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La Iglesia- Museo de Arte Sacro de Santa María se constituye, desde el pasado 25 de mayo, como una institución abierta al público donde se exhiben, estudian y conservan u conjunto de bienes culturales de manera permanente. El museo cuenta con una serie de ámbitos entre los que destacan dos grandes áreas principales, donde se agrupa y vertebra la colección museográfica: la iglesia mudéjar y la iglesia gótica.

El recorrido de la exposición pretende ser un camino por la historia del propio edificio ya que la visita nos guía desde los restos más antiguos de la iglesia hasta hacernos desembocar en el impresionante espacio de la iglesia mayor gótica tardía.

El acceso a la exposición se realiza por el llamado patio del aljibe donde se sitúa el brocal, aunque la mayor parte del aljibe discurre bajo la nave del Evangelio de la iglesia. La zona de la antigua santería, transformada actualmente en punto de información y recepción, es una de las nuevas estancias con las que cuenta el museo y donde se facilita el acceso al público a la contemplación y estudio de sus bienes y a sus servicios culturales, ya que una de sus misiones es estar al servicio de la sociedad y de su desarrollo. Aquí podemos admirar los primeros restos que encontraremos de la antigua mezquita: un arco de herradura que serviría de ingreso a la sala de la oración y parte del muro norte de la misma.

Esta sala comunica con la hoy incompleta primitiva iglesia cristiana gótico-mudéjar, construida en torno al siglo XIV sobre los restos de la antigua mezquita. De esta última perviven la puerta de la entrada a la sala de oraciones y vestigios del muro de la qibla, formando parte de la exposición de la estancia como si de relieves escultóricos se tratara más que de la arquitectura que fueron un día, allá por el siglo X.

La zona ocupada por la iglesia gótico-mudéjar convertida en sala de exposición del Museo de Arte Sacro alberga una importantísima colección de orfebrería y pinturas que continuará su desarrollo a lo largo de la nave de la Epístola de la iglesia mayor: destacando un magnífico relicario del Lignum Crucis bizantino del siglo XII y diversas piezas funcionales que se empleaban en la liturgia y adornaban los altares como ostensorios, cálices, cruces, sacras, casullas…, ahora exhibidas como auténticas obras de arte. Aquí nos detenemos para entrar en la capilla del bautismo y dejarnos impresionar por la pila bautismal, obra del siglo XIV y decoración alusiva a la Orden de Santiago, además del lienzo que preside el retablo con el tema del Bautismo de Jesús, firmada por el pintor Manuel Cabral en 1884.


A través de un túnel que salva la parte del trascoro llegamos a la iglesia mayor del conjunto arquitectónico de Santa María, de estilo gótico tardío y cuyas obras, promovidas por la Orden de Santiago, comenzaron a principios del siglo XVI, aunque no llegaron a terminarse. A medida que se iba construyendo la iglesia mayor se iban demoliendo los muros de la iglesia mudéjar, pero como el proceso nunca terminó, la zona de unión entre ambas, situada tras el coro, quedó enquistada en la planta del conjunto arquitectónico. Hasta que en el siglo XVII se acondicionó para comunicar los dos ámbitos. De la ornamentación de los distintos espacios de la iglesia se encargó el marquesado de Estepa: el magnífico retablo mayor de finales del siglo XVI obra del escultor Andrés de Ocampo de estilo manierista, enmascarado por la redecoración barroca sufrida en el siglo XVIII; los retablos colaterales de San Juan y San Pedro, de estilo rococó, obras del siglo XVIII, presididos respectivamente por las esculturas de San Juan Evangelista, atribuida a Juan de Mesa, y San Pedro del escultor Lázaro Pérez Castellanos, ambas del siglo XVIII; en las naves laterales los retablos del Rosario y de la Inmaculada, situados sobre antiguas capillas a finales del siglo XVIII; el púlpito tallado de jaspes rojos, blancos y negros, salido de los talleres de cantería que hubo en Estepa en el siglo XVIII; el coro, restaurado íntegramente, luce en todo su esplendor por primera vez ante nuestros ojos después de años de incesante deterioro. La sillería, de madera de nogal, es obra de Juan José Cañero, artista ecijano que la realizó en 1740. La adornan relieves en forma de óvalos representando a figuras de santos; el órgano de 1765, obra del organista cordobés Patricio Furriel, se sitúa encima del coro, y presenta una interesante y original decoración polícroma.

La última estancia que conforma el Museo de Arte Sacro es la sacristía antigua, una de las muestras más sobresalientes de la capacidad de los artesanos que trabajaron en la iglesia de Santa María, para cuya edificación se mandó traer buenos y conocidos maestros.

La seguridad y control de las instalaciones así como de los fondos están garantizada por un servicio de vigilancia presencial las 24 h. del día.

Atrás parece que quedan todos los esfuerzos dedicados a permitir la pervivencia de este preciado bien cultural. Son muchas las personas que han participado en los distintos programas de Escuelas Taller responsables de las obras de restauración y rehabilitación del edificio, así como de sus bienes muebles. Y muchas las horas de intenso y laborioso trabajo, que esperamos justificados por el resultado obtenido, que no es otro que la puesta en valor de la Iglesia-Museo de Arte Sacro de Santa María la Mayor de Estepa. Un espacio de gran valor patrimonial rehabilitado para poder ser destinado tanto a las funciones litúrgicas como culturales.

El Ayuntamiento de Estepa continuará esforzándose en conseguir la completa rehabilitación de la iglesia de Santa María para que ninguna de las partes integrantes de este preciado Bien de Interés Cultural ofrezca ya el lamentable estado de deterioro en que se encontraba.

Si es verdad que se ha dado un gran paso y que ya podemos disfrutar de los espacios principales de la iglesia, pero no por eso olvidaremos que aún queda mucho trabajo por hacer.

En proyecto está la restauración del retablo mayor y los laterales, cuya primera fase de estudios e investigación está concluida, y en proceso la segunda fase de tratamiento de las esculturas integrantes de los mismos.

Además de toda la colección de pinturas y demás bienes muebles almacenados, a la espera de poder recibir el tratamiento adecuado a sus necesidades.


Revista de Feria 2008

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