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POESIA SEGUNDA CAÍDA Francisco Javier Segura Márquez

¡Mira, mira cómo viene,

mira, mira cómo pasa,

mira como brisa y aire

se le enredan, se le amarran!

¡Mira, mira, que está viva!

¡Mira, mira cómo habla,

y en cuanto abre los labios

sólo suena vida y gracia!

¡Mira cómo el contoneo

de las flores mide y marca,

la rítmica admiración,

la completísima danza!

¡Mira los cinco elementos,

todos, todos se le imantan,

y se unen cuando el palio

echa a tierra su fragancia!

Cinco elementos con ella:

la tierra, que tiembla y gana

riqueza de plata y oro

allí donde ella descansa,

el aire, que va envolviendo

invisible su barcaza,

el fuego que va delante,

todo candelero y llama,

y en candelabros de cola

se desliza y se desgrana,

el agua, corriente y río,

el agua en todas las lágrimas,

el agua, que está soñando

que el palio tuviera un ancla

y fondeara en el río

toda la noche. ¿Me falla

la cuenta?... sólo van cuatro

elementos… yo pensaba

que en esa ristra estarían

aire, tierra, fuego, agua…

¡Ah, ya sé cuál es el quinto

¡Ya lo sé yo, no hace falta,

que os tenga más en la intriga!

¡El sonido, la sonata

del suspiro y el quejío,

de la saeta gitana!

¡El suspiro del que llora

emocionado al notarla

cada vez más cerca y dando

tierna bienaventuranza!

El sonido… del que dice

lo que el pregonero hablaba:

¡Mira, mira cómo viene,

mira, mira cómo pasa!

¿Quién se resiste a embobarse

y a quedarse sin palabras!

¡Quién no detiene en sus ojos

tiempo y vida, y le delatan

los latidos de su pecho

sintiendo que Ella te llama!

¡Qué incomprensible emoción!

¡Qué instigadora y arcana!

¡Qué misterioso entusiasmo

todo sentido te arrastra

y se quedan percepciones

y recuerdos como en calma,

y sólo sabes que tienes

delante a la Soberana,

delante a la que abre y cierra

las puertas del cielo! ¡Anda!

¡Al que está alrededor tuyo

tú lo inundas de esta rara

sensación que te subyuga,

que te seduce y traslada,

y no te sale otra cosa

de momento y de tu alma,

que repetir nuevamente

-y cada vez menos falta-:

¡mira, mira cómo viene,

mira, mira cómo pasa!

Detrás de las verdes filas,

detrás de las blancas capas,

llega, llega trasminando

mil a la vez, mil fragancias,

mil destellos, mil canciones,

mil compases, mil… Mil… ¡nada!,

¡Que mil y mil no es la suma!

¡Que son millones de abstractas

impresiones las que suben

de los pies a la garganta,

cuando ella está a tu lado,

y no puedes, y te escapas,

y vuelas hasta sus manos

y en la diestra adelantada,

posas todo el sentimiento

y a su palio te encaramas.

Espíritu tan travieso,

nadie te ve, tú te empapas,

de tenerla tan cerquita

entre las velas rizadas.

¡Mira, mira cómo viene!

¡Mira, mira cómo pasa!

Pero has entrado al palacio

que los varales resguardan,

ya no tienes que esperar,

ya estás con ella… ¡qué falta!

¡Del cielo a estar junto a Ti

¿hay distinción? ¿hay distancia?

cielo y palio son lo mismo,

tú lo disfrutas, lo palpas,

y la miras tan de cerca

que te fundes en plegarias,

que te quemas en su fuego,

que te hundes en su clara

fuente de paz y armonía,

y te ahogas y no nadas…

¡Qué dulce muerte la muerte

tan cerquita de su cara!

Y aunque te sientes morir,

enajenado en la causa,

recuperas el sentido

mientras vuelves a mirarla,

y se va, se va alejando,

sigue su camino, avanza,

y ya sólo ves el manto,

promesas que la acompañan,

mientras por delante suena

la canción que tú entonabas:

¡Mira, mira cómo viene,

mira, mira cómo pasa!

Todos diciendo lo mismo,

todos repiten y exaltan,

todos tu cara morena

aquí en su pecho se graban,

todos se dejan vencer,

todos te honran, te ensalzan,

y así vas tú, presumiendo

porque sabes que eres guapa,

porque te lo están diciendo

todos, y aunque lo negaras,

y aunque bajaras los ojos

que son de endrina y de nácar,

y aunque volvieras el rostro,

y aunque tú no nos miraras,

Sevilla y Triana llevan

tu amor como dulce espada

clavada en el sentimiento

y seis siglos…no son nada.

Yo iré delante del palio,

yo iré, yo me iré a buscarla,

cuando la tenga delante,

sed vosotros los que hagan

el eco a la poesía

que en el pregón se desgrana.

Cuando esté como embobado,

y no os vea y me distraiga,

viendo a la Virgen y cante

la Salve que hay en sus marchas,

despertadme de ese sueño

despertadme, no harán falta

más que catorce palabras

que devuelvan mi romanza.

“Pregonero, ¡cómo viene!

¡mira, mira, cómo pasa!

¡Mira, mira como viene

paseando la Esperanza!

http://www.esperanza-de-triana.com/CULTOS/PregndlJuventud2011.pdf

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