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1. La fundación de Ostippo

La ciudad de Astapa, aliada de Cartago durante las Guerras Púnicas, fue destruida por las legiones romanas de Lucio Marcio en el año 206 a. C. según narran los historiadores Apiano y Tito Livio. En Las Décadas Tito Livio describe como los habitantes de la ciudad prefirieron suicidarse en vez de vivir bajo el dominio romano. Tras la destrucción de Astapa se fundó la ciudad romana de Ostippo. Algunos historiadores indican que la batalla y derrota de Astapa por los romanos aconteció el 24 de septiembre de 206 a. C., por lo que se le concedió a la nueva ciudad de Ostippo las armas del signo de Libra con el lema Quid Ultra? El procurador Plinio nos indica que la ciudad pertenecía al Conventus Astigitano de la provincia Bética y se encontraba en la calzada de Hispalis (Sevilla) a Anticaria (Antequera). De igual forma Plinio menciona a Ostippo como oppidum liberum que la reconocía como ciudad libre situada estratégicamente que se gobernaba por sus propias leyes (Municipium Flavium Liberum). Un fragmento de tabula en bronce recoge la ley fundacional del municipio Flavio Ostipponense. Parte del territorio de Ostippo era ager publicus y pertenecía al estado Romano. Esta ciudad alcanzó importancia por su situación estratégica en una encrucijada de caminos, apareciendo nombrada en el Itinerario Antonino. Entre las familias romanas ostipenses destacaban los Aelli, los Anii, los Larii, y los Sempronii. Hay numerosos restos de la época romana en la propia población y en diversas villas de los alrededores. De los restos de época romana conservados destacan las estelas y sillares del Tajo Montero pertenecientes a un santuario, un relieve con guerreros, algunos balsamarios, lápidas, fustes, un dios Hypnos y un fragmento de la Ley de Ostippo.

2. La cristianización de la Bética

Existen numerosas tradiciones que remontan a fechas muy antiguas la llegada del cristianismo a la Península Ibérica. Entre ellas, la predicación de Santiago el Mayor, de San Pablo o de los siete varones apostólicos que envió San Pedro y que convirtieron ciudades y fundaron obispados, y en algunos casos fueron martirizados. En la provincia de la Bética existen las siguientes tradiciones:

2.1. La predicación de San Pablo

San Pablo

La tradición recoge que Saulo convertido ya en Pablo de Tarso llegó a Hispania alrededor del año 63 d.C. después de ser absuelto tras dos años de prisión. La persistencia de las referencias parece estar sustentada por la epístola a los romanos (año 58), donde Pablo comenta su deseo de ir a Hispania. Desembarcó en Tarragona (aunque otros lo sitúan en Cádiz), y recorriendo toda la península, parece que llegó hasta Astigi. Acogido por Probo, que ocupaba un cargo judicial importante en la ciudad, y su esposa Xantipe, Pablo logró la conversión a la nueva religión de un considerable número de vecinos, entre ellos sus anfitriones. Antes de su marcha, Pablo nombró a Probo como primer obispo de la ciudad. Sin embargo, su mandato fue bastante breve: tanto Probo como su esposa y su cuñada Polixena fueron víctimas de las grandes persecuciones contra los cristianos. Su sucesor, San Crispín, considerado por algunos cronistas como el primer obispo de la diócesis astigitana, fue también perseguido, martirizado y decapitado. Su sepulcro se mantuvo en Écija hasta la llegada de los almohades (s. XII).

San Crispín

2.2. La visita de los varones apostólicos:

San Pedro envió a siete varones apostólicos a predicar en Hispania: Torcuato, Tesifonte, Indalecio, Segundo, Eufrasio, Cecilio y Hesiquio. Resultado de la llegada de los siete varones a Acci (Guadix, Granada), sería la primera conversión completa de una ciudad, tras el hundimiento milagroso de un puente que los salvó de una persecución. También aquí habría sido una mujer noble la primera conversa: Luparia. Después de eso, los siete varones se dispersaron, quedando Torcuato en Acci, Segundo en Abula (Abla, Almería; o Ávila), Indalecio en Urci (Torre de Villaricos o Pechina, Almería), Tesifonte en Vergi (Berja, Almería), Eufrasio en Iliturgis (Cuevas de Lituergo; o Andújar, Jaén), Cecilio en Ilíberis (Elvira, Granada) y Hesiquio en Carcesi (Cieza, Murcia; o Cazorla, Jaén). Algunos fueron martirizados, como San Cecilio.La llegada de los siete Varones Apostólicos al sureste andaluz, provincias de Almería, Granada y Jaén, debió producirse después de la celebración del concilio de Jerusalén (49-50 d. C.), el viaje de San Pablo a España (63-64 d. C.) y el martirio de San Esteban.

Por otro lado, el cristianismo primitivo en Hispania tiene relación con las comunidades cristianas del norte de África y con los soldados de estas tierras africanas que formaron parte de la Legio VII Germina. Ésta fue enviada a combatir contra los Mauri en las provincias romanas del Magreb, donde tomaron a cristianos africanos para formar sus filas. Bajo Marco Aurelio, combatieron contra esos Mauri en la Bética los años 171 y 174-75, asentando sus reales en Itálica. Sin embargo, su labor fundamental fue la de colaborar con la administración imperial de Hispania, para lo cual mantuvo destacamentos en diversas zonas, facilitó escolta y burócratas a los gobernadores provinciales y los procuradores ecuestres, y, en general, se encargó de mantener el orden en las tres provincias hispanas. Este contacto con el pueblo hizo que los cristianos que formaban parte de las tropas pudieran extender el cristianismo a través de la Vía de la Plata y sus conexiones.

Península ibérica 125 d.C.

La ciudad romana de Ostippo estaba asignada al Convento astigitano de la provincia de la Bética, por lo que todo lo que pasaba en la vecina ciudad de Astigi tenía sus consecuencias en la ciudad ostippense. La antigüedad del obispado de Écija denota que pudo inferir en la introducción de la fe cristiana en los pueblos y lugares que componían la diócesis o iglesia astigitana, incluido la ciudad de Ostippo. No debemos olvidar que en estos primeros años los cristianos eran perseguidos por profesar su fe, por lo que los cristianos se mantenían en la clandestinidad y convivían con las manifestaciones y cultos a los dioses romanos. En estos primeros años muchos cristianos fueron perseguidos y martirizados. Estas persecuciones se repitieron a finales del siglo III y principios del siglo IV.

En el 300 o 324 se celebró el primer concilio de la iglesia cristiana en Hispania, celebrado en Iliberris (Elvira, Granada). Asistieron diecinueve obispos y veintiséis presbíteros, así como laicos. En el concilio se fijaron 81 cánones disciplinares que debían seguir la comunidad cristiana: celibato del clero, institución de las vírgenes consagradas (virgines Deo sacratæ), referencias al uso de imágenes, relaciones con paganos, judíos y herejes, y muchas otras, relativas a temas como matrimonio, bautismo, ayuno, excomunión, enterramiento, usura, vigilias, o cumplimiento de la obligación de asistir a misa. Uno de estos veintiséis presbíteros que asistió al concilio suscribió las actas con la expresión Januarius a Lauro. El historiador Caro en sus Antigüedades y Principado de Sevilla asegura que Januarius fue natural de Lora (Olauro) junto a Estepa, camino de Granada, más inmediata a Écija que Lora del Río (Axati). La presencia de este presbítero como representante de la iglesia comarcal confirma que el cristianismo estaba arraigado en la zona cercana a Ostippo a finales del siglo III o principios del IV. Las ciudades vecinas de Osuna, Écija y Cabra también en el siglo IV enviaron un presbítero al concilio de Elvira.

Representantes Concilio de Elvira

Representantes Concilios de Toledo

Con el Edicto de Tolerancia de Milán (313), promulgado por el emperador Constantino tras su conversión, se concedía la libertad a los cristianos, por lo que el Cristianismo salió a la luz y pudo expansionarse. El emperador Teodosio en el 391 lo declaró religión oficial del Imperio Romano. Los cristianos pudieron practicar libremente sus cultos religiosos y los líderes cristianos ocuparon posiciones principales. La arquitectura religiosa pasó del simple refugio en casas privadas, a nuevas formas monumentales, inspirada en la arquitectura romana.

Los cristianos tomaron la basílica civil romana como el edificio que les serviría para sus reuniones y sus cultos. A partir del siglo IV las comunidades cristianas de la península levantan sus basílicas en las ciudades en las que se asentaban. Debido a la invasión islámica a partir del 711 que destruyó estos lugares de culto y a la propia evolución de las ciudades, muchas de estas basílicas desaparecieron, fueron adaptadas o reedificadas, o se encuentran enterradas y son así desconocidas por los habitantes de las ciudades. En Andalucía se tiene constancia de bastantes edificaciones de este tipo pero de muy pocas se conservan sus restos: la basílica de Gerena (s. IV), de Vega del Mar (s. VI), de Lucena y de Dos Torres.

A través de la documentación de edificios de culto o de necrópolis, se ha demostrado la presencia relativamente abundante de comunidades cristianas en este extremo oriental de la provincia de Sevilla. Así parecen atestiguarlo las evidencias puestas al descubierto en Pedrera, La Roda, El Rubio y en la misma Estepa. Y en una escala algo mayor, las documentadas en Morón, Arahal, Carmona, Écija o Lucena.

El reciente hallazgo en Estepa de una basílica paleocristiana, una pila bautismal y una necrópolis con 15 tumbas no sólo confirmaría la existencia de la ciudad romana de Ostippo hace más de 1800 años, sino que también demostraría la presencia de los primeros cristianos en la ciudad.

Desde el siglo III al V, los pueblos germánicos (suevos, vándalos, alanos) comenzaron a entrar en la península ibérica. El Imperio romano pide ayuda a los visigodos en el 456 para controlar Hispania, pero una vez que estos pueblos fueron vencidos, las tierras quedaron en manos visigodas, pasando a formar parte del Reino visigodo de Tolosa. A lo largo del siglo V había ido desapareciendo el poder romano y afirmándose el de los visigodos que tuvieron que contar con la mayoritaria presencia de los hispano-romanos. En el 507 se da paso al Reino visigodo de Toledo hasta el 711, año en el que comienza la invasión musulmana de la península ibérica.

Con la llegada de las tropas visigodas se introdujo el arrianismo que se había extendido en el Imperio romano en el siglo IV, aunque no existen enfrentamientos significativos con los católicos, que constituían la mayoría de la población hispanorromana. El rey Leovigildo (523-586) pretendió imponer el arrianismo, pero fracasó. Vivió sus peores horas con la sublevación de su hijo Hermenegildo (564-585) en el sur, donde fue enviado como gobernador de la Bética. Por influencia de su esposa y de San Leandro de Sevilla, fue convertido al catolicismo rápidamente. La Bética fue una provincia que se resistió muchas veces a los reyes godos arrianos, y en las guerras de Hermenegildo contra su padre Leovigildo apoyó al primero. También tuvo el apoyo inicial del gobernador bizantino de la provincia de Spania. Hasta el 584 no se restaurará la paz con la derrota del hijo a manos del padre y su ejecución. Su hermano y rey Recaredo (586-601) se convirtió al catolicismo, convirtiéndola en la religión del reino.

Puerta de Córdoba, Sevilla. Prisión de S. Hermenegildo

Conversión de Recaredo

A mediados del año 552, el emperador de Bizancio, Justiniano, mandó un ejército a la península, para ayudar a Atanagildo, uno de los contendientes en los conflictos que los distintos reyes mantenían en la costa mediterránea española. Durante casi 80 años la influencia bizantina se mantuvo en Hispania, comenzando su declive en el año 621, cuando el rey Sisebuto conquista su capital, Justina, también llamada Carthago Spartaria, la actual Cartagena. La influencia del Imperio Bizantino se extendió desde la costa mediterráneo-atlántica hasta Sevilla, Córdoba y Murcia. Las iglesias levantadas bajo el dominio bizantino tienen planta basilical con contraábside.

La conversión de la ciudad romana de Ostippo se debió producir por la influencia que ejercía sobre ella la ciudad de Astigi a cuyo conventus dependía. La predicación de San Pablo en la ciudad y la creación de una comunidad cristiana y su diócesis, así como los primeros cristianos perseguidos y mártires de la ciudad, llegaría a oídos del pueblo ostippense. De igual forma, se conocería la predicación de los siete varones apostólicos que envió San Pedro para convertir Hispania y pudo también estar influenciada por la predicación de la Legio VII Gemina. A raíz de estos sucesos, la creación de comunidades cristianas en la Bética y en la diócesis ecijana fue una realidad que queda demostrada en el Concilio de Iliberis (300-324), cuando la iglesia comarcal cercana a Ostippo envía a Januarius a Lauro (de Lora de Estepa) como representante. La iglesia cristiana de la zona viviría en la clandestinidad, conviviendo con los cultos a los dioses romanos, hasta el edicto de Milán (313), que permitió a los cristianos manifestar su fe libremente y construir edificios para sus cultos. La iglesia cristiana de Ostippo levantaría una basílica que contaba con pila bautismal de inmersión, posiblemente en un baptisterio añadido a la planta basilical, y una necrópolis en su entorno. La ciudad de Ostippo, al igual que la diócesis astigitana y la provincia de la Bética, posiblemente apoyaría a Hermenegildo en la defensa del catolicismo contra el arrianismo de su padre (finales s. XVI), y estuvo bajo dominio de Bizancio como parte de la provincia de Spania (552-621). Los siguientes años fueron de consolidación de la iglesia de Ostippo hasta que pasó a ser parte del Califato Omeya durante la invasión musulmana encabezada por Tariq ibn Ziyad en el 711.

Fuente:

-Memorial Ostippense. Aguilar y Cano, Antonio. 1886

-La antigua y desaparecida diócesis de Écija. Pasión y Gloria de Écija

-Los grupos humanos de Estepa en la Tardoantigüedad. Una aproximidad desde las evidencias antropológicas de la necrópolis de Mirasierra. JM Guijo y R Lacalle. VII Jornadas sobre Historia de Estepa

-Necrópolis visigodas en el entorno de Estepa (Sevilla). F Fernández y CI Martín. VII Jornadas sobre Historia de Estepa

-Una iglesia paleocristiana en La Roda de Andalucía (Sevilla). LJ Guerrero Misa. VII Jornadas sobre Historia de Estepa.

-Las iglesias meridionales hispanas en la Antigüedad Tardía. P Castillo Maldonado. VII Jornadas sobre Historia de Estepa.

-La Antigüedad Tardía en Estepa. La documentación arqueológica. JM Juárez. VII Jornadas sobre Historia de Estepa

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