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Las reliquias se pueden considerar como cualquier elemento que tuvo que ver con la vida de Jesús o los Santos, ya sea parte del cuerpo o la ropa de un Santo o Santa, ropajes o instrumentos que fueron utilizados para su martirio u objetos que hayan tocado otra reliquia de mayor categoría. De ahí que se puedan considerar de primera categoría si es el cuerpo entero o cada una de las partes en que se haya dividido, por muy pequeñas que sean; de segundo grado, si son ropajes y objetos que han pertenecido al santo en cuestión durante su vida o asociados con su martirio; y de tercera categoría, si han estado en contacto con una reliquia de primer o segundo grado.

Desde los primeros años del cristianismo, comenzaron a conservarse y a tenerse en gran estima los objetos relacionados con los que habían muerto por la fe. Los cuerpos de los mártires se enterraban en lugares especiales de las catacumbas y estos lugares se decoraban y se convertían en santuarios para sus oraciones y sus asambleas. En el siglo III las primeras basílicas se construyeron sobre estas criptas y a partir del siglo IV se comenzaron a fragmentar los cuerpos de los santos para repartirlos por la cristiandad, ya que por muy pequeño que fuera el fragmento mantenía su virtud y sus facultades milagrosas. En el siglo VII se prohíbe la venta de las reliquias por haberse convertido en un negocio que propició la falsificación y en el siglo XIII se requiere un certificado de veracidad para la veneración de los fieles. Un nuevo auge se verá en el siglo XVI a raíz de los ataques de los protestantes contra los santos.

Las reliquias que se conocen en Estepa llegarían por diversos motivos, no siendo en ningún caso la vía del comercio ni el encargo directo, sino fruto de las actividades, viajes y donación de personajes relacionados afectivamente con la localidad. Las primeras reliquias llegarían en el siglo XVII como donaciones al convento de Santa Clara y a la parroquia de Santa María la Mayor y Matriz; las últimas serían donaciones de hermanos y devotos a las hermandades de penitencia y gloria de la localidad.

1. Iglesia parroquial de Santa María la Mayor y Matriz

A finales del siglo XVI y principios del siglo XVII la iglesia parroquial de Santa María se hace con una destacable colección de reliquias que se expondrán en el altar mayor del templo. Por ese motivo, Andrés de Ocampo concibe el retablo mayor de la iglesia con una serie de expositores de las reliquias en torno al manifestador. Aguilar y Cano, en su Memorial Ostipense, menciona que las reliquias del templo se recuerdan en lápidas que hay en la capilla mayor.

El primero de los relicarios que llega a Estepa sería el relicario de Santa Inés, donación de la reina Catalina de Portugal (1507-1578), mujer de Juan III y abuela del rey Sebastián, por mediación de don Francisco Álvarez Cano, obispo de los Algarves y natural de Estepa. La reina lega, por una de las cláusulas de su testamento, a la iglesia de Estepa uno de los cuatro relicarios que tenía, en el cual se conservaba todo el cráneo de Santa Inés así como huesos de "San Sebastián, San Jorge y San Gevión", entre otras reliquias, que había recibido de su sobrina la emperatriz doña María, hija de Carlos V y mujer de Maximiliano II del Sacro Imperio. El relicario se recibió en la villa de Estepa en mayo de 1578, custodiadas por mensajero especial que envió el obispo Álvarez Cano. Las reliquias ocuparon un lugar destacado en Santa María y se trasladaron a él en solemne procesión. Tras recibirlas, el secretario del cabildo estepeño viajó hasta Portugal para dar las gracias al mencionado obispo.

El relicario de Santa Inés se define en los inventarios de la iglesia como un “relicario cuádruple en plata dorada y repujada (0,34), con decoración de gallones, querubes y asas, datable en el último cuarto del siglo XVI, con las piezas exteriores añadidas en el XVII”.

El relicario del cráneo de Santa Inés es un relicario tipo sol con un viril bastante singular. La peana es circular con cuerpo superior gallonado y adornado como el viril, con gallones y medallones con figuras. El astil arranca con un cuerpo cilíndrico con adorno de niños entre pabellones colgantes, sobre el que descansa una escocia dorada con adornos de frutas, que da paso a un nudo de jarrón con decoración de cabezas aladas, coronado por un cuello interrumpido por sendas molduras con división radial, que se unen mediante tres asitas sinuosas decoradas con cabezas leoninas. El viril, o caja circular donde se guardan las reliquias, presenta, en el anverso, tapa de cristal enmarcada por una moldura entorchada de plata dorada, y tres pequeñas cajitas ovaladas que se ajustan por un lado al perfil circular de éste, en la que se muestran varias reliquias mientras que, en el reverso, nos encontramos con un abombamiento decorado con gallones sobresalientes, lisos y decorados, intercalados con formas circulares que se decoran con cabezas angélicas.


El relicario es platería alemana del siglo XVI y posee marcas impresas con gran nitidez del platero y localidad. La marca de localidad corresponde a la ciudad alemana de Nuremberg, compuesta de N con perfil circular, mientras que la del platero se configura con una I cruzada por una S cuyo perfil es heráldico, perteneciente al artífice Jacob Schenauer, natural de Augsburgo, que trabajó como platero en la segunda mitad del siglo XVI y falleció en 1608.

La llegada del relicario con el cráneo de Santa Inés fue un revulsivo para la devoción a Santa Inés, siendo una de las principales fiestas que se celebraban en la parroquia de Santa María a principios del siglo XVII.

Otro acontecimiento destacado relacionado con las reliquias estepeñas ocurrió en 1602, cuando don Alejandro Centurión, arzobispo de Génova y hermano del marqués de Estepa Juan Bautista Centurión, vino a España como nuncio y embajador extraordinario del Papa Clemente VIII para dar la enhorabuena al rey Felipe III por su reciente matrimonio. Posteriormente visitó la villa de Estepa obsequiando a sus sobrinos con diversas reliquias entregadas por el mismo pontífice. Años después, su sobrino Francisco Centurión, marqués de Almunia, donó a la parroquia de Santa María y al convento de Santa Clara algunos de estos relicarios.

En 1640 Francisco Centurión dona a la iglesia parroquial de Santa María la pieza extranjera más antigua que se conserva en Estepa. Se trata del relicario del Lignum Crucis, considerada obra bizantina de la segunda mitad del siglo XII. La inscripción en caracteres griegos que recorre la orla del anverso, alude a su propietario original, Manuel I Comneno, emperador bizantino que intentó construir el Imperio Universal, acercándose a Occidente, y gobernando entre el año 1143 y el 1180, fecha en la que pudo realizarse la citada obra. La preciada reliquia está conservada en una cajita de plata dorada y repujada. En las puertecillas del reverso lleva la siguiente inscripción: “Esta Santa imagen hecha del Lignum Crucis imbio al serenisimo principe Enmanuel Filiberto un Arzobispo de Grecia en señal del aficion que le tenia y por haber sido de un Emperador de su nombre siendo virey de Sicilia y Generalisimo del Mar. Año 1622”. En el canto de la caja ostenta esta otra: “Santissime Nicolae tuum servum custodi Emanuelem Comnenum ex presentibus malis. Grecasio latine”. En el anverso, la misma inscripción anterior en caracteres griegos orlando el busto grabado en la tapa. La cajita se guarda en un cofrecillo de terciopelo rojo con herrajes dorados, del siglo XVII.


Junto al preciado Lignum Crucis, Francisco Centurión dona en 1640 a la parroquia una cruz de oro con una espina de la Corona de Jesucristo; el cuerpo de San Luciano, protomártir de Cerdeña, en una rica y elegante urna; y algunos fragmentos de San Floro, San Domno, San Adaucto y San Antistio. Ante la presencia de la reliquia de la urna que contenía el cuerpo de San Luciano, la iglesia estepeña instauró como festividad el 28 de mayo, fecha del martirio del santo. San Luciano fue discípulo de Santiago y Pablo, y llevó el evangelio a Cerdeña, pero fue condenado y atravesado por una lanza. Cabe la peculiaridad de que la ciudad de Cagliari en Cerdeña afirma haber descubierto y tener depositados sus restos en la cripta de la catedral.

También había en esta iglesia, un hueso, un diente y una pella o masa blanca del tamaño de un huevo, compuesta de las cenizas de los Santos Cecilio, Hiscio, Tesifon, Setentrio, Patricio, Turillo, Panuncio, Maronio, Centulio, Maximino, Lupario y Mesiton, discípulos de Santiago, quemados en las cuevas del Sacro-Monte de Granada; y otras reliquias de los Santos Antimio, Restituto, Deodato, Severino, Lucio, Félix, Víctor, Vicente, Plácido, Vito, Honorio, Remigio, Feliciano, Felicio y Fermín, obispo de Pamplona.

Todas estas reliquias formaban parte de un gran tesoro de la iglesia parroquial de Santa María que Aguilar y Cano consiguió ver y comentar en su Memorial Ostipense a finales del siglo XIX, incluso llegaron a exponerse en "un altar de las reliquias", junto a un cuadro de Nuestra Señora, según los inventarios de 1622 y 1649, que posiblemente corresponda con el anterior al actual retablo de San Juan Evangelista, realizado en el siglo XVIII. En los inventarios de la iglesia también aparecen las reliquias de Santa Inés y de San Luciano expuestas en el retablo mayor:

La calle central se organiza con sagrario y manifestador, con un relieve de la Santa Cena en el fondo y en el segundo cuerpo otro oval con la Asunción. En las calles de la izquierda hallamos la imagen de San Pedro, un relicario fechado en 1639, relieves de San Juan y San Mateo; en el segundo cuerpo una imagen de San Andrés y una pintura de San Lorenzo. En las calles de la derecha, San Pablo, otro relicario, un apóstol, los relieves de San Marcos y San Lucas y un lienzo con San Francisco de Asís. En el ático, grupo del Calvario y los dos Santos Juanes. Las inscripciones de los relicarios son:

“S. Agnetis Vir. Caput S. S. Sebastiani Georgii et Gerionis ossa a Catarina Lusitaniae Regina legato Ostioponensibus ad piam veneratione relicta H. S. S. Annp Christi MDCXXXIX” (“Aquí están la cabeza de Santa Inés y los huesos de los santos Sebastián, Jorge y Gevión, para su piadosa veneración y dejados en testamento a los estepeños por Catalina, Reina de Portugal, año de 1639”)

“S. Luciani Apostolorum aetate Mart. Corpus venerandum quod Franciscus Centurionis de Corduba Joannis Marquionis de Estepa F. L. Munae Marquio. Ostiponensibus dedit anno Christi MDCXXXIX”. (“Venerado cuerpo de San Luciano, mártir del tiempo de los Apóstoles, que Francisco Centurión de Córdoba, hijo de Juan, Marqués de Estepa, Marqués de Armuña, dio a los estepeños en el año de Cristo de 1639”)

Desconocemos si la mayoría de estas reliquias se conservan o se han extraviado con el paso de los años y los sucesos del siglo XX, teniendo únicamente conocimiento del relicario de Santa Inés y del Lignum Crucis.

2. Convento de Santa Clara de Jesús


El Convento de Santa Clara de Jesús posee una amplia colección de reliquias que guarda con gran respeto, devoción y sigilo:

En 1671 don Francisco Centurión, marqués de Almunia, dona al Convento la reliquia de tierra mezclada con sangre de Cristo que se conserva en un relicario de origen italiano, posiblemente obra de fines del siglo XVI. La reliquia es una de las regaladas por el arzobispo Alejandro Centurión a su sobrino. El relicario está realizado en cristal de roca, oro y perlas y se ajusta a la tipología de viril tubular, muy frecuente en el gótico del siglo XV, aunque también lo podemos ver durante el siglo XVI en algunos territorios italianos como Vicenza. Su peana es poligonal, de herencia goticista, pero el astil, la tapa semicircular que cubre el viril tubular y la cruz que la corona, al igual que las perlas que lo adornan, nos remiten a una pieza del siglo XVI.



Junto a este relicario de origen italiano, Francisco Centurión dona al Convento un medallón relicario que guarda una pequeña parte de la sangre de Cristo mezclada con tierra, fragmento de la reliquia contenida en la pieza anterior. El medallón se compuso en España y presenta doble ventana oval, con marco de sujeción, calado y esmaltado en colores blanco y rojo, y cresterías de cartones dispuestos en forma de flor rematados por gránulos y flores oblongas, mostrándonos, en el anverso, la santa reliquia y, en el reverso, una imagen pintada de la Virgen con el Niño.


El resto de las reliquias del Convento de Santa Clara se guardan en una caja enmarcada y se trata de medallones relicarios de distintos tipos, tamaños y épocas. La mayoría adoptan la típica forma de marco oval, con doble ventana y marco de sujeción. En las ventanas ovales se insertan vidrios, normalmente biselados, pintados por el reverso, y los marcos pueden presentarse de cristal de roca o metálicos, algunos de oro esmaltado con rayos flameantes, y otros decorados con técnica de filigrana. Algunos de ellos forman una caja ovalada o cuadrada, llamada estuche, con portezuela de vidrio trasparente para dejar ver el interior.



El retablo mayor de la iglesia del convento cuenta además con dos bustos relicarios de santos obispos dispuestos en los extremos del ático, cuya inclusión debió acometer una vez instalado el retablo, ya que no aparece en el contrato con Ruiz Paniagua. En ambos casos la reliquia está albergada en un medallón que cuelga sobre el pecho del obispo y lo sostiene con una mano.


3. Hermandades y Cofradías de Estepa

-Las Angustias
Desde sus comienzos, la hermandad ha tenido como titular al pontífice Pío X. En 2007 el sacerdote D. José Carlos Mellado González conoce la Hermandad de las Angustias y decide donar una reliquia de Pío X a la hermandad. En los últimos años la devoción a su titular ha ido aumentado, celebrándose una Eucaristía en la tarde del 21 de agosto.


-El Dulce Nombre
En 2014 un hermano dona a la hermandad un relicario con una reliquia de Santa Ángela de la Cruz y de Santa María de la Purísima de la Cruz. El relicario fue diseñado en forma de ostensorio de hechura barroca, realizado por los Hermanos Fernández en 2014 y que procesiona en la calle central de la candelería del paso de palio de Ntra. Sra. de la Paz.


-El Carmen
La Virgen del Carmen de Estepa cuenta con el único relicario de Santa Teresa de Ávila de la localidad de Estepa, al menos que se conozca. Este relicario está realizado en plata dorada y esmeralda verde, mientras que el dibujo es un pequeño trozo de lienzo pintado. Por la estructura del relicario, se cree que puede tener unos 300 años.


Posiblemente se conserven más relicarios y reliquias en las hermandades e iglesias estepeñas, pero sólo hemos tenido noticias de las anteriormente citadas. Ofrecemos este artículo para que pueda ser completado con aquellas informaciones sobre los relicarios estepeños que consideren oportunas.

Artículos consultados:
-Memorial Ostipense, Aguilar y Cano, A. 1886. Anel, Granada, 1975
-Clausura. Monasterio de Santa Clara de Jesús. Ed. Ayuntamiento de Estepa, 1999


-El cráneo de Santa Inés. Una reliquia del siglo XVI. M.J. Castro. Revista Feria de Estepa. Ayto de Estepa. 2017

-Aproximación a la Orfebrería de Estepa y nueva aportación al Catálago de marcas de la Platería Española: su marca de localidad. Mejías Álvarez, MJ. III Jornadas sobre Historia de Estepa. 1998

-La orfebrería en Estepa y la Marca Estepa. Devociones de Estepa. 2015
-Reliquias: historia y devoción. Devociones de Estepa. 2019


-Platería alemana en Estepa: el relicario de Santa Inés. Mejías Álvarez, MJ. Laboratorio de Arte: Revista del Departamento de Historia del Arte. 1999



-La platería barroca y rococó en la campiña sevillana. Sanz Serrano, MJ. Laboratorio de Arte: Revista del departamento de Historia de Arte. 2015
-Relicario de Sta. Teresa de Ávila, de la Virgen del Carmen. Devociones de Estepa. 2015
-El Lignum Crucis de Estepa. Devociones de Estepa. 2015
-Reliquias de Santa Ángela de la Cruz y Madre María de la Purísima. Devociones de Estepa. 2014
-La Hermandad del Dulce Nombre ya cuenta con las reliquias de Santa .... Estepa Cofrade. 2014

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