Cofrades

Foro y Blog Semana Santa Sevilla


 

SALIDA DE MI HERMANDAD SERVITA

Sábado Santo, día de meditación, de duelo, recuerdos y añoranzas, después de tantas emociones vividas en tan solo unos días, días que Sevilla viste sus mejores galas y rememora con todo esplendor y de manera >>sui géneris, la Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo y, los Dolores Corredentores de su Santísima Madre, la muy querida y venerada Virgen María.

Sábado Santo, tres de la tarde, el sol brillante y luminoso de la primavera, en la atalaya del cielo se asoma de entre torres y espadañas. Plaza de San Marcos, en una pequeña capilla adosada a un costado de la Parroquia del mismo nombre. Sus pesadas puertas comienzan a abrirse lentamente, el gentío espera impaciente, un rumor se acrecienta, en el dintel, una oscura Cruz aparece portada y acompañada por negros nazarenos de altos y afilados antifaces. La Cruz que precede al cortejo sale y enfila la calleja, seguida por una doble hilera de cipreses negros que la siguen lenta y silenciosamente. Hasta que de repente las largas cañas de los ciriales, que anuncian la inminente salida del >>paso, la gente poco a poco se calla, el silencio se torna espeso, la expectación llega a su punto más álgido. Ya se recorte el oscuro encaje de madera primorosamente tallada que camina poco a poco,, un farol de plata es herido por un rayo de sol, el >>paso a la voz firme del capataz y con el característico racheo de alpargatas costaleras, va saliendo cada ves más, parece no caber en la estrecha calleja, la gente se apretuja hasta lo inverosímil, ya se comienza a ver la lacerante composición en que la Señora acuna amorosamente a su Divino Hijo en su bendito regazo. ¿Qué pensará la Santísima Virgen? ¿Quizás recuerde aquel pequeño y sonrosado ser, que antaño también acunara en el pobre pesebre de Belén? y ahora tronchado ennegrecido,  sangrante, y yerto, reposa en sus brazos. Ya el paso>> esta en la calle, de la  Cruz penden blanquísimos sudarios que se mueven caprichosamente con la brisa, oraciones, plegarias y lágrimas brotan en tantos ojos que ensimismados contemplan tan patética    y a la vez, piadosa escena.

El paso>> se aleja con caminar acompasado, una lúgubre música le acompaña, una música que parece arrullar quedamente el ""sueño" de Nuestro Señor. La Virgen de los Dolores se pierde en la lejanía, y vuelven a pasar más enlutadas siluetas, son los hermanos nazarenos que anteceden a la Santísima Virgen de la Soledad, estandartes marianos, presidencias, hasta que los altos ciriales precursores se plantan en la calle y, comienza a aparecer un varal, otro y otro más, hasta que tras el encendido trigal de la candelería, se vislumbra el pálido y bonito rostro de tan Augusta Señora, siendo visto bajo el clásico y rico dosel de su palio por quienes con tanto amor y paciencia la esperan. Una saeta rompe el aire de la recién estrenada tarde, es una oración desgarrada que devotamente es dedicada a la Reina de las reinas, la Santísima Virgen, desde un florido y ensortijado balcón.

Tímido conato de aplausos prontamente callados con siseos de desaprobación. No se quiere romper el ensalmo y respetuoso momento. El aire se impregna con el intenso aroma del incienso. La Soledad se aleja llevando prendidas un sin fin de oraciones clavadas como alfileres en su hermoso manto, que se mece suave y cadenciosamente a los efluvios de una bella marcha. La Virgen camina porque la centenaria Giralda la espera, para darle su más sentido pésame y a la vez animarla a pasar esas últimas horas de angustia.

La plaza va quedando vacía, hasta cuando caiga el negro manto de la noche, las emociones volverán a repetirse, aún con mayor dolor si cabe, es el dolor de la despedida, donde habrá que esperar un largo año, para de nuevo poder vivir momentos tan sublimes. Una vez que la procesión entra en su capilla, las puertas se cierran, y los secos chasquidos de pestillos y cerrojos nos golpean cruelmente el corazón; como el martillo golpean al yunque, y cientos de personas allí congregadas se despiden mentalmente, deseando, pidiendo a la Santísima Virgen, que si Dios y Ella quieren, puedan estar el año próximo a su lado, para compartir su Dolor, pedirle salud, esperanza, y poder pasar por este tránsito que es la vida terrenal, reconfortados por tan ejemplar conducta, de quién dijera a Gabriel: ¡ He aquí la esclava del Señor, hágase en mí, según su palabra!.

Original de J. R.S.

Visitas: 86

Comentar

¡Necesitas ser un miembro de Cofrades para añadir comentarios!

Participar en Cofrades

© 2017   Creado por Pasionensevilla.   Tecnología de

Emblemas  |  Reportar un problema  |  Términos de servicio