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La Hermandad de Paz y Caridad dio a conocer en su libro “La Archicofradía de Paz y Caridad. Historia y patrimonio artístico”, realizado por los historiadores Jorge A. Jordán Fernández y Sergio Ramírez González, la hipótesis acerca del origen de la imagen de la Virgen de la Esperanza, que la relaciona con una talla que llegó hacia 1895 a Estepa procedente del convento de Santa Isabel de Sevilla. Esta hipótesis ha cuestionado la versión oficial que se había mantenido hasta este momento, y según la cual la imagen de Ntra. Sra. de la Esperanza era obra del imaginero catalán Jacinto Calcina de 1986. Esta versión se basaba en un documento custodiado en el archivo de la parroquia de Santa María y se trataba de una anotación manuscrita en un libro de cuentas de la Iglesia de los Remedios de finales del siglo XIX y principios del XX, que se leía así:

María, Esperanza del pecador, ruega por nosotros.

 

En la ciudad de Estepa, provincia y diócesis de Sevilla, en 10 días del mes de Junio de 1896, estando la Hermandad de Paz y Caridad, Santo Cristo amarrado a la Columna, sin Dolorosa para hacer su estación anual en la mañana del Jueves Santo; el presbítero D. Manuel Fernández y Fernández, rector de la iglesia de Nuestra Señora de los Remedios, Santa Vera Cruz, en que radica dicha Hermandad, encargó a los escultores de Barcelona Jacinto Carcina e hijos la imagen de Nuestra Señora de la Esperanza que se venera en expresada iglesia y que vino a ésta en el mes de Diciembre del año citado. Después, habiéndole resultado algunos desperfectos, al expresado rector, de acuerdo con el Hermano Mayor Don José González Gómez, en Diciembre de 1897 la mandó a la ciudad de Sevilla para ser restaurada, lo que verificó con gran contento de todos el escultor Don Emilio Pizarro y Cruz.

 

Habiendo participado el dicho Sr. Pizarro estar concluida la restauración de Nuestra Bendita Madre, se dispuso su traslación a esta ciudad de Estepa, llegando a la misma el 26 de Febrero de 1898.

 

El costo de la imagen cuando vino de Barcelona fue sufragado con fondos de Nuestra Augusta Remediadora y la restauración hecha en Sevilla por la expresada Hermandad de Paz y Caridad.

 

LAUS DEO.

En este fragmento se menciona al rector de la Iglesia de los Remedios, el presbítero Manuel Fernández, que sería el encargado de ponerse en contacto con el taller de Jacinto Calsina el 10 de junio de 1896 para encargar la imagen de una Dolorosa para la Hermandad de Paz y Caridad, que estaba establecida en este templo y en este momento carecía de imagen mariana para su procesión en la mañana del Jueves Santo.

La primera imagen de la Virgen que acompañó en el siglo XVII al Cristo de la Columna de la hermandad fue la imagen gloriosa de Ntra. Sra. de los Remedios, ataviada con un velo negro para representar el luto y los Dolores de la Virgen María durante la Pasión de Cristo. La imagen pertenecía a la Cofradía de la Vera Cruz y junto al Cristo crucificado salía en procesión en la tarde del Jueves Santo. Con el auge de la devoción rosariana a la imagen en el siglo XVIII, la Virgen de los Remedios se veneró únicamente con carácter letífico, celebrándose su festividad en el mes de mayo. Será en el siglo XIX cuando los documentos reflejan que la imagen del Stmo. Cristo Amarrado a la Columna es acompañado por la imagen de una Virgen Dolorosa o una Virgen de los Dolores. En los años 1890, 1891 y 1892, y posiblemente en 1983, la imagen que participó en el cortejo procesional del Jueves Santo procedía de la iglesia del convento de San Francisco. La Virgen podría ser una Dolorosa que se veneraba en el altar del Cristo de la Salud de la iglesia franciscana junto a otra de San Juan. En 1896 la Hermandad se encuentra sin tener una imagen para la procesión, y eso lleva a Manuel Fernández a contactar con el taller de Jacinto Calcina.

Casi al mismo tiempo, un año antes, en 1895, el arcipreste y párroco de Santa María, José Ramón Mejías, decide instar un Calvario en un retablo de la nave derecha de la iglesia parroquial, por lo que a través del sacerdote estepeño Francisco de Sales Manzano y Alés consigue una imagen de dolorosa, llamada Nuestra Señora de las Lágrimas, procedente de un convento sevillano. Francisco de Sales Manzano trabajó durante muchos años en el arzobispado de Sevilla y conocía el patrimonio artístico que había sido previamente desamortizado. Con la concesión del arzobispo de Sevilla, el cardenal Benito Sanz y Forés, la comunidad de religiosas filipenses del convento de Santa Isabel, cedió la imagen de Nuestra Señora a la parroquia de Santa María, pasando antes por el taller de Emilio Pizarro Cruz, amigo de Francisco de Sales Manzano, para su restauración. El mismo convento había concedido un año antes a la misma parroquia de Estepa la imagen de San Juan Evangelista de Juan de Mesa.

Por disposición de S.E. Rvdma. el Sr. Cardenal Sanz y Forés, Arzobispo de esta Diócesis, he recibido de la R. M. Prepósita de la Congregación de Ntra. Sra. de los Dolores, establecida en el ex convento de Santa Isabel de la ciudad de Sevilla, una imagen de la Santísima Virgen Dolorosa, de vestir, que, con el título de Las Lágrimas, se ha servido donar a esta Parroquia de mi cargo el mismo Rvdmo. Prelado.

En 1895, el semanario local El Eco de Estepa incluye en su nº 601, de 11 de mayo, la llegada a Estepa de la imagen Dolorosa procedente de Sevilla:

Por gestión del presbítero don Francisco de Sales Manzano se ha servido S.E. el Cardenal Arzobispo de esta diócesis donar a la parroquia de Santa María de esta ciudad una imagen dolorosa de la Stma. Virgen, con el título de Nuestra Señora de Las Lágrimas. La restauración del santo simulacro ha sido hecha por el escultor sevillano don Emilio Pizarro a expensas del Sr. Arcipreste, don José Ramos y Mejías.

 

La Virgen de las Lágrimas, que hemos tenido el gusto de ver ya restaurada, es una lindísima escultura que mueve al sentimiento y causa la grata impresión de todo lo bello. ¡Lástima que por carecer todavía, mientras la devoción no le provea de ellas, de las necesarias vestiduras, no luzca todo lo que en caso contrario luciría!

 

Esta imagen, juntamente con una de San Juan que hará juego con ella y con un Crucifijo cuya adquisición se gestiona, formará un Calvario que, en retablo adecuado, se colocará en la nave izquierda de la nombrada parroquia. Nuestros plácemes a los señores que han intervenido en este asunto y que así se interesan por el bien de nuestro pueblo.

Sin embargo, el proyecto de colocar un Calvario en Santa María no se llegó a realizar, por lo que aquella imagen de la Virgen de las Lágrimas quedaría en 1895 almacenada en algún lugar de la parroquia o relacionado con ella.

En diciembre de 1896 llegaría procedente de Barcelona la imagen de la Dolorosa que el presbítero Manuel Fernández había encargado en junio al taller de Jacinto Calsina, cuyo coste corrió a cargo de la Hermandad de Ntra. Sra. de los Remedios. El manuscrito nos dice que la imagen tenía “algunos desperfectos”, y en consecuencia tuvo que ser trasladada al taller de Emilio Pizarro Cruz para su restauración. La tradición cuenta que la imagen viajó desde Barcelona a Estepa en un carro tirado por mulos y por ello sufrió una serie de golpes que le harían necesitar una restauración para subsanar los desperfectos. La Virgen acudiría al taller de Emilio Pizarro en 1897 para su restauración y volvería el 26 de febrero de 1898, cuyo pago recaería esta vez en la Hermandad de Paz y Caridad. Sin embargo, el presbítero de los Remedios no anotó el pago de la Hermandad de los Remedios al taller de Jacinto Calsina, por lo que se supone que el mismo pagó el coste de la imagen. Por otro lado, la Hermandad de Paz y Caridad sí anota en las cuentas que van de junio de 1897 a mayo de 1898 un pago de 500 reales “por transformar la Virgen de cabeza y brazos”. Lo llamativo de esta anotación es que se trata de una transformación y no de una restauración, es decir, había una intención más allá de la mera restauración en el encargo de la hermandad a Emilio Pizarro.

Esta anotación no es la única que hace referencia a la imagen de la Virgen en los libros de cuentas de la Hermandad de Paz y Caridad de finales del siglo XIX. La primera de ellas es apuntada en 1895. Se trata de “un tornillo, de 10 reales”, es decir, una pieza destinada a la sujeción de la imagen a las andas procesionales. Le siguen “las flores para el Señor y para la Virgen” de los pasos procesionales, con coste de 360 reales, en 1896. Un año más tarde compraron “15 varas de fleco oro para el manto de la Virgen por 600 reales y también 3 varas de terciopelo para la falda de la Virgen” que constaron 120 reales, lo que indica que estaban destinadas a una imagen de vestir. En 1898 se anota la advocación de la Virgen por primera vez en la adquisición de una toca y un pañuelo para su ajuar: “por una toca de encaje para la Virgen de la Esperanza, 30 reales y un pañuelo de malla para la misma Virgen, 20 reales.” Estas anotaciones en las cuentas de la hermandad hacen pensar que desde 1895 la hermandad cuenta con una Dolorosa de vestir para su desfile procesional, en primer lugar como una cesión temporal y posteriormente cuando comienzan a ampliar su ajuar, en posesión propia. Este dato cuestiona la atribución de la Dolorosa de Paz y Caridad a Jacinto Calsina si la imagen llegó en diciembre de 1896.

Jordán Fernández y Ramírez González apuestan por relacionar la Virgen de la Esperanza con la Virgen de las Lágrimas procedente del convento sevillano. La imagen hubo de ser cedida a la cofradía del Jueves Santo para la procesión de 1895, 1896 y 1987, y en junio de este último año la Hermandad enviaría esta imagen, y no la encargada a Jacinto Calsina, al taller de Emilio Pizarro para su “transformación”. La anotación del libro de cuentas nos dice que se pagan 500 reales “por transformar la Virgen de cabeza y brazos”. Es decir, la imagen estaba destinada en un principio al Calvario de la iglesia parroquial, por lo que Pizarro en una primera intervención de 1985 la adaptaría para estar colocada al pie de la Cruz, con los brazos abiertos y mirando hacia arriba. Cuando la Hermandad decide quedarse con ella, recurriría de nuevo a Pizarro, según la versión oficial, para cambiar la dirección de la cabeza y las manos según el gusto estético de finales del siglo XIX, y llegaría de nuevo a la iglesia tras su “transformación” en mayo de 1898.

No obstante, la Iglesia de los Remedios debió recibir la imagen de una Dolorosa en diciembre de 1896 procedente del taller de Jacinto Calsina, tal y como había encargado el presbítero Manuel Fernández. De nuevo, Jordán Fernández y Ramírez González en su artículo de la revista Pasión y Gloria de 2019 localiza una talla de Virgen Dolorosa en la iglesia que corresponde con las características de la producción artística del escultor Jacinto Calsina, más relaciona con las obras seriadas del “tipo Olot” y de la cual se aleja la actual Virgen de la Esperanza. Esta talla corresponde con la Virgen Dolorosa que presidió el retablo de la capilla sacramental y que hoy se encuentra en una dependencia auxiliar del templo. El mismo presbítero Manuel Fernández deja escrito en el libro de cuentas sobre la edificación de la capilla que “La escultura de la Virgen de los Dolores, a quien está dedicada la capilla, fue comprada en Barcelona, y las escultura de San José y San Francisco de Paula, que ocupan las hornacinas de los lados, fueron compradas en Madrid, en casa de los Mustieles”. Los historiadores sostienen que no se mencionan al escultor de la Virgen de los Dolores porque con anterioridad en el libro se ha hecho referencia al mismo, y sería Jacinto Calsina. No sería la primera talla del taller barcelonés que llegaría a Estepa, puesto que Manuel Fernández recoge la noticia de la adquisición de la imagen de San Rafael que preside el retablo de su capilla, edificada entre 1889 y 1993, por parte de una devota estepeña en 1885 “en la casa de Jacinto Calsina e Hijos”.

Los avatares de la sevillana Virgen de las Lágrimas y de la barcelonesa Virgen de los Dolores hizo que ambas historias se confundieran y se relacionara con la Virgen que la Hermandad de Paz y Caridad incorporó como su titular, aceptándose totalmente como obra de Jacinto Calsina en el siglo XX y reflejándose en la introducción histórica de las reglas de la hermandad del año 1985: En los Archivos de la citada parroquia [de Santa María] se encuentran depositados unos documentos en los cuales se dice que en el año 1896, el imaginero catalán (Barcelona) Jacinto Carcina hizo una imagen de la Virgen de la Esperanza para la Hermandad del Santísimo Cristo Amarrado a la columna, de Estepa […] haciéndose independiente de la Hermandad de Gloria de Ntra. Sra. de los Remedios, la cual costeó la nueva imagen de María Santísima de la Esperanza. Esta imagen, y quizás debido a los desperfectos ocurridos durante el trayecto (Barcelona-Estepa), fue restaurada en 1897, es decir, al año siguiente, en Sevilla por el imaginero Emilio Pizarro Cruz. La investigación de los historiadores Jordán Fernández y Ramírez González ha permitido localizar la imagen que Jacinto Calsina realizara para la Iglesia de los Remedios en 1896 y abrir de nuevo el debate sobre la autoría de la Virgen de la Esperanza, situándola con anterioridad a 1895 en el convento de Santa Isabel de Sevilla. 

 

Fuente y artículos relacionados:

-La Archicofradía de Paz y Caridad de Estepa. Historia y patrimonio artístico. Ramírez González, S. y Jordán Fernández, JA. 2018

-Acerca de la imagen de la Virgen de la Esperanza. Jordán Fernández, JA y Ramírez González, S. Pasión y Glorias. Estepa, 2019.

-¿Quién fue el autor de la Esperanza? Devociones de Estepa. Febrero, 2016

-La Virgen de las Lágrimas, una Dolorosa para Paz y Caridad. Devociones de Estepa. 2019

-Álbum Jacinto Calsina. Devociones de Estepa. Cofrades

-El taller y obra de Jacinto Calsina. Devociones de Estepa. 2017

-Página web: Calsina Imaginería Religiosa

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