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Sevillanos, sevillanas y cofrades todos (ya que en mi conocimiento no existe ningún femenino de tan magna palabra, aunque no dudo que alguna persona con cartera en mano le encantaría escribirle dicho género en los tiempos que corren).

En el día de hoy me van a permitir que haga un sutil símil o comparación entre dos realidades, las cuales, para que engañarnos, son las que colman la mente y el disfrute de la inmensa mayoría de sevillanos y que se pueden materializar en "estar en un bar" y "disfrutar de una procesión". Más de uno de los fatigas que leen esta web tendrán habida conciencia de que lo que en estas líneas proyecto se identifica con su mas sincera realidad o cotidianidad del día a día...pues si disparidad de opiniones hay a la hora de ver y comentar un paso de palio, también las hay a la hora incluso de comentar cuál sería el bar de la capital Hispalense que mejor "tira" las cervezas.


Pues bien, sin embaucarme más en este tema y llegar hasta el fondo de la barra del bar, mi símil va dirigido a las procesiones extraordinarias...sisi...esas que cada año recorren en un numero bastante importante nuestras calles en fechas en las que el azahar no está presente en los naranjos, las calles no hacen resbalar los neumáticos de los coches y el puesto de "Juana la de los calentitos" no es punto de encuentro para capillitas.


Este es un tema que en innumerables ocasiones recorren las tertulias cofrades, que se debaten entre aquellos que ven las procesiones extraordinarias como una exageración y los del polo puesto que las ven como algo que "no hace daño a nadie".


Yo desde estas líneas querría disipar esa duda planteando una sola pregunta...¿Qué haríamos nosotros durante los otros once meses del año donde no es cuaresma, ni Semana Santa, ni hay bullas, ni incienso impregnando el azahar… sino fuera por estas procesiones? Sisi, ¿qué haríamos?, si es en el momento en que nos encontramos y no dudes que en el rincón mas recóndito te puedes encontrar un señor silbando "silencio blanco", dando una orden al "estilo capataz" o incluso, si me apuras, a un servidor haciendo un izquierdo en el lugar más esperpéntico que se puedan imaginar... Por todo ello bajo mi punto de vista, no es que sea un fenómeno valorable positiva o negativamente, sino que además son unas efemérides necesarias que alimentan a todo cofrade en su esperar diario a la tan Magna Semana; haciendo el símil anunciado serían las "TAPAS" que anteceden o nos alimentan antes de que llegue la "RACIÓN DE SEMANA SANTA".


Ya se sitúen ustedes en una u otra opinión, ambas respetables, siempre debe ser visible su perspectivas desde el respeto a la imagen que va sobre un monte de claveles o bajo un palio, es decir, bajo el máximo respeto a Ntro. Señor Jesucristo y a su Stma. Madre, ya sean extraordinarias, ordinarias o bajo el calificativo que se les quiera aportar.


En dicho contexto se sitúan las tan "de moda" coronaciones canónicas...las cuales tienen tantos detractores actualmente, pues si bien es verdad que en cierto modo tanta habitualidad de ellas podría resultar de poco carácter "extraordinario", no me dudarán ustedes, fatigas de Sevilla, que una tierra como ésta, ciudad de María y su bendito hijo, tendría que estar coronado hasta el mismísimo Giraldillo, el cual por los siglos de los siglos corona la Giralda, esa torre que aunque otros se empeñen en construirlas más altas...ella será siempre la más grande. Se alisten ustedes en unas u otras filas de opinión, al fin y al cabo, todos acabaremos encontrándonos en todas éstas salidas enmarcadas fuera del mes de Abril...sisi...escuchan bien: "todos"... hasta el cámara de PM Videos que lo podríamos considerar como otro de nuestros "dioses" (por aquello de que está en todas partes)...porque si es mentira que venga alguien y lo desmienta, que a veces los fatigas de Sevilla nos parece avistar entre las muchedumbres a miembros que creemos de nuestra misma familia, pero que sin embargo, sin serlo los vemos más que a muchos ascendientes nuestros...porque fatigas los hay hasta de un carácter extremo.

Ahora bien, fatigas de Sevilla, no me pondrán ustedes en duda la figura de un tercer "sevillano" que no se disipa ni una ni otra posición, aquel que le es suficiente con expresar "no estoy yo harto de todo el santo día pasando pasitos por mi casa...", pues mire usted, yo le susurraría lo mismo que haría el gran pregonero Antonio Burgos: "Usted ni es Sevillano, ni es ná...". Si vives en una ciudad como Sevilla ten presente, buen hombre, que esta es la cuna mariana del mundo, donde para muchos no hay más mundo detrás de la Giralda y que sin embargo usted la mira con ojos sinuosos por encima del Giraldillo. Por todo ello, me restrinjo a decirle al igual que diría el gran sevillano y cofrade Pascual González: "Esto es lo que hay" y si esta Sevilla no está amoldada a un "sevillano" como usted, no dude en ningún momento que la N-IV está abierta y sin peajes (aunque con esta crisis o "desaceleración", como otros se encaprichaban en llamar, no sabemos por cuanto tiempo).




P.d.: ¿Que la fe está en decadencia?


Señor, usted no ha venido a Sevilla...

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Comentado por Diego Sánchez en enero 11, 2011 a 11:08pm

Magnífica entrada amigo! Enhorabuena por su tan merido destacamiento. Hasta hoy no he tenido tiempo de poder leerla al completo, y desde luego, completamente de acuerdo contigo!

Un fuerte abrazo.

Comentado por Federico Muñoz de los Santos en enero 7, 2011 a 3:42am
sabes que te aprecio... pero ta salio mu rancio... así que enhorabuena
Comentado por Dani G. Marín en enero 6, 2011 a 5:44pm

Sé que mi comentario -el que a continuación expondré como réplica a este artículo- suscitará la mayores críticas que en el reino virtual cofrade en el que se ha erigido esta comunidad, que en otro orden de cosas, no me parece nada mal, se haya visto en algún tiempo.

 

Primero, gracias a su redactor-escritor por el estilo y lo que aporta a lo que de literario tiene. Se hace apreciar encontrar ideas relacionadas con cierto orden y belleza, lo estético es importante. Quién dijo que no. Terminadas las felicitaciones, me arengo en las faltas que no son pocas.

 

Soy sevillano de nacimiento, cofrade por vía materna y católico por costumbre, educación y convicción. Pero dejé de ser fatiga. Lo fui, no lo niego; pero ya no. Entonces, según este artículo yo, que ya estoy harto de tanta cofradía, según usted, debería abandonar esta ciudad caminito de la ene cuatro, que diría un cursi. Dejé de mirar la ciudad desde el cristal unívoco y verdadero de la inquisición cofradiera: ese grupo de cofrades que piensan que la ciudad vive por y para la Semana Santa y sus múltiples manifestaciones a lo largo del año, que la ciudad no puede ir más allá de lo que abarca su magna celebración religiosa y que Sevilla solo vive a la sombra de la Giralda.

 

Existen otras Sevilla que viven alejadas de ese mundo azahar y nácar, de plata y oro, de hilo y seda, de cera e incienso. Conviven con nosotros otros muchos habitantes que desarrollan sus vidas alejados de nuestras costumbres y a los que nosotros debemos respetar tanto como nosotros deseamos que nos respeten ellos. Y por increíble parezca, nos abrumaría saber que no es ni un veinte por ciento de esta ciudad los que viven alrededor de nuestra fiesta. 

 

Lo siento, pero dejé de ser fatiga. Ni vi la coronación de la Virgen de Regla y me arrié de la cabalgata que me arrastraba en tropel tras cualquier sonido corneteril auspiciado por lo que el mundo me deparaba más allá de las fronteras imaginarias que me imponía mi propia idiosincrasia. Sevilla es tan bella en su conjunto que hasta ver pasar la Macarena bajo el Metropol Parasol será una nueva genialidad que solo en esta ciudad inabarcable a los sentidos podría darse. Se  volverá a repetir aquella situación en la que los nazarenos discurrieron por primera vez bajo el repique de campanas de una Giralda inventada por Hernán Ruiz sobre el minarete almohade.

 

Para terminar me gustaría aseverar con firmeza que soy sevillano, porque me siento heredero de las costumbres de mi tierra pero, atiéndame señor mío, no estoy dispuesto a tragar con todo y menos con las invenciones transformadas en costumbres por el uso mediático de la información, puesta al servicio una causa. La que sea, sin señalar y sin acritud. Seguiré queriendo a mi ciudad como a la novia pícara que siempre conocí, como a la esposa fiel que aguarda tras sus conventuales murallas, como a la amante perdida que me encierra en la prisión de mi ceguera, como la madre que me amamanta en cada esquina. Sevilla es más fácil de querer sin los sevillanos. Y yo soy uno de ellos, que conste.

Comentado por Ángel Gutiérrez Garrido en enero 6, 2011 a 2:30am
No puedo decir otra cosa si no es, Enhorabuena. Me ha gustado muchísimo...
Comentado por Manuel García (Rancio de los palacios) en diciembre 31, 2010 a 12:22am
Muchísimas gracias a todos. Os invito a que leais mis otras dos entradas, "El fatiga de Sevilla" y "Último tramo: trípodes y fotográfos". Seguro que os sentís identificados y pasáis un buen rato.
Comentado por tatovaral en diciembre 30, 2010 a 10:44pm

Es lo que hay. ¡Si señor! los cofrades tambien formamos parte de esta España nuestra. Yo soy cordobes y me enamoró Sevilla y su Semana Santa. La nacional IV está abierta y sin peajes, por lo menos para mi.

Saludos

Comentado por Salva en diciembre 30, 2010 a 3:24pm

Un placer leer tu entrada. Ojalá alguien como tú, algún dia presida el Consejo de Cofradías.

Felicidades.

Comentado por Manuel García (Rancio de los palacios) en diciembre 30, 2010 a 12:55am
Muchísimas gracias Francisco por su aportación, en el ámbito de la Semana Santa de Sevilla le puedo decir que ese término es totalmente desconocido. Gracias de nuevo por acercanos parte de la cultura de su tierra.
Comentado por Francisco en diciembre 29, 2010 a 7:33pm

Muy bueno el artículo desde luego pone usted las cosas en su sitio, pero solamente le voy a hacer una aclaración. Dice usted al comienzo de su artículo:

“Sevillanos, sevillanas y cofrades todos (ya que en mi conocimiento no existe ningún femenino de tan magna palabra, aunque no dudo que alguna persona con cartera en mano le encantaría escribirle dicho género en los tiempos que corren”.

 

Yo no soy la persona que quiera ponerle el femenino a esa palabra porque le aseguro que no tengo cartera, es que ese femenino ya se usaba desde el siglo XVI en las Cofradías que habían en esa época por mi tierra (le aclaro que soy de Orihuela) y más recientemente en los años 30 se seguía usando, por lo menos en los estatutos de la Muy Ilustre Cofradía de Ntra. Sra. de Monserrate, donde en diversos artículos hace referencia a los Cofrades y COFRADESAS, sobre sus derechos y obligaciones. No se lo que le parecerá a usted dicha palabra, pero como por aquí se usa, pues no me resulta extraña. Se que en el diccionario de la Real Academia no la va a encontrar, pero hay tantas palabras en el mundo cofrade que no se encuentran en él que porque haya una más no creo que le importe a nadie.

Un saludo y espero que le haya servido para poder ampliar su conocimiento con los usos y costumbres de otras tierras.

Comentado por cofradeytaurino en diciembre 28, 2010 a 11:18am
Gran artículo felicidades

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