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Desde que te vi cruzar el umbral del Salvador, algo especial descubrí en ti. No porque fueras entre palmas y olivos y la gente te fuera aclamando, si no porque algo había en ti que me hacía mirarte y sonreír con ternura, mientras caminabas sobre ese pollino en el cual desprendías tanta vida y tus mejillas eran invadidas por un suave color fresa. En ese momento, me enamoré de ti…

 

La Eucaristía, nunca me había resultado tan barroca, tan estilizada viniendo de tus largos dedos, con los cuales pareces acariciar el cáliz de tu sangre; y el cuerpo de tu cuerpo parece flotar a medida que te van meciendo, mientras nosotros, que desde abajo te adoramos y te glorificamos, nos fundimos con tus fieles discípulos al observar tu rostro, que sereno, nos susurra en voz baja mientras vas mirando al cielo: “Este es mi cuerpo que será entregado por vosotros”. Al probar tu cuerpo y tu sangre, me enamoré de ti…

 

Nunca una oración en Getsemaní me había parecido tan eterna. Tu rostro, tu sangre recorriendo cada poro, ese ángel glorioso que te anuncia lo que ha de llegar, lo que en pocos instantes se cumplirá. Ese miedo, esa angustia que tú controlaste aquella noche lo siento yo al mirarte, porque esas palabras que a tu Padre le rezaste eran de pura entrega, de puro amor hacia nosotros. En ese momento, al escuchar tu oración, me enamoré de ti…

 

Incluso ante la traición nos haces reflexionar para aprender a perdonar a los pecadores. Aquella noche en la que Judas besó tu rostro,yo sentí morir. Señor, si esa traición es la que regala mi despertar al alba, yo acepto y te encomiendo mi alma, pues no hay nada más bello que el Rocío de la mañana. Y me enamoré de ti, Señor, al sentir tu beso de Redención...

La Sentencia más dura para los sevillanos es ver ese desprecio con el que te trataron. Menos mal que aquí sabemos aliviar tu pena, pues qué inhumanos fueron contigo haciéndote pasar por tanto sufrimiento. Pero aquí sabemos hacerte esa sentencia más dulce, más llevadera, pues con tu Madre Macarena es imposible que a alguien al mirarla no se le quiten las penas. Y me enamoré de ti,Señor, de tu Sentencia.

 

 

Parece imposible, pero cuando colocan la cruz en tu hombro todos sentimos el peso del madero. Da igual si es en el Porvenir, si es en San Roque,  en el Gran Poder, en Pasión, en Triana…qué más da, si eres el mismo, Señor. Pero al mirarte, al contemplar las dimensiones de tu pena y la tristeza de tu rostro, sentimos que también es nuestra penitencia. Y al verte caminar con tu cruz a cuestas, me enamoré de ti Señor....

Mira que caíste veces sobre el camino de la amargura, pero cuando caíste por tercera vez mi corazón se partió en mil pedazos junto el pecho dolorido de María, que jamás perdió la Esperanza de verte a lo largo de tu tan eterno vía-crucis hasta el monte Calvario. Y mira que siento pena, que me tiraría al suelo para ayudarte a levantar el madero, para tenerte siempre a mi vera, aunque tres veces cayera, para estar junto a ti y llenarme de tu pureza. Ahí Señor, me enamoré de ti y me hice trianera.

 

Al despojarte de tus vestiduras más te adoramos. Porque he ahí el cuerpo del Hijo de Dios que muere pos nosotros sin vergüenza y sin pudor: solo por Amor. En ese momento debiste sentir las manos de todos tus hijos agarrando las tuyas, pues cómo si no tu Padre te llamó desde el cielo para decirte que el fin estaba próximo y el comienzo empezaba para nosotros. En ese momento, cuando Despojado vas mirando al cielo, me enamoré de ti.

Qué agonía tanto desprecio, tanto odio hacia aquél que nació del vientre puro de María, de las entrañas del cielo hecho carne. Qué dolor y qué tristeza verte azotado y clavado en la cruz, sintiendo sed, perdonando pecados y hasta pidiendo misericordias a tu Padre, que intentaba aliviar tu dolor desde allá donde sólo los hombres buenos podrán acceder al paraíso. Y tu espíritu rompió las puertas del templo, pues cuando tu último halo de vida expiró aquella noche Sevilla te ayudó a subir al cielo cruzando Triana y Patrocinio te meció en su cuna para cantarte y aliviar tu sufrimiento. En ese momento, Cachorro, me enamoré de ti.

 

 

Y finalmente moriste, nos dejaste en la tierra y subiste a los cielos por nosotros tus hijos, que tanto te amamos y te adoramos. Y me enamoré de ti, tanto y con tanta fuerza que te siento aquí. Y estaré, hasta que tú quieras Señor, hasta que me llames para estar en tu Gloria, pues no hay nada de lo que tenga más certeza: que tú estarás a las puertas del cielo para recibir mi alma y la de todos aquellos que no podemos vivir sin tu presencia.

 

"Me enamoré de ti, de tu aliento,

de tu palabra y de tu cuerpo,

pues solo tú puedes darnos consuelo

habiendo bajado de los cielos.

Me enamoré de ti, de tu mirar,

de tu forma de cuidarnos y de tu amar:

porque es imposible no tener caridad,

hacía ese hombre que dejó lo terrenal

para darles a sus hijos una nueva oportunidad.

Me enamoré de ti, Padre, de tu piedad:

sobre mí esta la victoria de tu cruz y tu bondad."

 

Buenas tardes, amigos cofrades. Espero de corazón que os guste este nuevo escrito. Ya me diréis. Un fuerte abrazo.

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Comentado por María Amor Rasero en septiembre 3, 2012 a 7:34pm

Me alegro de que te haya gustado Jose, todo un placer para mí ;) Un abrazo

Comentado por Jose M en agosto 22, 2012 a 10:46pm

Precioso Maria, nunca dejes de escribir y compartir tus versos o prosa con todos nosotros, graciass, besos

Comentado por tianera en agosto 22, 2012 a 10:42am

me has echo recordar el via crucis que se cantaba aqui  hace años en el que toda mi alma vibraba en cada palabra viviendo como real la pasion y muerte de jesus

lo tengo escrito en mi rincon de cofrades si lo quieres ver

es precioso lo que has escrito y de nuevo vibre al leerlo

y las fotos son especiales muy bien escogidas

un beso

Comentado por Santy (Angel Macareno) en agosto 21, 2012 a 9:20pm

Maravilloso Maria como nos tienes acostumbrados, enhorabuena, saludos.

Comentado por María Amor Rasero en agosto 21, 2012 a 8:10pm

Muchas gracias a todos, de verdad. A medida que voy escribiendo intento mejorar un poco, pero sigo pensando que mis líneas son muy humildes. Si hago esto es por dos razones: por sacar lo que llevo dentro y por complaceros a vosotros para hacer más llevadera la espera. Os estoy muy agradecida: Rosa, Dori, Nieves, María José y Jesús, que ellos os protejan siempre.

Comentado por JESUS el sueño de los despiertos en agosto 21, 2012 a 7:54pm

Super Original esta entrada.Cada dia te superas,increible pero cierto.Sigos tus blog y cada vez que leo el ultimo publicado pienso..(insuperable)..Pues veo que no,cada blog publicado te supera,en este si que me has sorprendido.Gracias por acordarte del señor que me vio nacer,me has alegrado.Por cierto,el proximo superara este?..en fin,contigo todo es posible,Un abrazo.

Comentado por María José en agosto 21, 2012 a 1:40pm

Maravilloso el recorrido, maravillosas las palabras María..Estás que te sales ¿eh? un beso

Comentado por Araceli Luque en agosto 21, 2012 a 1:28pm

Ole y ole Maria Amor,  si es que las madres saben ponerle nombre a sus hijos.  la tuya lo clavó.  pues si ese es Él, el amor absoluto.   gracias por compartir tus sentimientos.  besoooossss

Comentado por rosa maria morilla rodriguez en agosto 21, 2012 a 12:38pm

bella entrada como siempre gracias maria un beso fuerte

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