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LAS REGLAS DE LA HERMANDAD DE LA DIVINA PASTORA DE TRIANA

por Amparo Rodríguez Babío

I. Breve síntesis histórica.
La fundación de la corporación pastoreña en Triana se debe al capuchino exclaustrado fray Miguel Mijares, párroco de la Real Parroquia de Señora Santa Ana durante la segunda mitad del siglo XIX. Desde allí promovió con incansable celo la devoción a la advocación de María más sevillana: la Divina Pastora. Para ello adquirió una imagen de la Virgen de Gabriel de Astorga, que éste adaptó a su nuevo título. El 31 de agosto de 1865 se celebró la primera novena que terminó el día 8 de septiembre, festividad de la Natividad de María.
A la muerte del padre Mijares le sucede en la parroquia Don Antonio López Pérez que, continuando la obra de su antecesor organiza la hermandad en 1880. Al año siguiente, en 1881, recorre las calles de Triana en procesión jubilosa la bellísima imagen de la Divina Pastora.
El altar que ocupaba la Virgen en la parroquia de Santa Ana se situaba al lado de la capilla bautismal. El retablo que la albergaba era sencillo, con una hornacina central cuyo fondo se decoraba con pinturas que imitaban un prado. La Virgen se encontraba rodeada de borregos. Este primitivo altar fue costeado por la infanta María Luisa. Tras la restauración de la parroquia en los años 1970-1971, la Virgen fue trasladada a la capilla que hoy ocupa, en el trascoro.
La devoción trianera a la Divina Pastora aumentaba sin cesar, llegando su procesión a ser una de las más esperadas y tradicionales del barrio. En 1964 le fue otorgado el título de Patrona del Deporte Nacional, razón por la cual presidió numerosos eventos deportivos en Chapina.
Sin embargo, la hermandad hacia los años 70 comenzó a languidecer, hasta llegar a su inactividad total. De este letargo la sacaron un grupo de jóvenes trianeros en 1990 cuando, con el apoyo entusiasta del párroco Don Juan Martín Pérez, la reorganizaron. Tras un periodo presidido por una junta reoganizadora, en el cual se aprobaron nuevas reglas, en 1993 tienen lugar las primeras elecciones resultando elegido como Hermano Mayor Don Manuel Tello Ruiz.


II. Las Reglas de 1881.
La corporación apenas conserva en su exiguo archivo vestigios de sus primeros tiempos, si exceptuamos el primer Libro de Reglas, datado en 1880. Contiene las primeras ordenanzas de la Hermandad aprobadas el 24 de febrero de 1881 por el arzobispo de Sevilla fray Joaquín Lluch y Garriga.
El libro tiene una encuadernación moderna en damasco azul con cantoneras y escudo en plata. En su interior encontramos una ilustración de la Divina Pastora, tal y como se apareció a fray Isidoro de Sevilla, de un estilo muy decimonónico y romántico. En la página contigua en bella caligrafía aparece escrito: “Estatutos de la Hermandad de la Divina Pastora, erigida en la Iglesia Parroquial de Santa Ana”.
Ocho páginas ocupan los breves estatutos, pues, en catorce artículos queda compendiada toda la organización de la Hermandad. En el primero quedan establecidos los fines de la Hermandad, en el segundo y tercero se legisla la manera de admitir hermanos, en los dos siguientes y en el decimosegundo se define la composición de la Junta de Gobierno, del sexto al octavo se tratan los cabildos y elecciones, el noveno y el decimocuarto refieren los cultos anuales y el decimosegundo fija las cuotas de los hermanos. Finalizan las reglas con el auto de aprobación del arzobispo Lluch y Garriga.

III. Apéndice.
Transcripción de las Reglas de la Divina Pastora de Triana.

Estatutos que ha de observar la Hermandad de la Divina Pastora erigida en la Iglesia Parroquial de Señora Santa Ana de la ciudad de Sevilla.
1º. Esta Hermandad tendrá por único y exclusivo objeto honrar a la Santísima Virgen bajo la tierna advocación de Divina Pastora de las almas mediante su Imagen que se venera en la Iglesia Parroquial de Señora Santa Ana del Barrio de Triana.
2º. Se compondrá de personas de ambos sexos y de cualquiera eada con tal que sean de buenas costumbres y de reconocida piedad.
3º. Para que se cumpla lo dispuesto en la segunda parte del artículo anterior se observará en la admisión de los hermanos el orden siguiente:
El que solicitare serlo manifestará su pretensión al Hermano mayor, éste encargará a los Celadores que tomen informes secretos sobre la vida y costumbres del pretendiente y si fuesen favorables le admitirá en la Hermandad dando orden al Secretario para que le ponga en lista y al Tesorero para que le cobre la cuota mensual y en el primer Cabildo que se celebrare lo presentará a la Hermandad para que de ella sea reconocido, debiendo el nuevo hermano reconocer a su vez y confesar el Misterio de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen y protestar que observará fielmente estos Estatutos; pero si de los informes resultare que el pretendiente no debe ser admitido el Hermano mayor le dirá que por ahora no puede ingresar en la hermandad y tanto él como los Celadores guardarán completo sigilo para esto.
4º. La Hermandad de la Divina Pastora constará de los Oficiales siguientes: un Hermano mayor, un Mayordomo, primero y segundo Secretario, dos Diputados, dos Alcaldes, dos Fiscales y dos Celadores.
5º. Los cargos de los Oficiales designados en el artículo anterior serán los siguientes. El Hermano mayor presidirá los Cabildos y actos Religiosos a que concurriere la Hermandad; el Mayordomo tendrá a su cargo la parte administrativa; el Secretario primero levantará las actas de los Cabildos, llevará la lista de los hermanos, pondrá las papeletas de citación, extenderá los recibos para la cobranza, y en fin desempeñará todo lo concerniente a escritura, en cuyos cargos le sustituirá el Secretario segundo cuando el primero estuviere impedido por enfermedad, ausencia o cualquier otro motivo; los Diputados velarán porque se conserve el orden en los actos Religiosos; los Alcaldes presidirán con el Hermano mayor en los actos publicos del Culto; los Fiscales revisarán las cuentas y pondrán su censura; los Celadores harán las investigaciones oportunas sobre la conducta de los pretendientes a la Hermandad.
6º. Esta Hermandad ha de celebrar por lo menos dos cabildos cada año, a saber, uno en el Domingo primero de Abril para acordar todo lo concerniente a los cultos de la Santísima Virgen y otro el Domingo primero de Junio, en que se presentarán las cuentas por el Mayordomo y se procederá a la elección de nuevos Oficiales. Además se podrán celebrar otros cuando el Hermano mayor y el Mayordomo lo estimen conveniente.
7º. Para celebrar Cabildo han de concurrir cuando menos trece hermanos, pero si fuesen citados tres veces y no comcurrieren, los que se reunan después de la tercera citación, están autorizados para acordar lo que creyere conveniente y la Hermandad deberá respetar lo acordado. Todo Cabildo empezará y terminará alabando a la Santísima Virgen con la salve. Se levantará acta de todo lo que se acordare, que será leida en el Cabildo siguiente. Las decisiones que se tomaren serán por mayoría, consistiendo esta en la mitad mas uno de los votos. No podrán votar los menores de catorce años. El Reverendo Párroco que fuese de Señora Santa Ana será invitado a todos los Cabildos y Juntas y tendrá voz y voto, aunque no pertenezca a la Hermandad, y otro extraordinario para todos los casos de empate, ocupando siempre el asiento de la Presidencia y a su cargo la dirección de las mencionadas Juntas y Cabildos, con todos los derechos y preeminencias que son inherentes a dicho puesto.
8º. Las elecciones de Oficiales se harán por votación secreta o pública según la Hermandad lo determinare y quedarán nombrados los que tuvieren en su favor la mitad más uno de los votos definiendo la suerte en caso de empate cuando el Reverendo Párroco no hiciere uso del derecho que se le concede en el artículo precedente.
9º. La Hermandad celebrará todos los años los cultos siguientes. Una solemne función a la Santísima Virgen bajo la advocación de Divina Pastora de las almas en el Domingo segundo de Mayo y procesión con su peregrina Imagen por las calles de este Barrio o por las de Sevilla, si asi lo acordare; misa rezada a las ocho de este mismo día en la que comulgarán los hermanos de uno y otro sexo; novena, si en el Cabildo preparado se acordare hacerla y protestación de fe en el Ofertorio de la Misa solemne. Además por motivos que pueden ocurrir, bien de calamidades públicas, bien de beneficios recibidos de la Santísima Virgen, la Hermandad puede acordar la celebración de otras funciones.
10º. Los hermanos tienen la obligación de dar dos reales de entrada y uno cada mes para subvenir a los gastos que han de ocasionar los cultos designados en el articulo anterior. Estos meses se cobrarán a domicilio por un cobrador que tendrá la Hermandad.
11º. La Hermandad concurrirá por ahora con dos docenas de cirios a las Sacramentaciones de sus hermanos, debiendo estos asistir a dichos actos para lo cual se les invitará a tiempo oportuno.
12º. Los Oficiales según su categoría son los que tienen el privilegio de llevar las varas en insignias en las procesiones; pero para ello deberán estar presente desde el principio del acto, no teniendo derecho para despojar de aquellas a los que las hubiesen tomado por su ausencia. El Oficial que se retirare de la procesión no puede dar la vara a quien quisiere, sino que el Hermano mayor designará el hermano que hubiere de tomarla, ciudando de que sea uno de los que se hubieren distinguido por su celo o mejores servicios.
13º. El hermano que dejare de pagar su cuota por tres meses perderá el derecho a las asistencias de la Hermandad y si no pagare en todo un año será excluido de ella, como también lo será el que por sus escándalos o mala vida se hiciese indigno de pertenecer a esta Corporación Religiosa.
14º. Las procesiones que tengan lugar con la Sagrada Imagen fuera de la Iglesia, serán siempre presididas por la Parroquia.

AUTO En la ciudad de Sevilla a veinte y cuatro de Febrero de mil ochocientos ochenta y uno: el Excmo. e Ilmo. Señor Doctor Don Fray Joaquín Lluch y Garriga, por la gracia de Dios y de la Santa Sede Apostólica Arzobispo de Sevilla, vistos los anteriores estatutos para la Hermandad de la Divina Pastora erigida en la Iglesia Parroquial de Sra. Santa Ana de esta Ciudad, por ante mí el infrascrito Secretario de Cámara y Gobierno , dijo, que debía aprobarlos y los aprobaba cuanto mas haya lugar en derecho, interponiendo para ello su autoridad y decreto judicial para que valgan dentro y fuera de juicio; sin que sea permitido a los hermanos que ahora pertenecen o en lo sucesivo pertenecieren a dicha Hermandad alterarlos ni modificarlos sin la intervención de esta jurisdicción eclesiástica y quedando la Hermandad sujeta a las disposiciones canónicas y constituciones particulares de este Arzobispado.
Así lo proveyó y firma S. E. Ilma. el Arzobispo, mi Señor de que certifico.
Fr. Joaquín, Arzobispo de Sevilla.
Por mandado de S. E. Y. el Arzpo. mi Señor
Dr. Dn. Francisco Cabero.

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Comentado por Nazarena Redimida en mayo 28, 2009 a 11:31pm
Gracias Desde la Giralda, pero yo ya tenía dos años en 1971, aunque evidentemente no fui a ver a la Pastora.
Comentado por ZAQUEITO en mayo 20, 2009 a 11:03am
que buena eres todo lo que nos enseña adio con el amor

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