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Nada más cierto que la Sábana Santa sólo comienza a estar perfectamente documentada a partir de 1355 (fecha que coincide aproximadamente con la antigüedad que proporcionó la prueba con C14). Todo lo …

Nada más cierto que la Sábana Santa sólo comienza a estar perfectamente documentada a partir de 1355 (fecha que coincide aproximadamente con la antigüedad que proporcionó la prueba con C14). Todo lo que se diga sobre su historia anterior son meras suposiciones, sustentadas, eso sí, por la tradición oral, por algunos escritos, que difícilmente permiten identificar el lienzo, e incluso por la leyenda. Sin embargo aunque a estos hechos se agarran algunos para considerarla una falsificación, nada más lejos de la realidad. La pregunta es obvia: ¿cuántos objetos arqueológicos han permanecidos siglos desaparecidos y luego han sido catalogados como auténticos? Y la respuesta también: cientos. Pero naturalmente no se trataba de la Sindone…..Es cierto que, en el otro extremo, igualmente hay que ser cautos en lo que se dice al respecto ya que a veces, por ignorancia o por querer mostrar a toda costa que el lienzo es autentico, se han cometido deslices importantes, que perjudican más que benefician. En el relato que sigue intentaremos ser lo más honesto posible. Para este último capitulo vamos a utilizar una metodología diferente, basada en imágenes más que en texto. Pienso que de esta forma se hace más amena su lectura, a la par que veréis aspectos que son desconocidos o inéditos, ya que muchas de ellas pertenecen a composiciones realizadas expresamente para este trabajo, a mi archivo personal o al CES y que aparecen solo en nuestras charlas internas, congresos y symposia. Comencemos por el principio.
Jesús muere en la tarde del 14 de Nissan, viernes y año 33 de nuestra era (o 3793 de la antigua). Por las prisas, ya que se aproximaba la Pascua judía, las labores del enterramiento fueron muy provisionales. El domingo, un grupo de mujeres, entre las que estaba María, acuden a terminarlas (figura 1). Se encuentran la gran piedra que tapaba la entrada al Sepulcro desplazada y no se atreven a penetrar en su interior. Quien si lo hace es Pedro y lo que vio quizás fuese lo que se observa en la figura 2, el lienzo allanado y cerca el sudario; por lógica tomaría el lienzo y se lo llevaría al resto de los discípulos que esperaban escondidos en algún lugar temiendo que la persecución del Maestro les alcanzase a ellos (figura 3). Desde luego no creo que pensaran en la Resurrección de Jesús si no que el cuerpo había sido robado. La excepción fue María que enseguida captó la trascendencia de lo ocurrido (figura 4).En esta ciudad, según también una leyenda, el rey Adgar V, que reinó dos veces (del 4 a.C. al 7 d.C. y del 13 al 50 d.C.), se curó de una enfermedad (quizás lepra negra) al contemplar un retrato de Cristo (figura 6). Este era conocido como Mandylión (sudario en siríaco) o Tetradiplon (doblado cuatro veces). Es decir un lienzo doblado que sólo permitía ver la parte superior (figura 7). El hijo de Adgar V, Mâ´un, vuelve al paganismo y la reliquia es escondida. En el año 525, como consecuencias de unas inundaciones, es descubierta en las murallas (figura 8). En el año 639, Edesa cayó en manos musulmanas y en el 994 el emperador de Bizancio, Romano I Lecapeno, lo adquirió por un fabuloso precio. Existen monedas, cruces y pinturas bizantinas de la época que, iconográficamente, nos muestran a un Jesús barbado, en contraposición a imágenes romanas que, quizás al desconocer el Mandylión, lo representan imberbe (figura 9).
En Constantinopla, hoy Estambul, debió permanecer durante los siglos X al XIII, parece que venerada en la Iglesia de Santa María de Blanquernas (figura 10).
Existe además una interesantísima miniatura, obra de un artista tracio, Juan Skilitzes, que se conserva en la Biblioteca Nacional de Madrid, datada de 1081-1118, en la que se ve al emperador Lecapeno tomando el lienzo en su regazo ya completo, lo que es una prueba más de que quizás Mandylión y Sábana Santa fuesen el mismo objeto (figura 11).
En el curso de la mal llamada IV Cruzada, el ejército europeo con excusas sibilinas decidió atacar a sus hermanos cristianos antes de lanzarse contra los musulmanes. En uno de los episodios más vergonzosos de la historia de Occidente, las tropas cruzadas, el 12 de abril de 1204, penetraron en la ciudad y desencadenaron un saqueo que duró tres días (figura 12).
Es preciso señalar que todo lo que digamos a partir de ahora parte del supuesto de que el Mandylión es lo que hoy conocemos como Sábana Santa, cosa que no está tan clara (véase después). Conquistada la capital por los cruzados, eligieron como emperador a Balduino de Flandes con el mismo nombre y el ordinal I. Mantener el nuevo imperio no era sencillo y sí muy costoso, por ello se entiende que años más tarde, 1210, cuando accede al trono Balduino II, este inicia su particular venta de reliquias. En dicho sentido, consta documentalmente que en 1238 vendió, a su primo Luis IX de Francia, un trozo del Sudario de Cristo (a la Sábana Santa le falta en una esquina un trozo que mide 8 cm de ancho por 30 cm de largo) (véase después la importancia de este hecho). En 1261 los bizantinos recuperaron Constantinopla y Balduino II huyó a Europa. Para ello tuvo que reunir barcos y dinero suficiente que parece consiguió con relativa facilidad. Cabe pensar que para esto vendería más reliquias y, entre ellas, la Sindone ¿A quién? probablemente a sus amigos templarios que eran los que económicamente más posibilidades tenían de adquirirla. Esta nueva hipótesis, cogida por los pelos todo hay que decirlo, considera que el lienzo fue custodiado durante años por la orden caballeresca y para reforzarla, los partidarios de la misma se basan en que en la antigua abadía templaria de Templecombe, Inglaterra, se encontró un rostro pintado sobre una tabla que guardaría un cierto parecido con el hombre de la Sábana Santa. Conocido como Bafumet o Mohamet, parece que formaba parte de algunos de los ritos de adoración de los templarios. Sin embargo Eslava señala que dicha abadía es posterior a la desaparición de los templarios (aunque es conocida la animadversión de este autor, no tenemos datos objetivos para dudar, en este caso, de su palabra) (figura 13).
Lo cierto es que entre 1204 a 1355, no hay rastro alguno de la Sábana Santa o si se quiere del Mandylión. El 3 de abril de 1312, el papa Clemente V, por indicación de Felipe IV de Francia, disolvió la orden templaria. Este rey, el 12 de marzo de 1314, mandó a la hoguera a su gran maestre, Jacques de Molay, así como a otros dignatarios, entre ellos a Godofredo de Charnay (figura 14).En 1355 un caballero, llamado Godofredo de Charny, depositó la que hoy, ahora sí con seguridad, conocemos como Sábana Santa en la colegiata de Santa María de Lirey, un villorrio próximo a Troyes. Hay pues que admitir que ambos, por la similitud de los apellidos, eran parientes y que el segundo estaba en posesión de la reliquia. De alguna forma la habría recibido de su familiar templario y por miedo, ante el furor que contra la orden existía en Francia, la habría mantenido oculta. Sigue ahora una gran polémica sobre a quien correspondía realizar las ostensiones (exposiciones públicas), si a Lirey o a Troyes (los ingresos económicos de las mismas eran sustanciosos) y sobre si la familia Charny había perdido o no la propiedad del lienzo (figura 15).
Pasan los años y el nuevo duque, Manuel Filiberto, traslada su corte a Turín. Entre sus intenciones estaba como es lógico, llevarse el lienzo, sin embargo no encontraba excusa para hacerlo. Entre las leyendas creídas habitualmente, está la que sigue. Cuando el enfermo cardenal de Milán, más tarde San Carlos Borromeo, hizo la promesa de ir andando a venerarla si cesaba la epidemia de peste que en 1576 asoló su diócesis, surgió la excusa perfecta: evitar que atravesase los Alpes a pie. Así el traslado se consumó el 14 de septiembre de 1578. En principio quedó depositada en la Catedral y después, el 1 de junio de 1694, en una Capilla anexa diseñada por Guarino Guarini bajo los auspicios de Carlos Manuel II (figuras 18 y 19).Allí ha permanecido desde entonces salvo durante la II Guerra Mundial (1939-1946) que fue trasladada secretamente al santuario benedictino de Montevergine (Avellino). Finalmente señalemos que por disposición testamentaria de Humberto II a su muerte, acaecida el 18 de marzo de 1983, la Sindone pasó a la Santa Sede que hoy es la propietaria del lienzo (figura 20).

Incendios y remiendos
La Sábana Santa ha sufrido los efectos de varios de ellos. Dos están bien documentados. El primero, como ya se ha comentado, ocurrió en Chambery. A consecuencia del mismo de la urna en la que se guardaba el lienzo, a su vez introducido en una caja de madera, se desprendieron gotas de plata que lo perforaron de forma simétrica ya que se encontraba doblado en 48 pliegues. Igualmente algunas zonas quedaron chamuscadas y el agua, arrojada sobre la urna, penetró por las rendijas, mojó parte del tejido y dejó también su marca en forma de manchas como rombos y círculos. Las monjas Clarisas de Chambery fueron las encargadas de reparar las zonas quemadas por la plata mediante piezas de corporal. Son los triángulos blancos que, en muchas fotografías, aparecen aparejados a ambos lados y a lo largo de las dos líneas chamuscadas, que recorren de un extremo a otro el lienzo (figuras 21 y 22).El segundo se produjo en la noche del viernes 11 de abril de 1997 cuando se declaró un fuego en la cúpula de la Capilla de Guarini; afortunadamente la Sindone no estaba debajo. Con motivo de unas obras había sido trasladada a otro lugar de la propia Catedral. De todas formas el incendio amenazaba esta zona por lo que los bomberos tuvieron que sacarla a la calle (es ya legendaria la figura del bombero Marío Trematore que fue quien rompió los cristales dobles que protegían a la urna). La reliquia en esta ocasión no sufrió daño alguno (figura 23).
La Sábana Santa presenta las huellas de otros incendios anteriores al de Chambery, así existen testimonios de quemaduras en una copia hecha en esta ciudad en 1516, dieciséis años antes. Estas huellas pueden entreverse en forma de pequeños círculos oscuros a la altura de las manos del hombre de la Sindone y en el lugar correspondiente a la huella dorsal, es decir a nivel de la cadera. Según parece se pusieron diversos parches sobre las zonas afectadas utilizando técnicas diversas (figura 24).También es muy importante la información que proporciona el Codex Pray que ya comentamos en su momento. Así pues es posible que, aparte de la restauración de las Clarisas y de otras anteriores, el lienzo haya sufrido otros remiendos. En este sentido también parece interesante señalar que el Beato Valfré, dos siglos más tarde del incendio de Chambery, usando hilo negro, reforzó los bordes de aquel destrozo sobre la tela colocada por las monjas (figura 25).
En los meses de junio y julio de 2002, bajo la dirección de la experta suiza Metchlid Flury Lemberg, se llevó a cabo la última restauración de la Sábana Santa. Esta consistió en eliminar los parches de 1532 y en la retirada de la tela de soporte que, a modo de forro, colocaron las religiosas francesas para dar consistencia a la Sindone (figura 26).
Hoy la Sábana Santa está en la Catedral de Turín, conservada mediante los más sofisticados medios de seguridad. En la figura 27, se observa el lugar de ubicación y al entrañable y recordado Papa Juan Pablo II orando ante ella. Hasta aquí la versión más o menos oficial sobre la historia de la Sindone. Sin enbargo hace relativamente poco, cuatro años para ser exactos, Cesar Barta Gil, miembro del CES y hombre especialmente estudioso y documentado, nos dio una versión diferente en la Convención CES de Valencia en 2006. Es posible que hacerla pública aquí determine un cierto confusionismo, pero mi obligación moral era haceros llegar esta información aunque me cueste creerla. Pienso, desde luego, que son necesarios nuevos estudios para corroborar lo que Barta señala y en lo cual es el primero en estar de acuerdo. Estudios, por otra parte, que yo sepa no se han hecho. Según él, Sindone y Mandylión son telas diferentes con dos recorridos distintos a partir de Constantinopla e incluso que este último se destruyó en la Revolución Francesa (figura 28).Se basa para su teoría, aparte de otra documentación que no conozco bien, en unas reliquias enviadas por Balduino a San Luis, depositadas en la Iglesia de la Sainte Chapelle de Paris y cuya relación se conserva. Entre ellas aparece “una parte del Sudario con el que fue envuelto su cuerpo en el Sepulcro”. Todas desaparecieron durante la citada Revolución (figura 29).
Personalmente pienso que, como desconocemos el tamaño de “la parte” enviada, cabe la posibilidad de que se trate de uno de los pequeños trozos que, como hemos comentado, le falta a la Sábana Santa. Creo que pudo ser así de simple, pero carezco de pruebas objetivas para ratificarlo. Si debo decir que en las últimas jornadas en Granada, no se habló para nada de esta teoría y allí se encontraba el propio Cesar Barta y el presidente del CES.
Y con esto termino estos capítulos sobre la Sindone. Espero que os hayan resultado de interés. He resumido 30 años de mi vida dedicados a estudiarla, eso no ha resultado fácil y es posible que detectéis algunos errores. Perdonad por ellos, así por no acompañar el texto de referencias bibliográficas. En mi opinión hubiese excedido del espacio recomendable, más aún al ir acompañadas de los pertinentes comentarios. Salvo las opiniones personales, todo lo escrito está documentado en numerosos libros, artículos y Web, os aseguro que no he inventado nada. Al que lo desee le puedo remitir las referencias que quiera. De verdad lo haré gustosamente, recomendándole al mismo tiempo las que pienso son más interesantes. Gracias por vuestra atención y un afectuoso saludo.

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Comentado por Túrbula en marzo 24, 2010 a 11:07pm
Esto es una copia exacta de lo que puso el Sr. José Liébana ayer.
De donde lo has copiado?, por que no mencionas su nombre. No lo entiendo....
Puedes explicarlo? por favor
Comentado por Pepe Liébana en marzo 24, 2010 a 10:22pm
Gracias amigo por reproducir fielmente lo que puse en mi blog. Cuanta más propaganda hagamos de la Sábana Santa mejor. Un abrazo y llevas una solicitud de amistad.

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