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SANTO CRISTO DE LAS PENAS: NOTAS SOBRE SU AUTORÍA

El Santo Cristo de las Penas es una talla del siglo XVIII, titular de la Hermandad de San Pedro, que representa el momento posterior a la flagelación. La imagen del Santo Cristo de las Penas fue encargada por el presbítero D. Rodrigo de Melgar para un retablo de la iglesia del Carmen realizado por el maestro astigitano Guerrero en 1744. Los hermanos de San Pedro se interesaron por el Cristo para sustituir al antiguo Cristo de la Columna del siglo XVI-XVII por su precario estado para procesionar. Melgar accedió a la petición de los hermanos pero a condición de que sólo saliera de la iglesia del Carmen para la procesión de San Pedro.

En la primera mitad del siglo XVIII la cofradía del Santo Cristo de la Sangre y Corpus Christi y la cofradía de Ntra. Sra. del Carmen, fundada en 1702 por el auge de la devoción rosariana en la villa, iniciaron una reforma de la iglesia que llevó a la hermandad a iniciar las obras del camarín hacia 1718 y a decorar la iglesia con jaspes, pinturas y retablos hacia mediados del siglo XVIII. El retablo mayor se fecha entre 1743 y 1753, relacionado a la escuela ecijana y a la obra de Juan José González Cañero. Al también ecijano Guerrero se le encargó los dos primeros retablos de la nave, realizados entre 1744 y 1770. Se trata de una pareja de retablo de estilo rococó de planta cóncava y dedicados a las imágenes de San José con el Niño y el Santo Cristo de las Penas. La imagen de San José con el Niño fue encargada por la hermandad carmelita y con la mediación de los Marqueses de Estepa al escultor cortesano y académico Luis Salvador Carmona hacia 1754. Por su parte, la imagen del Santo Cristo de las Penas fue encargada por el presbítero D. Rodrigo de Melgar y después donada para el retablo que el mismo costeó con 1405 reales, incluyendo los gastos de traslación y colocación. Para los dos retablos se importaron 5000 reales, lo que significa que hubo un exceso en alguno de los retablos, teniendo en cuenta que son iguales, posiblemente para alguna de las tallas encargadas.

(Santo Cristo de las Penas y San José con el Niño en sus retablos originales)

Los siguientes retablos de la nave están dedicados a San Juan Nepomuceno y a la Virgen del Mayor Dolor, ambas tallas realizadas por el escultor antequerano Diego Márquez, la Virgen en 1787. Los retablos de las imágenes son ligeramente diferentes a los primeros, sin la planta cóncava, posiblemente realizados en una década posterior. Es realmente significativo que se encontrara el escultor Diego Márquez trabajando en estas fechas en la iglesia, para la que también realizaría el Calvario con el titular de la iglesia en talla, el Santo Cristo de la Sangre.

El Santo Cristo de las Penas se relaciona con la obra de Diego Márquez, pero es llamativo que se realizara su retablo con anterioridad a la intervención de Diego Márquez en la iglesia, en torno a la década de 1780, para albergar una obra que el presbítero Melgar había encargado para el retablo en 1744. Las obras de Diego Márquez en Estepa están catalogadas durante la década de 1770 y de 1780, mientras que la realización del retablo es anterior.

Otro factor a tener en cuenta es la realización de Diego Márquez de una talla sobre el momento posterior a la flagelación que se presenta diferencias con la imagen del Santo Cristo de las Penas. Se trata de la imagen del Santísimo Cristo de la Humildad y Paciencia que Diego Márquez realiza en 1772 para la cofradía del Dulce Nombre. Las imágenes no sólo se diferencian en cuanto al tamaño y la composición sino también al tratamiento de la talla y al estudio anatómico previo. El rostro de la imagen se aleja también de las obras de Diego Márquez, que podemos contemplar en Estepa en la similitud del Stmo. Cristo de la Humildad Paciencia, Stmo. Cristo del Amor, Santo Cristo de la Sangre o en Dios Hijo de la Stma. Trinidad de San Sebastián.

En este momento, retomamos los datos de que los dos retablos primeros de la nave de la Iglesia del Carmen se realizaron al mismo tiempo entre 1744 y 1770 por el tallista ecijano Guerrero. Y, sobre todo, el dato de que la imagen de San José con el Niño, destinado a uno de ellos, fue realizado hacia 1754 por el escultor vallisoletano Luis Salvador Carmona como encargo de la cofradía carmelita. Así, nos lleva a pensar que el encargo pudo ser doble, también por el presbítero D. Rodrigo de Melgar, al mismo escultor. Salvador Carmona realizó numerosas obras en Estepa para las órdenes religiosas, las hermandades y particulares a través de los Marqueses de Estepa, por lo que esta obra vendría a engrosar la valiosa colección estepeña del escultor.

La similitud con las obras de Salvador Carmona se puede encontrar en el rostro de la imagen y la de Jesús Nazareno estepeño, de 1759, especialmente en el detalle de las expresiones del rostro y del tratamiento de la barba formándole las mismas ondulaciones en ambas imágenes. En las obras de Diego Márquez la barba bífida es tratada de forma más sencilla.

-Composición del Santo Cristo de las Penas y el Stmo. Cristo de la Humildad y Paciencia de Diego Márquez.

-Comparación de los rostros del Santo Cristo de las Penas, Ntro. Padre Jesús Nazareno de Luis Salvador Carmona, Stmo. Cristo de la Humildad y Paciencia y Stmo. Cristo del Amor de Diego Márquez.

-Comparación de las espaldas del Stmo Cristo de la Humildad y Paciencia de Diego Marquéz, Santo Cristo de las Penas y Cristo recogiendo sus vestiduras de Luis Salvador Carmona para Salamanca.

La imagen del Santo Cristo de las Penas es una talla más pequeña de lo habitual, en la que el Señor se muestra abatido por las heridas sufridas durante la flagelación. Sentado sobre una piedra cuadrada y junto a la columna manchada por la sangre, Cristo apoya su cabeza ligeramente inclinada hacia la derecha en su brazo derecho, mientras que extiende el brazo izquierdo hacia abajo para sostener la caña. La pierna derecha recta y la izquierda movida hacia atrás casi en oposición al movimiento del brazo izquierdo. Las heridas marcadas en las rodillas y especialmente en la espalda, donde los desgarros por el flagelo abren la carne mostrando incluso el hueso y haciendo brotar la sangre. Las heridas, tan del gusto del barroco, mueven a la compasión del creyente por el sufrimiento de la figura de Cristo. La cabellera es lisa en su parte superior para poder llevar la corona de espinas mientras que se ondula en su caída sobre la espalda, las raíces más claras y sanguinolentas. De la cabellera se desprende un mechón ondulado que cae sobre su hombro derecho. La barba tratada con pequeños mechones sinuosos se parte en dos a la altura de la barbilla. La frente limpia a pesar de fruncir el ceño levemente por el dolor, los ojos abatidos que miran al suelo perdiendo la mirada y la boca entreabierta inciden en su expresión dolorida.

La disposición de mano para sujetar la caña y el tratamiento del cabello para llevar la corona de espinas hacen que la imagen se represente en el pasaje evangélico de la mofa de los soldados a Jesús, cuando le colocaron además un manto escarlata y arrodillándose se burlaban de Él diciéndole “Salve, Rey de los judíos”.

Artículos consultados:

-Lº Aniversario de la reorganización de la Hermandad de San Pedro. Estepa, 2003.

-Cuadernos de la Estepa monumental: Iglesia de Nuestra Señora del Carmen. Ed. Itmo. Ayto de Estepa, 2000

-Memorial Ostipense, Aguilar y Cano, A. 1886. Anel, Granada, 1975.

-Estepa y Luis Salvador Carmona. Devociones de Estepa, 2009

-La obra de Luis Salvador Carmona. Devociones de Estepa, 2009

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