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OPINIÓN: NO SEPA TU IZQUIERDA LO QUE HACE TU DERECHA – LAS ÉLITES DE LA IGLESIA.

  

OPINIÓN: NO SEPA TU IZQUIERDA LO QUE HACE TU DERECHA – LAS ÉLITES DE LA IGLESIA.

 

Permítanme traer a colación, a mi humilde exposición, las certeras enseñanzas bíblicas evocadas en el inigualable compendio de la moral católica plasmado en el “Sermón de la Montaña”. Contiene este texto las Bienaventuranzas, de ellas, haré acopio de la siguiente “Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos”. Realmente la riqueza espiritual abunda en la pobreza. Las llagas de nuestro Señor al morir en la Cruz se reflejan en los ojos desconsolados y profundos del que nada tiene y todo lo tiene, porque nuestro Dios vive en su interior morada. Tomo a modo de ejemplo a Madre Angelita y Madre Teresa de Calcuta. Sin lugar a dudas dos claras exposiciones de la auténtica élite de nuestra Iglesia. Ellas se aferraron al dolor y vivieron apostadas en él, sustentadas en el firme báculo de las creencias. Sus débiles cuerpos levantaron un Templo a la caridad, inalcanzable a la vista humana y únicamente accesible a los ojos del Divino Mentor de nuestra Existencia. Extrapolando lo anteriormente anunciado a nuestras hermandades y cofradías, puedo expresar a ciencia cierta que el camino más corto que nos lleva al anhelado Paraíso toma cause cierto en la caridad. En la pobreza material y en la pobreza destilada en el sufrimiento de nuestros hermanos que viven en soledad, cautivos de una enfermedad o asumidos por la despiadada huella de las ausencias, está el Cristo vivo que debemos buscar y saciar para fortalecer uno de los pilares sobre los que se cimenta un edificio llamado Hermandad.

 

Vanamente nos recreamos en lo externo sin indagar en lo profundo y verdadero. La belleza barroca trasciende de lo estético, buscando un acercamiento a Dios. Se caracteriza por el movimiento y un dramatismo conmovedor que se clava en el corazón y eleva el alma. Luces y sombras que plasman el sufrimiento desgarrador de Cristo en armonía con la más sublime estética que emergió de entre las cenizas tras un período de decadencia en las nobles artes. Cualquier acercamiento a nuestra Semana Santa es apreciable para nosotros, pero únicamente alcanzaremos la más excelente contemplación de su prestancia cuando nuestros sentidos resulten embebidos por la inagotable fuente de fe que irradia como descomunal manantial de espiritualidad de cada Sagrada Hechura de nuestro Señor y de su Madre.

 

Tomo nuevas palabras del relato bíblico inicialmente expuesto: “Guardaos de hacer vuestra justicia delante de los hombres, para ser vistos de ellos; de otra manera no tendréis recompensa de vuestro Padre que está en los cielos.” La pobreza de espíritu nos lleva a buscar en el elogio o el reconocimiento un lugar en los anales de nuestras hermandades y cofradías o en la historia de la Iglesia. Nunca más lejos de una latente realidad que como un clamor aflora muy cerca de nosotros. Proliferan ciertas “élites”, en nuestra Iglesia en general y en nuestras hermandades, en particular, que perturban la armonía del Pueblo de Dios. Juntas de Gobierno y hombres consagrados al Señor deben ser los primeros en mostrar una actitud ejemplar hacia el resto de hermanos y fieles. Pastores y rebaño deben caminar por una misma senda en busca de la perfección. Existe gran preocupación en el seno del Arzobispado y en la Delegación de Hermandades y Cofradías por la creciente aparición de asociaciones civiles de ámbito cofrade y por el distanciamiento progresivo de algunas cofrades con el clero. La caridad humana debe prevalecer sobre otros aspectos, menos relevantes, en la interacción entre distintos sectores de la Comunidad Católica.

 

Por último, quisiera reincidir en la lectura de la Biblia, para plasmar nuevas líneas ilustrativas de la magnificencia de Jesús “Cuando, pues, des limosna, no hagas tocar trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados por los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. Más cuando tú des limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha, para que sea tu limosna en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público”. La caridad alimenta el espíritu y nos ofrece el mayor presente que podamos recibir en este Mundo. Todas las riquezas que podamos acuñar en nuestras vidas no tienen parangón con las muestras de desbordante amor que podamos recibir de los más necesitados. Existe relación de reciprocidad entre los hermanos que destilan caridad, y aquéllos hijos predilectos de Dios, que recibiendo lo menos, te devuelven lo máximo. No sólo el Divino Morador de la Excelencias del Cielo nos recompensará en su momento, también en vida disfrutaremos de los más deliciosos frutos de la Tierra: la humildad y la ternura. La expresión “no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha”, debe tomarse como conducta a seguir por un buen cristiano y nunca para acallar las obras de caridad de nuestra Iglesia. Indudablemente debemos utilizar los instrumentos necesarios para que los cristianos conozcan los distintos proyectos de caridad y puedan participar de los mismos, y por supuesto, para abrirle una puerta a la esperanza a quienes esperan en Dios y en la generosidad de sus hermanos. Con humildad, queridos míos, hagamos resplandecer la luz de la verdad frente a los mal intencionados corrillos de la desmemoria que tratan de oscurecer la abnegada labor de quienes hacen de la obra asistencial su modus vivendi. Las puertas de nuestra Iglesia están abiertas de par en par a todos: creyentes y no creyentes.

 

Como omega trascendente al modesto escrito que propongo para vuestra lectura, me dispongo emocionado a arrodillarme ante la hermosa Rosa de San Lorenzo y plasmo la leyenda que reza en las rejas que cautivan tan excelsa belleza: "si no puedes nada, NADA. Si puedes poco, POCO. Si puedes mucho, MUCHO. Nada más que DIOS, LA VIRGEN y TÚ lo podéis saber. De todas formas, que Dios te lo pague y la Stma. Virgen de la Soledad te lo premie".

 

Quédense queridos míos, con lo último y esencialmente con las palabras que brotaron de los labios de nuestro amado Señor, y que quedaron como perdurable reminiscencia de las más sabias enseñanzas cultivadas sobre la faz de la Tierra. Sustanciemos nuestra existencia en los preceptos del amor de Dios y del prójimo para ser dignos de alcanzar la Gloria.

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Comentado por Emi(Angel macareno) en diciembre 30, 2011 a 10:33am

Cuantas cosas mas podríamos hacer que no hacemos. La molicie de nuestra socieda es un gran peligro para todos, y el consumismo, terrible. No hay nada que te llene el alma de gozo tanto como la caridad Cristiana, aunque a muchos de los pseudo-progres no les guste la palabra CARIDAD.

Magnífico escrito que despierta conciencias.

Un fuerte abrazo y feliz año.

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