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SANTA MARÍA DE LOS ÁNGELES:
LA PORCIÚNCULA
por Fernando Uribe, o.f.m

. APUNTES DE HISTORIA

Los datos que hoy poseemos sobre los orígenes de la capilla de la Porciúncula tienen un
cierto carácter legendario y constituyen lo que podríamos denominar «la prehistoria» de la Porciúncula. Según la leyenda, a mediados del siglo IV llegaron a Italia cuatro peregrinos procedentes de Jerusalén con una reliquia de la tumba de la Virgen. Deseosos de llevar una vida eremítica, se dirigieron a la llanura de la Umbría por recomendación del papa Liberio (352), en donde edificaron una pequeña capilla dedicada a Santa María de Josafat. Agrega la leyenda que a comienzos del siglo VI el mismo san Benito vino a fundar un monasterio en este lugar.

En el año 1054 ya se encuentra un documento que habla del lugar donde se halla la capilla, pero es necesario esperar hasta la mitad del siglo XII para encontrar el primer documento que se refiera a la capilla como tal. Se trata de una bula del papa Eugenio III (1145-1153), en donde aparece la capilla enumerada entre las posesiones del monasterio de San Benito del monte Subasio. En el mismo sentido fue mencionada en otras bulas de los papas Alejandro III (1159-1181), Gregorio VIII (1187) e Inocencio IV (15 de marzo de 1244).

El examen que se ha hecho de la estructura arquitectónica de la iglesia y del material empleado para su construcción, permite deducir que ésta no pudo haber sido hecha antes del siglo X. Junto a ella existió una pequeña edificación conventual cuyo origen también se desconoce y cuya destinación fue probablemente la de albergar a algún monje eremita o custodio de la iglesita.

No se sabe cuándo fueron abandonadas las dos edificaciones. Lo cierto es que a comienzos del siglo XIII ambas estaban semiderruidas. Cuando las primitivas fuentes franciscanas se refieren a la capilla, precisan que había sido «construida antiguamente» (antiquitus constructa). Los documentos la identifican como «santa María de la Porciúncula» por sus exiguas dimensiones («porcioncita»), y al lugar circundante lo llaman el «cerretto della Porziuncola» para referirse al bosque que estaba cerca de ella.

En el año 1207 (ó 1208) Francisco reconstruye la iglesita y adapta una pequeña habitación, probablemente sirviéndose de las ruinas de la antigua casa de los monjes. Es lo que los primitivos biógrafos llamarán «la casita» (o casucha, «domuncola»). Allí llegan sus primeros compañeros, quienes habitan ordinariamente en cabañas construidas de caña y barro. Como se verá oportunamente, los principales acontecimientos de su vida y los de la Fraternidad, están ligados a este lugar.

Hacia el año 1210 Francisco obtiene oficialmente de Teobaldo, abad benedictino del monte Subasio, el permiso para ocupar indefinidamente la Porciúncula.


Alrededor del año 1220, el Común de Asís construyó la primera habitación sólida para los hermanos detrás de la capilla; sus cimientos fueron descubiertos recientemente. Después de la muerte de Francisco y con el correr del tiempo, se añadieron varias construcciones alrededor de la iglesita, entre las cuales hoy quedan todavía trazos de un coro para la oración de los hermanos, adosado al ábside, y una capilla a la derecha. Se afirma que hubo otras capillas, incluyendo una sobre el techo, comunicada por un agujero todavía visible; pero, si creemos que Tiberio de Asís pintó fielmente lo que existía en el año 1518 (ver capilla de las rosas), sobre la Porciúncula sólo había un segundo techo para protegerla. (Nota: La afirmación que hacen algunos sobre la existencia de una iglesia de estilo gótico y con planta en cruz griega construida sobre la Porciúncula en tiempos del papa Nicolás IV, no tiene ningún fundamento histórico).

En la primera mitad del siglo XV fue ampliado el convento lo mismo que otros oratorios alrededor del núcleo inicial.

Sólo a mediados del siglo XVI se emprenden las obras de gran envergadura que hoy observamos y que responden a un plan orgánico y específico: por una parte la construcción de un templo capaz de proteger la preciosa reliquia de la Porciúncula y de albergar a la multitud de peregrinos y devotos; por otra parte, construir un convento (terminología de la época), que pudiera albergar a los numerosos hermanos, especialmente durante los Capítulos generales.

La primera piedra de la nueva basílica fue colocada por el obispo de Asís, Felipe Geri, el 25 de marzo de 1569. Los trabajos se emprendieron con el apoyo del papa dominicano san Pío V, pero tuvieron una lenta ejecución de más de un siglo. En efecto, la obra principal del templo sólo fue concluida en 1679, en tanto que la torre se construyó entre 1678 y 1684. Durante este tiempo varios arquitectos intervinieron en la dirección de las obras, pero se puede afirmar que todos respetaron el proyecto inicial del arquitecto perusino Galeazzo Alessi.

El terremoto del año 1832 arruinó gran parte de la basílica, dejando intacta la cúpula que protege la capilla. Cuatro años más tarde, un breve del papa Gregorio XV (26 de febrero de 1836) ordena comenzar la reconstrucción encomendada a Luis Poletti, quien la concluyó en 1840. Este arquitecto cambió la fachada primitiva por una de estilo neoclásico.

Con motivo del séptimo centenario de la muerte de san Francisco, el frontis de la basílica sufrió un cambio sustancial con la construcción del pórtico neobarroco que hoy observamos, diseñado por el arquitecto César Bazzani.

Finalmente, entre los años 1966 y 1970 se hicieron los trabajos de construcción de la cripta debajo del presbiterio, los cuales pusieron a la luz los cimientos de las primitivas construcciones; estos trabajos se hicieron gracias al patrocinio del Ministro general Fr. Constantino Koser.




BASÍLICA DE SANTA MARÍA DE LOS ÁNGELES


La basílica se levanta frente a una extensa plaza diseñada por G. Nicolosi. En su aspecto exterior merecen destacarse cuatro elementos:

1) El frontis, concebido como un inmenso portal de estilo barroco con varias entradas, de las cuales la central se eleva considerablemente en forma de arco. El cuerpo central termina en un tímpano sobre el cual se yergue una estatua de la Virgen en bronce dorado, obra de Guillermo Colassanti (1930). Las puertas de nogal fueron elaboradas por B. Barbetti de Siena en 1892. En los extremos laterales, a la izquierda, una reproducción de la imagen de san Francisco que se encuentra en la capilla del tránsito, donada por las provincias de España (1926), y a la derecha, la imagen de santa Clara donada por la señora Marina Fellowes (1926).

2) La gran cúpula de proporciones armoniosas, apoyada sobre una base poligonal.

3) El campanario de estilo barroco.

4) La fuente de los 26 chorros construida en 1610, regalo de la familia Médici, cuyo escudo se repite a lo largo de toda ella como adorno.

En el lado derecho del pórtico de la basílica fue colocado (el 2 de agosto de 1989) un altorrelieve que representa al Papa Juan Pablo II, quien acoge, dentro de la Porciúncula, a los jefes de las religiones de todo el mundo el 27 de octubre de 1986, durante la celebración de la jornada mundial de la paz. Es obra de Franco Biasia con la colaboración de Romeo Sandrini.

El interior de la basílica está compuesto por tres naves separadas por pilastras, el presbiterio cerrado por un ábside semicircular, y el transepto, en el centro del cual se encuentra la capillita de la Porciúncula. El espacio arquitectónico es amplio y luminoso. Su decoración se inscribe en el orden dórico (metopas, triglifos, capiteles). Los penachos de la cúpula fueron pintados por Francisco Apiani de Ancona en 1757 y representan cuatro escenas diferentes: san Francisco fundador de la Orden, los Benedictinos le ceden la Porciúncula, santa Clara recibe el hábito, san Buenaventura escribe la vida de san Francisco.

En el brazo derecho del transepto se encuentra el altar de san Pedro liberado de las cadenas, obra de Juan Reinhold (1675). Alrededor de las naves laterales hay diez capillas decoradas en estilo barroco, con cuadros de varios pintores del siglo XVIII (Sermei, Pomarancio, Marinelli, Maggeri, Ciburi, Croce, Giorgetti). De todas ellas llamamos la atención sobre dos motivos iconográficos de interés: en la capilla de la Navidad (5ª de la derecha), fijarse en el cuadro de la procesión del velo de la Virgen, pintado por Pomarancio, en el cual se puede observar cómo era el frontis de la basílica antes del terremoto de 1832. En la capilla dedicada a la Virgen del Rosario (al frente de la anterior) hay un cuadro pintado por Muratori que representa a san Pío V, que aprueba el plano de la basílica presentado por Galeazzo Alessi.

El presbiterio adquirió un gran realce después de la construcción de la cripta. La sillería fue tallada en madera por varios frailes en el siglo XVII. El altar mayor y los dos ambones, hechos en mármol travertino, están adornados con estatuas y bajorrelieves en bronce de buena factura, obra del escultor Enrico Manfini (1968).

Recientemente (1986) se ha habilitado la capilla de la reserva eucarística con una estupenda talla del siglo XVIII en madera dorada, que se encontraba como expositor antiguamente en la basílica de santa Clara.




CAPILLA DE LA PORCIÚNCULA

Cobijada por la gran cúpula, la capilla de la Porciúncula constituye el principal centro de interés de la basílica. Sus dimensiones son exiguas. Ocupa un pequeño rectángulo de 4 por 7 metros, pero ese reducido espacio es el núcleo que ha dado origen al gran conjunto arquitectónico que lo circunda y al complejo urbanístico que crece a su alrededor.

Su aspecto exterior original de piedras rústicas ha sido modificado varias veces a lo largo de los siglos como fruto del amor y la devoción de sus custodios: ángeles, candelabros, torrecitas, mosaicos, frescos... El frontis ha recibido cuatro frescos en épocas diferentes: uno del año 1492, el segundo pintado por El Alumno en el siglo XV (tal vez el reproducido por Tiberio de Asís), el tercero pintado por Martinelli (1638), y el actual, pintado por Federico Overbeck en 1830, bastante criticado. Representa a san Francisco que obtiene de Cristo por intercesión de María el perdón de la Porciúncula. Hay dos inscripciones. La de arriba dice: «Acepto tu petición, Francisco» (Petitionem tuam, Francisce, admitto), y la de abajo: «Esta es la puerta de la vida eterna» (Haec est porta vitae aeternae). El frontis actualmente está coronado por un pequeño templete de estilo gótico que albergó hasta hace poco una imagen de la Virgen con el Niño, que se remonta a los primeros años del siglo XV.

El costado derecho conserva los vestigios de una de las capillas adosadas a la Porciúncula y los fragmentos de un fresco del siglo XV con las figuras de san Bernardino y la Virgen con el Niño y otro santo. La puerta lateral fue abierta en el siglo XIV. Sus amplias dimensiones, en desproporción con las de la capilla, se deben a la necesidad de dar salida a las grandes multitudes que entraban por la nave central, también desproporcionada, y salían por ésta. En este lado se conserva uno de los documentos epigráficos más antiguos de la Orden: la lápida de la tumba de Pedro Catáneo, muerto el 10 de marzo de 1221: «Anno Domini 1221 septimo calendis martii corpus Fratris Petri Catanii qui hic requiescit migravit ad Dominum. Animam cuius benedicat Dominus. Amen» (En el año del Señor 1221, el 10 de marzo, el cuerpo del hermano Pedro Catáneo, que reposa aquí, pasó al Señor. El Señor bendiga su alma. Amén).

Dice una curiosa leyenda que muy pronto después de la muerte de fray Pedro, afluyeron los devotos en gran número a venerar la tumba del buen hermano, por causa de los milagros que obtenían mediante su intercesión; hasta tal punto que llegaron a perturbar la vida de oración y recogimiento de los hermanos. Por eso agrega la leyenda que san Francisco le ordenó que no hiciera más milagros; que fuera tan obediente en la muerte como lo había sido en la vida. Desde aquel momento el difunto hermano Pedro obedeció.

En la pared posterior se observa un fresco mutilado, atribuido a Andrés de Asís, que representa la crucifixión. El fresco cubría una de las paredes del coro que los frailes tenían aquí en el siglo XVI. Lo que resta de este fresco nos da una idea de las dimensiones originales del mismo y de la amplitud del coro.

El interior de la Porciúncula conserva todavía la frescura de su mística simplicidad primitiva, con sus piedras bruñidas y patinadas por el tiempo. Su único adorno consiste en el retablo que cubre la pared del fondo y que tiene como figura central una piadosa Anunciación y, en la parte superior, el milagro de la Porciúncula. En el lado derecho: Francisco entre dos ángeles y Francisco en el rosal; a la izquierda, Francisco que obtiene la confirmación del perdón y Francisco que promulga la indulgencia. En la parte baja hay una inscripción con caracteres góticos que, traducida literalmente, dice: «Hizo pintar este retablo fray Francisco de Sangemini, con las limosnas recogidas en el año del Señor 1393. La obra fue iniciada en el mes de agosto y terminada en noviembre, mientras por estas partes amenazaban guerra y carestía. La pintó el sacerdote Hilario de Viterbo». Hasta ahora no se conocen otras pinturas de Hilario Zacchi de Viterbo.


Este lugar sereno y recogido, escenario de tantos momentos culminantes de la vida del pobre de Asís, bien merecen unos momentos de oración silenciosa, guiados por la memoria de María, la Madre de Jesús.
En Ecija se celebra el jubileo circular dedicado a la Porciúncula, en el convento de las hermanas de la cruz por el aniversario de la fundacion de la orden de manos de Santa Angela de la Cruz.

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Comentado por Felipe de Pablo Lorenzo en agosto 3, 2010 a 5:27pm
Un excelente blog, que me ha recordado mi visita a Asís en 1975.
Es muy interesante ésta magnífica basílica de Asís, donde está la Porciúncula.
Las fotos son muy buenas. Enhorabuena por tan buen trabajo.
Un fuerte abrazo, amigo José Manuel.
Comentado por Emi(Angel macareno) en agosto 2, 2010 a 3:30pm
Que pequeñita se ve la porciúncula enmedio de tanta grandiosidad y a la vez que grande.
Un abrazo.
Comentado por Miguel Ángel Martínez Álvarez en agosto 2, 2010 a 10:39am
Extraordinario trabajo con magníficas fotografías. Lo he leído con atención dado que hace unos años estuve en la isla de Prócida y pensé que tenían algo en común. Felicidades, amigo.
Comentado por Túrbula en agosto 2, 2010 a 10:37am
Muy interesante este blog, recuerdo que el pasado año Ruma escribió al respecto.
Graciass
Comentado por MANUEL en agosto 2, 2010 a 9:56am
Interesantísimo y oportuno blog,amigo Jose,dada la festividad del día,sobre esta maravilla que es la Porciúncula de Asís..Estuve en Asís en 1988,extasiado pude contemplar tanto la Basílica de S.Francisco como este estupendo templo que tan magistralmente nos muestras..Me he guardado las pinturas de la iglesita.Un abrazo.

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