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Palabras que salen del corazón I: recopilación de poemas y relatos dedicados a la Virgen de la Esperanza Macarena.

La Virgen de la Esperanza Macarena: poemas y relatos.




1) "Pero como Tú, ninguna"


Pero como Tú, ninguna,
Estrella de la Mañana
De Morena de Juncal,
Y de Gracia Sevillana.

Pero como Tú, ninguna,
porque Tu eres la Giralda
en repique de alegría
por los caminos del alba
y también Torre del Oro
entre espumas recamada,
y Guadalquivir de encajes
con orilla de esmeraldas,
porque en sus cauces navegue
Tu Pena de Sal Amarga.

Pero como Tú ninguna,
Porque Tu eres la Bandera
Del Candor y la Ternura,
Rincón de amor y ventura
y eres su Calle de Cielo
y eres su Plaza escondida,
y eres Cristal de sus fuentes,
y eres Luz de sus esquinas
y eres Flor de sus jardines,
y eres Venda de su herida
y eres su Escudo de Gloria,
y eres Sangre de su vida
y eres Arbol de su sombra,
y eres Rosa de su espina
y eres Ala de su vuelo
y eres Campana en su arista
y eres Perfume en su ambiente,
y eres Color de sus días,
y eres Copla en sus sentires
y eres Faro y su Guía.

Por eso a Ti, Macarena
Talla en jardín de brisas
Con las Gubias Celestiales
Del Dolor y la Sonrisa,
Te hicieron la Soberana,
De las Legiones Divinas
Te coronaron de estrellas
Te proclamaron Bendita
Y te bajaron los Angeles
Para dejarte en Sevilla
Por eso Reinas habrá
Pero como tu ninguna

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2) "Virgen de la Esperanza Macarena" - Manuel Machado.


Virgen de la Esperanza! ¡Macarena!...
Y una explosión de sol y de armonía,
y un fluir generoso de alegría...
¡Y un sentir que está el alma toda llena!

¡Virgen de la Esperanza! En tu morena
cara divina el sevillano día
toma toda la luz de su poesía...
Mañana de cristal, tarde serena.

¡Ay, de no amar, de no creer, no hay modo
cuando tu imagen célica aparece
mecida entre el incienso, en lontananza!

¡Ay, mi Sevilla, que lo tiene todo,
cuando el Señor del Gran Poder le ofrece
la Fe y la Caridad... Tú, la Esperanza!

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3) "PASAN LOS CAMPANILLEROS" - letra de Carlos Cano.


Viene a lo lejos,
llena de luz,
blanca de azahar,
y es un reflejo
de sol en la Madrugá

Escalofrío
me da al oír
este cantar,
entre tambores
y voces del capataz.

En el Arco de la Macarena,
nardo y yerbagüena,
la Virgen está,
Esperanza que ríe su pena,
morena,
Niña de Gracia llena
y Reina de la Madrugá.

¡ Guapa, guapa! se oye gritar.
Sevillana que ríe su pena,
Azucena,
Niña de Gracia llena
y Reina de la Madrugá.

Pasa la Gracia,
pasa la Luz,
pasa la Flor,
pasa Sevilla,
pasa la Madre de Dios.

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4) Relato: La Macarena, devoción universal sevillana.


La Virgen de la Esperanza Macarena es la Virgen de los cuadros de los puestos que colgaban los pescaderos y carniceros del Mercado de la Feria de la plaza pegados al los mitos de la revolución.

Es la Virgen de la leyenda que dice que sus hermanos del XIX le quisieron colocar el gorro frigio en lugar de corona cuando se proclamó la primera República. Es la de la estampa que escondían en la cartera los comunistas vecinos de San Gil, San Marcos o San Julián, la Virgen a la que iba a ver aquel anarquista sin credo para pedirle por la salud de su madre, consumida por las fiebres en algún corral de los callejones, porque también para ellos, como para los demás, cuando todo se termina, siempre queda la Esperanza. Es el perfil de esa Dolorosa que venía en las cajas de los mantecados El Mesías. Convenientemente recortado y enmarcado, presidía con la solemnidad de la pobreza las habitaciones de aquellos refugios de casitas bajas del Polígono.

Es la misma Virgen a la que Federico García Lorca vino a ver en 1922-“maravillosa Macarena”-La misma a la que le cantó Alberti cuando llegó del exilio: “Dejame esta madrugada, secar mi llanto en tu pena, Virgen de la Macarena, llamándote camarada”, la misma ante la que se emociona Antonio Gala al verla venir de vuelta a la altura de Montesión “con las ojeras y ese rostro de mujer cansada, con ese andar de tacones doblados…”, la que subyuga a Eduardo Saborido, la que enamora a Pepe Caballos que trabaja tan cerquita de su Basílica, la que emociona a la familia del Alcalde y al mismo Alcalde que reconoce su adn macareno.

Es a la que va a ver Chaves o Carmen Romero desde el balcón de la calle Parras de la casa de Pavón en el que Pastora Soler le canta saetas. La asalariada de la compañía de Juanita Reina que cobraba un sueldo por cada función, la que bajó de su altar para que la viera Eva Perón, la que José Luis y José Victor, Victorio y Luchino definen como la mujer más elegante del mundo, la que recibe a diario el avemaría de La Esmeralda, la que va a buscar cada año María Galiana cuando llega a San Juan de la Palma. La Esperanza es la Virgen de la foto que el director de cine, comunista, ateo, Michleangelo Antonioni, tuvo en la cabecera de la cama cuando fue operado de un tumor. No estuvo en la guerra. La quisieron quemar viva pero se escondió. Y cuando se esconde no lo hace en palacios reales ni en mansiones imponentes, sino en el dormitorio de su limpiadora, que esa noche le dejó la cama.

...

En aquella Sevilla del tránsito del Romanticismo al Modernismo y el Regionalismo, en aquella Sevilla de Gonzalo Bilbao y Bacarisas, de Albéniz y Turina, de José María Izquierdo y los Font de Anta, de los Álvarez Quintero, Cernuda, los Machado, Aníbal González, Juan Talavera y Fernando Villalón, Juan Manuel crea un nuevo canon estético de la Semana Santa – aun hoy vigente- a partir de sus diseños para la cofradía de San Gil, que dio origen al llamado “estilo macareno”. Dentro de ese estilo se enmarca una nueva forma de vestir a la Virgen, lejos de los severos colores y los tocados monjiles con que hasta entonces se presentaba a las dolorosas.

Hasta tal punto impactó en la Sevilla de la época la manera que Juan Manuel atavió a la Virgen de la Esperanza que da lugar a una imagen que fue reproducida en innumerables soportes durante décadas. Es la Virgen de los azulejos de Rodríguez y Pérez de Tudela y de Kiernam, como el que vigila el Arco o como el que, tras presidir la fachada de San Luis, está colocado en el pasillo que comunica la Basílica con San Gil. Es la Virgen de las añejas fotografías color sepia y de antiguas postales coloreadas, la Virgen de las latas de la Membrillera Industrial. Es la Virgen a la que cantaron Manuel Torre y Centeno, el Gloria y Vallejo, la que paseaba por Sevilla Rafael Franco el Viejo, ante la que rezaron Alfonso XIII y Victoria Eugenia y ante la que fueron recibidos de hermanos el Príncipe de Asturias don Alfonso y la Infanta Esperanza, quién por Ella fue bautizada así. Es la imagen de la Virgen de los Ceniza y de Amores, de Bandarán y el cardenal Almaraz, de Muñoz y Pabón y Joselito el Gallo. De aquella hermandad de la Macarena que se abría desde el barrio, las huertas y los mercados hacia la devoción universal.

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5) Poema a la Macarena:


La Virgen qué está en el cielo
no tendrá cara de pena,
pero si tendrá tu cara
Esperanza Macarena.

Del alma soplo encendido,
que mima y llora tu pena,
llama que a tu tez morena,
le impone calor de nido
mitad lagrima y quejido,
y mitad canción gitana,
que te llama soberana,
Madre de Nuestro Señor,
de la Macarena flor,
y Estrella de la Mañana.

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6) Poema a la Esperanza Macarena.

No es tan solo ese llanto
que se mezcla con tu risa.
No es tu belleza precisa
lo que hace vibrar el canto.
Ni es el verde de tu manto,
ni tu palio de patena.
Es algo más que nos llena
en cada esquina y recodo.
Algo, o simplemente todo
lo que a la Gloria nos suena.

No es tan solo el embeleso
que produce tu figura.
Ni siquiera es tu hermosura
lo que hace al corazón preso.
No; es mucho más que eso
y Sevilla no es ajena.
Es, por la Gracia tan plena
que es de tu Gloria acomodo
el que seas, sobre todo,
¡la Esperanza Macarena!

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7) "Un milagro llamado Macarena " - Carlos Herrera (Pregón de la Semana Santa de Sevilla 2001)


¿Cómo te gusta más la Macarena, sevillano?
¿Con la penunbra del último brillo de su candelería o con la primera luz de la mañana
asaltando su rostro en una calleja?
Dime, ¿cómo te gusta más?
¿En la soledad de su camarín o en la multitud de su Arco?
¿Cómo te gusta más la Macarena?
¿En la suave y llorosa mecida de cualquier segundo de la Estación
de Penitencia o en su víspera hebrea de una tarde de paseo?
Dime, sevillano, ¿cómo te gusta más?
¿Surcando el atronador griterío de corazones que la espera en su
salida o recogiendo el caudal de lágrimas que la arropa en su vuelta?
¿Cómo te gusta más la Macarena?
¿En la quietud de Sor Ángela o en el arrebato del Duque?
¿En el silencio de la Catedral o al amparo de las voces de su barrio?
¿Entre el bullicio de calle Parras o en su encuentro con la
Anunciación al compás melancólico de Valle?
Dime, ¿cómo te gusta más?
¿Viéndola llegar, buscándote con su mirada oyéndose de ti,
mientras ves su Palio cimbrear por su trasera y te invade esa
pegajosa agonía de lo ausente?
Hoy se aparece Dios en el relente
De una noche resuelta en Macarena.
Se me avivan los pulsos bruscamente
Y enloquecen a su paso por las venas
Voy contigo, Señora, hacia la calle
Esperando el milagro y el asombro
Ceñiremos Sevilla por el talle
Y a la luna, el brazo por los hombros
Tú tenme, Macarena, sin medida
Predispuesto a añorarte y a quererte
Porque una aurora entera fue vencida
Para llegar aquí, y poder verte
Y para hincar al pie de tus altares
El peso de mi fe en mis rodillas
Y esperar que en el cielo se dispare
Un repique de amor y campanillas
Que anuncie que la Madre de Sevilla
Llega a casa, feliz, amaneciendo
Tan hermosa, resuelta y tan sencilla
Que hasta el cielo en su amor se le va abriendo
Azahar por los ojos, por las manos
Siento a Dios cabalgando por mis venas
Yo no sé lo que pasa, sevillanos
Cuando miro pasar la Macarena.

Pero en la ultima levantá,cuando este casi en la puerta,
no la mandes nunca a el cielo que quiere quedarse en la tierra,
echa llanto y sonrisa y vergel a la gracia plena...
no la llames capataz deja aqui a la MACARENA.

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8) HIMNO A LA VIRGEN DE LA ESPERANZA MACARENA.-

La Virgen de la Esperanza,
entre Rosario y Sentencia,
bajó del cielo a Sevilla
para hacerse Macarena.

Si el Arco es imán de fe,
la basílica es la flecha
que apunta con su espadaña
más allá de las estrellas.
Eres la Madre de Dios
y Dios en ti se recrea,
porque todas las virtudes
las concentró en tu belleza.
El verde de tu Esperanza
le da a la parda estameña
de Sor Ángela en sus hijas
el amor de su promesa.

Desde que suenan maitines
el macareno es varal
y la mujer macarena,
una flor para tu altar.
De San Basilio a San Gil
cabe la Roma imperial
y en tu camarín el gozo
de la Corte Celestial.

Señora de nuestra vida,
razón de felicidad,
gracias por bajar del cielo
y por poderte llamar
Macarena en este mundo
y de aquí a la eternidad.

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9) MACARENA ...

No pueden oirme,
ni saber que tengo los ojos abiertos
ni sentirme
en el calor de un cuerpo cubierto
ni en el temblor de la mano de los dos.
¿Y tú quién eres?
Yo me llamo Macarena
y soy la Madre de Dios.
¿Macarena?
¿De Sevilla?
¿Por qué sabes quién soy yo?
He subido yo hasta el cielo o...
has venido tú como último consuelo.
No. Alguien me lo pidió
y en su voz a contrapelo,
vibraba un dolor humano
que llegaba hasta las manos
con que asía mi cintura.
En una habitación oscura.
¿Pueden verte los demás?
¿Te están viendo así,
sin tu manto,
tu corona,
y con ese fulgor blanco
que no había visto jamás?
Sólo ve quien ha de ver.
La muerte que desazona,
brinda a cada persona
instantes para que piense
y prescinda de cualquier menester.
Siéntate aquí, a mi vera, y dime
¿voy a morirme, Señora?
Eres pronta primavera,
y tal vez no sea aún la hora
de recibirte en el cielo
como un alma voladora
escapada de su nido
a destiempo y a deshora.
¿Qué es la muerte, Macarena?
¿La muerte?
La muerte es uan cadena
que se ata o que se parte
según lo sienta la Fe
que se esconde y se reparte
en el fondo de ese alma
que Dios de un vistazo ve.
¿Y mi gente, Macarena?
Volverán a hablar contigo,
volverán a ver tus ojos,
volverán a ser testigos
de tus pulsos, tus antojos
y tus años que bendigo.
Por hoy el Paraíso
puede cruzarse de brazos.
Vi partir de mi regazo,
a un hijo de treinta y tres años
y lo sé todo de la ausencia y de la pena
y de todos los aldeaños
de tan terrible condena.
Queda en paz, jovencita.
Y ven a verme, a que te vea.
Cuando estés en mi presencia,
verás que mis ojos centellean
y que mis labios
te hablan con la querencia
de quien desde hoy abriga
la esperanza de encontrarse
con los ojos de una hija
que por edad es mi amiga.
Vuélvete atrás, muchachita,
quédate en cada y recuerda
que quien llegó de San Gil te dijo
que aunque el cielo te pierda,
gana la vida, vive un hijo
y la nueva alborada
que en tus ojos se estrena.
Ve con Dios, Granada.
Si es contigo, Macarena.

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9) Poema a la Esperanza Macarena:

Unos dicen que se nota
tu llanto de amarga pena,
pero yo veo en tu boca
que a Sevilla tiene loca
tu alegría, Macarena.

Quizás llores de amargura
al ver llegar la sentencia
bajo una condena injusta
buscas consuelo en la luna
de Sevilla, Macarena.

El arco de la muralla
sentirá en su fría piedra
el calor que se derrama
de tu paso verde y grana,
Esperanza y Macarena.

Y cuenta una bella historia
que el macareno recuerda
y revive en su memoria
que un reloj tuvo la gloria
de cambiarte, Macarena.

¿Es capaz la vida humana
de crear tanta belleza?
¿Fueron ellos, soberana,
los que ante Dios te tallaran
los ángeles, Macarena?

Nunca sabran quién te hizo,
quién tuviera la certeza
de plasmar lo más divino
gubiando un rostro bentito
de dulzura, Macarena.

Me da igual, Virgen hermosa,
que te coronen de estrellas
que tu pena dolorosa
tendrá carita de rosa
para siempre, Macarena.

Eres risa y eres llanto
y eres triunfo y tristeza
a la vez silencio y canto
y alegría en tu quebranto,
Madre mía, Macarena.

Porque tienes tanta gracia
en tus mejillas morenas
que quiero mirarte la cara
y otra vez decirte GUAPA
Y SOÑARTE ¡¡¡¡MACARENA!!!!

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10) "¿Para qué voy a nombrarte?"


¿Para que decir tu nombre?
Si saben bien de quien hablo.

Saben que nombro a una madre
Y a una mujer con encanto
Y a una dueña de Sevilla
De sus rincones y barrios.
Saben que tú eres perfecta,
Que te talló hasta el más Santo
Y que no eres obra humana
Porque… guapa, demasiado.
Saben que sueñan con verte
Y cruzarse con tu palio
Saben que eres testigo
De cada paso que damos,
Que tu sonrisa les calma
Hasta el dolor más amargo.

¿Para qué voy a nombrarte?
Si tu nombre es bien sabido.

Es sabido por los grandes
Por el viejo y por el niño,
Cada rincón de Sevilla
Grita tu nombre divino.
Ocho letras de hermosura
Cual perfume de narcisos,
Y un gran ancla de esperanza
Es como un campo de lirios.
Es sabido aquí en la Tierra
Y se pronuncia con brío,
Con acento de esperanza
Y entonación de rocío
Y exclamación poderosa
Y verdadero sentido.

No me hace falta mentarte
Para sentirte más cerca,
Ni me falta la locura
De nombrar tus ocho letras,
No me hace falta mirarte
Ni agarrar tus manos buenas
Ni cubrirte de mil joyas
Ni encontrarme aquí a tus puertas.
No me hace falta rezarte
Para sentir que me hablas,
Ni me hace falta nombrarte
Para sentir tu esperanza.
Líbrame Tú de los males
Con tu bendita mirada
Y guarda bajo tu manto
A los pobres que te aclaman.

Eres Reina de Sevilla
La que corre por mi sangre,
La que busco y la que encuentro
La que nunca falla a nadie.
Y eres consuelo y amparo
para quien pierde su llave
y eres perfume y dulzura
de los jardines y valles,
y eres sol en los deshielos
y eres luz de oscuridades
y eres fuego de la fe
y alegría del que nace.

¿Para qué decir tu nombre?
¿Para qué cantar tu pena
Si tu sonrisa desborda
La ilusión del que te reza?
No me hace falta nombrarte
ni aquí ni donde Tú quieras
porque todo el mundo sabe
que no me hace falta nombrarte:
¡¡¡ESPERANZA MACARENA!!!

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11) AL SEÑOR DE LA SENTENCIA:

Desde aquel día, Señor,
que te vi por vez primera
supe de manos atadas
por la injusticia terrena.
Supe como nunca supe
como mirando siquiera
se da rostro a la Esperanza
y Esperanza a la Sentencia.
Desde aquel día, Señor,
que estos mis ojos te vieran
y vieran los tuyos tristes
pero diciendo: "no temas
que siempre que Tú me busques
en mi cariño lo encuentras"
supe y lo sigo sabiendo
que por mucha indiferencia,
que por mucha oscuridad,
por mucha angustia que hubiera,
por el mayor sufrimiento,
por más que el dolor lo quiera
tendré un motivo tan sólo
para confiar en ellas...
...en ellas...tu cara, tus manos,
tu mirada de inocencia,
las palabras que musitas,
tu soberana presencia
y sobre todas las cosas
la Esperanza en tu Sentencia.
Desde aquel día, Señor,
que te vi por vez primera...
cuando escuché entre silencios
y entre estruendos tu Sentencia,
cuando me puse un costal
para ofrecerte mis fuerzas,
cuando me puse coraza,
lanza, escudo y nagüeta,
o un capirote morado
o a revelarte mis penas...
supe entonces, bien lo sabes,
çy que el mundo ya lo sepa
que donde quiera que esté
siempre que estés a mi vera
la Sentencia de mi vida
se dicta en la Macarena.

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12) Esperanza Nuestra, ruega por nosotros.

"La Virgen de la Esperanza, entre Rosario y Sentencia, bajo del Cielo a Sevilla para hacerse Macarena"

Besar tus manos, una caricia eterna de Esperanza.

La que es Madre de Dios, sobre el suelo de Sevilla para darse a los suyos.

Trono, escaleras...Esperanza siempre.

"No se como esta más guapa la Esperanza Macarena"

Coronada de amor, de fe, de esperanza.

"No hace falta que te alabe, bella perla de San Gil, porque todo el mundo sabe que, de frente, o de perfil, mas buena moza no cabe" .

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13) UN MILAGRO LLAMADO MACARENA.- Pregón de la Semana Santa de Sevilla 2001- Carlos Herrera.

¿Cómo te gusta más la Macarena, sevillano? ¿Con la penunbra del último brillo de su candelería o con la primera luz de la mañana asaltando su rostro en una calleja? Dime, ¿cómo te gusta más? ¿En la soledad de su camarín o en la multitud de su Arco? ¿Cómo te gusta más la Macarena? ¿En la suave y llorosa mecida de cualquier segundo de la Estación de Penitencia o en su víspera hebrea de una tarde de paseo? Dime, sevillano, ¿cómo te gusta más? ¿Surcando el atronador griterío de corazones que la espera en su salida o recogiendo el caudal de lágrimas que la arropa en su vuelta? ¿Cómo te gusta más la Macarena? ¿En la quietud de Sor Angela o en el arrebato del Duque? ¿En el silencio de la Catedral o al amparo de las voces de su barrio? ¿Entre el bullicio de calle Parras o en su encuentro con la Anunciación al compás melancólico de Valle?Dime, ¿cómo te gusta más?¿Viéndola llegar, buscándote con su mirada oyéndose de ti, mientras ves su Palio cimbrear por su trasera y te invade esa pegajosa agonía de lo ausente?

Hoy se aparece Dios en el relente. De una noche resuelta en Macarena. Se me avivan los pulsos bruscamente y enloquecen a su paso por las venas
Voy contigo, Señora, hacia la calleEsperando el milagro y el asombroCeñiremos Sevilla por el talle y a la luna, el brazo por los hombros.

Tú tenme, Macarena, sin medida predispuesto a añorarte y a quererte. Porque una aurora entera fue vencida para llegar aquí, y poder verte.

Y para hincar al pie de tus altares. El peso de mi fe en mis rodillas. Y esperar que en el cielo se dispareUn repique de amor y campanillas.

Que anuncie que la Madre de SevillaLlega a casa, feliz, amaneciendoTan hermosa, resuelta y tan sencillaQue hasta el cielo en su amor se le va abriendo
Azahar por los ojos, por las manosSiento a Dios cabalgando por mis venas. Yo no sé lo que pasa, sevillanos cuando miro pasar la Macarena.

Me siento en la obligación de contaros una pequeña historia. Es la historia dramática de una muchacha de apenas quince años, llamada Granada en honor de la Virgen de Llerena, pueblecito extremeño lindante con la provincia de Sevilla que tal vez muchos de vosotros conozcáis. Prácticamente vi nacer a esa chiquilla, hija de unos viejos y entrañables amigos, a la que una deficiencia cardíaca provocó una irremediable y definitiva embolia. Sus padres apenas tuvieron tiempo de tomar su mano y ver sus ojos cerrados, y su cuerpo inerte y su labio breve y adolescente desdibujado por la gravedad. Fueron interminables días de agonía. Días de despedida. Días de desolación. ¿Qué puede ser peor que ver morir a un hijo en la primavera incipiente de la adolescencia?. El catorce de diciembre era la noche del traslado de la Macarena desde su camarín al altar. El Hermano Mayor me había confiado el emocionante privilegio de tomar a Nuestra Señora por la cintura durante ese fugaz paseo por los cielos. Los padres de Granada, al borde ésta de su último suspiro de vida, supieron de boca de los médicos lo irreversible de la situación: los jazmines de sus ojos no se habrían de volver a abrir. Solo quedaba la Fe, la que consuela territorios anegados por el llanto, la que brinda al hombre la esperanza de cada amanecida. Aquella noche, con el rostro de Nuestra Señora a unos pocos centímetros de distancia, rogué con todas mis fuerzas que las manos de Granada fueran las mías, que sus labios fueran los míos, hechos oración y súplica. Rogué a la Macarena consuelo para esas almas, regazo para esa niña, plaza de amor en el paraíso, milagro en la Tierra, vida en la vida. Se lo dije en el verso asonante de una oración, en el ruego descarnado de mi corazón apesadumbrado. Mis manos estaban en el talle de la Madre de Dios y mi mejilla rozaba la suya, en un sueño imposible de hombre enamorado. Al día siguiente, una llamada telefónica comunicó lo que todos veníamos esperando. Un hilo de voz emocionado y lloroso me confirmó que a esas mismas horas de la noche de ayer, Granada, la dulce muchacha que apenas había estrenado el camisón caliente de la vida, la novia impensable de esa muerte inesperada, la breve Granada de una vida apenas asomada al balcón de las cosas.... ante el asombro de sus médicos y cuidadores, había experimentado una inexplicable mejoría, había abierto sus ojos, tomado la mano de los suyos y pronunciado el nombre de su madre con un hilo de voz tras el que se adivinaba la vida. Estaba viva. Nadie podía explicárselo... excepto yo.

No digais que me lo calle. Porque merece la pena. Yo tuve a la Macarena Sostenida por el talle. Si me faltaba un detalle. Para sentiros hermanos. Miradme aquí, en estas manos. Donde el amor dejó huella.Después de tocarla a ella, ¿soy de aquí o no, sevillanos?
Debió de ser poco después de las nueve. Inevitablemente, tuvieron que encontrarse en ese limbo blanco de la inconsciencia.

No pueden oírme, ni saber que tengo los ojos abiertos.Ni sentirme. En el calor de un cuerpo cubierto. Ni en el temblor de la mano de los dos.

¿Y tu quien eres?

Yo me llamo Macarena y soy la Madre de Dios.

Macarena? Por qué sabes quien soy yo? He subido yo hasta el cielo o... has venido tú como último consuelo.

No. Alguien me lo pidió. Y en su voz a contrapelo, vibraba un dolor humano que llegaba hasta las manos Con que asía mi cintura.

La habitación es oscura. ¿Pueden verte los demás? Te están viendo así, sin tu manto, sin corona, y con ese fulgor blanco que no había visto jamás?

Solo ve quien ha de ver. La muerte que desazona, brinda a cada persona instantes para que piense y prescinda de cualquiera menester.

Siéntate aquí, a mi vera, y dime ¿voy a morirme, Señora? Eres pronta primavera, y tal vez no sea aun la hora de recibirte en el cielo como un alma voladora escapada de su nido a destiempo y a deshora.

¿Qué es la muerte, Macarena?

La muerte? La muerte es una cadena que se ata o que se parte según lo sienta la Fe que se esconde y se reparte en el fondo de ese alma que Dios de un vistazo ve
Y mi gente, Macarena?

Volverán a hablar contigo, volverán a ver tus ojos, volverán a ser testigos de tus pulsos, tus antojos y tus años que bendigo.Pues por hoy el Paraíso puede cruzarse de brazos. Vi partir de mi regazo, a un hijo de treinta y tres años y lo sé todo de la ausencia y de la pena y de todos los aledaños de tan terrible condena.

Quedate en paz, jovencita.Y ven a verme, a que te vea. Cuando estés en mi presencia, verás que me centellean los ojos y que mis labios te hablan con la querenciade quien desde hoy abriga la esperanza de encontrarse con los ojos de una hija que por edad es mi amiga. Vuélvete atrás, muchachita, quédate en casa y recuerda que quien llegó de San Gil te dijo que aunque el cielo te pierda, gana la vida, vive un hijoy la nueva alborada que ahora en tus ojos se estrena.

Y Vete con Dios, Granada

Si es contigo, Macarena.


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14) "Ante la Macarena" - Luis Miguel Fernández-Cuervo


Yo no sé, Madre mía, qué pensar
de esa sonrisa tuya apenas asomada
tras tu callado llanto, tras tu mudo rezar,
tras tu inocencia en corazón crucificada
(esa sonrisa suave y llena de pesar
por la invisible espada de hielo traspasada).
Tu Hijo yace muerto, torturado,
por nuestra sucia, cruel y ciega ira
(en mi mano la lanza y los clavos, despiadados),
esa furia insaciable que contra Dios delira
descargando, sobre Él, el peso del pecado...
¿Y aún me miras así, Tú, Madre buena?
¿con esos bellos ojos me miras así, tan dulcemente?...
Desde ese hondo dolor, sereno y sonriente,
la suavidad de tu perdón ¡más fuerte me condena!
Tus ojazos de niña me taladran diciendo:
-Hijo mía, ¿qué has hecho? ¿qué has hecho de tu hermano?
¿por qué tratas así al Hijo mío que te quiere?...
Madre que sufres y lloras sonriendo
(¡mirad si hay un dolor igual al suyo entre lo humano!),
muere tu corazón de madre en el Hijo que muere;
sufres y desfalleces, sí, Madre mía, está llorando,
en tu inocencia, inerme y desgarrada,
porque amas a los que a tu Jesús están crucificando.
Tú, Doncella de Dios, por Trinidad amada,
Sufres y desfalleces, sí, Tú, Madre Mía...
¡más lo haces perdonando!

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Comentado por Alberto en noviembre 26, 2010 a 6:52pm
Gracias por vuestros comentarios, ¡un abrazo!
Comentado por BELLA ROSA DE SAN GIL en noviembre 26, 2010 a 9:44am
!!!Por eso nadie se explica
ni a explicarse nunca llega
si es el dolor hecho risa
o la sonrisa hecha pena
la que pusieron los cielos
!! en tu cara de azucena!

Comentado por trompeta-sangre en noviembre 26, 2010 a 8:42am
Gran recopilación de grandes momentos de amor hacia Ella, pero el último poema de Rodríguez Buzón que has puesto está dedicado a la Virgen del Valle.
Saludos.
Comentado por Emi(Angel macareno) en noviembre 26, 2010 a 3:33am
Ya me he quedado sin palabras...magnífico blog, gracias.

Yo hubiera hecho un blog de cada poesía.

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