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  Su Duración:

La cronología de la vida pública ofrece ciertos problemas         al que la interpreta; tocaremos solamente dos de esos problemas: la duración         de la vida pública y los viajes sucesivos durante la misma.         Existen dos opiniones opuestas respecto a la duración del ministerio         de Jesús: San Ireneo (Contra Haer., II, xxii, 3-6) parece sugerir         un período de quince años; las frases proféticas,         "un año de desquite", "el año de mis redimidos"         (Is., 34,8; 63,4), parece que indujeron a Clemente de Alejandría,         a Julio el Africano, a Filastro, a Hilario y a dos o tres escritores patrísticos         más a dar una duración de un año a la vida pública.         Esta última opinión encontró algunos seguidores entre         estudiosos recientes: von Soden, por ejemplo, defiende este punto de vista         en la "Encyclopaedia Biblica" de Cheyne. Pero el texto Evangélico         demanda una duración mayor. El Evangelio de San Juan menciona tres         pascuas diferentes en la historia del ministerio de Cristo (2,13; 6,4;         11,55). La primera de las tres fue poco después del bautismo de         Jesús; la última coincide con Su Pasión, por lo tanto         deben de haber transcurrido dos años entre ambos eventos para darnos         el espacio necesario para la pascua que se menciona en 6,4. Westcott y         Hort omiten la expresión "la pascua" en 6,4 para comprimir         el ministerio de Jesús a un año; pero todos los manuscritos,         todas las versiones y casi todos los Padres testifican en base a la lectura         que dice "En de eggysto pascha heeorteton Ioudaion": "Estaba         cercana la Pascua, la fiesta de los judíos". Hasta aquí         entonces, todo tiende a favorecer el punto de vista de aquellos escritores         y de los comentaristas más recientes quienes extienden el período         del ministerio de Cristo a un poco más allá de los dos años.        

Pero al hacer una comparación entre el Evangelio de San Juan con         los Evangelistas Sinópticos, parece ser que se introduce otra pascua         más en la vida pública de Cristo, mencionada en el Cuarto         Evangelio. Juan 4,45 relata el regreso de Jesús a Galilea después         de la primera pascua de Su vida pública en Jerusalén, y         el mismo evento es contado en Marcos 1,14, y en Lucas 4,14. La pascua         mencionada en Juan 6,4 tiene su paralelo con la "hierba verde"         de Marcos 6,39, y en la multiplicación de los panes en Lucas 9,12ss.         Pero la arrancada de espigas contada en Marcos 2,23 y en Lucas 6,1 implica         otra estación pascual entre las que expresamente se mencionan en         Juan 2,13 y en 6,4. Esto nos muestra que la vida pública de Jesús         se debe haber extendido por un período de cuatro pascuas, es decir         que debe haber durado tres años y unos pocos meses más.         Aunque el Cuarto Evangelio no indica esta cuarta pascua en una forma tan         clara como lo hace con las otras tres, no está totalmente callado         respecto a ella. La "fiesta de los judíos" que se menciona         en Juan 5,1 ha sido identificada con la Fiesta de Pentecostés,         la Fiesta de los Tabernáculos, la Fiesta de la Expiación,         la Fiesta de la Luna Nueva, la Fiesta de Purim, la Fiesta de la Dedicación,         por varios comentaristas; otros mientras tanto confiesan que no son capaces         de determinar a cuál de las fiestas judías se refiere ese         pasaje. Casi todas estas dificultades desaparecerían si ese día         de fiesta fuera visto como la pascua, en la forma que tanto el texto (heorte)         como Juan 4,35 parecieran pedir (cf. Dublin Review, XXIII, 351 sqq.).        

D. La Vida Pública de Jesús: Sus Viajes

Se pueden clasificar los viajes que hizo durante Su vida pública         en nueve grupos: los seis primeros se efectuaron principalmente en Galilea         y tuvieron a Cafarnaúm como su punto central; los últimos         tres llevan a Jesús hacia Judea sin ningún punto central         de referencia. No podemos entrar en medio de las disputas relacionadas         con los incidentes ocurridos en los diferentes grupos.

1. Primer Viaje.         Diciembre, A.U.C. 778 - Primavera, 779. (Cf. Juan 1 y 2; Mateo 3 y 4;         Marcos 1; Lucas 3 y 4)         Jesús abandona Su vida oculta en Nazareth, y va a Betania al otro         lado del Jordán, en donde es bautizado por Juan y recibe el primer         testimonio del Bautista hacia Su misión Divina. Se retira entonces         hacia el desierto de Judea, en donde ayuna durante cuarenta días         y es tentado por el diablo. Después de esto se queda viviendo cerca         de la zona en donde se lleva a cabo el ministerio del Bautista y ahí         recibe el segundo y el tercer testimonio, y en donde gana a Sus primeros         discípulos con quienes viaja a las bodas de Caná en Galilea,         en donde realiza Su primer milagro. Finalmente, transfiere Su residencia,         en la medida en que podamos decir que tiene residencia en Su vida pública,         a Cafarnaúm, una de las vías principales de comercio y viajes         de Galilea.

2. Segundo Viaje.         Pascua, A.U.C. 779 - cerca de Pentecostés, 780. (Cf. Juan 2-5;         Marcos 1-3; Lucas 47; Mateo 4-9)         Jesús va de Cafarnaúm a Jerusalén para la Fiesta         de la Pascua; aquí, expulsa a los compradores y vendedores del         Templo, y es cuestionado por las autoridades judías. Muchos creían         en Jesús, y Nicodemo viene para conversar con Él durante         la noche. Después de los días de fiesta, permanece en Judea         hasta el siguiente diciembre, y durante este tiempo recibe el cuarto testimonio         de Juan quien estaba bautizando a Ennon (A.V. Aenon). Cuando el Bautista         es hecho prisionero, Jesús regresa a Galilea por el camino de Samaria         en donde se encuentra con la mujer samaritana en el pozo de Jacob, cerca         de Sicar; permanece en este lugar dos días, y muchos creyeron en         Él. Inmediatamente después de Su regreso a Galilea encontramos         a Jesús nuevamente en Caná, en donde un cortesano le ruega         por la recuperación de su hijo moribundo en Cafarnaúm. El         rechazo que la gente de Nazareth tiene hacia Jesús, si ocurrió         en este momento, como San Lucas entrevee, o posteriormente, como parece         demandar San Marcos, o bien ahora y unos ocho meses después, es         un problema exegético que no podemos resolver aquí. De todas         formas, poco después Jesús se involucra activamente en Cafarnaúm         enseñando y curando a los enfermos, entre ellos a la suegra de         Pedro y a un endemoniado. En esta ocasión llama a Pedro y a Andrés,         a Santiago y a Juan.

Continúa entonces con una gira misional a través de Galilea         durante la cual curó a un leproso; pronto vuelve a enseñar         en Cafarnaúm y es rodeado por una multitud tal que un hombre paralítico         tiene que ser bajado a través del techo para poder llegar ante         la Sagrada Presencia. Después de llamar a Mateo al Apostolado,         Jesús va a Jerusalén para la segunda Pascua de Su vida pública         y fue en esta ocasión, cerca de la piscina de Jerusalén,         que curó a un hombre que había estado enfermo durante treinta         y ocho años. La acusación de violar el sábado y la         respuesta de Cristo son los efectos naturales del milagro. La misma acusación         se repite poco después de la Pascua; Jesús ha regresado         a Galilea y los discípulos arrancaron algunos granos maduros de         los campos de trigo. El cuestionamiento se hace más fuerte en el         futuro inmediato; Jesús ha regresado a Cafarnaúm y allí         sana en sábado a un hombre que tenía una mano seca. Los         fariseos hacen ahora una causa común con los herodianos para "destruirle".         Jesús se marcha primero al Mar de Galilea en donde enseña         y realiza muchos milagros; se retira entonces a la Montaña de las         Bienaventuranzas, en donde ora durante la noche, escoge a Sus doce Apóstoles         en la mañana, y predica el Sermón de la Montaña.         Es traído de regreso a Cafarnaúm por las plegarias del centurión         quien le pide y obtiene la curación de su sirviente.

3. Tercer Vaje.         Cerca de Pentecostés, A.U.C. 780- Atoño, 780. (Cf. Lucas         7,8; Marcos 3,4; Mateo 4,8,9,12,13)         Jesús hace otra gira misional a través de Galilea; resucita         al hijo de la viuda de Naín, y poco después recibe a los         mensajeros enviados por Juan desde su prisión en Machaerus. Sigue         entonces la escena de la recepción misericordiosa de la pecadora         que unta los pies del Señor mientras descansa a la mesa en Magdala         o, quizá, en Cafarnaúm; durante el resto de Su gira misional         es seguido por unas mujeres piadosas quienes atienden las necesidades         de los Apóstoles. Después de regresar a Cafarnaúm,         Jesús expulsa al demonio mudo, es acusado por los fariseos de expulsar         demonios con la ayuda del príncipe de los demonios, y enfrenta         las protestas de Sus parientes. Retirándose al mar, predica lo         que puede ser llamado el "Sermón del Lago", que consiste         de siete parábolas.

4. Cuarto Viaje.         Otoño, A.U.C. 780- acerca de Pascua, 781. (Cf. Lucas 8,9; Marcos         4-6; Mateo 8,9,10,13,14)         Después de un laborioso día de ministerio en la ciudad de         Cafarnaúm y en el lago, Jesús con Sus Apóstoles cruza         las aguas. Como una fuerte tormenta cae sobre ellos, los asustados Apóstoles         despiertan a su Maestro, quien calma a los vientos y a las olas. Hacia         la mañana, se encuentran con un endemoniado en el país de         los gerasenos, al este del lago. Jesús expulsa los espíritus         malignos, pero les permite entrar en una piara de puercos. Las bestias         se autodestruyen en las aguas del lago, y los asustados habitantes ruegan         a Jesús que no se quede ya entre ellos. Después de regresar         a Cafarnaúm sana a la mujer que había tocado Su túnica,         resucita a la hija de Jairo y devuelve la vista a dos ciegos. El segundo         Evangelio ubica en este lugar la última visita de Cristo y el rechazo         por parte de la gente de Nazareth. Sigue entonces el ministerio de los         Apóstoles quienes son enviados de dos en dos, mientras que el mismo         Jesús hace otra gira misional a través de Galilea. Parece         que fue el martirio de Juan el Bautista que hace que regresen y se reúnan         los Apóstoles alrededor del Maestro en Cafarnaúm. Pero,         por muy depresivo que este suceso pueda haber sido, no aminoró         el entusiasmo de los Apóstoles sobre los éxitos logrados.        

5. Quinto Viaje.         Primavera, A.U.C. 781. (Cf. Juan 6; Lucas 9; Marcos 6; y Mateo 14)         Jesús invita a los Apóstoles, cansados de sus labores misioneras,         a descansar un rato. Cruzan la parte norte del Mar de Galilea pero, en         lugar de encontrar el tan ansiado descanso, encuentran multitudes que         les han precedido por tierra o en barca, y que están ansiosas de         ser instruídas. Jesús les enseña a lo largo del día,         y hacia la tarde, no desea dejarlas ir hambrientas. Por otro lado, solamente         había cinco hogazas de pan y dos pescados a disposición         de Jesús; después de Su bendición, estos escasos         alimentos satisfacen el hambre de cinco mil hombres, además de         las mujeres y los niños, y las sobras llenan doce canastas. Jesús         envió a los Apóstoles de regreso a sus barcas y Él         escapa de las multitudes entusiastas que deseaban hacerLe rey, hacia la         montaña en donde oró hasta bien entrada la noche. Mientras         tanto, los Apóstoles se enfrentan con viento en contra hasta la         cuarta vigilia de la noche, cuando ven a Jesús caminando sobre         las aguas. Al principio los Apóstoles tienen miendo, y entonces         reconocen a Jesús; Pedro camina sobre las aguas meintras dura su         confianza; cuando Jesús sube a la barca, la tomenta cesa. Al siguiente         día, Jesús y Sus Apóstoles llegan a Cafarnaúm,         en donde Él habla a la asamblea sobre el Pan de Vida y promete         la Santa Eucaristía, resultando que algunos de sus seguidores Le         dejan, mientras que la fe de Sus verdaderos discípulos se fortalece.        

6. Sexto Viaje.         Desde aproximadamente mayo, A.U.C. 781 a septiembre, 781. (Cf. Lucas 9;         Marcos 7-9; Mateo 14-18; Juan 7)         Puede ser que debido a la enemistad que se generó en contra de         Jesús por su discurso Eucarístico en Cafarnaúm, el         que haya iniciado una gira misionera más extensa que las que había         hecho en años anteriores. Pasando a través del país         de los gerasenos, expresa su desaprobación hacia las prácticas         fariseicas sobre la pureza legal. Dentro de los límites de Tiro         y Sidón, exorciza a la hija de la mujer siriofenicia. Desde aquí         Jesús viaja primero hacia el norte, luego hacia el este, va hacia         el sudeste a través de la parte norte de la Decápolis, probablemente         cerca del Líbano, hasta que llega a la parte oriental de Galilea.         Mientras se encuentra en la Decápolis, sana a un sordo y tartamudo         empleando un ceremonial más elaborado que el que había utilizado         para cualesquiera de sus milagros anteriores; en el lado oriental de Galilea,         probablemente no muy lejos de Dalmanutha y de Magedan, alimenta a cuatro         mil hombres, además de niños y mujeres, con siete panes         y unos pocos peces, llenando siete canastas con las sobras. Las multitudes         han oído durante tres días las enseñanzas de Jesús,         previamente al milagro. Pese a las muchas curaciones hechas por Jesús         durante su viaje: al ciego, al sordo, al cojo, al lisiado, y a tantos         otros, los fariseos y los saduceos le piden por una señal del cielo,         tentándole. Les promete el signo del Profeta Jonás. Después         que Jesús y los Apóstoles han cruzado el lago, Él         les advierte que tengan cuidado del fermento de los fariseos; pasan entonces         a través de Betsaida en donde devuelve la vista a un ciego. Hallamos         entonces a Jesús en los confines de Cesarea de Filipo, en donde         Pedro profesa su fe en Cristo, en el Hijo del Dios Vivo, y en reciprocidad         recibe de Jesús la promesa del poder de las llaves. Aquí,         Jesús predice Su pasión, y aproximadamente una semana después         es transfigurado delante de Pedro, de Santiago y de Juan, posiblemente         en la cima del monte Tabor. Descendiendo de la montaña, exorciza         al demonio mudo que Sus discípulos no habían sido capaces         de expulsar. Va hacia Cafarnaúm, predice por segunda vez Su pasión         y en la ciudad paga el tributo por Él y por Pedro. Esto ocasiona         la discusión sobre el más grande en el reino de los cielos,         y todos los discursos relacionados. Por último, Jesús rechaza         la invitación de sus hermanos de ir a la Fiesta de los Tabernáculos         en Jerusalén.

7. Séptimo Viaje.         Septiembre, A.U.C. 781- Diciembre 781. (Cf. Lucas 9-13; Marcos 10; Mateo         6, 7, 8, 10, 11, 12, 24; Juan 7-10)         Jesús ahora se dirige decididamente hacia Jerusalén, los         samaritanos le niegan hospitalidad, y debe de irse hacia el lado este         del Jordán. Mientras se halla aún en Galilea, rechaza el         discipulado de varios candidatos sin entusiasmo, y más o menos         en el mismo tiempo envía a otros setenta y dos, de dos en dos,         para que le precedan en cada ciudad y sitio a donde Él va a llegar.         Probablemente, en la parte baja de Perea, los setenta y dos regresan con         alegría, regocijándose en el poder milagroso que había         sido ejercido por ellos. Debe haber sido en la vecindad de Jericó         en donde Jesús contestó la pregunta del doctor de la Ley,         "¿Y quién es mi prójimo?" en relación         con la parábola del Buen Samaritano. Luego Jesús es recibido         en la hospitalaria casa de María y de Marta, en donde declara que         María ha escogido la mejor parte. De Betania fue a Jerusalén         para la Fiesta de los Tabernáculos, donde se involucra en discusiones         con los judíos. Los Escribas y los Fariseos se esfuerzan por probarlo         cuando le piden que se pronuncie en el caso de la mujer encontrada en         adulterio. Habiendo Jesús evitado la trampa, continúa sus         discusiones con los judíos hostiles. Su enemistad se intensifica         cuando Jesús devuelve la vista a un ciego en día sábado.         Jesús parece tener su estancia en Jerusalén con el hermoso         discurso del Buen Pastor. Poco después enseña a Sus Apóstoles         el Padre Nuestro, probablemente en algún lugar del Monte de los         Olivos. En un viaje misional subsecuente a través de Judea y de         Perea, Se defiende contra los ataques de los fariseos, y reprueba su hipocresía.         En el mismo viaje, Jesús advierte contra la hipocresía,         la codicia, las cosas del mundo; exhorta a estar atentos, a tener paciencia         ante las contradicciones, y a la penitencia. Más o menos por esta         época, sana a la hemorroísa.

8. Octavo Viaje.         Diciembre, A.U.C. 781-Febrero, 782. (Cf. Lucas 13-17; Juan 10,11)         Jesús regresa otra vez a Jersualén para la Fiesta de la         Dedicación, y se produce otra discusión con los judíos.         Este episodio es seguido por otra gira misional a través de Perea,         durante la que Jesús explica muchos puntos doctrinales importantes:         el número de los escogidos, el lugar que uno ocupa a la mesa, la         elección de los invitados, la parábola del banquete, resolución         en el servicio de Dios, las parábolas de las cien ovejas, de la         dracma perdida, y del hijo pródigo, del administrador infiel, de         epulón y Lázaro, del mal siervo, además de la obligación         de la corrección fraterna, y la eficacia de la fe. También         durante este período intentaron los fariseos asustar a Jesús         con la amenaza de la persecución de Herodes; por su parte, Jesús         sana a un hombre con hidropesía, en sábado, mientras está         a la mesa en la casa de un príncipe de los fariseos. Finalmente,         María y Marta envian mensajeros a Jesús, pidiéndole         que vaya a curar a su hermano Lázaro; Jesús fue después         de dos días, y resucita a Su amigo quien había estado durante         varios días en la tumba. Los judíos se exasperan con este         milagro, y decretan entonces que Jesús debe morir por la gente.         Se retira entonces "a una región próxima al desierto,         a una ciudad llamada Efrem".

9. Noveno Viaje.         Febrero, A.U.C. 782- Pascua, 782. (Cf. Lucas 17-22; Marcos 10, 14; Mateo         19-26; Juan 11, 12)         Este último viaje lleva a Jesús hacia el norte desde Efrem,         a través de Samaria; luego hacia el este a lo largo de la frontera         de Galilea, hacia Perea; entonces hacia el sur a través de Perea;         hacia el oeste a través del Jordán; a través de Jericó;         Betania en el Monte de los Olivos; Betsaida y, finalmente, hacia Jersualén.         Mientras se encuentra en la parte norte de la gira, cura a diez leprosos;         poco después, contesta las preguntas hechas por los fariseos respecto         al reino de Dios. Urge entonces sobre la necesidad de la oración         incesante a través de la parábola del juez inicuo; pertenece         a este momento también la parábola del Fariseo y del Publicano,         el discurso sobre el matrimonio, sobre la actitud de la Iglesia hacia         los niños, sobre el uso correcto de las riquezas ilustrada por         la historia del joven rico, y la parábola de los trabajadores de         la viña. Después de iniciado Su camino hacia Jerusalén,         predice Su Pasión por tercera vez; Santiago y Juan revelan su ambición,         pero aprenden la verdad sobre la grandeza de la Iglesia.

En Jericó, Jesús sana dos ciegos, y recibe el arrepentimiento         de Zaqueo el publicano; propone aquí la parábola de los         talentos confiados a los sirvientes por su amo. Seis días antes         de la pascua encontramos a Jesús en Betania en el Monte de los         Olivos, como huésped de Simón el leproso; María unge         Sus pies, y los discípulos, instigados por Judas, se indignan por         este aparente desperdicio de perfume.

Una inmensa multitud se junta en Betania, no solamente para ver a Jesús         sino también a Lázaro; de aquí que los sacerdotes         piensen también en matar a Lázaro. Al siguiente día         Jesús entra triunfalmente en Jerusalén y es recibido por         los gritos de Hosana de toda clase de gente. Por la tarde, se encuentra         con una delegación de gentiles en el patio del Templo. El día         lunes Jesús maldice a la higuera estéril, y durante la mañana         expulsa a los compradores y vendedores del Templo. El martes, los discípulos         se maravillan cómo de repente se ha secado la higuera y esto hace         que el Maestro les instruya sobre la eficacia de la fe. Jesús responde         a las preguntas de los enemigos respecto a Su autoridad; propone entonces         la parábola de los dos hijos, de los viñadores infieles         y de los invitados a la boda.

Sigue luego una triple trampa: los políticos preguntan si es         legal pagar tributo al César; los saduceos le preguntan sobre esposa         de quién es una mujer, después de la resurrección,         quien ha tenido varios esposos; los téologos judíos proponen         la pregunta: ¿cuál es el primer mandamiento, el gran mandamiento         de la ley?; Jesús propone entonces Su última pregunta a         los judíos: "¿Qué os parece de Cristo? ¿De         quién es hijo?" Esto es seguido por las recriminaciones contra         escribas y fariseos, y por la denuncia contra Jerusalén. Las últimas         palabras de Cristo en el Templo fueron expresiones de elogio hacia la         viuda pobre que ofreció dos óvolos a pesar de su pobreza.         Jesús terminó ese día pronunciando las profecías         sobre la destrucción de Jerusalén, Su segunda venida, y         el juicio futuro; estas profecías son interrumpidas por la parábola         de las diez vírgenes y de los talentos. Jesús predice nuevamente         Su Pasión el día miércoles; probablemente fue el         mismo día en que Judas llegó a un acuerdo con los judíos         para traicionarLe.

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