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SANTA EULALIA DE MÉRIDA, VIRGEN Y MÁRTIR

Santa Eulalia, patrona de Mérida

 

Eulalia significa en griego: 'la que habla bien' Eu = 'bien', Lal = 'hablar'. Sus atributos son palma martirial y horno sobre libro.

 

Eulalia, nació sobre el 292 d.C. en Mérida, la famosa ciudad antigua de los vetones, a fines del siglo III.

Santa Eulalia (Calle Santa Eulalia – Mérida)

 

En aquellos días la colonia Augusta Emérita, que debía su nombre a los eméritos, o soldados jubilados de la guerra contra los cántabros, y a Augusto, que para ellos la fundó el año 25 a.C. con la categoría de capital de la Lusitania, era una de las ciudades más importantes de la Península Ibérica.

 

Plácidamente asentada en una vega regada por el río Anas —Guadiana—, por el que subían y bajaban constantemente las naves de los mercaderes y traficantes orientales, que internaban en la Península sus mercancías a cambio de las riquezas naturales del suelo hispano, Mérida se convirtió poco a poco en una ciudad cosmopolita donde convivían y alternaban romanos y griegos, indígenas y orientales; la prosperidad y floreciente vida comercial, la grandeza y magnificencia de sus templos y edificios públicos y privados, bien le merecieron el apelativo de la Roma de España.


Teatro Romano de Mérida


Acueducto de los Milagros (Mérida)

 

Esta ciudad romano-hispana, que debió de ser de las primeras de la Península que vió brillar la luz del Evangelio, iba a inmortalizar su nombre a principios del siglo IV, al ser la patria terrena de una de las mártires más famosas del cristianismo: Eulalia.

 

Doce años había cumplido cuando sufrió, intrépida, su martirio. Mas ya antes había manifestado cuál era su vocación: aspirar al cielo y guardar intacta su virginidad. Despreciaba las joyas y aderezos femeninos; era seria de cara, modesta en el andar, y en sus costumbres infantiles reflejaba la gravedad de los ancianos.

 

Cuando Eulalia cumplió los doce años apareció el decreto del emperador Diocleciano prohibiendo a los cristianos dar culto a Jesucristo y  obligando a los cristianos a ofrecer incienso y sacrificar víctimas a los dioses. El espíritu de Eulalia se enardeció, y así, con su intrépido carácter y suspirando en su corazón por la gloria de Dios, se dispuso a desafiar las armas de los hombres.

 

Viendo su madre que la joven podía correr algún peligro de muerte si se atrevía a protestar contra la persecución de los gobernantes, se la llevó a vivir al campo. Pero una noche, agobiada por la triste situación de aquel retiro obligado, sin que nadie la viera, protegida por la oscuridad, salió de su casa y, fugitiva, emprendió su camino. Con paso diligente recorrió en aquella oscura noche las varias millas que la separaban de la ciudad. Era el 10 de diciembre del año 304.

 

Eulalia se presentó ante el gobernador Daciano y le protestó valientemente diciéndole que esas leyes que mandaban adorar ídolos y prohibían a Dios eran totalmente injustas y no podían ser obedecidas por los cristianos.

 

La narración del martirio por el poeta Prudencio (S. VI) continúa:

''De madrugada, antes de la salida del sol, llegó a la ciudad, y, valerosa, se presentó ante el tribunal, en medio de cuyos lictores vociferó a los magistrados: "Decidme, ¿qué furia es esa que os mueve a hacer perder las almas, a adorar a los ídolos y negar al Dios creador de todas las cosas? Si buscáis cristianos, aquí me tenéis a mí: soy enemiga de vuestros dioses y estoy dispuesta a pisotearlos; con la boca y el corazón confieso al Dios verdadero. Isis, Apolo, Venus y aun el mismo Maximiliano son nada: aquéllos porque son obra de la mano de los hombres, éste porque adora a cosas hechas con las manos. No te detengas, pues, sayón; quema, corta, divide estos mis miembros; es cosa fácil romper un vaso frágil, pero mi alma no morirá, por más acerbo que sea el dolor",

 

Airado sobremanera el pretor al oír tales requerimientos, ordenó furioso: "Lictor, apresa esta temeraria y cúbrela de suplicios para que así sepa que hay dioses patrios y que no es cosa baladí la autoridad del que manda", Pero inmediatamente, como volviendo sobre sí, dijo el pretor a Eulalia: "Mas, antes de que mueras, atrevida rapazuela, quiero convencerte de tu locura en lo que me es posible. Mira cuántos goces puedes disfrutar, qué honor puedes recibir de un matrimonio digno. Tu casa, deshecha en lágrimas, te reclama: gimiendo estará la angustiada nobleza de tus padres, puesto que vas a caer, tan tiernecita, en vísperas de esponsales y de bodas. ¿O es que no te importan las pompas doradas de un lecho ni el venerable amor de tus ancianos padres, a quienes con tu obstinada temeridad vas a quitar la vida? Mira, ahí están preparados los instrumentos del suplicio: o te cortarán la cabeza con la espada, o te despedazarán las fieras, o se te echará al fuego, y los tuyos te llorarán con grandes lamentos, mientras tú te revolverás entre tus propias cenizas. ¿Qué te cuesta, di, evitar todo esto? Con que toques tan sólo con la punta de tus dedos un poco de sal y un poquito de incienso, quedarás perdonada".

 

Pero Eulalia nada respondió, sino que, arrebatada de indignación, escupió al rostro del pretor, arrojó al suelo los ídolos que tenía delante de sí, y de un puntapié echó a rodar la torta sacrifical puesta sobre los incensarios.

Inmediatamente dos verdugos se aprestaron a desgarrar sus tiernos pechos y los garfios abrieron sus virginales costados hasta llegar a los huesos, mientras Eulalia tranquilamente contaba sus heridas.

 

Al contemplar aquella carnicería, Eulalia decía al Señor sin lágrimas ni sollozos: "He aquí que escriben tu nombre en mi cuerpo. ¡Cuán agradable es leer estas letras, que señalan, oh Cristo, tus victorias! La misma púrpura de mi sangre exprimida habla de tu santo nombre".

 

Y tan abstraída estaba la mártir en su oración, que el dolor atroz que debían causarle aquellos tormentos pasaba totalmente desapercibido, a pesar de que sus miembros, regados con tierna sangre, bañaban de continuo la piel con nuevos borboteos calientes.

 

Ante aquella intrepidez, los esbirros se dispusieron a aplicarla el último tormento; mas no se contentaron con propinarla azotes que la desgarraran fieramente la piel, que sería poco, sino que la aplicaron por todas partes, al estómago, a los flancos, hachones encendidos. Pero, así que la perfumada cabellera que se deslizaba ondulante por el cuello y se desparramaba suelta por los hombros para cubrir la pudibunda castidad y la gracia virginal de la mártir tocó el chisporroteo de las teas, la llama crepitante voló sobre su rostro, nutriéndose con la abundante cabellera, y la envolvió por completo. Y la virgen, deseosa de morir, se inclinó hacia la llamarada y la sorbió con su boca,

 

Y, ¡oh maravilla!, he aquí que de su boca salió, rauda, una paloma más blanca que la nieve, que, hendiendo el espacio, tomó el camino de las estrellas: era el alma de Eulalia, blanca y dulce como la leche, ágil e incontaminada. Así lo vieron estupefactos y dieron de ello testimonio el verdugo y el mismo lictor al huir aterrorizados y arrepentidos. La Virgen torció delicadamente el cuello a la salida del alma; apagóse el fuego de la hoguera, y, por fin. Quedaron en paz los restos exánimes de la mártir. Todo esto acaeció un día 10 de diciembre.

 

El cielo cuidó en seguida de velar por el tierno cuerpo de aquella virgen y rendirle las debidas honras fúnebres, porque al punto cayó una nevada que cubrió el foro, y en él el cuerpecito de Eulalia, que yacía abandonado en la helada intemperie como para protegerlo con una grácil mantilla blanca.

Tal es la primorosa descripción que nos dejó Prudencio del martirio de Eulalia de Mérida, en admirable coincidencia con las actas que sobre estas mismas hazañas escribiera un testimonio ocular. ¡Cuán distinto es el sabor y cuán lejos de la realidad histórica están otras "vidas" de la Santa emeritense!

 

Sigilosamente se aprestarían los cristianos de Mérida a rescatar las preciosas reliquias de aquella intrépida niña que con su muerte acababa de dar tan espléndido testimonio de la fe. Embalsamarían delicadamente su cuerpo y le darían sepultura precisamente en aquel mismo lugar donde pasada la tremenda borrasca de la persecución, se levantó una espléndida basílica, cuyo mármol bruñido -según testimonio de Prudencio, que la vio- iluminaba con cegadores resplandores sus atrios, donde los resplandecientes techos brillaban, con áureos artesonados y los pavimentos de mármol jaspeados daban al peregrino la sensación de pasear en un prado en que se entremezclaban y combinaban las rosas con las demás flores. Y con un lirismo exultante termina el poeta su descripción: "Fuera las lágrimas dulzonas y melindrosas... Cortad, vírgenes y donceles, purpúreas amapolas, segad los encendidos azafranes: no carece de ellos el invierno fecundo, pues el aura tépida despierta los campos para llenar de flores los canastillos. Ofreced, ¡oh jóvenes!, estos presentes, que yo, en medio del corro también quiero llevar una corona en estrofas de poesía, vil y ajada, pero alegre y festiva. Así conviene venerar los huesos que yacen bajo el altar; ella mientras tanto, a los pies de Dios, ve todo esto e intercede, benévola, por nosotros".''''

 

El culto de Santa Eulalia se hizo tan popular que san Agustín hizo sermones en honor de esta joven santa. Y en la muy antigua lista de mártires de la Iglesia Católica, llamada "Martirologio romano", hay esta frase: "el 10 de diciembre, se conmemora a Santa Eulalia, mártir de España, muerta por proclamar su fe en Jesucristo".


Santa Eulalia - John William Waterhouse-1885


LOS TRECE MARTIRIOS DE SANTA EULALIA

Los verdugos comenzaron su primer martirio que consistía en azotarla con correas plomadas, mientras Eulalia, alababa y bendecía al Señor. Le parecía poco asi que se ordenó que arañaran su cuerpo con varas de hierros que tenían uñas y garfios, llegando a herirle los huesos.

 

Mandaron traer aceite hirviendo que posteriormente sería derramada en los pechos de la niña.

 

Tal era el enojo del juez, que mandó que la rociaran con cal viva y echándole agua para que así se abrasase, no recibió daño alguno.

Como la cal no le hizo nada, mandaron traer una olla llena de plomo, primero se la enseñaron para ver si Eulalia se callaba y retrocedía en su comportamiento, pero no fue así, miró hacia el cielo, para con su ayuda recibir tan cruel tormento, y se les heló el plomo y las manos se quemaban los tiranos ministros, de este modo quedó libre.

 

Como no se sacaba fruto de tan crueles tormentos, el juez, volvió a pedir que la azotaran con las varas puntiagudas y que refregasen sus llagas con cascos de tejas puntiagudas.

 

Mandaron quemar su cuerpo con hachas encendidas y que la metiesen en un horno, y que no lo abrieran hasta que la niña quedase hecha cenizas. Más la niña sin recibir daño alguno dentro del horno, cantaba himnos y alabanzas a Dios.

 

Después la sacaron fuera y la pasearon desnuda por las calles y plazas de la ciudad, con el pelo rapado. La levaron hasta lo que hoy es su templo, su Hornito, que era entonces, la plaza donde se ejecutaba a la gente. Allí, habiéndole quitado las uñas de los pies y manos, la pusieron en una cruz, levantándola y después dejándola caer contra el suelo, el santo y delicado cuerpo de la niña, quedó descoyuntado.

 

Le pusieron allí otra vez las hachas encendidas que le abrasaban los costados. Colocaron braseros por todas partes que levantaban grandes llamas de fuego que la niña tragaba por su boca y de allí se pudo ver por todos salir una cándida paloma que subió al cielo.


Basílica de Santa Eulalia


LAS NIEBLAS DE LA MÁRTIR

Esta leyenda es propia de la ciudad de Mérida y su comarca, corre en torno al martirio de Santa Eulalia y es que cuando fue capturada e interrogada y al no renegar de sus ideas cristianas, fue condenada morir en un horno de cal viva, pero que antes fuese paseada desnuda por las calles de Mérida, con el fin de que fuese humillada, pero quiso Dios que a su sierva nadie la viera en tan humillante estado y tendió una espesa capa de nieve por la ciudad y para que nadie la pudiese ver aunque poco después fuese quemada viva dentro del horno de cal. Esta leyenda viene a explicar que por finales de Noviembre y principios de Diciembre haya tanta niebla en esta zona del Guadiana.


Alcazaba de Mérida y Río Guadiana con niebla


Con el tiempo, su leyenda, trasladada a Barcelona , dio origen a la creación de la figura Santa Eulalia de Barcelona , con una historia similar, que es venerada como patrona de la ciudad de Barcelona. Es un caso de desdoblamiento de personalidad hagiográfica . Este caso lo trataré más adelante en la publicación de otro blog.

Hornito de Santa Eulalia en Mérida. Capilla construïda donde fue martirizada Santa Eulalia


PEREGRINACIÓN CADA 9 DE DICIEMBRE DESDE LA ERMITA DE PERALES HASTA MÉRIDA EN RECUERDO DEL TRAYECTO QUE HIZO SANTA EULALIA DESDE EL CAMPO HASTA LA CIUDAD





Sobre su tumba se edificó un santuario, en Mérida. Su culto ya consta documentado hacia el 350. La basílica se levantó en el mismo lugar el 560, por obra del obispo San Fidel de Mérida. Muy popular en la Hispania visigoda, su cuerpo fue trasladado a Oviedo en 780 por Silo I de Asturias para protegerlo de la invasión musulmana. Hoy las reliquias se conservan en la Capilla de Santa Eulalia de la misma catedral, en una urna de plata. El 1639 fue proclamada patrona de Oviedo. Hasta la proclamación de la Virgen de Covadonga como patrona, fue también santa patrona de Asturias, donde es conocida como Olaya o Santolaya. Es También patrona y alcaldesa perpetua de Mérida.  se celebra su fiesta en Santa Olalla del Cala (Huelva), Totana (Murcia), Palacios de la Sierra (Burgos),Almonaster la Real (Huelva), etc...


Reliquias de Santa Eulalia en Oviedo


PROCESIÓN DE SANTA EULALIA EN MÉRIDA








OTRAS FESTIVIDADES DE SANTA EULALIA


Almonaster la Real – Huelva


Totana – Murcia


Santa Olalla del Cala (Huelva)


SANTA JULIA DE MÉRIDA

A menudo aparece asociada a Santa Julia de Mérida , también una joven martirizada en la misma persecución, la festividad de la que también se celebra el 10 de diciembre. De historicidad dudosa, era hermana, amiga o criada de Eulalia, según la fuente que se consulte. También cristiana, quiso acompañar Eulalia, la tradición dice que caminaba delante de ella, pero que Eulalia le dijo que, aunque ella fuera al frente, sería ella la primera en ser muerta: efectivamente, Julia fue martirizada después de que lo fuera Eulalia.

 

Su figura quedó siempre a la sombra de esta y las fuentes más antiguas no mencionan, como el himno de Prudencio. Se piensa que puede ser una figura legendaria, incorporada más tarde a la leyenda y quizá fruto de una mala lectura del nombre Eulalia , que se transformaría en Iulia en alguna inscripción o manuscrito.


Martirio de Santa Julia de Mérida


BASÍLICA DE SANTA EULALIA (MÉRIDA)

La Basílica martirial de Santa Eulalia de Mérida se podría considerar el núcleo original del nacimiento del cristianismo, propiamente dicho, en Extremadura. Durante los albores de la Edad Media, fue la meta de peregrinación de toda la Península y de gran parte de Europa. Forma parte del Lugar Patrimonio de la Humanidad«Conjunto Arqueológico de Mérida».


Exteriores de la Basílica


Construida extramuros de la ciudad antigua, es una bella construcción levantada originalmente en el siglo IV, sobre el túmulo funerario de Santa Eulalia y en las inmediaciones del lugar donde, según la tradición, fue inmolada la niña mártir. Templo famoso en la Cristiandad, por el martirio de Eulalia, fue enseguida enriquecido por los obispos y arzobispos de Mérida, pero en el que se dejaron sentir los embates consiguientes a la invasión árabe. De aquellos ricos mármoles y pavimentos de mosaicos, de los dorados artesonados que alababa el poeta Aureliio Prudencio no queda nada.

 

El templo actual se levantó en el siglo XIII, sobre la misma planta de la basílica original y reaprovechando algunos materiales, tras la reconquista de Mérida por Alfonso IX.


Altar Mayor


La Basílica, a parte de su significado religioso, merece ser visitada y contemplada con detenimiento. Es la única construcción plenamente medieval que se encuentra en la capital extremeña. Destacan las capillas laterales al altar mayor y la puerta derecha de la fachada, de estilo románico, poco frecuente en Extremadura y en el que ya empiezan a notarse influencias del gótico. En el interior destaca el artesonado que cubre sus bóvedas y los capiteles y columnas, algunos de los cuales proceden del templo visigodo.


Puerta Principal


La cripta

Las excavaciones realizadas en el subsuelo de la Basílica desde 1990 sacaron a la luz el impresionante recinto subterráneo, hoy visitable. En esta cripta, donde han aparecido importantes restos romanos y visigodos, destacan los vestigios del primer Túmulo funerario o Mausoleo martirial de Santa Eulalia, tardorromano, sobre el cual y en torno al cual se edificó la grandiosa basílica visigótica cuyo frontal superior se ha salvado de todas las demoliciones y sigue cerrando el ábside del altar mayor.


Cripta

Cripta


La capilla de Santa Eulalia, "Hornito"

En el atrio de la Basílica se conserva el famoso “hornito”, una capilla construida en el siglo XVII, en honor de la mártir Santa Eulalia, con los restos de lo que fuera un templo romano dedicado al dios Marte y que se ha convertido en auténtico centro de veneración popular cristiana.

Hornito

Hornito

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Comentado por Antonio Orellana Pérez en agosto 25, 2012 a 10:01pm

Perfecto y precioso!

Comentado por Alejandro Beardo(Ale) en enero 25, 2012 a 3:23pm

gracias amigo por compartir este blog

Comentado por Javier Campos en enero 24, 2012 a 11:14pm

Muchas Gracias a todos por vuestros comentarios. Saludos a todos.

Comentado por Miguel Angel Aragó Montañana en enero 24, 2012 a 4:54pm

Preciosa la historia, muchas gracias. Un abrazo.

Comentado por José Carlos en enero 24, 2012 a 12:03pm

Preciosa e interesante entrada. Mis felicitaciones.

Un abrazo

Comentado por MANUEL en enero 24, 2012 a 10:42am

Pues la verdad que el amigo Javier Campos se ha esmerado muchísimo en este portentoso blog sobre la santa emeritense.Impresionante el testimonio de Prudencio..La hagiografía es un tema que me apasiona,conocía bien la historia de Santa Eulalia,pero con tu erudito blog he ampliado mucho mis conocimientos..Conozco bien tanto la basílica como el "hornito" en Mérida.

Vivo cerca tanto de Santa Olalla del Cala como Almonaster la Real,lugares donde se venera a la santa emeritense...El pasado año estuve en la famosa romería de Almonaster,hice un blog al respecto.Abajo pongo una foto...Es una de las grandes romerías del sur...Iré,D.m., en mayo próximo a la de de Santa Olalla del Cala...Hay unos vídeos muy animados en Youtube.

Saludos.Y gracias a Paco Mazuecos por avisarnos de esta joya de blog.

Comentado por MariaDoloresEsquitino Torregrosa en enero 24, 2012 a 12:34am

Que bonito blog Javi,Y que preciosa historia y triste a la vez de SANTA EULALIA DE MERIDA..Gracias a ti y con esa amena e interesante narración nos hemos quedado enterados de su biografia..Al igual que todo el reportaje fotografico de Merida y alrrededores es fantastico..Muchas gracias Javier!!!

Comentado por Pedro en enero 24, 2012 a 12:29am

Lo mismo digo,magnifico blog,tambien visite su basilica hace un tiempo,pero ahora es cuando conozco mas y mejor la vida de Santa Eulalia. Enhorabuena.

Comentado por Francisco A. Mazuecos. en enero 24, 2012 a 12:09am

Javir precioso blog dedicado a la gran martil SANTA EULALIA DE MERIDA, enhorabuena por este bonito y elaborado trabajo y con una documentacion escrita buenisima al igual que el reportaje fotografico, con todos estos datos epodido conocer algomas sobre esta gran santa, yo hace unos pocos años estuve en Merida y pode conocer la basilica de Santa Eulalia y otros sitios vinculados con ella, recibe un cordial abrazo y saludos de Paco...

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