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LAS VII ANGUSTIAS DE NUESTRA MADRE Y SEÑORA, MARÍA DE NAZARET


Suite de Siete piezas
Para banda sinfónica, coro a cuatro voces y tenor solista.
Juan Antonio Carmona Páez

Tras los meses de trabajo y esfuerzo que supuso la preparación del IV Congreso de Hermandades y Cofradías de Nuestra Señora de las Angustias, sólo me queda felicitar a todos los que hicieron posible este magnífico evento.

Dos años atrás, en la Navidad de 2009, surge continuar con la idea marcada en el III Congreso Nacional celebrado en Cuenca, componer música expresamente para la efeméride nacional. Esta empresa se concretó cuando mi querido amigo D. Manolo Muñoz Marchán, como Hermano Mayor y Comisario del Congreso, se pone en contacto conmigo para encargarme una marcha procesional. Desestimada, por mi parte, la idea de crear una marcha procesional se opta por escribir un concierto más que para “la calle” ya que la Virgen de las Angustias procesiona cada Lunes Santo en un lúgubre y austero silencio. Es aquí cuando se intenta encasillar formalmente la música con subtítulos de “poema sinfónico”, “leyenda sinfónica”, “suite”,…

A partir de ese momento se empieza a recapitular datos relacionados con la iconografía de la Virgen de las Angustias. Con lo cual, la Comisión del Congreso creado por la hermandad se mueve para documentarse en todo lo que concierne la vida de María de Nazaret y en la iconografía de la Virgen de las Angustias.



La documentación teológica se fundamenta en las teorías de D. Fermín Labarga García, Doctor en Sagrada Teología, quien plantea las VII Angustias de la Virgen María. Por otro lado, la documentación musical empieza a tratarse a través del canto gregoriano donde Dña. María Julieta Vega García y D. Francisco Javier Lara Lara, Doctores en Historia y Ciencia de la Música, recopilan música extraída de cantorales y demás fuentes de canto llano. Llegado a este punto, es cuando mi admirado amigo D. Florencio Salvador Díaz Fernández crea un sublime relato, a petición mía, narrando las VII Angustias de la Virgen María indagadas por D. Fermín Labarga.

Los escritos de Florencio se convirtieron en mi “Padre Nuestro”. Meses y meses donde los leía, los corregía, anotaba todo lo que me transmitía y todo lo que se podía convertir de letra a nota musical,… Florencio fue el alma que supo darle vida a lo que luego llegaría a ser música. Su forma de pensar, actuar, ver la vida, la admiración por la Virgen y su devoción hacia la Virgen de las Angustias se vio impresa a modo de relato que me supuso tomar conciencia del trasfondo teológico y social que tuvo la figura de María de Nazaret.

Esta relación recíproca, entre relato y música, se observa de forma patente en la partitura. Las VII piezas comienzan con una introducción, continuando dependiendo de lo marcado con el texto. Como expliqué varias veces, es intentar ponerle una banda sonora a un texto e incluso a través de un personaje como es José de Arimatea (tenor solista) que toma protagonismo como narrador de lo acontecido en el relato.

I Angustia: Lo clavaron en la cruz


Cuando Florencio escribe “(…) [Jesús] llegada de un hombre destrozado y al límite de sus capacidades.” Musicalmente se transcribe con un ritmo continuado y con intervalos, entre notas, amplios que simulan una respiración perjudicada por el cansancio físico (1). “(…) al sentir los golpes, todos horrorizados por el tormento y los gritos atroces de Jesús, vimos sus manos y piernas traspasadas.” El clavar de clavos a Jesús, a través de la percusión, aparece en cuatro ocasiones para recrear el clavar de cada extremidad (2). Sin duda, es la parte más descriptiva de la I Angustia.
1.Compases 37-42 I Angustia
2.Compases 78-81 I Angustia

II Angustia: La agonía de Jesús


Florencio describe, con todo lujo de detalles, la angustia de María al ver a su hijo agonizando en la Cruz: “(…) una cristalina lágrima que surcaba el rostro de María”. Musicalmente se ejemplifica con la descripción del canto de tenor solista y una melodía descendiente cromáticamente que simulan los instrumentos agudos a modo de lágrima que cae (3).
3.Compases 70-72 II Angustia

III Angustia: Contemplar al Hijo muerto en la cruz.


Tras la muerte de Jesús, “Resonó un (…) temblor de tierra, al que siguió un rugir incesante del cielo (…).” Esto se musicaliza mediante la ruptura melódica por un violento cambio de ritmo e intensificación de la percusión (4).

IV Angustia: La lanzada.


El tema que inicia esta parte es cuando “(…) uno de los soldados le traspasó el costado con una lanza, y al punto salió sangre y agua”. Mediante las trompas se puede crear un ambiente del traspaso metálico de la lanza y de derrame de sangre en forma de nota larga en la trompa primera y notas que descienden en la trompa segunda (5).
5.Compases 7-12 IV Angustia

V Angustia: El descendimiento


El descendimiento se recrea basándose en movimientos armónicos descendientes que se manifiesta en las melodías y en una decreciente intensidad. Esto crea un ambiente melancólico fruto del Descendimiento de Cristo (6).
6.Compases 51-55 V Angustia

VI Angustia: Con su Hijo en el regazo


Esta parte es lo que identifica a la Hermandad de las Angustias de Estepa, iconográficamente. Está pensado a modo de todas mis experiencias y emociones en los Lunes Santo que vivó intercaladas con el relato de Florencio. La parte fundamental es la exposición del tambor de la hermandad que acompaña al discurrir procesional de cada Lunes Santo. Dicho instrumento se inscribió con la métrica y el matiz utilizado en la procesión estepeña de cada Lunes Santo (7).
7.Compases 17-18 VI Angustia

VII Angustia: Camino del sepulcro


La última parte, escrita en forma de marcha fúnebre, simula el traslado procesional del cuerpo sin vida de Cristo para que pueda ser sepultado. Como en la VI Angustia, se vuelve a escuchar el tambor característico de esta hermandad a través del timbal cromático. Llama la atención que a partir del compás 41 el color de la obra se transforme de melancólico a triunfal, a través de trompetas gloriosas que marcan la Resurrección de Cristo y el verdadero fin, por el cual María sufrió las angustias de la Crucifixión y Muerte acaecidas por su hijo; la resurrección de la esperanza para la humanidad en las más pésimas adversidades: “(…) tenemos que esperar. Creíamos en tu hijo y seguimos creyendo”. “(…) no puede ser en falso el anuncio de su resurrección, que nos traería según Jesús, la comprensión de los hechos acontecidos y la llegada de un Espíritu defensor” (8).
8.Compases 41-43 VII Angustias

No me cansaré nunca de agradecer, de todo corazón, la confianza puesta en mi persona por parte de toda la Hermandad de las Angustias para participar en un acontecimiento tan importante como fue el IV Congreso. Desde un principio, creísteis en mí sin saber lo que verdaderamente se iba a llevar a cabo, cuando no soy compositor, y apostando personalmente por todas mis peticiones.

(Siguen los agradecimientos del autor)

Boletín “Los Blanquillos” 2012

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