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¿Quién hizo la Macarena? ¿Qué artista la talló?

Ninguno. A la Macarena no la hizo ningún hombre. La hizo Sevilla. Y fué así.

La Virgen lloraba desconsoladamente la Pasión de Jesucristo. Las lágrimas no se daban vez a salir de sus ojos cuajados. Y ella estaba así, con su pañuelo blanco en sus manos, y su boca entreabierta llorando, llorando...

Era la Virgen de los Dolores. La que llora en todas las iglesias del mundo. Y Sevilla la vio, y le dolió el alma, y se le saltaron las lágrimas, y la quiso consolar.
Se acercó a Ella, la miró, y viéndola llorar tan bonita, por consolarla le echó un piropo; un piropo con lágrimas:
-¡Ole, las mujeres bonitas!.

Y la Virgen, al oirlo, levantó los ojos y sonrió. Y, ¡apareció la Macarena!.

Lloraba y reía al mismo tiempo. Su rostro era un joyero de lágrimas y sobre ellas la flor impalpable de una sonrisa. Seguía con su pañuelito blanco de encajes en sus manos, seguía con el nudo en la garganta, seguía con la boquita abierta en donde quedó quebrado un suspiro...pero, ¡quedó con la sonrisa inefable en su cara de niña dolorida!

Ya no era la Virgen de los Dolores. Era otra cosa completamente distinta. Única en el mundo. ¡Era la Macarena! La Única Virgen que llora y que rie al mismo tiempo. La que llora por su Hijo, y la que sonríe por el piropo amoroso de Sevilla.

Y yo no sé que tiene ese triángulo maravilloso de sus tres lágrimas sobre su mejilla izquierda. Esa constelación de estrellas en el cielo de su cara. Esas tres lágrimas de dolor en que brilla la luz de la sonrisa. Ahí, en ese triángulo quedan cautivos todos los ojos y todos los corazones.

¡Qué bonita está la Macarena cuando llora! ¡Qué dolorida está la Macarena cuando ríe!... Y este es el motivo de su atracción. ¿Por qué es más bonita, porque llora o porque ríe? Porque llora y ríe al mismo tiempo. En todas las otras Virgenes de Sevilla predomina el dolor. Esta es única.

La Macarena es una síntesis maravillosa de los dos estados más esenciales y elementales del alma humana. El dolor y el gozo. Estas son las dos coordenadas en que se mueve nuestra vida. Y la Macarena se encuentra en el centro de la intersección de las dos. Participa al mismo tiempo de ambas. Y por eso todos los hombres encuentran en ella siempre, en todas las ocasiones, un eco fiel de su estado sicológico.

Cuando lloro y la miro, siento que sus ojos lloran conmigo. Cuando soy feliz y la veo, su sonrisa rima con mi alegría. Y por contraste y compensación, cuando lloro su sonrisa me consuela y alegra mis lágrimas; cuando rio, sus lágrimas temperan y moderan lo excesivo de mi goze.

¡Qué divino espejo de la risa y el llanto!

¡Qué divina norma del gozo y del dolor!

¡Qué suprema síntesis del alma humana!

¡Qué elemental y maternal maestra de pedagogía para los hijos que lloran y para los hijos que rien!
Por eso es la Macarena. Que es decir: la única.

Por eso la mujercita que va con penas hondas y le lleva un cirio y un ramo de claveles, y se queda mirándola de rodillas llorando con Ella en la soledad de San Gil, sale por la puerta limpiándose con la punta del delantal sus lágrimas, y se vuelve desde la puerta para despedirse de ella, y la luz de la calle alumbra en sus ojeras marchitas la suavidad de una leve sonrisa.
Y por eso el mocito que va a verla, lleno el corazón de ilusiones y estallante de gozo porque le han dicho que "si", se queda embelesado mirándola, porque es tan bonita, y porque rie con él. Y sale con un gozo más hondo, más sereno, templado por una visión de lágrimas maternales.

Y por eso va a Ella todo el mundo, porque lo recibe todo: piropos y suspiros, claveles y espinas, cirios que lloran y cirios que chisporrotean de alegría. Y por eso se llama Esperanza, que es la cosa más bella que hay en el mundo. Lo que consuela al que llora, y lo que alienta al que ríe.
Esperanza. Para simbolizarla, ¿qué mejor que una mujer? ¡Qué mejor que una niña que rie y que llora al mismo tiempo!

A la Macarena no la hizo nadie. Nadie es capaz de hacerla ni soñarla. A la Virgen que lloraba le echó Sevilla un piropo, y ella sonrió. Y ¡salió la Macarena!

Para que pueda rimar
con tu nombre, Macarena,
tengo una palabra: "pena"
amarga como la mar,
y tengo el dulce cantar
de un arcángel: "gratia plena",
para que pueda rimar
con tu nombre, Macarena...
La pena con tu dolor,
que eres Madre Dolorosa;
y la gracia, por ser rosa
del amor.

Y uniendo gracia con pena
va el broche de tu sonrisa...
Ya está la rima precisa
de tu nombre, Macarena.

(Texto de Ramón Cué)

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Comentado por Emi(Angel macareno) en junio 11, 2010 a 12:13pm
En mi anterior etapa, transcribí esto mismo del libro del padre Cué, pero como me dí de baja una temporada se me borraron todos los blogs que tenía, así que te agradezco mucho que lo hayas puesto, porque estas palabras están grasbadas en mi corazón.
Un abrazo desde la Alameda.
Comentado por BELLA ROSA DE SAN GIL en junio 11, 2010 a 8:08am
De la risa y de la pena
Dios Padre echó la semilla
y era una tierra tan buena
esta tierra de Sevilla
!que brotó la Macarena!

Muchas gracias Fatima por este blog,a mi me ha encantado
Saludos

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