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XXVIII PREGÓN DEL COSTALERO. LA LÍNEA DE LA CONCEPCIÓN.

 

XXVIII

 PREGÓN DEL COSTALERO

 

 

Real Hermandad y Cofradía de Nazarenos de Ntro. Padre Jesús de las Penas,

María Stma. de los Dolores

y Patriarca Bendito San José.

 

15 de Marzo de 2013

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Santuario de Ntra. Sra. la Inmaculada Concepción

José David Muñoz Oliva.

 

PRESENTACIÓN

 

         Va recogiendo Enero con su ascua de viento y frío, los bártulos de una pasada Navidad.

         Tras tantos días de excesos, de salidas y de fiestas, el cuerpo lo que pide es descansar, recogerse tempranito, para que los fríos nos pillen bien resguardados.

         Cuando el día oscurece, cuando La Línea comienza a replegarse, para de algún modo, esconderse de esa tremenda cuesta que el nuevo año nos presenta, hay un grupo de personas, cuyos calendarios, tienen marcados los días que queda para la semana grande.

          Un calendario que comienza a palpitar, con un segundero, que tiembla con los nervios en el estómago, viendo ya presente la primera cita.

 

         Y en la noche, tiene lugar esa primera cita, la primera cita para el costal nuevo, rígido, a estrenar…La primera cita a la promesa, a ese ofrecimiento por ese favor recibido…

         La primera cita del que vive este mundillo como droga necesaria, para poder respirar el resto del año…

         La primera cita para encontrarte con ese Amor que durante todo un año te lleva en sus brazos, más que tu a ellos, un día sobre tu espalda…

         Pero ante todo, esa primera cita, es la que te abre la puerta para entrar, acercarte a quien en pocas semanas, volverá a entregar su vida por ti y por mi…no te quedes en esa puerta, entra…

 

         Irán pasando las noches, entre racheos, coplillas de carnaval y  muchos chaparrones. Y ahí estarán ellos, costaleros y costaleras que dejan en sus casas a sus familias y la comodidad que pide el fin de la jornada.

 

         Y pasarán las noches y los días, unos mejores que otro…un día falta de la sexta, otro hay que suplir a los pateros, otro los coches te impiden pasar y otro…de nuevo esta lloviendo…y así, poco a poco, pasando a la velocidad que la pólvora arde, llegan los días grandes, llegará la Semana Santa.

 

         Es entonces, cuando el rostro del cofrade, pasa al anonimato, los de fuera, con capirotes y antifaces, y los de abajo tras los respiraderos y faldones.

 

         El helado metal y la desnuda madera de las mesas, se revisten del brillo plateado de la orfebrería y del remolino de de volutas del cedro florecido.

         Lo que hace pocas semanas, era una simple estructura desnuda, ahora se ha convertido en una antorcha derramada en cera, desde la cual Cristo preside y María reina.

 

         Sobre un paso de misterio, el cirio comienza su llanto penitente…llora salpicado de sangre, desde un hachón, un farol o un candelabro de guardabrisas.

 

         Sobre un paso de palio, otros cirios comienzan su llanto y hacen corro, alrededor de nuestras dolorosas, para que el calor de sus llamas erguidas, sirva de bálsamo y consuelo al llanto mismo de la Madre de Dios.

 

         No quiere morir el clavel, si no es, al pies de tu Cristo…

         No quiere ser deshojada la rosa si no es para servir de aroma al semblante de la Virgen linense.

 

         Todo mira al cielo, los cirios, las flores, el incienso, los varales, las cruces, las miradas…todos mirando al cielo…y abajo…abajo, tras ese telón de penitencia y entrega, se esconde el alma fuerte, los portadores del Evangelio de los pobres, de ese Evangelio que solo los limpios de corazón

saben leer.

 

Sobre los pies caminando,

al paso de una buena cuadrilla,

Triunfal entrará Cristo en La Línea,

montado en su borriquilla.

 

Que Cristo quiere ir caminado,

por esta Jerusalén celeste,

necesita quien marque sus pasos,

que lo acerque a quien se pierde.

 

El anhelo por ir al cielo,

desbocará el corazón que se entrega,

tras tres mesesitos de ensayos,

por fin se ha acabado la espera.

 

Cristo orará en su huerto,

bajo la luna de pena llena,

Cristo verá sus carnes abiertas,

por una jauría de fieras.

 

 

Se hace el Evangelio materia,

para ser alimento del pobre,

se hace la Palabra madera,

y carne rasgada en azotes.

 

Marcando muy suave su paso,

será presentado Cautivo,

bajo una coraza de plata,

lo humano convirtiose en divino.

 

Que va Cristo caminando,

por todas las calles linenses,

arando un gran surco en la tierra,

con la cruz que cargando sostiene.

 

Nazareno hacia un Calvario,

de llanto, suplicio y fatiga,

alivia el dolor costalero,

levántalo de sus Tres Caídas.

 

Todo el pueblo mudo y eclipsado,

al ver tus manos taladradas,

contigo en una cruz de tormentos,

La Línea será crucificada.

 

Y va esa La Línea escondida,

tras el faldón de un gran paso,

e irá, todo el pueblo cargando,

a Dios que se  muere en sus brazos.

 

Para tantos que amores prometen,

pero no saben donde buscarlos,

para tantos que pasan de largo,

de cielos, iglesia y sagrario.

 

Saca a Dios a nuestras calles,

costalero de La Línea,

para esos que se olvidan,

de quien les entregó su vida.

 

 

 

 

Di por las plazas y esquinas,

como Cristo sufrió por nosotros,

lleva la Pasión a las puertas,

de aquel que se piensa estar solo.

 

Por cada pasito que des,

que sea un corazón que se mueva.

por cada “levantá” hecha al cielo,

una oración que se eleva.

 

Evangelio de los pobres,

tu caminar, noche y día…

misioneros de alpargatas,

¡Costaleros de La Línea!

 

 

SALUDA

 

         Rvdo. D. Juan Valenzuela párroco de este templo y arcipreste de nuestra ciudad. Rvdo. D. Juán Enrique Sánchez, párroco de San Pedro y Director Espiritual del Consejo de H.H. y C.C.

Representante del Excelentísimo ayuntamiento.

         Representante del Consejo local de H.H. y C.C.

         Sr. Hermano Mayor y Junta de Gobierno de la Real Hermandad y Cofradía de Nazarenos de Ntro. Padre Jesús de las Penas, María Stma. de los Dolores y Patriarca Bendito San José.

         Junta y hermanos de San Pedro, hermanos cofrades de nuestra ciudad, familiares, amigos, costaleros y costaleras de La Línea, hermanos todos en Cristo.

 

         Agradezco de corazón Pepe, las palabras que me has dedicado en la presentación, se que son sinceras y viene del corazón.

         He confiado en tu persona, por el orgullo que me hace sentir, el ver, como has crecido junto a tu Cristo del Perdón.

          Que El, rey de nuestras vidas y padre de infinita bondad, te cuide y guarde junto a tus seres queridos, Gracias.

 

         Como no, quiero agradecerte a ti Andrés y a tu junta de gobierno, ya no la confianza, sino el valor que habéis mostrado, depositando en mis manos, la responsabilidad de ser el pregonero del costalero en esta edición.

 

         Como ya os dije cuando me lo comunicasteis, jamás he sido costalero y por gracia o por desgracia, evidentemente, jamás lo podré ser.

 

         Habéis elegido pregonero, a una persona cuya responsabilidad, siempre ha sido lo de arriba…bueno miento, en una ocasión, a principios de los noventa, cuando el “bum” del costal, aún no había llegado a nuestro pueblo, tuve que servir de contraguía, del paso de misterio de mi Cristo del Perdón…

         Sin apenas ensayar, tuve que hacer las veces de contraguía de los dos costeros…puedo confesar, que cuando íbamos de vuelta por la empedrada calle Crespo, mi mente quedó bloqueada, sin saber que Valentín, al que tenía que llamar en el costero izquierdo, se llamaba Valentín…un verdadero caos, que a Dios gracias, no volvió a repetirse.

 

         Para muchos, se que la noticia ha sorprendido e incluso creado discrepancias, no preocuparos por eso, el primer sorprendido y discrepado, si es que se puede decir, he sido yo…

 

         Podría ser la voz, de costaleros y costaleras, con los que comparto amistad…pero entonces…no sería un pregón personal. Podría exponer la vivencia que en mi casa ha existido con el costal, desde el prisma de mi hermana, la que fue costalera…pero ese, no sería mi prisma.

 

         Como Andrés, el hermano mayor me dijo, habían apostado por otro punto de visión, por otro enfoque. Espero que ese punto que yo aporto, sea del agrado de todos, o al menos que se entienda, que lo expreso con el mayor cariño y respeto.

 

         Visto mi historial, claro esta que no vengo a dar ninguna lección de nada. No vengo a enseñar de cómo ponerse en el palo, no vengo a hablar de  cual es la mejor marcha para andar, de quien es el mejor capataz sevillano, ni a contar que se siente, cuando las fuerzas fallan, al venir de “recogía”

 

         No, yo no vengo a nada de eso hermanos costaleros, yo a lo que vengo, es lanzar un piropo a tu trabajo, a gritarte un “ole” por los agujerillos de los respiraderos, a ofrecerte un jarrillo de agua fresca por debajo del faldón, yo vengo a anunciarte que aprietes tu faja, que ajustes bien el costal, que la primera “levantá”, esta ya a la vuelta de la esquina.

 

 

 

 

        

HISTORIA DEL COSTAL

        

         Ahora os invito, a profundizar de forma rápida en la historia.

A través de algunos escritos, pero sobre todo, de pinturas murales, tenemos constancia, de que egipcios, griegos, romanos y otras tantas culturas de la antigüedad, portaban a sus dioses o ídolos, en algo parecido a unas andas, por motivos de rogativas o de algún tipo de ritual.

 

         En el libro del Éxodo, vemos como el mismo Dios, da instrucciones a Moisés, para la construcción del Arca de la Alianza y le indica, que de madera de acacia y oro puro, construya dos varas y cuatro argollas, para que el arca, pudiese ser portada hasta la Tierra Prometida.

 

         Mas que la búsqueda de una estética, parece ser que fue la necesidad, el motivo que lleva a los cristianos, a portar en andas, o en sus brazos, objetos sagrados, ya fuesen representaciones pictóricas, pequeñas imágenes, reliquias, las Sagradas Escrituras o a Jesús Sacramentado.

 

         No hay duda alguna, que en una Iglesia Primitiva perseguida, Iglesia de catacumbas, a lo primero que podríamos llamar, como “procesión de penitencia” es al deambular de los cristianos, cuando se dirigían al encuentro con el martirio.

 

         Sin tenerlo muy en cuenta, aquí, bajo este techo del Santuario de Nuestra Excelsa Patrona, tenemos una prueba de ello.

         En el año 304, San Dativo, junto a sus compañeros mártires, desfilaban hacia el encuentro del Padre Amado, entonando cánticos y salmos, sin miedo ni reproche, a los peines de hierro que minutos más tarde, desgarrarían su carne.

 

         El, como miles de cristianos, fueron testigos y protagonistas, de las primeras manifestaciones públicas de la fe en Cristo, formando parte de aquellos cortejos, cuya estación de penitencia, era realizada a un potro de torturas, a un circo con leones o al morir entre las llamas de un horno.

 

         No creáis que con la conversión de Constantino, se acabarían dichas persecuciones. El imperio que abrazaba el cristianismo, tenía unos límites, unas fronteras…el Evangelio no.

 

         Huidas, traslados y rogativas, hacen que los cristianos, porten, cada vez, de la forma más digna posible, todo aquello a lo que llamamos sagrado.

 

         En el Siglo XVI, la Contra Reforma ofrecida por el Concilio de Trento, impulsa la pública manifestación de fe, sacando a la calle las imágenes, para de este modo, fortalecer los lazos de unión entre el pueblo y la fe.

 

         En el Siglo XVII, Siglo de Oro, Sevilla, podría considerarse la capital de Europa y del mundo occidental.

 

         A ella llegaban los barcos procedentes de “Las Indias”, cargados de especias, nuevos cultivos y por supuesto, oro…mucho oro.

 

         El puerto, llenó Sevilla de comercio, de tratantes, de palacios, de barrocas espadañas, y de artistas de la talla de Montañés.

 

         Tanto ajetreo económico, atrajo a la ciudad, a gentes de todas las tierras del norte del país, incluso de Europa.

 

         Muchos de estos hombres, se ganaban la vida con el porte y carga de mercancías, o de cualquier objeto pesado, muebles, pianos, etc.

 

         En el puerto, el Arenal, Plaza del Pan o la del Salvador, cientos de ellos, esperaban todos los días del año, con unas simples herramientas de trabajo, unas cuerdas para amarrar los bultos y una tela de arpillera para poder cargar, los encargos de capataces o señores y damas sevillanos.

 

         El vocabulario popular, generalizaba, para llamarlos “gallegos” y así determinar, que procedían de tierras del norte. Desgraciadamente, esa Andalucía del Barroco desapareció y las tornas, con los años, han cambiado bastante.

 

         Fueron esos “gallegos” y denominándolos de esa forma, los que a partir de 1686, se tiene constancia de que comenzaran a portar a costal, con aquellas rústicas telas de arpillera, las andas del Corpus Cristhi, curiosamente, el único paso que actualmente en Sevilla, va a ruedas.

 

         Siempre bajo salario, los “gallegos”, fueron extendiendo su forma de carga por toda la ciudad y provincia sevillana, teniendo en muchas ocasiones como capataces, a los mismo capataces que los guiabas descargando barcos en el puerto, o portando mercancías en el Mercado de la Encarnación.

         Aproximadamente en 1930, dejan atrás el nombre de “gallegos, para dar paso de forma oficial a la denominación de “costalero”.

         Los “gallegos”, daban paso a una nueva etapa, la del  “costalero profesional”.

 

         Es en esa primera mitad del siglo XX, cuado el mundo del costal, va girando la rudeza del trabajo, para convertirla en arte y formalidad, apareciendo las primeras reglas, indumentarias corporativas, cuadrantes, igualás, cuadrillas propias, formas de andar…

 

         Las cuadrillas profesionales, podrían llegar a sacar un paso cada día de la semana, incluso en ocasiones, realizaban dobletes. Con esto, consiguen de que aparte de ganar un jornal para sus casas, naciera el espíritu del “costalero aficionado”

 

         La debilidad económica para pagar esos jornales, es la que en 1973, deja sin “costaleros profesionales” a la Hermandad de los Estudiantes, siendo esta la causa de la creación, de la primera cuadrilla de “hermanos costaleros”

 

         Llevaban más de dos siglos y medio pocesionando por las calles sevillanas, el Gran Poder y la Esperanza Macarena, cuando por vez primera, al menos, que se tenga constancia, se produce por las calles de nuestra ciudad, la primera procesión de penitencia.

 

         Como tierra gaditana y con tanta influencia malagueña, las primeras chicotás no motoras, que se realizan en nuestro pueblo, son con los pasos, cargados a hombro, a la forma que hasta hace muy pocos años veíamos al Señor del Gran Poder, o quizás, como actualmente, mantienen los hombres y mujeres de la Atunara, con su Cristo del Mar.

 

         Tuvo que ser el maestro de tantas cosas, de ferias, de encajes, de flores, de pintura, de historia…el que convirtiera a La Línea en costalera.

 

         Corrían los primeros años de la década de los setenta, cuando D. Luis Mañasco Lara, introduce en la cuadrilla de María Stma. de los Dolores, el arte de andar a costal.

 

         En esos años, algunos pasos de nuestra ciudad, seguían siendo portados a ruedas, siendo finalmente los años ochenta, cuando La Línea, se despidió oficialmente de esa manera motora de procesionar.

 

         Son muchos los siglos, los que han pasado, para amasar y perfeccionar lo que tanto disfrutamos en la calle.

 

         Muchas décadas, en las que hermanos de esta hermandad decana y otras que se fueron incorporando al listado de hermandades lineneses, han trabajado con lo que se tenía, lo que se podía y lo que se sabía…

 

         Sin miedos a los tocados de visillos, sin miedos a los cirios eléctricos, sin miedos a las flores del parque y como no…sin miedo a las ruedas.

 

         De nada debemos de arrepentirnos, ni de nada hacer mofa, esa es nuestra historia, la cual, han elaborado con esfuerzo, trabajo y cariño nuestros mayores, personas como el antes nombrado Luis Mañasco, han protegido este germen cofrade en nuestro pueblo, para que ahora, en esta era de las comunicaciones, todos la disfrutemos como la disfrutamos.

 

        

 

REVESTIROS DE LA VERDAD

 

         Quizás en aquellas épocas pasadas, nuestros mayores, tuvieran mas claro el fin primordial de todo esto.

          El fin de que una Virgen vaya guapa, el fin de que el Señor ande con la sobriedad adecuada, el fin de que una cuadrilla sea una en sentimientos e intenciones, quizás antes…la necesidad, hacía mirar más al cielo y menos a la tierra.

 

         Hermanos costaleros y costaleras, un año más, un golpe de martillo, te llama a tu palo…algunos, no os veíais, desde la última luna de Nisán, otros, habéis creado un círculo, casi familiar, entorno a la advocación que portáis y por ello, os veis más a menudo.

 

         Que no te llame el martillo hermano, que lo que te llame sea tu Dios…esto no es cuestión de echar peonadas y horas en un andamio, esto se trata de ser portador de la Palabra de Dios hecha imagen…

         Se que vuestro corazón, cuenta los días en el calendario, que faltan para sentir en vuestro cuello, el abrazo de la dura trabajadera…

         Pero que te llame tu Dios, que no sea el dulce perfume madera…que todo se pierde en el fuego, más es amor a tu Cristo se queda.

 

         Que tu ropa, más que uniforme, es como un vestido de gala.

         Quiero citar para ello, unas palabras, que de seguro, algunos conoceréis, las palabras que el Cardenal, Monseñor, D. Carlos Amigo Vallejo, dirigió a los costaleros:

         Sin la fe, el Costal no es nada más que una vestidura apropiada para realizar un trabajo. El llamador es golpe frío de metal que da órdenes.

         El respiradero como celosía para recibir un poco de aire o para oír las órdenes que se van dando. La trabajadera es madera donde poner el cuello y la espalda.

         El capataz, como un jefe que dirige y manda. Las flores, la cera, la música, el incienso, el azahar, como elementos hermosos de una estética sublime. Todo es hermoso, pero todo está muerto...

         En cambio, con la fe el costal es cilicio y es corona. Corona que se pone sobre la cabeza y como cilicio punzante en la espalda, porque no hay mayor honor y corona que llevar sobre los hombros a
la Imagen del Hijo de Dios o a Nuestra Señora la Virgen Santísima.

         El respiradero se hace oído por donde entra en el corazón de las gentes que están en el recorrido que comunican su oración y sus sentimientos.

         Con la fe todo se transforma y vive de una manera distinta.

         Hermanos y hermanas costaleros, vestid con coherencia el costal que corona el esfuerzo que durante meses realizáis, cada vez que tenéis que dejar vuestras familias, vuestras casas, vuestras comodidades,

 para acudir a los ensayos, las frías noches de Invierno.

        

          No permitáis que tendencias ni modas, lo convierta en fría prenda que solo sirve para lucimiento y en algunos caso para ocultar la cara.

        

         Sea para vosotros el costal, yelmo de Salvación, por el cual, vuestro trabajo y esfuerzo sea recompensado en el cielo.

 

         Como predicaba San Pablo a los Efesios en una de sus epístolas, yo os digo a vosotros costaleros y costaleras, que os revistáis de Dios, ciñendo vuestros costados con la Verdad, esa verdad por la que lloráis en el silencio y la oscuridad de una trabajadera, esa verdad que solo viene dada por el que lleváis arriba.

 

         Tened en cuenta que en vuestro calzado, ha de habitar el celo de anunciar el Evangelio, el celo de querer llevar a Cristo y María, a tantos alejados…

 

         Como he recitado en el verso introductorio, hay mucha gente que no acude a los templos a encontrarse con Cristo, sed vosotros los pies que les lleve Cristo a ellos, para enseñar, que la iglesia más grande, es la calle y que en ella, hay que aprender a rezar y verlo todos los días.

 

         Hay otras tantas personas, enfermos, ancianos, impedidos…que no pueden acudir a los templos y consuelan su anhelo viendo la imagen del Señor o de su Madre, reflejados en sus cristales al pasar por sus puertas.

 

 

LA CHICOTÁ ESPERADA

 

         Hace ya algún tiempo, pude ver una fotografía tomada desde la trasera de un paso de palio, desde la cual se podía observar, como tras uno de los ventanales de la vivienda que el paso tenía en frente, se veía a una cuidadora, incorporando de la cama a una anciana, para que pudiese ver la cara de su Virgen.

 

         Es de esas fotos, que dices, una imagen, vale más que mil palabras…en esa imagen, sobraban sonidos, olores, brillos…sobraba todo, para esa pobre anciana, solo existía “su Virgen”

 

         Pues bien hermanos, redescubramos el verdadero sentido que tiene el sacar las imágenes a la calle. Hagamos pública manifestación de nuestra fe en el mundo, no tengamos miedo a nada.

          En una sociedad sorda, la cual, necesita ver, para poder creer, ya sea cierto o no lo que se vea…La Iglesia, debe de adaptarse a esos métodos audiovisuales, para mostrar al mundo del Siglo XXI quien es Cristo.       Nuestras veneradas imágenes, no han de ser utilizadas con otro fin que no sea, el acercar a la gente a Cristo…no dejemos que ningún tipo de política, ni chantajes, dejen encerrada nuestra fe en los templos.

 

         Hermanos costaleros y costaleras de nuestra ciudad, tu esfuerzo es necesario para que esto se lleve a cabo…siempre respondiendo con el amor que el mismo Cristo nos mostró y que su Stma. Madre nos procesa.

 

         Hay muchas personas necesitadas de que una levantá, de que un racheo, de que un mecer de varales, les arranque una oración de sus corazones mudos ante la imagen de Jesús o de María.

         Hay muchos ancianos, impedidos, que si no es de esta forma, no tienen otra para poder ver a su Cristo o a su Virgen.

 

         En este año de la fe que celebramos, las hermandades, de la mano de sus pastores y con los pies de sus cuadrillas, deberíamos de perder ese “pudor” estricto y protocolario y apostar por acercar las imágenes a cada rincón de las feligresías.

 

         Rosarios, Vía+Crucis, Vía Matris…cualquier escusa será buena, siempre que el fin sea, acerca Cristo a los alejados…

 

         A Dios gracias, para evangelizar, hay muchas herramientas y estas, son las nuestras…

 

Por cada cuenta de rosario,

se escapaban mil suspiros,

por cada mirada a su cielo,

anhelaba estar contigo.

 

         Pocos se acuerdan de ella, su cuerpo, sus piernas, sus temblorosas manos, poco podían hablar ya de Concha y de lo que un día fue su belleza.

 

         Un campo arado de nieve, parecen ser sus cabellos de plata.

         Desde hace cuatro días, al menos, que ella recuerde, no pisa la calle y nadie le ha dirigido la palabra.

 

         El mundo la ha olvidado. El mundo ha viajado a una velocidad que para ella, ha sido imposible de alcanzar…Atrás quedó sus noches de paseo por la Velada y sus velos de blonda para visitar al Santísimo.

 

         Los días se cuentan por oraciones y las noches por eternidades…Y pasa un día y otro, y del mismo modo que el costalero va marcando su cuenta atrás en su calendario digital, ella va tachando en su alma, los días que faltan para poder verle pasar…

 

         Aunque su cabeza falla, jamás se tropieza en un Ave María…solo le pide a Dios, fuerzas y luz en sus ojos, para que cuando pase a su vera, poder verle la cara.

 

         Costaleros y costaleras de La Línea…hay muchas personas como Concha, que esperan el sonido de tu zapatillas, porque para ella, ese sonido, es el sonido de los pasos de Dios.

 

 

 

         Olvídate de “picaitos”, de izquierdos, de cornetas y de absurdas competencias, hay muchas “Conchas” que esperan tus pasos, como el caminar de Dios, hay muchos que cuando tu caminas, presienten que su Madre viene a verlos.

Y van las noches marcando,

lento el tiempo hacia el encuentro,

y van las horas susurrando,

su dulce deseo por verlo.

 

Pues llegado ya el gran día,

se acerca el Señor hasta su puerta,

ella espera en su ventana,

llorando como río de cera.

 

Llévame contigo Padre,

que no aguanto este calvario,

no me dejes aquí tan sola,

de tristeza y desamparo.

 

Con un cuidado infinito,

a pulso el Señor se eleva,

para que Concha no vaya notando,

que de su lado se aleja.

 

¡Menos paso quiero!

aguantadlo un poco más en el sitio,

esperad que hay un Padre Nuestro en el aíre,

enredado en claveles y lirios.

 

Se entrelazan sus frías manos,

apretando fuerte su rosario,

a la espera que llegue la Señora,

las cuentas las va deshojando.

 

La Virgen se va acercando,

con lágrimas en sus mejillas,

la Virgen cuando mira a Concha,

le regala una dulce sonrisa.

 

Nada pide para ella,

la que sabe que poco le falta,

para vivir siempre en la primavera,

de ser recibida en tu casa.

 

Ya no te pido Señor,

mis noches de Velada y fiesta,

ya no te pido si quiera,

fortaleza “pa” mis piernas.

 

Tan solo te pido Padre,

que si otro año me concedes vida,

no le falte a mi bendito pueblo,

“pa” traerte una buena cuadrilla.

 

Que traiga a mi presencia tus llagas,

que con gusto lavaré con mi llanto,

que traiga el manto de tu Madre,

que me sirva de cobijo y amparo.

 

Pero si algún año no quedaran,

Señor, costaleros en este pueblo,

entonces llévame ya contigo,

para verte por siempre en el cielo.

 

 

 

HERMANO

 

         Cuando me dispuse a escribir este pregón, tengo que confesar y lo digo de verdad, que no sabía por donde cogerlo…

         No quería hacer nada ficticio, inventado, copiando vivencias de otros…quería hacer algo mío, personal, un reflejo de mi visión y vivencia.

 

         Por ello, no tengo más remedio que mirar hacia mi casa, de mirar hacia San Pedro. La juventud de la Hermandad, hace que , su historia, sea manejada por muchos que ya tenemos cierta edad.

 

         Por lo cual, es fácil recordar sus comienzos…como el Señor del Perdón procesionaba por vez primera, sobre el paso y con parte de la cuadrilla de la Borriquita.

 

         Años difíciles en el mundo del costal nos tocó de vivir, en los que el antiguo paso de caoba, se había convertido en una mole, bajo la cual, los costaleros hacían doble penitencia.

 

         Desde hace pocos años, el buen trabajo, ha dotado al Señor de un majestoso paso, sobre el cual, procesiona dignamente, con una cuadrilla, que para mi gusto, no puede tener mas arte andando…

 

         Por otro lado, en 1988, hace 25 años, la falta de costaleros para el Señor, hizo que los que los cargadores, con los que se contaba para la parihuela de María Stma. de la Salud, pasasen a formar parte de la cuadrilla del Señor, por lo cual, la Virgen, se quedaba sin cargadores…

 

         Pero San Pedro, ya se había enamorado de la cara de su Virgen y de ninguna manera la dejaría sin salir.

 

         Fue entonces, cuando nace, la primera cuadrilla de mujeres costaleras, exactamente, cargadoras por la forma de llevar.

 

         La Hermandad, no tubo reparo alguno, en que la Señora, procesionase en primer lugar en parihuela y más tarde en mesa sin palio.

 

         Muchas fueron las críticas a esta forma de hacer las cosas y sobre todo, a que una mujer, pudiera ceñirse el costal.

 

         La imagen más reciente que tenemos, es la del pasado glorioso, 8 de Septiembre, el tiempo, pone a cada cosa en su sitio…sin disputas, sin ofensas, sin discusiones…solo con hechos. Ni mejores, ni peores…diferentes.

 

         No creáis, que todo esto, lo quiero llevar al homenaje a mi Hermandad o a sus cuadrillas, para nada…esta breve referencia a San Pedro, quiere servir de introducción, a un humilde el homenaje a una persona, que desde el cielo hoy nos mira.

 

         A la persona, que hace 21 años, desde este atril que pregona el costal, lanzó públicamente, uno de los más bellos piropos y respaldo, a la naciente cuadrilla de mujeres costaleras.

 

         En los años setenta, formó parte de la primera cuadrilla de costaleros de nuestra ciudad, portando durante ocho años a María Stma. de los Dolores. Ejerció sus conocimientos de capataz en su Cristo de Medinaceli, Cristo del Amor, Cristo de la Esperanza, Santo Entierro, nuestra patrona y como no…su Virgen de la Trinidad.

 

         Creo que no hay dudas y saben a quien me refiero.

         El pasado año, se nos marchó D. Juan Francisco García Medina, un BUEN HOMBRE. Maestro sencillo y discreto del mundo del costal, el que solo levantaba la voz, para llamar al cielo, a la Rosa de Santiago.

 

         Se fue y me dejó una cita pendiente, en la cual, me dedicaría el texto íntegro de aquel pregón del costalero que en 1992, regaló al pueblo de La Línea y donde dejó aquellas palabras tan bellas a la mujer de San Pedro.

 

         Por eso, y para que sirva de homenaje, recitaré un extracto para que quede en la memoria.

 

         “Una mata de alhelí, lloraba ya su rocío, añorando el mes de Abril y al lado suyo un jazmín, le decía no sientas frío y comparte este amor mío por esa mujer que yo vi…

 

         El alhelí respondió: dime tu mi compañero ¿A quién das tu tanto amor si eres tan solo una flor, sembrada en un macetero?...pero ahora calla, no respondas, que con pétalos de rosas, están tejiendo una alfombra, para que en esta madrugá, regrese a su casa, la más Hermosa Señora…

 

                  Salud, Salud de blanca mujer, de San Pedro…La Señora.

 

         Si en esta noche de raso, pudiera volverme hombre, me bajaría despacio, dándole un fuerte abrazo, a ese manojo de flores que va debajo del paso.

Seguid todas por igual,

mis mujeres costaleras,

sudando en las “levantá”,

en noches de Primavera.

 

Seguid todas por igual,

demostrando a nuestra tierra,

que aquí, en nuestra ciudad,

habéis sido las primeras.

 

Mis mujeres costaleras: ¡Seguid todas por igual!

 

 

COSTALEROS DE CRISTO VIVO

 

         El amor a Cristo y a su Stma. Madre, es el que durante XXI siglos, ha hecho que los cristianos nos acerquemos a su Iglesia, haciendo que con ello, muchos nos impliquemos en ella.

         Unos son sacerdotes, otros catequistas, otras pueden ser monjas, otros cursillistas, otros cofrades y otros, como no, pueden ser costaleros…si, porque el sufrimiento y la entrega que aporta un costal, es la muestra de máximo amor que ellos y ellas, pueden ofrecer al amor de sus amores.

 

         Gracias a Dios, de todo hay en esta viña y cada uno podemos desempeñar una labor diferente.

 

         Ahora, nadie que se va a un seminario, nos dirá que lo hace porque que le gusta vestir de cura, de igual modo que nadie que se implica a trabajar en Cáritas, lo hace para verle la cara a los pobres…detrás de cada misión, detrás de cada carisma, ha de existir una misma vocación, el amor a Cristo y a su Stma. Madre.

 

         Ese amor a Cristo y a su Stma. Madre, ha de ser puesto en la práctica, como el enamorado pone en la práctica su amor por amada, el hijo por el padre, o la madre por el hijo…

 

         Cuando uno se enamora, se desvive en congratular a la otra persona en todo lo posible…no se queda en el beso o en la foto en la cartera…sino que la persona cambia, mira la vida de otra manera, el semblante rebosa felicidad y siempre que puede, le regala su visita, su presencia, sus mejores palabras, los detalles diarios…cuando se ama, no existe un día, existe la vida.

 

         Hermanos costaleros y costaleras de nuestra ciudad, vivid vuestra entrega a las trabajaderas, con verdadera devoción a lo que lleváis, no quedaros solo con la afición, enamoraros de Jesús y de María, enamoraros con la locura desbocada de un adolescente.

 

         No dejemos para ellos, las migajas de nuestro tiempo, las migajas de nuestra vida…acudid a ellos durante todo el año, a sus altares, a sus capillas, a sus cultos, a la Eucaristía donde diariamente, se vuelve a entregar por nosotros de forma real.

 

         A ellos se lo debemos todo. El ha entrado  Triunfal en Jerusalén, sabiendo el destino que le predecía, pero no lo ha dudado en ningún momento, porque te amaba.

         Por amor ha aceptado ser entregado a la muerte en el Huerto  de Getsemaní.

         Ha sido Flagelado, Cautivo y Rescatado sin abrir la boca en su defensa por el simple hecho de mostrar que te quiere.

         Sumiso en sus Penas y con su Gran Poder, a cargado con esa gran cruz de Perdón, ha cargado con tu cruz y caído tres veces para que tu no caigas, para que tu no sufras, para ser El, quien por ti padezca...

 

         En la oscura tempestad del Mar del Calvario, su carne de Abandono, Amor, Misericordia y Esperanza, ha sido perforada por los clavos y la lanza, para que al igual que del seno de una madre, brota el alimento de vida, de su sangre brote lo que es para nosotros la salvación.

 

          Su cuerpo inerte, ha sido enterrado en el oscuro sepulcro, para dormir entre las Almas y para que tu tengas la luz de la vida eterna, esa luz que el ha comprado con su sangre y nos ofrece a través de su resurrección.

          Todo esto ha hecho su amor por ti, porque te ama.

 

         Estas palabras, no solo son mensaje para quienes cargan en las trabajaderas, estos es mensaje, que deberíamos aplicarnos todos, costaleros, nazarenos, acólitos, juntas de gobierno, cristianos de base, sacerdotes...todos podemos darnos por aludidos.

 

         No podemos quedarnos solo en lo estético, en que si “cigarreras” o Tres Caídas, que si “el caballo” o “la Sentencia”, que si del “Mosca” o del “Salvador”, que si nuestras críticas se lanzan en un ciber espacio, o son lanzadas en la barra de un bar…No estoy diciendo, que todo esto sea malo, no es eso, lo que quiero hacer llegar, es que nada de eso, puede eclipsar el Misterio por el cual estamos todos aquí.

 

         Queridos hermanos, seamos realistas, ni el nombre de una banda, ni el sonar de una corneta, ni las capas de los nazarenos, ni los cirios, ni los encajes, ni las flores, ni las medallas doradas, ni los costales ni las varas de mando, nada de esto es imprescindible para hacer pública manifestación de fe.

 

         Todo lo que antepongamos, todo lo que queramos que sea más importante que lo que realmente debe de ser, es distorsionar el mensaje de lo que llevamos arriba.

 

         Y como no, por otro lado, las juntas de gobierno, no debemos de rendirnos en extender la mano a nuestras cuadrillas. Ellos y ellas, no son mulas de carga, que nos sirven para sacar “el santo”

         Al igual que con el resto de hermanos, debemos de abrirles las puertas a que se sientan cómodos en la Iglesia a la que pertenecemos y de la que todos, formamos parte.

 

         Existe una organización, llamada: “Costaleros de Cristo Vivo”, que colaboran acompañando a ancianos y enfermos, a peregrinar al santuario mariano de Lourdes.

        

         Los tiempos que corren, hacen que en nuestro pueblo, necesitemos urgentemente, “Costaleros de Cristo Vivo”…personas capaces de llevar a Cristo durante todo el año, a los rincones más recónditos de nuestra ciudad.

 

         Costaleros para llevar a Cristo a la calle, como hacen los miembros de Café y Calor, costaleros para portar y aportar alimentos, a las personas que lo necesitan, algunos de ellos, quizás sean incluso, compañeros de tu trabajadera.

         Costaleros y costaleras que se ofrezcan simplemente a acompañar,  a ancianos y discapacitados, que no tienen quien les escuche o les ayude a poder vivir más dignamente.

 

         Que chicotá más hermosa, es aquella en la que con todas tus fuerzas metes cuello, para aliviar a tu compañero que ya no puede más.

 

         Esto no es una utopía, esto es un deseo al que todos estamos invitados. Para ser Costaleros de Cristo Vivo, no necesitamos faja ni costal, todos podemos, con fe y sobre todo, con buena voluntad.

 

 

VEINTICUATRO CUADRILLAS.

 

         Pronto llegará el día: Por muchos años que lleves en el palo, no hay quien te arranque en este día ese miedo, nerviosismo, desvelo…la noche la has dormido de aquella manera…intentando conciliar el sueño.

         Después de haber dejado bien preparada la ropa, de escuchar unas cuantas marchas, que lo que hacían, es ponerte mas nervioso y de compartir con tus compañeros de cuadrilla a trasvés de whatsaap, los nervios que estas pasando y que no te dejan de dormir.

 

         Otro año amanece el día, otro año a mirar el cielo antes de lavarte la cara. Que pena, que en ocasiones, solo nos acordemos de mirar al cielo, cuando tememos la lluvia.

         Cada minuto que pasa, te haces la misma pregunta, ¿por qué pasa el tiempo tan despacio en este día?, ¿por qué no han puesto el horario de salida a las 12 de la mañana?

 

 

 

         En un millar de hogares linenenses, se repetirá la misma escena…

         En veinticuatro cuadrillas se volverán a ver las mismas lagrimillas, los mismas miradas, los mismos nervios…

         En catorce hermandades, todo estará listo y dispuesto, para que si Dios quiere, el martillo sea fiel aliado de la voz de sus capataces, para llevar a La Línea la Palabra de Dios.

 

 

Auroras de un pronto mañana,

de verte en la calle Alegría,

de verte en tu palio mecerte,

de verte Triunfal por La Línea.

 

De amores y olivos trenzado,

en tu pecho el nombre de Rosario,

cuadrilla de andares sutiles,

de Amor en un Huerto soñado.

 

Para un dolor como el tuyo,

tu llanto volviese de Estrella,

para ser luz de vida en tu hijo,

mientras el mundo lo flagela.

 

Recoge su pena cautiva,

Trinidad, señorita de nácar,

de andares y volar de puntilla,

de Dios caminando sobre plata.

 

De los Ángeles Reina y Madre,

asida a su amor nazareno,

cargando con tu cruz de tormentos,

espera un caminar costalero.

 

Una zancada de Penas,

reguero de entrega y amores,

Madre de la pasión linense,

María Stma. de los Dolores.

 

Con andares de mujer,

Salud eres fuente de vida,

derrochas primor por un barrio,

que sana a Cristo en su Caída.

 

 

No hay chicotá más flamenca,

tras un Cristo que por Amor nos salva,

no hay ruego que más pida el hombre,

que tu nombre de Esperanza.

 

Sigilosa la cuadrilla,

quiebra el alma en el destino,

se rompe su Mayor Dolor,

expira Cristo en el Junquillo.

 

El Levante ha sonrojado,

a la Virgen sus mejillas,

Madre de Dios se consume,

en llanto, suplicio y desdicha.

 

La muerte pende del madero,

silencio y palio de cajón,

siempre de frente va andando,

María en su Pura Concepción.

 

Azahares consuelan la pena,

de la Virgen de la Amargura,

andares de cuadrilla torera,

la miman y en su drama la acunan.

 

Duerme Dios ya entre sus brazos,

y hacia el cielo se eleve su súplica,

La Línea se muere en las manos,

de la Virgen de las Angustias.

 

Crespones cuelgan del aire,

por tu duelo Soledad,

por el hijo que ya yace,

esperando el despertar.

 

Catorce antorchas encendidas,

elevan La Línea hacia el cielo

sus veinticuatro cuadrillas,

son muestra de amor y de esfuerzo.

 

 

 

 

Andares bajo cristos penitentes,

andares bajo palios de cristal,

andares de elegancia y de hermosura,

andares que enamoran al pasar.

 

 

MADRE DEL COSTAL

 

 

         No he querido personalizar en ningún mensaje, a ninguna cuadrilla, a ninguna hermandad…

 

         Como acabo de pronunciar en este verso, las veinticuatro existentes y añado ahora, y las tres que espero no muy tarde llegarán, elevarán cada    Semana Santa al cielo, el corazón cristiano de los linenses. Ojala algún día podamos cerrar todo este gran cortejo de penitencia, con la Gloriosa Resurrección de Cristo, centro vital e indispensable de nuestra fe.

 

         A esas veinticuatro cuadrillas, va dedicado este pregón, sin distinción alguna, porque ya esta bien de ser tan raudos en buscar diferencias y no en aunar igualdades.

 

         Ha sido, este un pregón, sacado del corazón, ya no de un cofrade, sino de un cristiano que lucha día a día, por mantenerse fiel, a esta gran barca de San Pedro.

         Hermanos costaleros y costaleras, que sean vuestras cuadrillas, los veinticuatro remos que en una misma dirección, trabajen para llevar esta gran galera al mismo puerto.

 

         No me quiero marchar, sin tener una distinción merecida, un pronunciar destacado, a la principal causante de que hace ya cerca de cuarenta años, el costal, se convirtiera en la principal herramienta para llevar un paso en nuestra ciudad.

 

         A María Stma. de los Dolores y a su cuadrilla de veteranos, quiero dedicar, mis últimas palabras.

 

 

 

 

 

         Ni el viento de Levante, ni el empecinado Poniente, ni la brisa de la mar, ni la fría Tramontana, ni el fuego árido del “Terrá”

 

         No hay soplos en tu caminar, no existen zarpazos de danzas violentas en tu desfilar de puntillas.

 

         Veo tus mecidas, e intento localizar de donde viene tu contoneo, de donde esa fragilidad con la que el discurres encandilando a todos los que dejas embelesados.

 

         Alegrías y tragedias, te traen y te llevan desde el lúdico paseo de Domingo por a tarde, al doloroso arrastrar cabizbajo de dramas familiares.

 

         Pero ahí sigues, caminando…haciendo de tus llantos corazones, para poder seguir adelante.

 

         Caminando, siempre de frente, rompiendo con el temblor de tus brazos erguidos de platas, el aire que se entre cuela para ser mecido en tu cuna de fuego encendida.

 

         Desfila la elegancia, el alba, el ocaso…se mece el recuerdo, la nostalgia, el sufrimiento…

 

         Arriba, los soles de oros y los llantos de plata.

         Abajo, las lunas oscuras y los llantos que se acallan.

 

         Arriba, siempre es día, siempre es claro, siempre es amanecida, siempre porque no hay tiniebla, capaz de eclipsar tu cara.

 

         Pero abajo…abajo siempre es noche, siempre es oscuro, siempre tiniebla y sueño por ver esa bendita faz, a la que una muralla de terciopelo y seda no los deja de ver.

 

         Que no…que no hay vientos en tus mecidas, que el jardín de tus primaveras, rebosa de perfumes los dos encajes de nácar, de tus saladas orillas.

         ¿Quién te porta, majestuosidad infinita? ¿Quién es capaz de bañarse en el calor de tus caracolas de plata, que dan luz a tu manto?

 

         Sigue adelante, sigue de frente, avanzando con el sigilo de  quien no quiere ni rozar, ese fino velo, que separa lo divino de lo humano y mortal.

 

 

         Cuatro baluartes tus zancos, recios, fuertes, sólidos…son custodia y defensa de ese divino espacio que ocupas en la fortaleza celeste, de la Pasión Linenese.

 

         Cuatro baluartes armados, a la defensa de tus murallas de incienso y que ofrecen su cuerpo a la lucha, cada vez que el seco golpe de un llamador, da la orden.

 

Y lanzan al cielo sus moradas,

cada vez que al pueblo quieren llevarte.

Lanzan al cielo tu presencia,

porque solo del cielo, pudieron bajarte.

 

¿Dónde van tus pasos Señora?,

¿A dónde vas Dolorosa linenese?,

¿Quién pone sus andares en tus plantas?,

¿Quién sangra sus cuellos al mecerte?

 

Llanto de Madre perdida,

que tras sus Penas camina,

Cristo que ofrece su espalda,

sus manos, sus pies, sus heridas.

 

Cuadrilla de azabache,

con luctuosa indumentaria,

manojo de hombres de hollín,

con nívea blancura de alma.

 

De la mano, padres e hijos,

compartiendo trabajaderas,

no hay canas que resistan Señora,

tu florecer por Primavera.

 

La Línea camina sigilosa,

con zapatillas de esparto,

un racheo acaricia y perfuma,

convirtiendo en puro cielo el asfalto.

 

Mas de un siglo a tus plantas,

caminan haciendo historia,

mas de un siglo que tu llanto,

regara este pueblo de aromas.

 

Dolores, María Stma. de los Dolores,

morena faz de canela,

contigo “toíta” La Línea,

soñó con ser tu costalera.

 

He dicho.

 

 

José David Muñoz Oliva.

    15 de Marzo de 2013

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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