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Reedito este post que publiqué en el 2.009 porque este año la Hermandad de la Hiniesta pasa por la Calle Padre Manjón. La calle de la casa de mi abuela. Que sepa la Hermandad que en esa calle tiene , al menos , toda una familia de incondicionales del Cristo de la Buena Muerte y Nuestra Señora de la Hiniesta. 




Hay que tener por lo menos la edad de una para haber conocido una estampa que dudo mucho se volverá a repetir en la semana santa : la vuelta de la hermandad de la Hiniesta por la calle Padre Manjón . Para los que no la conocen es la calle lateral de la Iglesia de Santa Marina , no la del Huerto Chico , la otra , donde hoy está la casa-hermandad de la Resurrección y que de toda la vida se ha conocido como la “casa del Cura” , sí un cura que había de San Julián con asistenta e hija que terminó reconociendo como propia en su testamento.-



Enfrente de la casa del cura estaba la de mi abuela Juana . Juanita para los vecinos , era una simpatía de mujer para las personas de la calle y un limón agrio para las de su casa . Su fachada disponía de un lugar privilegiado en la calle : su parte era la de más anchura de acera y lo que , en principio podría ser una desventaja por la cosa de que por aquel entonces cada una barría su trozo de calle y que los niños del barrio se iban allí al jugar a la pelota , para Juanita tenía la ventaja de ser el lugar donde se organizaban las tertulias de vecinas , “reunión de cacatúas” que le llamábamos cariñosamente las nietas.-



Principalmente era en verano , al caer la tarde , cuando empezaba a refrescar . Mi abuela barría su gran trozo de acera y baldeaba con un cubo el ensolado . Cuando todavía estaba mojado iba a por una silla y se sentaba en la puerta . No tardaban en venir la Amparito , la Mari , la Carmencita , la Pepita y los nietos respectivos , cada una con la silla del comedor de su casa , esas que fueron adquiridas en comodísimos plazos al ditero del barrio que por aquella época era ineludible visita mensual en cualquier hogar sevillano , y la plantaban junto a la de mi abuela y así todas a tomar el fresco.-



Los niños a jugar , pero lejos de los mayores que están charlando , y si alguno se cansa pues al poyete que para eso estaba en alto , pero que ni se les ocurriera meterse en la conversación porque eso precedía a un buen soplamocos por parte de la abuela respectiva . De lo que hablaban , de sus cosas : las goteras de la casa , la familia , que había que ver que el paquete de café costaba ya doce pesetas que a este ritmo vamos a tener que tomar achicoria …., incluso más de una vez la conversación caminaba por derroteros de intimidades de alcoba lo que siempre iba acompañado de algún mandato a las niñas para que fueran a algún sitio a traer cualquier banalidad.-



Este ritual de verano se reproducía de forma excepcional el Domingo de Ramos . Esa noche , bastante tarde por cierto , la hermandad del barrio pasaba por la calle. Un revuelo de abuelas , hijas , nietos ….y Moyano , el de la casa del rincón , que tenía amigos saeteros que se traía a su balcón y su foco que todavía me pregunto de dónde lo sacaba pero que potencia tenía para iluminar entera la Avenida José Antonio él solo.-



Las abuelas con la toquillas de lana que hacía fresco y sentadas en sus sillas a ver pasar nazarenos e insignias mientras no paraban de hablar sus cosas , los nietos incordiando a los nazarenos que a esa hora sólo querían ap***rse en los coches o sentarse en las aceras o tirarse sobre sus cirios y no dar explicaciones de porqué no tenían ya caramelos , Moyano con sus risas y sus copitas de manzanilla …..y esa espera hasta que alguien decía que el Cristo ya estaba en Santa Marina.-



Entonces nos acercábamos todos a la estrechez y se nos encogía el corazón viendo como el capataz se las tenía que apañar para que el Cristo sólo rozara con una mano la farola de la Iglesia y con otra el balcón de la casa de la Chinche , todo a oscuras , sin música , la calle completamente en silencio , la Buena Muerte bendiciendo su barrio…….hasta que llegaba a la anchura , entonces rompía la banda de música , los costaleros avanzaban y se encendía el dichoso foco de Moyano y hacer puñetas el encanto del momento . La gente protestando porque aquello deslumbraba que era un gusto , el saetero cantándole al Cristo desde la espalda , la banda que se niega a parar , el Cristo que no se para que iba muy tarde , la abuelas que ay Señor dadnos salud , los niños imitando los gestos de tocar un tambor , las madres que paréis al Cristo y así hasta la esquina de Duque Cornejo , que hasta allí llegaba la potencia del foco , revirá obligada y otra vez a las sillas a esperar a la Virgen con la que se repetía el mismo ritual.-



Hace ya muchos años que la Hiniesta no pasa de vuelta por la calle Padre Manjón . Hace años que murieron las abuelas y Moyano , pero las casas siguen estando , ahora son propiedad de los hijos y de los nietos (el nieto de Moyano , Moyanito , es hoy un hombretón costalero de la Hiniesta) y las nietas de Juanita nos juntamos todos los Domingos de Ramos para almorzar en la que fue su casa en homenaje a la Hermandad del barrio que fue . No obstante y no hace mucho , un año en que la Hermandad se vio obligada a ir de ida por la Calle San Luis , las nietas de Juanita cogieron todas las silla que encontraron en la casa de Ésta , sus maridos y sus hijas e hicieron un corrillo en la fachada de Santa Marina y desde allí , por primera y última vez y en recuerdo de las Cacatúas , vieron el transcurrir de los nazarenos de la Hiniesta .-

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Comentado por Sepulcro en octubre 19, 2009 a 11:37am
Esta entrada me recuerda mi infancia que transcurrio en la calle Mayor de mi ciudad en casa de mi abuela Emília, despues de la comida los vecinos de la calle bajaban sus sillas y las colocaban en primera fila, allí nos colocaban a los mas jovenes con un buen cargamento de pipas de girasol, cuando la Cruz de Guia se adivinaba la algarabía de la calle se transformaba en un silencio sepulcral, gracías Inma por ayudar a que afloren estos recuerdos, un beso.
Comentado por Juan Vajo en octubre 19, 2009 a 10:15am
Mi abuela era la única cofrade de la familia. Siempre intentaba transmitirme su fe. Hasta hoy que he reflexionado tras leer tu post no me había dado cuenta que realmente me la transmitió, su devoción por Jesús Nazareno y la Virgen de la Concepción, la he rescatado ya de adulto, efectivamente había conseguido introducirlo en mis sentimientos.
Felicidades por el post
Comentado por trompeta-sangre en octubre 19, 2009 a 8:57am
Bella historia la que nos traes, los abuelos son los que nos enseñan todo sin mostrarnos nada.
Comentado por Conchita D. -Triana- en octubre 17, 2009 a 10:20pm
Yo soy otra de las pocas que quedamos, según dice Irene, y que tuvimos la suerte de vivir y conocer esa Sevilla de sillas en las puertas y vecindad de casi familia. Me has hecho recordar otros Domingos de Ramos cuando, antes de salir de Triana, la Estrella pasaba por calle Pureza. Gracias por haberme transportado en el tiempo. Un abrazo.
Comentado por Manuel Jesús en octubre 17, 2009 a 9:58pm
¡¡¡¡ Genial !!!!!! y esta vez no ha subido el pan, jajaja, yo lo hubiese titulado "Añoranzas" por lo bien que lo has descrito y siempre se echará de menos lo que vivimos en nuestra infancia, aunque en mi pueblo tadavia se sientan al fresco en verano los vecinos y forman sus tertulias.
Gracias por traernos estos recuerdos a la memoria, enhorabuena y muchos besos.
Comentado por irene en octubre 17, 2009 a 9:11pm
Hermana espiritual, somos "rara avis" que pocos quedamos que hallamos vivido eso, y lo malo que cada vez habra menos, ya que en el centro cada vez viven menos sevillanos, un dia de estos tenemos que ir a un poligono a hacer estacion de`penitencia porque le molesten el ruido a los "vecinos" del centro.
Al final somos afortunadas de haber vivido una Sevilla que ya no esta. !!Ves!! esta vez no has formao ná, ya vas aprendiendo jajajaja.Besotes.

P.D mis sillas eran las mismas, el sitio Mª Auxiliadora n º12 y la abuela se llamaba Trinidad igual que mi Esperanza.
Comentado por Moy en octubre 17, 2009 a 6:16pm
"Mi infancia son recuerdos de ................" que decía D. Antonio.
Preciosos recuerdos Inma del Sol
Comentado por esperanza jimenez vazquez en octubre 17, 2009 a 5:48pm
Apasionante, el relato de tus vivencias de la Semana Santa de antaño, a mí también me has hecho recordar momentos yo diría que idénticos a los tuyos, también tuve una abuela que se llamaba Juana, y por lo que cuentas era bastante parecida a la tuya.

Gracias Inma, por hacernos recordar épocas maravillosas que no volverán. Un fuerte beso desde triana.

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