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Una Señora mas brillante que el sol, la Virgen de Fatima, 8ª parte

Vuelveo a recordar que el artículo está escrito por el Padre Jesús Martí Ballester.




LA VIRGEN PIDE LA DEVOCIÓN REPARADORA DE LOS CINCO PRIMEROS SÁBADOSLos días10 de noviembre de 1925, en Túy, y el 15 de febrero de 1926, en Pontevedra (España), se le apareció la Virgen a Lucia y le dijo: “Mira, hija mía, mi corazón traspasado por las espinas que los hombres me clavan en todo el mundo, con sus blasfemias y su ingratitud. Tú, al menos, ven a consolarme; di a esos hombres que se confiesen y reciban la Sagrada Comunión los primeros sábados durante cinco meses, que recen el rosario y me hagan compañía durante quince minutos meditando los quince misterios del rosario. Yo prometo asistirles en la hora de la muerte con todas las gracias necesarias para la salvación de su alma”.

LA VIRGEN PIDE LA CONSAGRACIÓN DE RUSIAEl día 13 de junio de 1929, en Túy, la Virgen le dijo a Lucia: “Ha llegado el momento en que Dios pide al Santo Padre, en unión con todos los obispos del mundo, la consagración de Rusia a mi Corazón Inmaculado, prometiéndole de este modo la salvación”.

Lucia hizo todo lo que le fue posible para llegar con sus peticiones a los obispos y al Papa. Pero no le fue fácil, tropezaba con desconfianza en la realidad de sus apariciones personales y con la burocratización inherente a una gran organización. De pronto, Lucia recibió autorización de la Virgen para contar esos encargos a su confesor. Pero tuvo que insistir, y consiguió escribir al obispo de su diócesis y al Papa. Durante muchos años, Sor Lucia intentó que los mensajes de la Virgen llegasen hasta el Papa. Pero el tiempo pasaba y los encargos de la Virgen se demoraban mientras Rusia, y otras naciones como España, se desangraban por la persecución a la Iglesia que pretendía eliminar físicamente a los cristianos.

Pío XII tomó la Consagración en serio y la hizo dos veces, sin conseguir más que bienes menores: no se cumplieron los requisitos puestos por la Virgen. El había sido ordenado obispo el 13 de mayo de 1917, día exacto de la primera aparición de la Virgen de Fátima. Además, había visto, desde Roma, el milagro del sol tal como debió verse en Fátima el 13 de octubre de 1917. No podemos dudar de su voluntad de hacer la Consagración de Rusia, como pedía la Virgen. Pero la cantidad de problemas que le acuciaban con motivo de las persecuciones y de la guerra, y la influencia de obispos y funcionarios del Vaticano de la línea liberacionista, que pensaban que el comunismo triunfaría totalmente y no era prudente desafiarlo, lo que se haría según ellos con la Consagración, motivaron que los esfuerzos del Papa no dieran sus frutos.

Paulo VI estuvo en Fátima un día, todo fue bien, pero cuando Sor Lucia lo abordó para hablarle de la Consagración pendiente, la cortó diciéndole: “Hable usted con su obispo”.

Los obispos portugueses hicieron lo que estaba a su alcance: permitir oficialmente el culto a Nuestra Señora de Fátima, invitar a la devoción de los cinco primeros sábados de mes pedida por la Virgen y consagrar Portugal desde Fátima a la Virgen el 13 de mayo de 1931. En esa consagración, prometieron que, si se evitaba a Portugal la guerra y las persecuciones religiosas que estaba sufriendo España, volverían a Fátima para dar las gracias a la Virgen, cosa que cumplieron en 1938.

LA SEÑAL APARECE, EN TIEMPO DE PÍO XI, ANUNCIANDO EL INICIO DE LA GRAN GUERRALa noche del 24 al 25 de enero de 1938, siendo Papa Pío XI, apareció la señal en el cielo anunciada a los videntes de Fátima el 13 de julio de 1917: una luz desconocida, parecida a una aurora boreal, que se vio muy bien en Europa y en Marruecos. Fue un espectáculo sobrecogedor y extraordinario. En una zona española sometida al comunismo, donde no se podía hablar de Dios, la gente del pueblo interpretó el suceso como que venía la Gran Guerra, como había predicho la Virgen de Fátima.

En realidad la guerra empezó formalmente en septiembre de 1939, bajo el Pontífice Pío XII. Pero cuando en 1938, bajo el pontificado de Pío XI, se produjo la anexión forzosa de Austria a Alemania, la conferencia de Munich y la entrega del territorio de los sudestes a Hitler, la guerra estaba de hecho en marcha, aunque no formalmente declarada.



LOS ERRORES DE RUSIA
En 1917 empezaron en Rusia las persecuciones más inicuas y masivas de la historia contra los cristianos y su culto, un auténtico genocidio. El comunismo consideraba su primera prioridad terminar con el cristianismo, terminando físicamente con los cristianos. Todas las confesiones cristianas fueron brutalmente atropelladas, y naturalmente el mayor número de víctimas correspondió a la Iglesia Ortodoxa, que por cierto aguantó el martirio heroicamente. En los 70 años que ha durado el comunismo en Rusia –y luego en el conglomerado con otros pueblos llamado Unión Soviética- se puede razonablemente estimar (con datos incompletos) un número de 100 millones de muertos por la violencia comunista, muchas veces con tortura incluida. De ellos unos 40 millones pueden considerarse como mártires, muertos por odio a la fe cristiana. Es mucho en valores absolutos, y para un total inicial de población de unos 300 millones de personas, es también mucho, la tercera parte6.

Y si pensamos que la mayoría de asesinatos y torturas se produjeron desde 1917 hasta 1963, en que falleció Stalin, la “eficiencia” de la máquina comunista de matar es sorprendente. Todo valía: requisar las cosechas de los agricultores ucranianos para dominarlos y lograr que en un solo año murieran 8 millones a resultas de la provocada hambruna (llamada Holodomor) en 1932-1933. Llevar a millones de presos a Campos de Concentración (invento de los zares, muy empeorado por Lenin y Stalin) en vagones para ganado, sin ningún cuidado, y dejar a los que sobrevivían al viaje en algún lugar apartado más al norte del Círculo Polar, donde, a 60 grados bajo cero, en una ventisca morían los presos, los guardianes y hasta los perros. Eliminar violentamente y con torturas a 150 obispos (en 1917 contaban los ortodoxos con 147 obispos. Nombraron después otros que también fueron, en gran medida, asesinados). Muerte violenta sufrieron, además, unos 100 mil sacerdotes, y otros 100 mil monjes. Y los casi 40 millones de mártires ya citados.


Los ortodoxos tenían, en 1917, 80.000 iglesias y capillas. En 1939 quedaban 100 abiertas. En 1917 había 1.025 monasterios. En 1939 se podían contar con los dedos de una mano los que quedaban, y en condiciones muy difíciles. Cosas parecidas podrían decirse de los católicos, y de otras confesiones cristianas: los católicos disponían de 150 iglesias en 1917, y quedaron 2 abiertas en 1991.7

El soviético fue el primer estado moderno que implantó el aborto legal, en 1920. Con eso Lenin consiguió que las obreras no perdieran horas de trabajo por la maternidad. El mundo civilizado se horrorizó, pero con 60 años de retraso lo ha ido copiando al pie de la letra.

La siega de vidas valiosas fue una práctica tan criminal como demencial durante 70 años. No es de extrañar que esto se pague ya en este mundo, y que falte gente calificada en cantidad suficiente en la ex Unión Soviética. La vida de los sobrevivientes ha sido triste, dura. No valía la pena vivir, y menos aún transmitir la vida. La solución de muchos fue esperar la muerte y conformarse olvidándola a base de vodka, el típico licor ruso.

Y el comunismo ha procurado expansionarse: en España, donde el genocidio empezó y no llegó a consumarse por el escaso tiempo que duró allí el comunismo; en México, en China (donde las víctimas han sido otros cien millones de personas, aunque esto se nota menos que en Rusia porque China ha tenido alrededor de mil millones de habitantes); en Vietnam, en Corea del Norte, en Cuba, etc.

Juan Pablo II conoció de cerca las “ideologías del mal”, como las llamó: nazismo y comunismo. Consiguió sobrevivir al nazismo, que en tres años de dominar Polonia eliminó a tres millones de polacos cristianos, además de los judíos polacos y de otras nacionalidades, y el joven Karol Wojtila tuvo mucha suerte de no ser eliminado. Luego, llegó el comunismo, que mató creyentes al principio, y después encarceló y les hizo vivir en una guerra de nervios, tanto a la población creyente, como también a la no tan creyente.


continuará.

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Los comentarios están cerrados para este post

Comentado por Pepe Lasala en junio 2, 2010 a 12:25pm
Gracias de nuevo Emi. Estamos aprendiendo mucho. Un fuerte abrazo desde la orilla del Ebro.
Comentado por Conchita D. -Triana- en junio 2, 2010 a 10:29am
Muy interesante, como las anteriores, esta entrada, centrada en el cumplimiento e imcumplimiento de lo dicho por la Señora.
Seguimos en la lectura, Emi.
Un fuerte abrazo desde Triana.

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