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PRIMERA CAÍDA: LA ANUNCIACIÓN ADELANTADA Francisco Javier Segura Márquez

Quiere venir a buscarte…

quiere entrar en tu morada.

Lleva el encargo, el mandato,

la orden precisa y clara.

Vendrá a buscarte, María

a la hora en que se clavan

las agujas del reloj

una sobre otra y pasan

sobre el círculo del tiempo

que nos gobierna y atrapa.

Vendrá a las doce, María,

a mediodía y me extraña

que tus manos y tus dedos

no tiemblen llenos de ansias,

y puedas quedarte firme

sabiendo que si te habla,

si te saluda y te dice,

“Dios te salve”, tus entrañas

quedarán llenas de luz

y tú te sabrás preñada

del amor que es todo amor

y serás fuente de gracia.

Quiere el ángel venir, Madre

y hallarte y que no haga falta

salir a buscarte al pozo

que te refresca y te calma,

ni buscarte a media tarde,

nazarena de la Cava,

paseando las orillas

del río que nos separa.

Quiere el ángel venir, Madre

a encontrarte, a que contraigas

un compromiso de amor

con toda la estirpe humana.

Quiere encontrarte, María,

como mis ojos te alcanzan,

encontrarte en los trajines,

del día a día ocupada,

atendiendo peticiones

y respondiendo plegarias,

pidiendo a Dios por nosotros,

Mediadora Soberana.

Quiere el ángel venir, Madre

y sabe que tú lo aguardas,

que sueñas que cruza el puente

y en el Altozano para

entre el Carmen y la Estrella

que al fondo alumbra al que pasa.

Sueñas que lleva en la mano

un mensaje, unas palabras,

y un ramo que Dios te ofrece

con cuatro azucenas blancas.

Sueñas que entra en tu barrio,

que lleva las seña exacta:

“La niña que yo he elegido

es Pureza, así se llama,

vive en el cincuenta y tres

de la misma calle Larga”.

“Busco a Pureza”. Le dice

a un hombre que paseaba.

“¿Pureza? No, Gabrielillo,

me parece a mí que fallas.

Tú estás en calle Pureza

y buscas a la Esperanza”.

Quiere el ángel venir, Madre

quiere buscarte, le pasa

como a nosotros, que estamos

deseando que se abra,

postiguillo de tu amor,

la puerta de tu morada.

Quiere el ángel venir, Madre,

quiere hablarte, desposada

con José, quiere que digas

el “Sí” que a todos nos salva.

Quiere el ángel venir, Madre,

y aunque dos días le faltan,

anda nervioso en la gloria

la hora de su embajada.

Me ha dicho Gabriel: “No puedo,

yo sé que titubeante,

cuando me ponga delante

se hará mi voz un enredo,

y un santo temor, un miedo

gozoso tomará el mando.

Sé que mientras vaya andando

cruzando el puente a través,

de la cabeza a los pies

irán mis miembros temblando.

“No sé cómo hacerlo, amigo.

No sé si capaz sería,

de confesarle a María:

El Señor está contigo.

Yo sé que si se lo digo

de una vez y sin pensarlo,

cuando vaya a pronunciarlo

y por mi voz hable Dios,

nos quedaremos los dos

sin saber qué hacer…Pintarlo

quisieron muchos aquel

instante en el que su seno

quedara de gracia lleno

por la gracia de Enmanuel”.

Calla un momento Gabriel

y me dice: “Ve primero,

abre senda al mensajero,

ve tú por delante, guía.

Ve a saludar a María”.

Y así viene el pregonero.

Por mucho que yo haya dicho,

por mucha experiencia y tablas

que puedan atribuirme,

lo confieso, sobrepasa

el encargo al encargado

de este Pregón que se alza.

Venir, venir a esta orilla

y a este atril no me esperaba,

y a la vez, sin esperarlo,

la imaginación más rápida

que la mente, componía

en bocetos de hojas blancas

de vez en cuando unos versos

por si alguien me encargaba

rimas para este arrabal

que me sublima y me encanta.

Chema en la presentación

se sobrepasó en las dádivas,

en los méritos que ha expuesto

ante vosotros. Doy gracias

a Dios que quiso que un día

con mi vida te cruzaras.

Saludo al Padre David

que preside y acompaña,

que asiste a nuestra Hermandad

y es capellán de esta casa.

Señor Hermano Mayor,

Junta de Gobierno, dadas

las gracias queden también

a ustedes, que confiaran

y aceptaron que hoy me vea

dando el Pregón que se aguarda.

Quiere el ángel venir, Madre,

vuelve, vuelve, la romanza.

Quiere el ángel que otro día

25 en marzo haya,

y venir a pregonarte,

Reina, bienaventurada,

Elegida por los siglos

para ser torre y alcázar

de canela, de azahar,

de marfil y filigrana,

donde viva nueve meses

la salvación que aguardaban.

Quiere el ángel, más el tiempo

que tú gobiernas y mandas,

ha querido que antes que él,

antes que el ángel llegara,

viniera a buscarte yo

con mi Pregón a tus plantas.

Vengo igual que viene el ángel,

Dios me pide que te traiga

flores blancas del jardín

para adornar tu peana.

Tú me conoces, Señora,

sabes mi historia y alcanzas

a entender que llego a Ti

lleno de emoción, de ansias,

que vengo estrenando voz

a este lado de las aguas,

que traigo en el corazón

mis devociones amadas,

que vengo de calle Feria

con mi Cristo de las Almas,

mi Amargura, mi Pastora

Primitiva y Soberana

y a tus pies quiero a los jóvenes

dar el Pregón que buscaban.

Vengo como quiere el ángel

venir antes de que salgas,

a recordar tus Dolores

en la Parroquia Santa Ana.

Quisiera el ángel cambiarte

esa corona que abrazas,

por un trenzado de orquídeas

que tu pureza aromaran.

Quisiera el ángel cambiarte

los clavos que te anonadan,

y que presionan tu pecho

por rosas que te besaran.

Y yo quiero como el ángel

cantar tu grandeza santa,

y antes que el ángel te entregue

un cielo entero, soñaba

yo regalarte mis versos

y coronar tu prestancia

con mis pobres oraciones

a tu belleza entregadas.

Pudo haber sido otro sitio

y otro día, mas… ¿qué pasa?

que como tú eres la dueña

del tiempo y las circunstancias,

has querido que sea hoy,

a esta hora y en tu casa,

donde yo venga a ofrecerte

mi Pregón. ¡Madre, tú mandas,

si tú eres de nuestras vidas

la invencible Capitana,

si contigo no hay quien pueda,

invencible, inigualada,

si eres timonel del mundo,

que en ti se mira y se extasía,

si en ti está toda respuesta

y en ti la duda se calla,

si tú, con una mecida

vivas y oles arrancas,

¿qué no vas a conseguir

de mi voz, de mi plegaria?

Podría haber sido otro sitio

y otro día, y otra plaza,

podría haber sido otro atril

y otro presbiterio… ¡nada!,

que tú querías que aquí fuera

donde mis versos brotaran.

Pues aquí estoy, aquí me tienes,

yo pensé que no llegaba,

que se alargaban los meses

las tardes y las mañanas,

y no encontraba la fecha

del piropo que guardaba

para ti. Por fin te encuentro,

no hay más cambios, no hay más trabas,

ya estamos juntos los dos,

ya nada más nos distancia.

Traigo de la calle Feria

la cofradiera fragancia,

traigo de Sevilla el pulso,

sangre y suspiro y acaban

de encontrar mi corazón

y mis ojos y las palmas

de mis manos un buen puerto

donde anudar las amarras.

Si fue el saludo muy largo,

más grandes son y más altas

la ilusión y la alegría

que me inundan, que me abrazan.

Yo me ofrezco por completo,

yo entrego lo que haga falta,

mi corazón y mis versos

los dejo ante la Esperanza.

Igual que el ángel Gabriel,

quiero postrarme a tus plantas!

¡Mi corazón y mis versos

postrados a tu mirada!

¡Mi corazón y mis versos

de rodillas en Triana!

http://www.esperanza-de-triana.com/CULTOS/PregndlJuventud2011.pdf

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