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PARA COMPRENDER NUESTRA CELEBRACIONES DE SEMANA SANTA. ALGUNAS NOTAS SOBRE LA CELEBRACIÓN DE LA SEMANA SANTA EN ALEMANIA TAL COMO LLEGÓ A SER A PRINCIPIOS DEL SIGLO XX

 

Introducción

 

No se puede entender la cultura ni la historia europea, sin sus raíces culturales cristianas, que han impregnado las formas de pensamiento y organización social de Europa durante mucho tiempo. En este trabajo nos proponemos hacer una descripción breve y generalista de la religiosidad externa en lo que se refiera a la Semana Santa de las regiones católicas del Centro y Norte de Europa tal como pudiera manifestarse sobre finales del s. XIX-principios del s. XX, y sobre todo de la religiosidad ritual a la que guardaban una mayor adhesión. Pues comprender las celebraciones de la Semana Santa centroeuropea, nos ayuda a conocer mejor la nuestra. Hemos investigado en diversas güebes en lengua alemana encontrando los datos que aquí se aportan referidos a recuerdos de personas mayores, ejemplo de país que nos permite hacernos una idea de toda Centroeuropa regiones en que se guardan mayores concomitancias. Por otra parte, damos por hecho que para esas fechas y ese tiempo religioso fuerte, el lector conoce o intuye las expresiones de religiosidad externa de los países meridionales de Europa, por ser nuestra propia área cultural. Bajo dicha referencia la ubicación de nuestra cultura religiosas española pensamos se puede hacer más consciente.

 

Se observa que las tradiciones religiosas populares sobre los misterios de la pasión, muerte y resurrección de Cristo en el mundo católico europeo se han desarrollado de dos formas esencialmente distintas, debido a dos concepciones religiosas distintas, ya desde momentos anteriores a la Reforma. De tal modo que la Reforma y la Contrarreforma son acontecimientos que no hicieron sino marcar más aún las divergencias que nacen de la distinta idiosincrasia del Sur y Centro de Europa. En la cristiandad del sur de Europa (Portugal, España y su ámbito de influencia iberoamericano, Italia y Francia) se ha acentuado la celebración festiva-religiosa de la Pasión Pascual de Jesucristo, que en el transcurso del tiempo se ha mostrado como algo muy vivo, que el mismo pueblo controlaba y hacía evolucionar sin cesar, mientras que en la Europa del Centro y Norte (Suiza, Austria, Chequia, Alemania, Polonia, Bélgica, Irlanda, Inglaterra etc. ) ha primado la celebración popular religiosa de la Resurrección Pascual de Cristo, quedando la Pasión, sin calar tanto en un anquilosado segundo plano , de tal modo que los actos religiosos externos referidos a la Pasión guardan en esta área un carácter bastante homogéneo, sin que hayan experimentado evolución notable o incrementado su esplendor. Tal vez se pueda explicar porque el hecho religioso, de acuerdo con la mentalidad de esos pueblos, ha estado mucho más bajo el control de la jerarquía eclesiástica, que no de la creatividad e iniciativa popular.

En conclusión en un caso las celebraciones se dirigen hacia la Semana Pascual de la Resurrección (se conoce preferentemente como Semana de Pascua) mientras que en el otro caso el foco está puesto sobre la Pasión (se conoce como Semana de Pasión). En el primer caso cobra el mayor protagonismo el del Viernes Santo, mientras que en el segundo es el Sábado del Aleluya o Sábado de Gloria y el Domingo de Resurrección.

 

La Semana Santa dirigida hacia la preparación para la Pascua en Alemania

 

Los días más celebrados de la Semana Santa originalmente eran Domingo de Ramos, Viernes Santo y la Vigilia pascual en la noche del Sábado Santo .

 

En primer lugar vamos a ver a continuación la evolución litúrgica en general de las celebraciones de la Semana Santa del Iglesia Católica que se consolidan en el s. XVI para así comprender el curso de la Semana Santa en Alemania. Hasta el s. VII el último día de la cuaresma se consideraba el Jueves de Penitencia ya dentro de la Semana de Pasión como último día de la Cuaresma, celebrándose en la mañana la misa de los reconciliados o excomulgados readmitidos. En los s. XI-XIII se convierte en Jueves Santo o Jueves de la Cena, esto hizo indirectamente que la celebración de la Resurrección de Jesús perdiese aún más importancia si cabe. En efecto ya en el s. IX la Vigilia Pascual de la noche del Sábado Santo al Domingo de Resurrección, el oficio de Pascua (lo que hasta ese momento había sido el culmen de la Semana Santa) pasa a la mañana, con ello se anticipa la Vigilia Pascual para facilitar el ayuno eucarístico. Al mismo tiempo desde el s. X se observa la ampliación de prácticas religiosas relacionadas con la Pasión de Cristo que en el s. XIII alcanzan su punto álgido. La consecuencia de esos dos hechos sería que ya llegado el s. XVI, el sentido de la celebración pascual al final de la Semana Santa se hallaba muy difuminado, con un bajo perfil en su significado y poco atractivo para los creyentes.

El Triduo Santo queda formado por los oficios celebrados en las mañanas del Jueves de la Cena, El Viernes de la Cruz y el Sábado de Gloria , lo que se mantendría hasta la primera mitad del s. XX. El Viernes Santo quedó como el día central del "Triduo Santo", y se ve acompañado por representaciones de escenas de la pasión de Cristo que calan mucho en el pueblo, y el Sábado se conoce como "Sábado de Gloria", pues precisamente ese día desde las doce del mediodía tiene un significado gozoso, marcado por la reintroducción del canto del Gloria y del Aleluya, después de todo el tiempo de Cuaresma en que no se cantan (excepto el Gloria el Jueves Santo).

 

Ahora veremos los actos litúrgicos principales de los distintos días del corazón de la Semana Santa en un pueblo de Alemania (Kartage o Karwoche), con rasgos comunes a los que se celebraban en España pero en otros casos con notas características, tal como se hacía a principios del s. XX. Subrayamos que mientras en España eran el Jueves y el Viernes los días con mayor adhesión a la liturgia y a la fiesta, en Alemania el pueblo prefería el Sábado y el Domingo.

 

Domingo de Palmas

 

Puesto que no hay palmeras en Alemania, se usan “varas de palma” (Palmbusch) de algo más de un metro de altura en las que se insertan ramas del sauce que a menudo comienzan a florecer en ese tiempo. Sin embargo, a veces se engarzan ramas de otros arbustos de hoja perenne. Las “varas de palma” suelen estar coronadas por una pequeña cruz, son confeccionadas por los niños quienes las adornan muchas veces con cintas de colores alegres, panes especiales, huevos y otros frutos.

Una costumbre del Domingo de Palmas es que el último miembro de la familia que se levanta en ese día, recibe las burlas llamándole el “burro de las palmas”. Esa mañana se llevan las varas de palma a la iglesia y el sacerdote las bendice antes de participar en la procesión. En Alemania y otras regiones del continente europeo, el modo de recordar la entrada de Cristo consistía ocasionalmente en arrastrar un asno de madera sobre ruedas (Palmesel) con la figura de Jesús o, en otros sitios era el celebrante mismo quien montaba dicho asno. La figura del burro servía también de divertimento, pues a veces tenía una cavidad en la barriga con dos portezuelas por debajo, donde se ponían antes de la procesión bollos de pan que se habían bendecido. Cuando el burro pasaba por algunas calles con empedrado, el traqueteo hacía que cayesen los panes para el deleite de los niños que lo van recogiendo. Después de la procesión y misa, los niños llevaban sus palmas a sus abuelos, a cambio recibían un pequeño regalo. Las varas de palma se colocaban durante un tiempo en un sitio destacado de la casa, en mucha ocasiones formando una cruz con un par de ellas; así supuestamente la casa estaba protegida por las palmas bendecidas.

 

Jueves Santo

 

En el Memorial de la Cena del Señor y la Eucaristía, las campanas sonaban en el Gloria por última vez. A los niños se les dice que fueron trasladadas a Roma. En lugar del sonido de la campana se escuchó desde la torre de la Matraca. También silenció el órgano, las luces se apagan y se tumban los candelabros. Los paños morados que cubren las hornacinas de los altares son sustituidos por otros negros. Comenzaba la tristeza profunda.

Por la tarde las mujeres acuden a la decoración de la Santa Tumba que está sobre un sagrario y en un nicho del altar lateral al altar mayor que contiene la efigie de Cristo Muerto cubierta con un velo negro. Todo está decorado pobremente con ramas verdes, musgo y algunas flores primaverales que de manera especial rodean la figura del Cristo Yacente.

 

Viernes Santo

 

Después del Oficio celebrado en la mañana se cantaba la Pasión Según San Juán , “Crux fidelis” y “Tenebrae factae sunt” . Después del Oficio se retiraba la Hostia del Sagrario desde el Monumento a la sacristía y comenzaba la ceremonia de la veneración de la cruz que estaba colocada delante de la Santa Tumba. Se descubre el velo negro de la cruz y era impresionante como los fieles iban a arrodillarse y luego a besar las llagas del Cristo Crucificado. En los hogares sólo el trabajo más necesario se llevaba a cabo. La comida rápida de ese día era ensalada de frijoles y pan. Algunos renunciaban por el ayuno riguroso a cualquier alimento.

Por la tarde, la procesión del funeral subía hasta el monte Calvario y luego regresaba a la iglesia. En la noche del Sábado Santo la Santa Tumba era vigilada por unos jóvenes que se aprestaban próximamente para el servicio militar.

 

Sábado Santo

 

Por la mañana se celebraba el Oficio de la Pascua, pues desde la Edad Media el riguroso ayuno eucarístico no permitía ni comer ni siquiera beber agua durante 12 horas antes de la misa e incluso era recomendado para aquellas personas que no comulgasen. En la misa en el momento del Gloria de nuevo las campanas comenzaban a sonar. Han regresado de Roma, decían. Mientras suena el repique, los niños corrían hacia el jardín para sacudir todos los árboles frutales. Eso traía una rica bendición para su futura cosecha. Casi todo el pueblo olía “pastel de queso” que había para el almuerzo en todos los hogares.

Por la noche, antes de la celebración de la resurrección en la plaza de la iglesia el sacristán encendida el fuego pascual con un pedernal. Los niños enrollaban sobre un tronco un largo alambre para que saliese carbonizado del fuego y luego era bendecido por el sacerdote, este trozo de carbón debía proteger la casa contra el fuego. Luego el sacerdote encendía del fuego Pascua y el cirio Pascual. La costumbre del cirio Pascual como símbolo de Cristo Resucitado, apareció por primera vez en 384 Piacenza en la Vigilia de Pascua, a lo largo de los siglos la ceremonia fue evolucionando, en todo caso se aprecia su contraposición con la ceremonia de alabanza y adoración de la Cruz del Viernes Santo donde se halla Jesús muerto y colgado del madero.

Del cirio Pascual se encendían otras velas de los feligreses, con este iba al portal  de la iglesia donde golpeaba tres veces, se abría la puerta y entraba en la iglesia cantando: "Cristo es la luz." A continuación, se tomaba la imagen del Resucitado que era llevada por personas de autoridad del pueblo, delante iba el sacerdote con el cirio Pascual, y entonces salía la procesión de la iglesia con los feligreses portando su velas. Las ventanas de las casas en que pasaba la procesión se iban iluminando con otras velas encendidas con las que se llevaban en procesión. En el camino de vuelta tocaba la banda y en la iglesia se entonaba al llegar "Gran Dios, te alabamos." Después los fieles eran aspergidos con agua bendita, la feligresía cantaba la canción propia de la resurrección "Madre de Jesús, regocíjate".

Al salir de la iglesia cada uno cogía de la Santa Tumba algunas pocas flores o un poco de musgo. Un maravillosamente fragante en masa de pan Pascua cocido y relleno con carne de pollo esperaba en la casa a los que regresaban de la iglesia.

 

Domingo de Pascua

 

La jornada empieza temprano, después del desayuno se inicia la búsqueda de los regalos de Pascua, que era dirigida por los padres, quienes los habían escondido en el patio o el jardín. Los niños iban poniendo en la cesta lo que encontraban: huevos coloreados, un conejo o un cordero de chocolate y bolas de colores. Los niños presentaban luego sus regalos en la ventana, para que la gente pudiera ver todo lo que encontraron. A continuación, la familia iba a la iglesia y en ella se bendecían las cestas de los niños quienes llevan también una vela decorada.

 

Después de la misa y antes del almuerzo la gente mayor se pasaba por la Iglesia para que el sacerdote pudiese bendecir los alimentos (carne, tocino, queso, huevos, pan y sal) que iban a ser comidos en el almuerzo, costumbre que se remonta al siglo séptimo. La comida bendecida simboliza la vida renovada por la Resurrección de Cristo. Alimentos como la carne y los huevos, que estuvieron prohibidos en el tiempo de cuaresma eran de especial importancia que recibiese la bendición pascual según la creencia popular. Se trataba de restaurar tanto el altar de la iglesia al culto que había sido despojado de sus manteles y ornamentos el Jueves Santo y como también la mesa doméstica al disfrute pues se había visto privada de unos manjares importantes durante un tiempo, estableciéndose una vinculación entre lo sagrado y lo profano. Después por la tarde a los niños iban a visitar a los padrinos y abuelos para recoger sus demás regalos de Pascua.

El Lunes de Pascua existía la tradición de los campesinos de visitar sus campos junto con la familia para hacer una comida campestre y festiva.

Domingo in Albis como prolongación de la celebración Pascual

El domingo después de Pascua era en cierto modo una prolongación festiva y se conoce en las regiones más católicas de Alemania como "Domingo in Albis"(Weißer Sonntag). Ese nombre proviene de que los antiguos catecúmenos de los s. IV-VIII durante toda la semana después de la Pascua en que se bautizaban recibían cada día unas catequesis sobre su continuación de vida cristiana a la que acudían con su “túnica blanca”. Esta semana culminaba el Domingo después de Pascua (Domingo de Blanco) con una misa solemne donde recibían una bendición especial y eran acogidos de manera oficial en la comunidad parroquial. Esta costumbre se perdió en la Edad Media cuando se suprimió el bautismo de adultos, pero permaneció en el recuerdo el nombre de dicho domingo “blanco”. Entre los s. X-XIII se tomó la costumbre de celebrar la primera comunión  no en cualquier misa sino en un día concreto: el Domingo de Pascua. Pero es a partir del s. XVIII cuando las primera comuniones empiezan a celebrarse preferentemente el "Domingo in Albis", mezclándose el recuerdo borroso de las túnicas blancas de los catecúmenos a lo que alude el mismo nombre de “Domingo de Blanco”, con que excepcionalmente alguna niña empezó a ir con traje blanco para celebrar su primera eucaristía. Hasta  alrededor de 1900, la primera comunión era un día de fiesta puramente religioso, pero desde entonces  comenzó a enlazarse con una fiesta privada que incluía un desayuno como banquete. Es entonces cuando el traje blanco de comunión en las niñas empieza a generalizarse para la gente rica, asociándose el vestido al de una “pequeña novia”

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Comentado por Francisco Barragan en marzo 22, 2017 a 10:40am

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