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Fr. José Sánchez Manzano, religioso mínimo natural de Estepa, se hizo cargo de la fundamental reforma dieciochesca del convento de la Victoria de Estepa. En palabras del historiador decimonónico Antonio Aguilar y Cano, Fr. José Sánchez Manzano, “Redificó e ilustró el convento de Estepa, llenando la iglesia de retablos y la sacristía de ornamentos preciosos y alhajas de plata… Hizo el camarín del Santo Patriarca, la sillería del coro, los cajones de la sacristía y la primorosa torre.”

Fr. José Sánchez eligió para sus propósitos los mismos maestros que trabajaban en la contemporánea reforma de la iglesia de los Remedios, realizada a partir de 1754, cuando se construye la singular cúpula del presbiterio y el camarín que hay detrás de él. El arquitecto que se responsabilizó de todo ello fue Cristóbal García, un reputado maestro asentado en Antequera, donde dejó obras tan importantes como la iglesia de Madre de Dios, verdadera gloria del Barroco Andaluz. Esa misma documentación revela otros nombres, como Nicolás Bautista de Morales, maestro alarife de la ciudad de Estepa, cuyo trabajo dentro de la obra de los Remedios se documenta en el camarín y la sacristía, citándosele en la relación de gastos habidos entre 1758 y 1760. En esos mismos años también aparece relacionando con la obra el arquitecto y cantero Andrés Zabala, que por entonces se estableció en Estepa. Y asimismo el maestro cantero Juan Antonio Blanco, tan vinculado a Estepa y los pueblos de la zona, cuya labor en la iglesia de los Remedios y su camarín se prolongó hasta la década de los años 80.


Cristóbal García debe asociarse al camarín de San Francisco de Paula y a la mitad inferior de la torre por tres razones: la primera se refiere a su presencia en la ciudad entre 1754 y 1757 con motivo de la obra de los Remedios. La segunda, a su relación con la orden de los mínimos, ya que parece que interviene en la iglesia de Santa Eufemia de Antequera, de monjas mínimas. Bien por esa presencia en Estepa o por su trabajo para los mínimos pudo entrar en contacto con Fr. José Sánchez Manzano y así pasar a la obra de la Victoria. Y tercera, las propias características estilísticas de lo realizado.

Esto puede verse perfectamente en el camarín de San Francisco de Paula, lo primero que atendió en la iglesia de la Victoria. No se conocen con exactitud la fecha de su construcción, aunque hay constancia de que estaba terminado para 1761. Pudo iniciarse entre 1754 y 1757, en coincidencia con la intervención de García en los Remedios. El proyecto debe ser anterior a 1758, cuando fallece.

El camarín es un octógono donde los lados del mismo se curvan de forma cóncava, originando un plan polilobulado, que es en esencial una característica que puede verse en otras obras de Cristóbal García como la iglesia de Madre de Dios o Santa Eufemia de Antequera y la iglesia de los Remedios de Estepa. Puede sospecharse que el de los Remedios fuera su modelo, es decir, Fr. José Sánchez Manzano al conocer el proyecto no dudó en imitarlo en su propia obra.


La torre de la Victoria es en realidad una obra póstuma. En la lápida que figura en el primer cuerpo de la torre se indica expresamente que su obra se comenzó el día 12 de abril de 1760 y que se concluyó el 7 de mayo de 1765. Sin embargo, tanto el primer cuerpo como el segundo ofrecen tantos rasgos concordantes con su estilo que es un autor indiscutible. El proyecto de la torre se realizaría algunos años antes de iniciarse su construcción, mas o menos entre 1754 y 1757, cuando daría comienzo el camarín de San Francisco de Paula. Es decir, ambos proyectos se realizaron conjuntamente o con muy poco tiempo de diferencia, proponiéndose primera la ejecución del camarín, pues así se concentraban los esfuerzos primero en una y después en otra. Otro elemento a favor de una fecha próxima a 1757 para el proyecto de la torre es la finalización de la torre de la iglesia de la Victoria de Écija. Es posible que se intentara emularla, mejor aún superarla en Estepa, teniendo en cuenta la cercanía de dichas poblaciones y el común denominador de la orden mínima.

Al margen de todo lo expuesto, el proyecto de Cristóbal García no se llevó a cabo en su integridad. Mejor dicho, sólo tuvo una realización parcial, observándose fundamentalmente en los dos primeros cuerpos. Estos se caracterizan por sus pilastras almohadillas o segmentadas –únicas en el primer cuerpo y pareadas y menores en el segundo-, ciñendo un tramo central de configuración cóncava. Como remate de estos paramentos medios hay unos curiosos aveneramientos, que en el caso del segundo cuerpo se hace trilobulado. Dichos aveneramientos sirven para facilitar el paso de la estructura curva del alzado a la disposición recta del entablamento superior. La composición de las pilastras almohadilladas y la concavidad puede verse en la torre de Madre de Dios de Antequera y los remates avenerados son idénticos a los del exterior de la cúpula de los Remedios de Estepa.
Los dos primeros cuerpos se ajustan con rigor a un orden clásico, que interpreta con un criterio geométrico e introduciendo novedades típicas de lo dieciochesco, como el juego de curvas. De haberse seguido este criterio en los cuerpos superiores el resultado se hubiera aproximado a la torre de la Victoria de Écija. Pero este modo fue interrumpido y sustituido por otro más ornamental en el resto de cuerpos.

Torre de la Victoria de Écija


 


Los cuerpos altos son obra de otra mano que prefiere las formas caprichosas y raras, las menudencias y el ornamento. La grandeza y limpieza de los cuerpos bajos se reemplazan por la acumulación de elementos pequeños y livianos. La obra indica un arquitecto-decorador, ganado por los sentimientos del Rococó, que se relaciona con la decoración interior del camarín de los Remedios o con la portada del Carmen.

El autor de este cambio puede ser Andrés Zabala, maestro que trabajó en ambos proyectos, y primera figura de la arquitectura en Estepa en torno a 1760. De ascendencia vasca, se había establecido en Andalucía hacia 1730. Trabajó en Sevilla en la obra del Colegio de San Telmo donde empezó como cantero y desde aquí ejerció como arquitecto, incluso colaboró con don Ventura Rodríguez en el Sagrario de la Catedral de Jaén. Aunque acabó por radicarse en Jaén, gran parte de su trabajo se encuentra en Sevilla, Morón, Écija y Estepa. En Morón vivía en 1757, uno o dos años después se traslada a Estepa, donde permanecerá hasta 1768, participando en las obras de los Remedios y del Carmen.

Los dos cuerpos superiores decrecen en tamaño y también cambian en su configuración respecto a los tres anteriores, pasándose del cuadrado de éstos al octógono. También aparecen repletos de vasos, asentados sobre salientes basamentos. Por último, el cuerpo más alto se remata en un chapitel de piedra local, la típica piedra blanca de Estepa, en cuya parte inferior se juega con sucesivos escalonamientos y un arranque bulboso. En los lados diagonales del último cuerpo incorporan hornacinas con esculturas de piedra.


También parece que el maestro cantero Juan Antonio Blanco trabajó en la realización de la torre, así es propio de su estilo la lápida existente en el cuerpo bajo de la torre, que puede verse en otras obras suyas como la portada de los condes de Gomera en Osuna de 1764, y el zócalo del camarín de los Remedios, de 1781-82.

También tiene que señalarse a Nicolás Bautista de Morales, responsable de la obra de albañilería y maestro alarife de la ciudad. Trabajó en el camarín de los Remedios y en la torre de la Victoria, siguiendo los proyectos sucesivos de Cristóbal García y Andrés Zabala.

Información del artículo:


-La Torre de la Victoria y sus autores. Jesús Rivas Carmona. IV Jornadas sobre Historia de Estepa, 2000

Artículo relacionado:
-Las torres gemelas de Écija ... y Estepa (Écija Historia)

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