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El despertar de un cofrade el Domingo de Ramos, es diferente a cualquier otro del año. Al Abrir los ojos, la claridad de la mañana nos parece más especial, más azul y más bella. El trinar de los pájaros, se funde con el repiqueteo de las campanas de la giralda en una selecta armonía, regalando a nuestros oídos una celestial melodía. Al mirar por la ventana, aspiramos el olor a azahar, que mezclándose con las palmas y las ramas de olivo de los primeros caminantes de la mañana, comunican que el Señor está llegando a Sevilla.

 

El caminar de un cofrade el Domingo de Ramos, es diferente a cualquier otro del año. Todo a nuestro alrededor es especial, disfrutando de cada imagen, de cada aroma, de cada sonido; andamos hacia la primera cruz de guía, con la sonrisa y la ilusión de un niño, con especial nerviosismo por llegar a nuestro destino. En nuestro recorrido, nos encontramos con los primeros nazarenos, que andando de forma erguida y decidida, van con el corazón a flor de piel para acompañar a su cofradía. Las bandas, ensayan los últimos acordes en calles cercanas, erizando nuestra piel y acelerando nuestros corazones al escuchar sus leves sones. Y en nuestro esperar a que las puertas del templo se abran, comenzamos a observar a las primeras personas esperando, el abrir y el cerrar de los programas mirando horarios y recorridos, la expectación centrada en un solo punto: la Pasión y muerte de nuestro Señor Jesucristo.

 

El mirar de un cofrade el Domingo de Ramos, es diferente a cualquier otro en el año. Cuando las puertas del templo se abren y el sol ilumina de soslayo la cruz de guía de la Hermandad de la Borriquita, retornamos a aquellos años en los que, de la mano de nuestros seres más queridos e incluso a hombros por la pequeña estatura, esperábamos al Señor con la mirada ilusionada y expectante. Sobre un pollino, baja Jesús la rampa del Salvador para adentrarse en las calles de Sevilla; lo recibimos como cada año, sin importarnos el paso del tiempo, ya que por dentro seguimos siendo aquellos niños que con amor y gran clamor, esperamos la llegada de ese bendito Señor sonrosado y sereno.

 

Con el corazón lleno de ternura y exaltado por los primeros sones de tambores y cornetas, vamos buscando aquel claro donde Jesús va mirando al cielo Despojado. Los sevillanos, cada año, nos preguntamos qué miras a través de esos ojos tan bellos y perdidos: si ves a tu Padre o ves el destino de tu propia muerte. ¡Cómo revira mi Señor Despojado por Zaragoza meciéndose entre nubes de incienso! ¡Qué maravilla, tú madre Dolores que te sigue con San Juan pidiendo misericordia! Y mientras tanto, nosotros tus hijos, sentimos tus manos que nos ofreces abiertas, para cogerlas con firmeza y levantarte un año más para  tocar el cielo con ellas.

 

El Domingo de Ramos podemos deleitarnos con el rostro más puro jamás conocido: cuando su palio de malla va buscando las calles de regreso a su barrio, deslumbra como un lucero llenando de Paz las almas de los sevillanos. No llores, madre mía, estaba escrito; la ha recibido y es su destino, morir en la cruz: pero sin olvidar jamás que sobre ella está su Victoria. Blanco es tu manto y tu tez tan bella, que no puedo evitar enamorarme de tu figura tan dulce y esbelta: ¡Reina de la Paz, nacarado clavel del Porvenir!

 

Viene el Señor por San Pedro, cargando su cruz con rostro apenado y cabizbajo. Detrás, un cirineo lo ayuda a soportar el peso del madero, que le hace arrastrar sus pies cansados por el sendero al monte Calvario. Son tus Penas mis pesares este día y es tu rostro el que queda en mi mente como un puñal de eterna agonía. Pero escucho esos redobles de tambor y miro esa cara de niña, tan fina y tan guapa, que no puedo evitar que me arranque una sonrisa, ¡Gracia y Esperanza coronada!

 

La Buena Muerte de Cristo viene seguida por un suave rostro, que a pesar de su llanto estremecido, viene envuelta en azul y plata con paso desmedido. Sus bambalinas, se mueven como suave viento que acaricia su pena, mi señora tan bella, llora que llora, viene andando la Hiniesta.

 

Qué solo estás Señor, esperando a ser crucificado. Qué paciencia y qué humildad desprendes sentado en ese monte que transmite tanta oscuridad y tanta muerte. Ninguno de tus amados discípulos pudo imaginar lo que estaba por venir, cuando tu cuerpo y tu sangre llenaron de amor sus entrañas colmándose de ti. Y mientras tanto, tu madre, que sufre como un ángel del cielo despojado de sus alas, derrama lágrimas saladas: ¡su nombre es Subterráneo y en los Terceros la reina más guapa de todo el barrio!

 

El amar de un cofrade el Domingo de Ramos, es diferente a cualquier otro en el año. Miramos al cielo, con pena, buscando la estrella más bella, ¿no sabes, sevillano, que desde San Jacinto viene iluminando el camino la Estrella? Contra viento y tempestad, viene caminando con paso firme, valiente como ninguna, para quitarle un poquito a su hijo las Penas. Entre todas las estrellas, ella es la más hermosa, que el Domingo de Ramos sale para regalarnos prosa; porque al pasar, Virgen y Señora nuestra, provocas en nuestros labios piropos y versos apasionados: cómo no amarte mi Estrella, ¡si eres la Reina de Triana entera!

 

Y es que la madre de Dios es puro amor, que no Amargura, cuando por San Juan de la Palma sigue a su hijo, que despreciado por Herodes, nos hace caer en sepulcral silencio.

 

Cómo no amarte María, si no hay rostro más angelical que el tuyo. Cristo murió por amor a nosotros, eso Sevilla entera lo sabe. Pero quién no puede evitar un suspiro al ver ese cuerpo inerte, lleno de tanto amor y clemencia. Cómo pedirte, Socorro, que no llores, si nosotros sus hijos no podemos evitar llorar contigo, cuando cerramos el Domingo de Ramos contemplando la entrada en el Salvador de tu hijo fallecido.

 

La última panorámica de un cofrade es ver recogerse la última cofradía de este magnífico día. Sentimos alegría y pena, por el día que se va y tan bellos momentos vividos, pero sabiendo que la Semana Santa a penas acaba de empezar.

 

 

Esta es la primera entrega de lo que serán siete escritos sobre la Semana Santa de Sevilla, espero de corazón que os guste y que durante unos minutos recordéis y os sumerjáis en este día tan mágico como es el Domingo de Ramos para nosotros los cofrades. Aprovecho para desearos un buen verano a todos, ahora toca descansar. Os lo dedico a todos, mis amigos cofrades, pero en especial a mi amigo Jesús (el sueño de los despiertos), que siempre me anima a escribir y a sacar todo los bueno que hay en mí. Un abrazo a todos y gracias por vuestro tiempo.

 

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Comentado por María Amor Rasero en julio 4, 2012 a 7:52pm

Ana, gracias por darle a "me gusta", me alegra muchísimo. Un abrazo!

Comentado por María Amor Rasero en junio 26, 2012 a 11:01am

Amanecer, gracias a ti por regalar un poco de tu tiempo a leer mi escrito sobre ese día tan especial para nosotros los cofrades. Intentaré tener el próximo para dentro de poco. Un saludo amigo!

Comentado por Jose Sedano. en junio 26, 2012 a 10:47am

Maria gracias por compartir con nosotros este maravilloso escrito espero con ilusion el resto de los dias que estoy seguro que seran igual o mejor que este.Un  saludo

Comentado por María Amor Rasero en junio 26, 2012 a 10:45am

Jose M, muchísimas gracias por tus palabras, me alegro de que  te hayas podido sumergir en ese maravilloso día que con nerviosismo esperamos durante todo el año. Intentaré que el resto de los días pueda llegaros tan adentro como este escrito. Un abrazo amigo!

Comentado por Jose M en junio 26, 2012 a 10:35am

Espero el resto de los dias, enhorabuena por este precioso escrito donde con hermosas palabras has descrito perfectamente los sentimientos de muchos cofrades el domingo de ramos sevillano, saludos

Comentado por María Amor Rasero en junio 26, 2012 a 10:21am

Jesús, siempre tan importantes tus palabras para mí. Tú fuiste quién me animó desde el principio a que plasmara en una hoja en blanco todos mis sentimientos hacia el Señor y su Santa Madre; te estaré siempre eternamente agradecida, por eso y por poner en mi camino al moreno de Triana que tanto me ayuda y protege. Eternamente, gracias.Un abrazo desde el corazón de Sevilla.

Iván, es justo lo que quería transmitiros, sentir cada instante de ese día. Para mí, el Domingo de Ramos es mágico y único, porque cada una de sus Hermandades te transmite tanto amor que quedas embriagado de ellas durante toda la semana grande. Gracias de corazón.Un fuerte abrazo!

Comentado por JESUS el sueño de los despiertos en junio 26, 2012 a 9:52am

Buuufff!!...Impresionante María!.No parare de decirlo ni me cansare...tus escritos son suspiro de Fe para cualquier Cofrade.Enhorabuena! espero con ilusión y con ganas el siguiente escrito...Creo que tocara una parte fudamental de mi corazón/San Gonzalo/ el izquiero se ara presente el Lune Santo...Un abrazo desde el Guadalquivir.

Comentado por María Amor Rasero en junio 25, 2012 a 9:46am

Magnífico es que te guste Santy, te estoy muy agradecida de corazón. Poco a poco iré hablando de cada día de la Semana Santa. Un abrazo.

Comentado por Santy (Angel Macareno) en junio 25, 2012 a 12:36am

MAGNIFICO, SEGUIRE ATENTO A LAS PROXIMAS ENTRADAS.

SALUDOS.

Comentado por María Amor Rasero en junio 25, 2012 a 12:03am

Muchas gracias José por darle de nuevo a "me gusta", es un honor compañero. Un abrazo.

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