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La institución del Santo Oficio en Córdoba tiene su puesta en marcha en 1482, es decir, por los primeros años en los que se fundan los primeros tribunales. El territorio dependiente de su jurisdicción experimenta sensibles variaciones hasta los últimos meses de 1533, momento en el que los límites quedan fijados de manera definitiva. El distrito inquisitorial comprende la diócesis de Jaén, el adelantamiento de Cazorla, las localidades sujetas a la abadía de Alcalá la Real, el obispado de Córdoba, el arcedianato de Écija y la vicaría de Estepa. Básicamente engloba las actuales provincias de Córdoba y Jaén, además de una zona de la de Sevilla. Los monarcas cedieron las instalaciones del Alcázar de los Reyes Cristianos como sede la Inquisición de Córdoba, convirtiéndose en tribunal y cárcel.



A lo largo del período 1558-1728 figura en los autos de fe y relaciones de causas que se han conservado un total de 25 personas procesadas por el tribunal inquisitorial de Córdoba que son oriundas de localidades pertenecientes a la vicaría de Estepa o bien residen en ellas. Los varones suman 16 personas mientras que las mujeres suponen 9.



1558 – 1 procesado
1570 – 2 procesados
1581-1586 – 6 procesados
1590-1599 – 6 procesados
1655 – 1 procesado
1721 – 1728 – 9 procesados

Se registra 15 procesados durante el siglo XVI, 12 de ellos en los años ochenta y noventa. Sin duda, una de las causas determinantes será la visita llevada a cabo en 1583 a Estepa por el licenciado Montoya, el inquisidor más antiguo del tribunal de Córdoba, quien recibe numerosas testificaciones contra un total de 21 personas. En contraposición, en la siguiente centuria sólo hay un condenado. En el siglo XVIII existe un nutrido grupo de procesados, acusados en su mayoría de judaizar.

La mayoría de los acusados pertenecían a las clases medias o populares, figurando labradores, pastores, mercaderes y trabajadores sin cualificar. También encontramos profesionales liberales como un escribano público y un boticario. Destaca la presencia de dos religiosos pertenecientes a la comunidad de mínimos del convento de Nuestra Señora de la Victoria y de un monje basilio. 15 de estas personas vivían en la capital de la vicaría, 6 en Pedrera, 3 en Sierra de Yeguas y 1 en La Roda. Algunos de ellos procedían de Portugal y 1 de las “montañas de León”.


Las acusaciones que pesan sobre las 25 personas procesadas se pueden dividir en:

-Judaizantes: 14 personas fueron condenadas por practicar la ley mosaica, siendo el colectivo más peligroso para el aparato inquisitorial como lo demuestra la continua vigilancia y las penas impuestas. La actuación del tribunal pone de manifiesta la existencia de un foco judaizante desde 1570 a 1728: 4 en el siglo XVI, 1 en el siglo XVII y 9 en el siglo XVIII.

-Delitos en materia sexual: Las numerosas denuncias contra los mínimos del convento de Nuestra Señora de la Victoria motivó la visita del inquisidor Montoya a la villa señorial en 1583. Los mínimos fueron acusados de “solicitar actos torpes y deshonestos a sus hijas de penitencia en el acto de la confesión y próximamente a ella y haber tenido cuenta carnal con algunas de ellas”. Durante su estancia recibe una elevada cifra de acusaciones que implican a doce religiosos de la comunidad, si bien sólo dos van a ser procesados y condenados. El tribunal dictó sentencias más suaves contra los condenados: retirada de la licencia de confesar y dos años de reclusión en el propio convento. Un vecino de Estepa fue condenado por bigamia y otros tres por testificaciones hechas sobre la relación sexual antes del matrimonio.

-Otros casos con penas leves: 1 vecino de Estepa fue condenado por decir “palabras sospechosas y mal sonantes”, 3 por renegar de Dios y los Santos, y 1 monje basilio por celebrar misa sin estar ordenado de sacerdote.

A lo largo de la segunda mitad del siglo XVI la burocracia inquisitorial experimenta un sustancial aumento mediante la creación de nuevos oficios. Los miembros del Santo Oficio gozan de privilegios fiscales, judiciales y sociales. Entre estos últimos cabe mencionar el derecho a llevar armas y los de estar exentos de alojamientos y de ir a la guerra. Los candidatos deben cumplir una serie de requisitos como la limpieza de sangre y el no haber ejercido actividades consideradas viles y mecánicas.

Los oficios inquisitoriales se reparten entre la sede de los tribunales y el conjunto de localidades pertenecientes a su jurisdicción. En las poblaciones integrantes de la vicaría de Estepa se encontraban comisarios, notarios, familiares, alguaciles de vara y personas honestas del Santo Oficio.


1. El comisario: Tiene una indudable relevancia y nace a finales del primer tercio del siglo XVI con la finalidad de servir de apoyo y cubrir la ausencia obligada de los inquisidores que se limitan a realizar visitas periódicas a las poblaciones del distrito. El comisario informa al tribunal acerca de las prácticas religiosas, ideologías y costumbres de la zona, y además realiza los expedientes de limpieza de sangre. Carece de salario pero su cargo conlleva un innegable prestigio. Entre los requisitos exigidos para acceder al puesto cabe mencionar la legitimidad de nacimiento, la limpieza de sangre, tener una conducta intachable y gozar de un notorio prestigio. La comisaría del Santo Oficio de Estepa quedaba en manos del clero secular de la localidad y de los titulares de la vicaría, algunos habían desempeñado cargos menores como notario y persona honesta del Santo Oficio.

1593-1614: Alonso Martín de Carmona
1615-1622: Martín Serrano, párroco de San Sebastián (1587), teniente de vicario (1587) y vicario (1614)
1622-1623: Disputa entre Francisco Romero Vázquez y Andrés de Rodas
1623-1626: Francisco Romero Vázquez
1626-1633: Andrés de Rodas, párroco de Santa María.
1633-1669: Se desconocen
1669-1688: Luis de Villaseca
1688- 1693: Francisco Moreno y Carvajal
1693-1716: Juan Antonio Villaseca y Muñoz
1716-1724: Juan Fernández Caballero
1724-1735: Simón Miguel de Reina Rengel, vicario desde 1710
1728-1735 (suplente) y 1735-1741 (titular): Diego Jerónimo Fernández de Orejuela Chaves
1742-1782: Juan Hidalgo de Luque
1782-1792: Manuel Vergara Chacón
1792-1794: Juan Baena Vergara
1794-1801: Francisco Almazán y Zayas
1801-Extinción: Pedro José Baena Núñez, vicario

Nota: El 15 de julio de 1834 se publicó un decreto por el que se suprimía definitivamente el Tribunal de la Santa Inquisición y se destinaban todas sus propiedades a la extinción de la deuda pública y al justo pago de los salarios de los antiguos funcionarios. Anteriormente fue abolida por Napoleón en 1808 y en Cádiz en 1813, pero restaurada por Fernando VII en 1814.

En la demarcación territorial de la vicaría se constata documentalmente la presencia de otro comisario en la villa de La Roda: Bernardo Borrego y Carrión (1724), Diego de Matas Lavado, Diego Terán Quevedo y Cano (1792).


2. El notario: Los comisarios cuentan con la ayuda del notario que se encarga de testimoniar por escrito todas las actuaciones llevadas a cabo por los primeros. Normalmente el cargo va a estar desempeñado por presbíteros que con bastante frecuencia ascienden a la comisaría de la capital vicarial.

3. Familiaturas: Los familiares del Santo Oficio son el colectivo más numeroso en la vicaría de Estepa. Los clanes familiares jugaron un papel destacado en los oficios inquisitoriales, heredando con frecuencia este cargo de generación en generación. El nombramiento lleva consigo un indudable prestigio social, siendo de un marcado interés en el siglo XVI y XVII pero debilitándose en el siglo XVIII. La limpieza de sangre constituye un requisito indispensable, así como tener ascendentes que sean cristianos viejos, estar casado y tener al menos 25 años. Se conocen familiaturas en Estepa, Casariche, Badolatosa, Sierra de Yeguas, Pedrera, Gilena, La Roda

4. Alguacil mayor: En el siglo XVII se vende este oficio inquisitorial con el fin de recaudar dinero para la monarquía, teniendo preferencia los familiares del Santo Oficio y siendo adquirida por tres generaciones. La primera vara de alguacil mayor de Estepa se vendió en 1633 a Jerónimo de Orejuela por 600 ducados. Se conoce este cargo también en Pedrera, Miragenil, La Alameda y Gilena.

5. Otros cargos: personas honestas, consultor y calificador del Santo Oficio. Puestos ocupador por miembros del clero secular y regular de la villa vicarial.

Bibliografía:

Juan Aranda Doncel. La Inquisición y la Vicaría de Estepa. IV Jornadas sobre Historia de Estepa. La Vicaría Eclesiástica de Estepa. 2000

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