiempo de Santa Catalina; ya había una escultura de la Santa y una capellanía en el año 1510, fecha en la que sin duda está construida. En el año 1686 era la capilla Bautismal con el citado titulo de Santa Catalina. En sus muros hay tres sepulcros blasonados, a manera de cajas con tapas inclinadas, incluidos en hornacinas de arcos rebajados y cuyo estilo gótico-renacentista manifiesta que se labrarían hacia la década de 1530, los dos del frente tiene abundante decoración vegetal y plateresca en la caja y en la tapa y sobre esta última, una venera flanqueada por sendos candeleros florales. El de la derecha muestra dos escudos de Saavedra (uno en la tapa y otro en la caja)y una inscripción alusiva a sus propietarios “AQUÍ ESTA IVAN SAAVEDRA I Gº GOMEZ SV HIJO/LEONOR DE ORELLANA SV MVGER”. Sabemos que Juan ´Saavedra, llamado, “el del Postigo” por el palacio que teia junto a la puerta de la muralla llamada Postigo de Santa Ana, fallecería a finales del siglo XV yque su hijo Gonzalo Gómez de Saavedra testó en el año 1507. El nicho de la izquierda tiene otros tantos blasones de Saavedra-Álvarez y un epígrafe: “DOÑA BEATRIZ ALVAREZ MUGER DE IKV/SAAVEDRA Y SV HIJO FRA.SAAVEDRA”; se refiere a Beatriz Álvarez de Cáceres, fallecida en la segunda mitad del siglo XV, como su marido, el citado Juan de Saavedra. Por encima de los descritos sepulcros  y flanqueando el óculo de iluminación-cerrado por una policroma vidriera moderna en la que se representa a San Emeterio- se distinguen otros dos blasones  de linaje de Saavedra . El tercer Sepulcro se incluye en el muro izquierdo de la capilla, es similar a los anteriores –con lucillo rebajado y baquetoncillos góticos y tres escudos de Saavedra (uno en la caja, otro en la tapa y el tercero por encima del arco) lo ennoblecen- La inscripción visible sobre la referida tumba esta incompleta, ya que ha sido picada en parte: “AQUÍ ESTA ? (…) SAAVEDRA/HIJO DE JUAN SAAVEDRA (…)”, otro letrero se inscribe en una de las dos cartelas labradas en la caja “F.Pr F/V.A.C.”. En el moderno altar de los sagrados corazones – estas esculturas fueron labradas hacia el año 1913por el artista barcelonés Tomas Marques- hay dos blasones de López-Montenegro, uno en la misma piedra del altar y el otro sobre el arco bilobulado que cierra la hornacina.

En esta capilla de los Saavedra se custodiaban las reliquias que posee la Parroquia de San Mateo a principios del siglo XX. Pero en 1913 se acomete una reforma y todo fue modificado. En ella recibía culto el llamado Cristo de la Buena Muerte, talla que procedía de la ermita cacereña del Espíritu Santo y que actualmente corona el retablo mayor parroquial. Guarda tres buenos confesionarios de madera, labrados en un recargado estilo rococó por el artista cacereño Venancio Rubio Criado hacia el año 1913; muestran escudos Ulloa y relieves con las tablas de la Ley y escenas de la vida de Cristo.

Entre las capillas de los Saavedra y la siguiente que es la de los Sande, se observan dos lucillos sepulcrales abiertos en arcos rebajados con molduras góticas y dispuestas a uno y otro lado del pilar que sobresale del muro eclesial ; cada sepultura  tiene tres escudos idénticos enel frente de la caja Golfín y Ulloa y en la tapa inclinada Golfín; es muy  posible que en estos enterramientos se encuentren los cuerpos de García Golfín, señor de la casa corchada (fallecido EN 1526) Y SU ESPOSA Mencia de Ulloa hija del camarero real Sancho de Paredes Golfín y dama  de la Reina Católica. En el año 1686 pertenecían a la Ilustre casa de don Pedro Alonso Golfín Carvajal, casado con doña Juana María  de Ulloa y Córdoba.

A continuación de la capilla de los Saavedra está la de los Sande, Marqueses de Valdefuentes, que actualmente sirve de Sacristía, función que ya tenía en 1686; en esta ultima fecha la poseían don Agustín de Lancaster  y Sande, marqués de Valdefuentes y duque de Abrantes y su esposa doña Juana de Noroña y Silva duquesa de Linares. Según el historiador Publio Hurtado la fundó en tiempo de los Reyes Católicos Juan de Sande, segundo señor de Valhondo y esposo de Teresa Álvarez de Ulloa. No obstante su actual fabrica  se alzo en los años centrales del siglo XVI. Ya hemos dicho que el 22 de marzo de 1550 se firmón una escritura de concierto, entre el escribano de Cáceres Diego Pacheco, de la que se deducen varias cosas de importancia: La arquitectura de la capilla se había contratado inicialmente con el importante maestro Rodrigo Gil de Hontañon, artífice que posteriormente cedió la obra al no menos famoso Pedro de Esquerra, quien a su vez, por el citado documento, la traspasaba a los maestros montañeses Adres de la Maza y Pedro de la Torre encargado de ultimar el proyecto; dicha traza sin duda se debe esencialmente al arquitecto de Rascafria (Madrid) Rodrigo Gil de Hontañon, uno de los mejores en su género de nuestro Renacimiento, que además dejó su impronta en otro templo cacereño, que también visitaremos, el más antiguo de los de Cáceres y cuna de la Orden Militar de Santiago, y que hoy es Iglesia Parroquial de Santiago . En el año 1725 para pagar las deudas familiares contraídas con el clero, se cedió este recinto a la parroquia, que ya lo utilizaba como sacristía.

La esplendida arquitectura de la capilla de los Sande tiene un notable interés, el espacio interior es muy amplio, de gran elevación, y su estructura rectangular se cubre con una hermosa y compleja bóveda estrellada: quince claves enlazan los arcos cruceros con los terceletes y combados; los servicios de la citada bóveda descansan en bellas ménsulas renacientes, a modo de capiteles avolutados con arquillos, y en su clave central o polo luce el escudo de la familia Sande . Dicho blasón también se observa en los muros laterales de la capilla (dos escudos en cada lienzo y sobre el gran arco de medio punto de la entrada. Tres altas hornacinas se practicaron en los muros frontal  y lateral derecho y parece que hubo una comunicación con la colindante capilla de los Saavedra, luego tapiada. La ventana de iluminación se cierra con una vidriera moderna en la que se representa a Santiago Matamoros.

En el centro se alzaba un sepulcro cubierto, con losa de alabastro, en donde descansaban los restos de Sancho de Sande (fallecido en 1605) y de su esposa Isabel de la Cerda Golfín, quienes así mismo ordenaron labrar, por su testamento el 20 de mayo de 1604, el retablo de esta capilla, hoy inexistente. Publio Hurtado lo describe como un bonito ejemplar del bajorrenacimiento, en el que a principio de nuestro siglo recibió culto Santa Catalina; dicho retablo después fue vendido y la imagen de la Santa se traslado a la parroquia de la Barriada de Aldea-Moret, en la que una vez repintada, se transformo en Santa Barbará, patrona de los mineros que Vivian en aquella barriada cacereña. También el citado sepulcro se rebajo absurdamente al nivel del suelo durante la reforma de 1913, luego la losa se coloco en el presbiterio, en donde permanece.

Guarda esta capilla de los Sande un lienzo de la Santa Cena (fines del siglo XIX, por cima de él se ve otro lienzo cerrado en medio punto, de carácter muy monumental y colorista, que representa a San Juan, la Virgen y la Magdalena en el Calvario lo pinto en el año 1851 el artista pacense establecido en Cáceres Rafael Lucenqui y Martínez y, antes de trasladarse al lugar que actualmente tiene, presidia el altar de la contigua capilla de los Ovando-Mogollón. Dicha pintura sirve de fondo a la excelente talla policromada del Cristo de la Salud (siglo XVI), en otros tiempos imagen muy venerada y que tuvo su propio camarín en esta parroquia, quizá fue este crucifijo de madera el que encarnó Rafael de Lucenqui en el referido año 1551, artista que cobró por este trabajo , por el cuadro antes citado y por otras obras menores 710 reales. Otro lienzo de las Animas del Pulgatorio, composición de grandes proporciones pero poco agraciada  realizada hacia el año 1913 por Gerardo Alvear, se dispone en frente del anterior.

Hoy cierra la entrada a la capilla de los Sande una estructura lignaria, a la que se adosó el pulpito y su correspondiente tornavoz todo ello sin policromar. Dicha estructura y el pulpito don obras modernas aunque no exentas de interés; el referido pulpito, poligonal, tiene casetones con relieves en los que se representa al Salvador y los cuatro evangelistas con sus correspondiente símbolos. El tornavoz por el contrario es una bonita obra de estilo rococó, posiblemente labrada hacia la década de 1760 por el entallador cacereño Vicente Barbadillo, el mismo que hizo el retablo mayor que próximamente pasaremos a ver. Bajo el pulpito se observa una laude sepulcral con las armas Perero-Figueroa-Paredes Vargas.

Y por ultimo de este lado del Evangelio visitaremos la capilla llamada de San Benito o de los Ovando Mogollón, que junto con la de los Saavedra quizás sea de lo más interesante que podamos ver en este monumental recinto que antiguamente formaba parte de las cuatro parroquias de Cáceres dos a intramuros y dos a extramuros, las dos de extramuros eran las de Santiago el Mayor y San Juán Bautista y las de Intramuros Santa María la Mayor y San Mateo, pues bien como decimos, esta capilla ocupa el espacio inmediato al testero eclesial y se alzo al lado de la primitiva sacristía. En la parte alta del muro de la izquierda hay un epígrafe que hasta el año 1913 estuvo como ya dijimos, en el presbiterio del templo por el lado de la Epístola, encima del sepulcro gótico allí existente que era su sitio original: “ESTE ENTIERO I ESTA/CAPILLASON DE LA CASA / DEL CAPITAN DIº DE OVANDO DE CACERES/”. Fundó la capilla de San Benito en el año1505- por licencia que concedió el 13 de junio del mismo año del Obispo de Coria Fray Juan de Ortega- Francisco de Ovando de Ribera falleció en 1534, era llamado “el Rico” y Señor del Castillo de la Arguijuela de Abajo, y ya estaría terminada en el año 1510, a la muerte de su esposa Ximena Gómez de Mayoralgo, pues consta que fue enterrada en ella. También reposarían en la capilla los restos de Francisco de Ovando “el Viejo”, hermano del capitán Diego de Cáceres Ovando y padre de Francisco de Ovando de Ribera, cuya estatua ya vimos cuando estudiamos el lado de la Epístola y que parece estuvo hasta el año 1913 instalada en esta capilla de San Benito.

El recinto, bastante amplio, remata en bóveda de crucería con terceletes, que son simples en el sentido de la longitud y dobles en el de la  anchura. Las siete claves de la referida bóveda muestran escudos de Ovandos y Mogollones, la central partida con los blasones de los Ovando-Mogollón. Un gran Arco de medio punto (timbrado también con el escudo de Ovando-Mogollón) da acceso desde la nave eclesial, cuyo arco apoya en pilares con baquetoncillos adornados con los típicos pometeados del tiempo de los Reyes Católicos.

En esta capilla vemos tres sepulturas de impresionante belleza, todos sobre la pared frontal y que pertenecen a la ya mencionada familia Ovando-Mogollón, que se adornan, con doce balsones de los referidos linajes y uno de Ovando-Mayoralgo. Siendo el más bello como se puede apreciar en la foto que incorporamos el del centro , en el que probablemente reposan los restos de Francisco de Ovando de Ribera “El Rico” que fallecería en el año 1534 y su esposa Ximena Gómez de Mayoralgo: La traza es similar a la del ya comentado sepulcro de su primo Rodrigo de Ovando y, por ello quizá también lo esculpiría en la década de 1530 el cantero portugués Etor Hernández,; lo constituyen dos cuerpos de arquitectura plateresca adornada con graciosos balaustres, grutescos, sátiros y otros seres fantásticos y abundantes calavera y tibias. La tapa,  inclinada, muestra parecida decoración. El conjunto se incluye en una hornacina de medio punto con bordo floral, rematada con una pilastrillas cajeadas sobre las que carga una cornisa clasicista, Flanquean el descrito sepulcro central, dos nichos más simples, constituidos por elementales lucillos  de medio punto que acogen las cajas de tapas inclinadas su único adorno, consiste en los escudos de Ovando-Mogollón y Ovando Mayoralgo dispuestos en los frentes, en las tapas y en lo alto, sobre el muro. Se observa a simple vista cierta alteración en los sillares de la parte baja de las paredes, que nos hablan de cambios en la disposición de las tumbas debidos a las obras de remodelación que el templo ha sufrido en el presente siglo; sabemos que el citado sepulcro plateresco se traslado al presbiterio (lado del Evangelio) durante la referidas reformas del año 1913 y que posteriormente con motivo de la restauración del año 1957, fue devuelto a su lugar original. Hay un óculo de iluminación, dotado de vidriera moderna con la efigie de San Juan Evangelista.

El cuadro, que ya vimos en la capilla de los Sande de Rafael Lucenqui y el Cristo de la Salud, presidian el altar de esta capilla de San Benito, y con anterioridad estuvo instalado en ella el retablo que daba nombre a la capilla y que se mencionaba en la descripción del año 1686. En estos momento la preside una preciosa replica de la imagen que tallara Gregorio Fernández, para la Iglesia de la Cruz de Valladolid, como es la Dolorosa de la Santa y Vera Cruz, esta imagen fue encargada en 1953 por el entonces Parroco de San Mateo el Rvdo. Señor Don Santiago Gaspar Gil, quien la donó a la Ilustre y Real Cofradía de la Santa y Vera Cruz de
Cáceres, para procesionar en la tarde-noche del Jueves Santo. Dicha replica fue realizada por el tallista vallisoletano Antonio Vaquero, en la pena de dicha imagen figura la siguiente inscripción “REPLICA DE LA SANTISIMA VIRGEN DE LOS DOLORES DE GREGORIO FERNANDEZ DONADA POR EL RVDO DON SANTIAGO GFASPAR GIL PARROCO DE SAN MATEO DE CACERES”

Hay un pequeño recinto en la cabecera del tempo, por el lado del Evangelio, comunicando con el presbiterio através de un sencillo arco de medio punto y que al presente alberga la caldera de la calefacción. Se trata de una capilla, que según Don Publio Hurtado, sirvió de camarín al Cristo de la Salud, aunque fue primitivamente osario parroquial y luego también sacristía y comulgatorio. Se remozaría hacia el año 1616, como parece asegurar una inscripción exterior. En la visita del 3 de marzo de 1686se declara que una parte de la estancia servía de comulgatorio y pertenencia a la casa de don Diego de Carvajal y Mocoso, como revelaban sus armas hoy desaparecidas, mientras que el resto fue antigua sacristía. Hubo un tiempo que se llamo Capilla de San Pedro de Alcántara y en el año 1719 se denominaba de San José luego estas efigies se colocaron en el retablo mayor

 

PROXIMAMENTE IUGLESIA DE SAN MATEO 5ª ILUSTRE Y REAL COFRADIA DE LA SANTA Y VERA CRUZ)

 

 

 

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Comentado por MANUEL en abril 5, 2011 a 10:08pm
¡Qué derroche de belleza.Todo magníficamente detallado y explicado...!Enhorabuena.
Comentado por Miguel Ángel Martínez Álvarez en febrero 27, 2011 a 11:49am
¡ Cuánta belleza hay entre los muros de la iglesia de Sasn Mateo ! Me he quedado soprendido por su historia y por las fotografías que acompañas. Te felicito, amigo.
Comentado por Emi(Angel macareno) en febrero 27, 2011 a 12:55am
Que buen patrimonio teneis, Fernando. Pero lo que mas me gustan son las cigueñas...jajjajajajajajaja...
Comentado por Francisco A. Mazuecos. en febrero 26, 2011 a 4:56pm
amigo fernando que buenisima entrada de la iglesia de san mateo, la verdad esque no teva aquedar detalle por describir de esta preciosa iglesia los comentarios que haces de ella estupendos y las fotos abran por si solas de este hermoso templo cacereño, saludos de paco...

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