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La ciudad parece distinta.

El frío de sus calles la hace más bella. Ya no hay vencejos en el cielo bajo su atardecer, ya no se cuelan los rayos de sol por las calles de la Judería, ya no busca quedarse en la cerámica de algún azulejo o en alguna calle con sabor antiguo, ya no se encuentra por Alfonso XII intentando dibujar la silueta de algún viajero o transeúnte en los adoquines de la acera, ya no busca el llanto de la Amargura en el interior de su camarín, ya no busca al amparo en la magdalena, ya no busca quedarse enmarcado en el guardabrisa de cualquier paso de gloria, ya no busca dibujar sombras en la giralda, ni jugar con las azucenas de una basílica con nombre de Esperanza, ya no busca empaparse de incienso y envolver al misterio de Santa Marta, ya no busca ser el primero en acudir al Porvenir un Domingo de Ramos, ya no busca colarse por las hojas de los árboles del parque y mostrarse ante con humildad ante unas manos cautivas que llevan detrás a un barrio entero, ya no busca jugar con la cera de la candeleria, ya no busca colarse por los bordados de unas bambalinas con sabor a Rocío… el día ha dado paso a la noche… pero no una cualquiera.

Es 31 de Diciembre y la ciudad sigue dormitando entre la ilusión y la alegría de estos días. Se ve en la cara de esos niños que con ilusión sueñan con el día 5 y 6 de enero, se ve en la cara de los no tan niños que buscan los recuerdos de su infancia en el interior de su corazón, se ve en esos últimos preparativos a la cabalgata de reyes… La ciudad es, pero no es. Sevilla está sumida en un sueño, un sueño del que muchos no quisieran despertar, hasta la Giralda se ha querido sumar a ese romance que forman estos días, y no lo ha hecho de otra forma que vistiéndose de color azul, para aumentar más aun si cabe, esa ilusión y esa espera.

Las calles de la Judería solas, aguardan el quebranto de alguna sombra que destaque en sus muros, un patio de los naranjos con un sabor a claustro de convento, donde solo camina el frío y el color blanco de las farolas que alumbran sus muros. Nostalgias del corazón que buscan su cobijo en el callejón de los recuerdos.

Tímidas luces de navidad alumbran desde un balcón el nombre de alguna calle. Los jardines de Murillo recuerdan en sus verdes paredes algún recuerdo de nota musicales, en forma de un misterio redentor o de luz de candelaria.

Todo se halla en silencio, solo roto por el roce del viento en las farolas y en los viejos pórticos de madera de las casas y de los propios jardines.

La luna de fondo marca elocuentemente el fin de la espera, el triunfo de la noche sobre el día. No es un día cualquiera, es 31 de diciembre, tan solo horas quedan para despedir el año, un año al que Sevilla parece no querer despedir y sin embargo ya está ansiando su llegada. Sólo faltan horas para que un nuevo año llegue a nuestras vidas, a nuestros corazones, sólo horas para que la espera del niño se haga aun mas incesante si cabe. Sólo horas para que SSMM los Reyes Magos inunden Sevilla de ilusión y esperanza.

Sólo horas para que las campanadas que dan ritmo a ese reloj que todos llevamos dentro, marque una nueva etapa. Atrás quedaron los recuerdos en forma de nostalgia bañados por los acordes del tiempo… Sólo horas para que Sevilla despierte de este sueño y se sumerja en otro…

Porque dentro solo de otras tantas horas, Sevilla comenzará a oler a incienso en sus calles, comenzará a despertar de la ilusión y se inundará en la Pasión. No habrá tiempo para reponerse, solo habrá que dejar al tiempo cabalgar por nuestros sentimientos y saber que el hijo de Dios que ya está entre nosotros, volverá a las calles de Sevilla, con amplia zancada, en Silencio y portando una cruz, la de nuestros pecados. Ya quedará menos para que su silueta enmarcada en los muros de un museo de bellas artes nos atrape en el tiempo y nos hiera los sentidos, porque habremos visto al mismo Dios caminar.

Sevilla es, pero no es.

Sevillano, si puedes, cuando pasees por Sevilla estos días, mira al cielo, adéntrate en sus callejas, pasea por sus barrios, porque la verdadera ciudad, se encuentra viva.

Sevilla está sumida en un sueño, no hagas ruido cuando camines por sus parques, cuando camines por sus plazas, deja que sea el agua de la fuente de nuestros sentimientos 
enmarcada en un azulejo con aromas de Martes Santo en Santa Cruz, la que marque el discurrir del tiempo en estos días. Vuelve a la ilusión del niño, a la ilusión del Sevillano.

Recuerdos que invaden las calles de mi alma, de mi bendita ciudad….. Sevilla.

Arturo Merino González.

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Comentado por Jose M en enero 2, 2012 a 10:08pm

Enhorabuena por esta preciosa entrada que nos dejas. Hermosas palabras para expresar tus sentimientos recuerdos y emociones en ese paseo por las calles de esa maravillosa ciudad que a tantos de nosotros ha cautivado, gracias por transportarnos con tus palabras a esa bendita ciudad, un abrazo desde Torredonjimeno

Comentado por Hermano de La O en enero 2, 2012 a 1:02pm

Muchísimas gracias a los dos. La verdad es que el otro día me pilló la noche en Sevilla y me dí una vuelta por sus calles y sus plazas empapándome de la verdadera ciudad como digo yo, y ésto que he escrito aquí ha sido el reflejo de lo que viví. Sinceramente una noche para el recuerdo.

Comentado por Emi(Angel macareno) en enero 1, 2012 a 4:50pm

Precioso!!!!!

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