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XX Exaltación a María Stma. de la Esperanza 24 de Marzo de 2012. Parroquia de San Bernardo Abad, La Línea de la ConcepciónJosé David Muñoz Oliva INTRODUCIÓN: DIOS TE SALVE ESPERANZA Al igual que en…

XX Exaltación a María Stma. de la Esperanza

24 de Marzo de 2012. Parroquia de
San Bernardo Abad,
La Línea de la Concepción
José David Muñoz Oliva

INTRODUCIÓN:

DIOS TE SALVE ESPERANZA

Al igual que en nuestro pueblo, las tareas cotidianas de la jornada, hacían de aquella pequeña aldea nazarena, un día más, de tantos, de los que trascurren sin que nada altere el pulso de sus vecinos.

Nadie podría imaginar, que el Señor, se había fijado en ella, para acariciar con su mano, la vida de los nazarenos.

Llegó el momento esperado para toda la corte celestial y el aroma del incienso, comenzara a colarse, por el crisol que protegía la vida de la niña hebrea.

Ella, al igual que el anciano Simeón, que la profetisa Ana, y al igual que nosotros, esperaba la redención de su pueblo.

A partir de aquel día, aquella hermosa chiquilla debería dejar atrás su infancia tranquila y silenciosa. Ya no jugaría más al corro ni al “pilla pilla” con sus vecinas. Ha llegado el momento en que los consejos de la “Señá” Santa Ana, viniesen más que nunca a ponerse en la práctica.

Dios se ha fijado en Ella, la sencilla, la humilde, la que nunca puso un pero ni reproche, a las palabras de su padre. La morena perla hebrea cultivada al sol palestino, tenía su vida dispuesta, a abrazar la voluntad de su Dios.
Ella hacía de su vida, un canto y una continua alabanza a Dios: Bendecía al Señor, con todas y cada una de sus acciones, por muy pequeñas o simples, que pudiesen parecer.

En aquel vergel nazareno, su figura resplandecía como pura azucena, cuyo jardinero había puesto sus mejores herramientas de labranza, para que el brote, resplandeciera de la forma tan holgada con la que lo hacía.

Hoy, en esta miscelánea jornada del 24 de Marzo, la víspera blanquea la liturgia cuaresmal. El lirio penitente, por un día se ha de tornar en la azucena gloriosa, para recibir la visita del arcángel San Gabriel:

Alégrate llena de gracia,
de La Línea nazarena,
el Señor esta contigo,
bella rosa marinera.

Madre de san Bernardo,
aceptas la voluntad del Señor,
de engendrar en tu vientre la vida,
del que viene a morir por Amor.

He aquí la esclava del Señor,
hágase en Ella según tu palabra.

Por todo el orbe terrestre,
un Ángelus hará repicar
la gloria de tu maternidad.
Una gloria,
que en apenas una semana,
veremos someterse,
a las más crueles de las torturas.

El ángel del Señor anunció a María,
elegida entre las flores,
predilecta entre las doncellas,
panal del que destilan amores.

No sientas miedo mi niña,
¿no ves que el Señor te ha llamado?,
de entre todas las mujeres
para obrar en ti el milagro.

No estés cabizbaja risueña,
que avecinan nuevos tiempos,
y en tu seno ya la vida,
rebosa de gloria y de cielo.

De un junco batido al viento,
nace tu virginal figura,
esbelto y con talle de aurora,
posado sobre alfombras de luna.

Convertida en cuna y trono,
reina humilde y soberana,
Madre que engendras a Cristo,
carita en marfil y porcelana.

Por ti late el corazón,
del barrio de San Bernardo,
por ti respira La Línea,
por ti que eres puerta y sagrario.

Y suspiran a tu paso,
posando en tus manos la vida,
besando con cada plegaria,
el marfil de tus mejillas.

Soberana de la gloria,
del llanto y las caras bonitas,
emperatriz de los cielos,
de la gracia y la alegría.

Dichosa tu la elevada,
hacia el cielo por la brisa,
dichosa tu traspasada,
por la pena y la desdicha.

Dichosa tu que engendraste,
al Dios hombre del Amor,
dichosa tu proclamada,
Pura y Limpia Concepción.

Tu que convocas la gloria,
con solo mecer tu palio,
tu que te has hecho la esclava,
del barrio de San Bernardo.

Al balcón de tu nombre,
“toito” el pueblo se acerca,
para sentir los barrotes,
que en tus manos nos apresa.

Dichosa porque aquí es donde vives,
en caricia de sol y del mar,
dichoso se siente el Levante,
dichosa la nácar y la sal.

Dichosa se siente La Línea,
por ser junco batido a tus plantas,
dichoso es todo San Bernardo,
dichosa seas siempre, Esperanza.

SALUDA Y PRESENTACIÓN

En la víspera de la festividad de la Encarnación del Verbo Divino, me presento ante ustedes con un dulce sabor a gloria…

Me es imposible no recordar y apartar de mi mente a la hora de escribir estas líneas, aquellas palabras que en el pregón oficial a la Semana Santa de 2010 de nuestro pueblo, tuve el gusto de dedicar, a la Reina del llanto linense: Ntra. Sra. de la Esperanza.

Como en aquel día, su nombre, me sigue sabiendo a gloria.
A gloria, porque como pronuncié, y aunque pueda parecer contradictorio, “mirar su llanto me sabe a alegría” “su llanto de dulzura, solo puede predecir tiempos de bonanza, porque (para mi)… decir La Línea, es decir Esperanza”

Rvdo. Párroco de este templo y director espiritual de esta Venerable Hermandad, D. José Antonio Capurro. Rvdo. Director espiritual del Consejo Local de Cofradías, a la vez que amigo, Ilustre D. Juan Enrique Sánchez Moreno. Sr. Hermano Mayor D. José Luis Trujillo y miembros de de la Junta de Gobierno de la
Venerable y Fervorosa Hermandad de Penitencia y
Cofradía de Nazarenos del Santísimo Cristo del Amor,
María Santísima de la Esperanza y San Bernardo Abad.

Sra. Alcaldesa Dª Gemma Araujo y representantes de la corporación municipal.
Presidente del Consejo Local de Hermandad y Cofradías.
Inminente pregonera oficial de la Semana Santa de La Línea, Dª Marta Gutiérrez Rosado
Hermanos y amigos de mi Junta y Hermandad de San Pedro. Cofrades linenses, familiares, amigos, y en especial, vecinos, devotos y todos aquellos que respiráis Esperanza.

El saluda protocolario, viene seguido del no menos protocolario agradecimiento. En este caso, de corazón quiero decirles, que es un agradecimiento bien sentido. Quizás en muchas ocasiones, mi frialdad expresiva, me impida dar las gracias con la facilidad que en esta ocasión se me permite.

Gracias a los que “respiráis Esperanza”, y que desde hace tiempo, apostabais por mi persona para pronunciar esta exaltación. Vosotros sabéis quienes sois, y de corazón os agradezco vuestra confianza en esta propuesta.

Hermano mayor, José Luis: recordarás como yo, el día en que me llamaste para anunciarme mi elección.
Te dije que había pasado un día malísimo, de los que se piensan que mejor, no haberse levantado uno, a Dios gracias, antes de que muriese la jornada en las agujas del reloj, en mi malestar, apareció el nombre de Esperanza.
Gracias a ti y a tu junta, por mi asignación. Es para mi, como linense, un gran honor, poder exaltar a la que es Señora de nuestra ciudad y Reina de San Bernardo.

Gracias Aroa por tus palabras que se que vienen de dentro, de corazón, como todas las cosas que tu haces.
Para hacer honor a la verdad, seguro que en lo bueno has exagerado, y que en lo malo, te has quedado bien corta.

Que la Reina del barrio en el que te has criado, bendiga y siga intercediendo por tu familia y que te de fortaleza para que en el mes de Mayo, la exaltes en el barrio de San Pedro.

No quiero acabar los agradecimientos, sin acordarme de forma muy especial de las personas que en estos últimos meses han estado a mi lado. Tanto familiares, amigos, parroquia, alumnos y compañeros del Centro Social.
A todos los que me habéis ayudado a luchar y superar los momentos difíciles.
Sería imposible decir todos vuestros nombres, pero quiero que este agradecimiento os llegue a todos los que me habéis hecho el tiempo que he estado convaleciente más fácil.

A todos los que habéis intentado que mi trabajo fuese posible por medio de vuestras manos. Mil gracias a todos. Con todo mi cariño, esta exaltación, va dedicada a vosotros.
Que el Señor os bendiga y que María de la Esperanza os guarde bajo su manto. Nunca os olvidéis de tener una oración por mi.

Madre de la Esperanza: Ante ti me presento, con el corazón en la mano, dispuesto a entregarlo, para dejarlo sin escondrijos donde pueda ocultar los sentimientos que hagan que tu nombre, resplandezca más aún si cabe.

Queriéndolo decir, de la forma coloquial en la que todos hablamos, no he venido a superar ninguna exaltación, a recitar el mejor verso, ni a inventar nada nuevo.

Son diecinueve años los que me preceden en este atril, donde hermanos, devotos y verdaderos artistas, han derramado su versos, su prosas y sus cantes, con la única misión, de exaltar a Nuestra Madre de la Esperanza, dejando con ello el listón muy alto. De forma humilde, hoy, me uno a ellos.

Cada vez que me pongo en un atril, llevo sobre mi alma, una gran carga de responsabilidad.

Me asomo a este balcón, en primer lugar, para disfrutar de la suave hermosura que me depara la brisa que desprende tu presencia cercana.

Una brisa que me dibuja en el recuerdo, la arquitectura de un viejo templo, donde el color sepia del pasado, torna al verde, que te elevaba resplandeciente cerquita del altar.
Había dos cosas que me llamaban la atención y por lo cual, el niño de 5 años te reconocía: Una, era el puñal en tu pecho y dos, tu lindo rostro de niña. Para mi La Esperanza, siempre era “la del puñal”

DUEÑA DE SAN BERNARDO

Señora: el que viene de San Pedro, trae las manos llenas de ofrendas de amor, convertidas en ramilletes de relatos, oraciones y versos a ti, que con tu nombre, convocas a todos los que a este templo se acercan.
Al abad cisterciense, San Bernardo, tengo la seguridad que por su Amor a María, no le importará, que ante la duda del perdido que busca este techo, siempre haya una voz que se adelante y diga:
“La Iglesia de la Esperanza”

Así se te conoce, como dueña de esta casa y de este barrio.
Nadie lo ha pedido, nadie lo ha intentado imponer, solo tú paso por el tiempo y la historia, ha sido la que ha hecho que el color verde de tu nombre, corra por la sangre de tus devotos y vecinos.

Ojala, ese peso en la historia y en la vida de este pueblo, te regalase algún día oficialmente, lo que ya La Línea da por tuyo:
La Iglesia de María Stma. de la Esperanza y San Bernardo Abad.

Se que es un atrevimiento por mi parte, pero esto debería ser como los dogmas de la Santa Madre Iglesia, los cuales, antes de ser proclamados, deben de ser, celebrados como una realidad por el pueblo.

Y que más realidad que esta. Si todo este barrio, ha crecido en torno a ella. Cuando la arena de la playa se fundía en un ahogado abrazo con las estoicas casas del Conchal, ella ya repartía Esperanza desde lo que hoy es su Casa de Hermandad.

Un bastión espiritual, colocado, en lo que se consideraba, el comienzo de la Atunara, donde los vecinos, cuando reían, buscaban el escapulario del Carmen, y cuando lloraban, buscaban tu pañuelo de Esperanza.

Por eso eres tan de La Línea…
porque te hizo nacer el pueblo,
la gente sencilla,
y fuiste creciendo con ellos.
A la vez que tu barrio crecía,
tu devoción se desbordaba,
inundando de tu gracia y encanto,
todos lo barrios de La Línea.

Y es que toda La Línea que se derrama hacia el Levante, esta bañada por la sal de un mar que bebe de tu llanto.
Por algo la historia, te ha hecho recorrer un camino de arena que te trae bordeando la orilla de la playa, hasta la misma vera del viejo hospital.

Un hospital que recibe tu presencia como bálsamo, cada vez que tu Hermandad pisa la calle, llevando y ofrendando lo que tu nombre regala: Esperanza.

Por todos es sabido, que fue la Virgen del Carmen, ataviada de dolorosa, la que acompañando en su paso al Stmo. Cristo del Mar, deslumbró en su horizonte marinero, la figura de la Virgen de la Esperanza.

Fue aquello, la semilla sembrada en arenas del barrio de la Atunara, la que bajo el pastoreo del Padre Justo, germinó hasta convertirse en la Hermandad y la advocación de la que todos podemos disfrutar.

Más de 60 años, vienen mecidos desde la Atunara hasta San Bernardo, por el viento de levante, para dar origen a tu nombre.
Mecido como barca marinera de las que en las noches azules, duermen en la orilla de tu litoral.

Y se va meciendo tu barca,
rompiendo el oleaje y la espuma,
se va meciendo su barca,
sobre la mar más profunda.

Va bordando su estela de nácar,
el rezo de un Ave María,
va escribiendo con sal los renglones,
dibujado sobre la brisa.

Atrás quedó la Atunara,
la gracia se aleja del puerto,
levando su ancla de plata,
buscando donde ahondar los cimientos.

Sobre el regazo del aire,
fue prendido y acunado tu nombre,
tiñendo de verde fragancia,
desde el Castillo hasta La Torre.

Cambiaste el pardo escapulario,
por la luz que se hizo pañuelo,
tú nívea capa marinera,
trocó en cetrino terciopelo.

Y la gubia sanroqueña,
fundió el metal de su vida,
al descubrir tras el cedro,
tú linda cara de niña.

Soñado son tus perfiles,
adornados de embrujo y belleza,
soñado es hasta el suspiro,
que aparece en tus labios que tiemblan.

Cumbre de la belleza,
que Ortega Brú realizó,
dejando impreso en tu rostro,
el aura divina de Dios.

Un capote de oro y espuma,
se extiende a tus plantas toreras,
te ciñen de luces y tersura,
te llevan a un cielo de sedas.

Puro azabache en tus ojos,
y el dulzor de tus labios corales,
cara que se mira en el cielo,
y cielo que envidia tu talle.

Barrio que se convierte en pueblo,
En torno a tus plantas de reina,
Pueblo que se viste de puerto,
“pa” la barca de tu gracia morena.

Nacida de la sal y la espuma,
de mar en calma y temporal,
Esperanza de San Bernardo,
de Atunara y del Conchal.

ESPERANZA DE LA CREACIÓN

La advocación de Virgen de la Esperanza, se conoce en la Iglesia desde muy antiguo, pero no es hasta la época visigoda, en el año 656, en el cual, se celebra, el Concilio de Toledo bajo el báculo episcopal de San Eugenio III, cuando se define su festividad una semana antes de la Natividad de Cristo.

La advocación de la Esperanza, tiene dos vertientes sagradas a conmemorar: La Esperanza como virtud teologal, y la Esperanza como expectación del parto.
Concretamente es esta segunda la que celebra la Iglesia y esta Hermandad el 18 de Diciembre.

Puede parecer curioso, por la coincidencia del día, pero la fiesta en la que los cristianos de los primeros siglos festejaban la Esperanza de María, era el 25 de Marzo, o sea, mañana, día de la Encarnación.

Debido a que como es lógico, esta festividad, en ocasiones, no se podía celebrar con la pompa necesaria a una festividad de gloria, ya que solía caer en la Cuaresma, se decidió celebrarla en otra fecha, eligiéndose para ello, el mencionado 18 de Diciembre.

Amamos la figura de María Stma. de la Esperanza, sin tener, en ocasiones, conciencia de su paso por la historia de salvación del hombre.

Le rezamos, procesionamos, llenamos sus plantas de ofrendas, la tenemos en la cartera y en nuestra mesita de noche, pero…

¿Quién es María? ¿Por qué y desde cuando, la llamamos Esperanza Nuestra? ¿Por qué nos conformamos con lo meramente estético que la rodea, y no ahondamos en conocerla y sobre todo: en imitarla?

Como suelo conversar con mis alumnos de catequesis, algunos pueden tener la idea de María, como un personaje sacado de una película de las “princesas Disney”, en la cual, Ella se pasa el día cantando, el romero floreciendo y los pajarillos ayudándola, para hacer todas las tareas.

Como cuento quedará muy bonito, incluso en plan poético, se le podría sacar mucho partido, pero la realidad, esta muy lejos de esa imagen ingenua de la Madre de Dios.

María, es la mujer hebrea, que sufre en su persona, el sometimiento a las costumbres machistas de la época.
Siempre con los pies en la tierra y teniendo siempre claro su papel, estar en segundo lugar.

Aunque no es hasta el siglo VII cuando se define la festividad del día de la Virgen de la Esperanza, es desde el instante que ella acepta con su Fiat, la Encarnación del Verbo, el momento en que María, se convierte en Nuestra Esperanza.

Desde que Eva rechazó los planes de Dios, para hacerla madre de todo lo creado, la humanidad queda “huérfana” de esa figura y a la espera de esa profetizada mujer, que debería de pisar la cabeza de la serpiente.

María, resucita la Esperanza de la creación a la Vida Eterna, convirtiéndose ella misma, en Nueva Eva, Madre de lo creado.
En su espera, odo lo que pasemos en este Valle de Lágrimas, tiene su sentido.

Para el que piense que esto de tratar de este modo a María, es algo novedoso, inventado por los cofrades, los curas o los papas, les cuento, que ya San Ireneo en el año 130 escribía a las comunidades cristianas lo siguiente:
Tanto Eva, como María, recibieron el anuncio de un ángel.
Mientras una obedeció, la otra no atendió la petición de Dios.

Por la desobediencia de Eva, entró la condenación y el pecado original al mundo, mancillando a todos sus descendientes.
Por la obediencia de María, el mundo recibió a su Redentor, que los salvaría de la condena heredada de nuestros primeros padres.

María, es la mujer que pisa la cabeza del áspid, María es la Nueva Eva y Esperanza de la Creación.

Con su Si, a las palabras del Ángel, ha unificado en su carne, las dos vertientes sagradas de la palabra Esperanza.

María es Esperanza, porque en su seno, se gesta la Vida, y es Esperanza, porque se convierte en Nueva Madre de lo creado, ofreciendo como heredad, la Esperanza en la Vida Eterna.

Ella, es puerta, camino y puente,
la cual actúa como intercesora,
para acercarnos a su Hijo.

Ella es, el lado dulce del monte Calvario,
no porque su dolor,
fuese menor que el de los clavos
traspasando la carne,
sino porque con su presencia al pie de la cruz,
nos demuestra que el Amor,
nos fortalece y nos puede mantener
firmes como ancla abrazado a las rocas,
hasta en los momentos más difíciles.

En el borde del camino,
que sube hasta el monte Calvario,
hoy te encuentro madre mía,
mi alma perdida esperando.

Que lejos quedó aquella estrella,
y el establo de Belén,
que lejos quedan los pastores y el mensaje de Gabriel.

Tu dulce semblante de gozos,
se torna preso por la pena,
en llanto de niña asustada,
al ve morir la Primavera.

Al piel de la cruz redentora
floreciendo un verde romero,
da fragancia de brisas y auroras,
de Esperanza y Buen Consejo.

Tu voluntad traspasada,
por mil afilados cuchillos,
quiebran tu corazón de Madre,
abriendo nuevos caminos.

El mundo esperaba la aurora,
que con tu SI regalaste,
el mundo esperaba en tinieblas,
tu dulce regazo de madre.

El cielo esperó tu respuesta,
a las palabras del ángel,
el mundo esperó que aceptaras,
la propuesta de ser Madre.

Y ese Si Madre mía,
te lleva hasta al monte Calvario,
ese Si te traspasa,
como el embiste de un dardo.

Hay mi niña nazarena,
que va buscandome consuelos,
por ser fiel a la Palabra,
su hijo pende del madero.

Y es tú pena en el Calvario,
dolor y silencio acallado,
que en ahogo mira serena,
al Amor, que por amar es clavado.

En la esclavitud de tu entrega,
q las palabras del ángel,
dijiste que nos abrazabas,
aceptando, ser nuestra Madre.

Lanza la red de tu nombre,
hacia la mar de esta vida,
rescata en tu barca de plata,
a todo el pueblo de La Línea.

Dulce primor galileo,
mediadora, Reina y Sierva,
Madre de Dios puente a Cristo
Esperanza Nueva Eva.

DANOS LA MANO ESPERANZA

¿Quién no conoce a alguien, que verdaderamente, lo este pasando mal económicamente? ¿Quién no conoce alguna empresa o comercio, que haya tenido que cerrar sus puertas por la desesperante crisis? ¿Quién no conoce a alguien, que abuse del inmigrante y que se que se este enriqueciendo y lucrando, a base de contratos estranguladores?
El mundo desespera, los pueblos sufren una situación en la que han dejado hipotecados todo aquello que se puede hipotecar, y pasado el tiempo han descubierto, que hasta sus propias vidas, han dejado de tener valor.

No hay rincón de La Línea, que se libre de la desoladora situación que se ceba con nuestro pueblo. Cientos de trabajadores elevan su grito reclamando lo que desde hace tantísimos meses les falta, sus sueldos. Otros miles, en situación aún peor, gritan no por reclamar un sueldo, sino por reclamar un puesto de trabajo digno.

Trocitos de mar, se abrazan al viento de Levante, para acercarse si pueden, y al menos, quedarse prendidos, en el azulejo de las torres.
Van saltando a tropezones los poyetes de la playa, quieren teñir el añil del cielo en un tornasol verdoso, que les recuerde tu nombre.

Una y otra vez, empeñados en arrancar el grisáceo plomizo que embadurna el día a día de la vida del hombre y que al pueblo de La Línea le tiene el alma roto, viendo en la situación de desamparo que sen encuentran sus ciudadanos.

Sales a la calle, miras a tu alrededor, hablas con uno y con otro y todo lo que te cuentan, son penas y pesares. Donde no hay paro hay recortes, donde no hay recortes, hay impagos, donde no hay impagos, existe la explotación, y donde no hay explotación, simplemente…no hay respeto a la dignidad humana.

Todos nos hemos convertidos en cifras, como si detrás nuestra no existiesen familias ni sentimientos, ahora estamos arriba, luego bajamos…
Parecemos olvidados por quien se supone deben de facilitar nuestras vidas, un olvido que deja sin nombre, algunas calles de tu barrio, por donde el cableado eléctrico, recuerda aquellas décadas de arena, barraca y temporal.

Deambulamos por las calles, dejamos que el aire nos despeine, y nuestro obligado silencio, sin quererlo, esta desbocándose en un grito que solo puede pronunciar tu nombre.

Las olas, el mar que viene, las olas del mar que alzan un tabique de espuma hacia el cielo, para encontrar un aliado en la ventisca, para que expanda el aceitunado color de sus profundidades, matizando los perfiles de azoteas y cordeles de La Línea.

Ese color aceitunado que se expande, viene a dar calma y consuelo a nuestro grito. Resuena tu nombre en el abismo en el que andamos asomados: ESPERANZA.

Frenas con tu nombre, la ira impetuosa del dardo que atraviesa nuestra sociedad. Haces erguir la cabeza del que cabizbajo no sabe que rumbos y derroteros, acompañarán nuestra existencia en la posteridad.

Tu, acostumbrada a la espera, al silencio alargado por el desgarro de un látigo.
Tu, la niña dulce que aprendiste a decir si ante toda oposición.

Ahora, te conviertes en la rienda que se tensa y tira, tira con fuerza para reprimir de una vez, el precipitado desenlace desastroso del que corre, por alcanzar una meta invisible.

Cuanto te necesitamos…cuantas veces tu nombre pronunciado, suscitando a la calma del que teme por perderlo todo.

Ante el miedo a la vejez sola, ante el temor del vacío sentimental, ante la inesperada ruina y la implacable enfermedad, ante los niños perdidos, ante el justo que es arroyado y los criminales que andan sueltos en la calle. Incluso cuando la muerte, nos mire de frente a la cara…

Por tu Amor Madre mía ¡hazte presente Esperanza!

Danos tu mano Señora, que sin ti, deambulamos perdidos.
Sin ti, todo lo que creamos, quedará estacionado en un andén, que no llevará
a ninguna parte.

Tenemos miedo Señora.
Danos tu mano Esperanza.
Reina Dolorosa, de este pueblo linense.

Llanto soñado por Dios,
dulce relicario de penas,
beso escapado del mar,
a esta tierra marinera.

Danos tu mano Esperanza.
llanto de niña perdida,
haz que encontremos senderos,
que nos devuelvan la vida.

Danos tu mano Esperanza.
rosal de primores que inundas,
con tu aroma y tus fragancias,
la pena que a este pueblo abruma.

Haz que miremos tu rostro,
que da alivio en tan larga espera,
rompe el cancel que nos hace,
vivir en un mundo de fieras.

Se de La Línea Esperanza,
la guía y la Madre que Vela,
la que en silencio le rece,
y la que a gritos la defienda.

Danos tu mano Esperanza,
que andamos perdidos y a tientas,
recuerda a los que aún en este valle,
seguimos llorando de pena.

Haz que tiemblen los cimientos,
del corazón del linense,
levanta a los que ya se han cansado,
de pedir pan “pa” su gente.

Da fuerza a los que gobiernan Madre,
para luchar por tu pueblo,
se brújula que guíe esta nave,
y la conduzca, hacia el buen puerto.

Danos tu mano y refugio,
a los que andamos perdidos,
transforma lo turbio en pureza,
¡conduce tú los caminos!.

Que no te apene Señora,
la pena que a tu pueblo desarma,
conviértete en nuestro camino,
conviértete en Nuestra Esperanza.

ESPERANZA DEL CRISTIANO

El pasado año, el mundo se indignó saliendo a la calle, protestando por la pésima situación en la que España, Europa, y el mundo que se creía desarrollado se encontraban sumergido.
En esa indignación, a la cual, en muchos aspectos me uno, algunos aprovecharon para resucitar la “memoria” de otros tiempos, atacando en un país libre como es España, nuestra fe.

El 13 de Mayo, se produjo en las calles madrileñas, la supuesta procesión Atea. Digo supuesta, ya que pudimos comprobar, los insultos y aberraciones lanzados contra nuestra fe y concretamente, contra la figura de la Madre de Dios. Cualquiera de los aquí presente, puede comprobarlo, ya que existen varios videos en Internet que dan fe de ello.

Parece ser que la “libertad de expresión”
olvida que la primera regla cívica de libertad,
es el respeto a nuestros semejantes.
No vayamos exigiendo a otros por un megáfono,
aquello de lo cual nosotros carecemos,
respeto y tolerancia para todos.

Por supuesto, que en esa procesión Atea,
no hicieron mofa de otro credo que no fuese el Católico.

En Granada, pudimos ver el ataque verbal, a la procesión de la Virgen del Rosario por un grupo de indignados.

A todo esto, se suma, los ataques a la organización de la JMJ en la ciudad de Madrid. En la cual, llegaron a escupir en la cara a jóvenes mientras rezaban el rosario.

Es curioso, que pasada la JMJ, el ruido, la protesta y la lucha por la libertad, fue descafeinándose y perdiendo fuerza, lo que me hace pensar:
¿Por qué y contra quién era la lucha?

Mis palabras, no son una oposición a nadie.
No quiero enmudecer la voz del que grita por sus derechos,
por su trabajo, por su familia y por su libertad,
pero me duele el alma,
ver como se muerde la mano del que da de comer.
La Iglesia en España,
mantiene más de 1000 Centros asistenciales
como son asilos, hogares de transeúntes y casas para enfermos de SIDA.

Más de 400 hospitales y centros de reeducación para prostitutas, presidiarios, toxicómanos…
Y más de 900 hogares de acogida infantiles para huérfanos o niños con desamparo.

El pasado año, Cáritas de España ha repartido 155 millones de Euros y 43 Millones de Euros Manos Unidas. Con ello, se están pagando muchas facturas de luz, de agua, alimentos, medicinas…

Podría seguir, pero que nadie me diga, si esto no son medidas de ayuda contra una crisis.
¿Quién costea todo esto? ¿ Qué institución en España se mueve más por ayudar a los desfavorecidos? ¿Qué ciego no quiere ver?

Solo un dato más: El pasado mes de Agosto, el mundo entero, se rasgaba las vestiduras por la situación de Somalia y el Cuerno de África. Hoy…¿Quién se acuerda hoy de Somalia? ¿Por qué nadie hace campaña televisiva, ni me dice a mi, donde debo de gastarme mi dinero?

Si viene el embajador de la explotadora China, no hay problema, nadie sale a la calle a protestar por la aptitud frente a las libertades que en ese país, acallado por el comunismo, mantiene en prisión al premio Nobel de la Paz.

Si el que viene es el Emir de la fastuosa y censuradora Qatar, tampoco hay voz que se levante, contra la persecución a la libertad sexual que en algunos países árabes castigan con la misma muerte.

Si quien convoca a los jóvenes, es una marca de bebidas, para realizar un macro botellota, tampoco nadie se preocupa de la economía y de la salud de los jóvenes.

Los únicos gritos y protestas, siempre se lanzan contra los mismos. Parece ser que la respuesta esta en que la Iglesia, sea la única culpable y responsable que puede solucionar los problemas del mundo.
Curiosamente, la única institución y estado, que pide perdón públicamente por sus pecados y errores cometidos en el pasado.

Seamos coherentes con lo que creemos. No nos dejemos manipular por quien más ruido haga, o por quien más salga reprochando en televisión.
Por mucho que se empeñen algunos, la Iglesia de hoy, no es la misma de hace 40 años.
No permitamos que el nombre de Jesús y María, sean pisoteados, para hacer palmas o risas de un mundo estancado en el pasado.
Tampoco consintamos que la cruz, sea utilizada como estandarte político.
Cristo no sabe de colores ni de banderas, que nadie se apodere de la fe, para querer llenar las urnas. Cristo siempre estará, del lado que luche por la vida, por la justicia y por la paz.

Ante tanta repulsa, tengo que decir, que quizás sea necesaria, una nueva visita papal, para que este mundo, no solo para el que nos juzga y señala desde fuera, sino también para ese mundo de cristianos escandalizados, de golpes en el pecho, abran los ojos, se levanten y vean, que la miseria sigue existiendo mientras a nosotros, mientras al mundo, se nos va olvidando, para utilizarla, solo a nuestra conveniencia.

La Iglesia, lleva más de un siglo de misionera en África. El pasado año, más de 60 millones de euros eran enviados a fecha del mes de Octubre, a los países del cuerno de África.
No hay peor ceguera la de aquel, que no quiere ver.

María, Nuestra Madre Protectora, Esperanza de Nuestras Vidas, pisa la cabeza de la serpiente, pero esta, como bestia apocalíptica, se retuerce, para poder arrastrar con su cola, al mayor número de almas que quieran acercarse a Dios.
La persecución de la fe, es el ataque encabritado del Diablo contra los planes de Dios.

Lo ocurrido aquí en España, es anecdótico comparado con lo que sucede en multitud de países que sufren persecución a sangre.
Decenas de misioneros, mueren en Sudamérica anualmente, en manos de las guerrillas y por culpa de los gobiernos a los que incomodan sus denuncias.

En China, la persecución se ciñe al ámbito de control familiar, no siendo menos dolorosa que la propia muerte, debido a que muchos, son torturados y apresados.
Las personas consagradas sufren persecución por ejercer bajo el episcopado de Roma. Tienen prohibido realizar pública manifestación de fe,
o a reunirse en las Iglesias. El poder comunista, llega a la atrocidad, de obligar a cualquier ciudadana a abortar, si el hijo que se espera es niña.

En Corea del Norte, 40.000 cristianos, han sido enviados ya a campos de trabajo.
Los países de Medio Oriente, Etiopía, Pakistán, Ruanda, Nigeria, Líbia son algunos de los países que se han convertido en el más terrible ejemplo de persecución.

Nosotros aquí, buscamos miles de excusas para no participar de la Santa Misa, ellos, están siendo verdaderamente masacrados, torturados y quemados vivos, por el simple hecho, de acudir a una Misa del Gallo.

Y el mundo, el mundo guarda silencio. Los medios de comunicación, rara vez cubren estas noticias, por ellos, nadie alza el grito de la indignación.

Hay quién se empeña en refregar continuamente, los aberrantes pecados cometidos, por los corruptos pastores de la Iglesia y resucitar el oscuro fantasma de la Inquisición, sin querer abrir los ojos, para ver como la nueva inquisición, tanto islámica como política está masacrando a los cristianos en más de 60 países.
Esto no son versos, esto no es la poética social de un pregón, esto es realidad, que como cristiano, me veo en la obligación de comunicarlo para que al menos, los que nos amparamos bajo el manto de la Esperanza, lo sepamos y lo demos a conocer.
Nada de lo que he dicho, lo digo por decir. Para ello, he estado recabando información y documentando de diversas fuentes y los que me conocen, saben que no es la primera vez que escribo sobre este tema.

En ese recorrido doloroso, que no busca otra cosa, que la práctica con libertad de la fe, sin imposición ni beneplácitos para nadie, no podemos dejar atrás a los que ni la luz del día se les permitió ver.

Como cristianos, debemos de afrontar, nuestra decisión, presentando nuestra respuesta de aceptación por la vida. Porque creemos que el Amor de Dios, se debe de reflejar y manifestar en los momentos difíciles, tanto a la llegada, como a la partida.
Nuestra apuesta por la vida, no nos puede convertir en verdugos sociales, donde nuestra lengua, simule ser como espadas ejecutoras de juicios.
Tenemos, necesitamos fomentar la acogida y la ayuda a la mujer en estos trances, que a la vez que equívocos, son traumáticos para quien los vive.

María Stma. de la Esperanza, la que en su vientre concibió, aún con el riesgo de ser repudiada o lapidada, es la que da aliento, fortaleza y sosiego en este arduo camino, solo entendible, desde el punto de vista de quien lo sufre.

Ella, siempre nos conducirá a Cristo, pondrá todos los sufrimientos y dolores al pie de aquella cruz que derrama Amor.
Miradlo a El:
Al que sobre la cruz pendido, cobija a la mujer que de corazón se arrepintió de su vida pasada. Miradlo a El.
Señor, tu que te entregaste, como cordero llevado al degüello.
Ruega por los que te seguimos, por los que están muriendo por confesar que tu eres la Vida.
A ti, que eres llamado con el mejor nombre que puede ser llamado un crucificado, AMOR.

Extiende tus manos en ese abrazo desgarrado, y acógenos en tu sombra, como árbol en el desierto. Tu que no haces distinción alguna, que a tus pies acoges a la pecadora y al ejecutor. Haz que como tu, nosotros, nos dejemos crucificar en vida por tu Amor.

Y mi Dios sobre el madero,
de amores clavado se encuentra,
dándose su vida en pleno,
sin mirar corazón que atienda.

Dinos tu, Señor doliente,
que en esta cruz te presentas,
dándote del todo al hombre,
ablandas las almas de piedra.

Musita el viento a su paso,
el dolor que supone el rozarte,
suplicio en su aire tus llagas,
que sangran de Amor al mirarte.

Da fortaleza mi Dios,
al pueblo que se ve perseguido,
que encuentre en tu mano consuelo,
que alivie en tan duro destino.

Frena la mano del odio,
del Judas que otra vez se levanta,
que entrega de nuevo al que es justo
y al culpable libera y abraza.

Permítenos ser la esponja,
que empapada se ofrece a tus labios,
que sirva a tu sed nuestra entrega,
de disculpa y en desagravio.

Por cada vez que es manchado,
tu nombre por nuestra insolencia,
por cada vez que se insulta,
tu nombre y el de tu Iglesia.

Por no tratar como a Madre,
a la que de Esperanza esta llena,
por cada vez que al Sagrario,
mis ojos ni miran ni rezan.

Madre que lloras tu espera,
clavando en tu corazón la espada,
viendo a tu hijo que muere,
Mueres con El, en su cruz clavada.

Cristo que sigues amando,
al que a la muerte te entrega,
Cristo que te das por el hombre,
soportando su condena.

A ti dulcísima Señora,
rogamos sea nuestra abogada,
que llegue hasta el monte Calvario,
nuestra súplica elevada.

Esperanza que sufres y apenas,
soportando tu dolor,
Madre que nos heredas la gloria,
del que es muerto por Amor.

EL LLANTO DE LA ESPERANZA

Diez meses se cumplen hoy mismo. Diez meses desde que el cancel que separa tu existencia de nuestras vidas, era silenciado por la absurda necesidad del que anda preso de los vicios.

Tuvo que ocurrir, cuando tú barrio dormía.
Cuando el silencio se apodera del oscuro espacio que separa la tierra del cielo. Cuando la única luz que se reflejaba en el azabache de tus ojos, era la del ascua reluciente, de la presencia de tu hijo en el Sagrario.

Solo pudo ocurrir de una forma…
cuando tu barrio dormía.

Mayo cantaba tus alabanzas. De pureza Inmaculada tus vestidos blanqueaban. El oro florecía, en el encaje que hecho rosa nacía en tu pecho.

Pero solo pudo ocurrir, cuando tu barrio dormía.

Se estremeció el corazón,
de todo aquel que confiesa quererte.

Aquella mañana del 25 de Mayo, cada llamada de teléfono, quería alargar la presencia de todos tus devotos hasta tus plantas y si era posible, dar marcha atrás en el tiempo.

Porque si el sueño se hubiese roto, al menos por el revolotear de una simple mariposa, te aseguro Madre mía, que a mancillar tu lindo rostro ninguna mano atrevería.

Pero tuvo que ocurrir Señora, cuando tu barrio dormía.

Porque te prometo Hermosura, que si tu gente supiese, el minuto y la hora justa, en la que el zarpazo de la ignorancia, osó tocarte la cara, todo el barrio de San Bernardo se alzaría en tu gran muralla. Como fuerte de batalla, elevaría ante ti sus torres, para que nadie se acercase a mancillar tú llanto de amores.

Tubo que ser en la noche,
cuando tu barrio dormía.
cuando las penas se acallan,
esperando al nuevo día.

La aurora de aquel Lunes,
tembló de miedo emocionada,
de saber que el rocío de tu llanto,
se secó en la madrugada

Y quiso regalarte su llanto,
“toíto” el pueblo linenese,
desde Madre de Dios en Levante,
hasta Mayor Dolor por Poniente.

Un Rosario enredado en olivos,
lloró para darte su fuente,
y una Estrella descendió de los cielos,
para ser en tu rostro cristal reluciente.

Dolores ofreció su solera
que maestra es de pena y de garbo,
un capote extendió la Amargura,
“empapao” de rocío “pa” ser sal de tu llanto

Trinidad se hizo presa y cautiva,
al sollozo que tu gente buscaba,
Soledad desgarraba su luto,
con tal que su pena tu llanto saciara.

Al Levante Señora,
allí desembocó tu llanto,
el ascua de tu río de penas,
se vio perderse entre barcos.

El Silencio de la Luna,
trae prendido Concepción,
y en sus brazos las Angustias,
te ofrece el mismo llanto de Dios.

Con suspiros de Alegría,
de palmas tejieron pañuelos,
y los Ángeles se abrumaba,
queriendo ser llanto y consuelo.
.
Rosas de sus plantas de reinas,
Salud deshojó “pa” tu encanto,
Mi gente te abrazó en ese día,
Soñando ser de San Bernardo.

Que donde fueron su lágrimas,
Que quién oso tan siquiera,
Rozar el encaje divino,
De su cara de azucena.

El llanto de la Esperanza,
Quebró Aquella aurora de Mayo,
Al ver el cuerpo de su hijo,
En el Sagrario mancillado.

Nuevamente brotaron,
los luceros en tus mejillas.
Nuevamente floreció,
tu dulce llanto de chiquilla.

¿Quién osó secar tu fuente,
si ni el fuego pudo conseguirlo?
¿Quién osó manchar tu frente,
para descoronar lo divino?

Siempre el diablo querrá,
rozarte y quebrar tu rocío,
de rabia por saber que naciste,
sin pecado concebido.

Que el llanto de la Esperanza,
es fuente rebosante de vida,
¡si cesa tu llanto Señora!
¿de dónde beberá “toa” La Línea?

ESPERANZA DE LA LÍNEA

Debo de acabar…lo se…siento haberme alargado, pero es que para Ella,
no existe la palabra “resumen”. Me voy con la pena, de que mis minutos
para decir lo que siento, llegan a su fin. Gracias Madre, gracias por este gran regalo, al permitirme poder estar aquí de pie, pregonándote.

A partir de hoy, quiero ser también de esos, que respiran Esperanza. Madre del dulce rostro, transforma mi corazón de hombre en el de un niño. Dame el espíritu fiel y desinteresado de ese gran ejemplo a seguir, como es ese gran colaborador de esta hermandad, David Díaz.

El tesón, la tenacidad, el esfuerzo y la entrega, de Jorge y toda su escuela de bordadoras y bordadores.

Gracias José Luis, a ti y a tu junta. Trabajad, sed fuertes, no cansaros en el esfuerzo. No tengáis miedo a afrontar nuevos tiempos.

Vuestra espada es la Cruz del Amor, vuestro escudo la Esperanza y vuestra coraza la Eucaristía. Tomadla como centro indispensable de vuestra vida de hermandad.
Luchad, luchad para que la Esperanza, siga siendo la bandera que ondee en la cima de estas dos torres.

En su entorno ha nacido este barrio, por su nombre se desviven las azoteas, los patios y hasta los poyetes de la playa.

¡La Esperanza, no es la Virgen de San Bernardo, sino que San Bernardo, es el barrio de la Esperanza!

Como todos los cofrades linenses, trabajemos para que las cofradías no sigamos siendo “la fea” con la que nadie quiere bailar.

Pongamos todo nuestro esfuerzo, para que no seamos “calienta bancos” cuaresmales y atletas de faja y costal.
Nuestro motor, nuestro aire, nuestra alma, nuestra vida, debe girar en torno a Jesús y a su Stma. Madre, todo lo demás, es añadido, todo importante, pero nada imprescindible.

Con el espíritu de la nueva evangelización, seamos serviciales a nuestros pastores, los cuales deben de saber escrutar, valorar y trabajar, con este carisma concreto que en este despertar del tercer milenio, congrega a millones de fieles en toda Andalucía.

Los número y las realidades, son palpables, ahora, hay que saber como trabajar, y sobre todo, esforzarse en pleno, dejando de lado los conformismos.

Me resisto a que llegue este momento Señora, pero todo acaba para dar paso al comienzo, al comienzo de una semana de Pasión y dolor, la cual será coronada con la presea de la Resurrección.

Plena gloria de esplendor, que da sentido a todo el Calvario doliente, por el cual, junto a tu hijo, pasarás derramando Esperanza.

Atrás queda un año con amargo sabor para muchos. Un año en el que no hemos tenido más remedio que ser fuertes y madurar a base de importunos y repentinas piedras que hemos ido sorteando con tu ayuda.

Año en el que la Esperanza perdió su llanto, del mismo modo que Trinidad perdió el jardinero que mimaba con tanto cariño la flor que de su pecho florecía.

El brillo de la Estrella, ha sido acompañado por un nuevo lucero, que de forma violenta fue arrebatado de la vida, y que desde el mes de Diciembre, la acompaña en el firmamento.

Ambos: Descansen en paz.

Las agujas del reloj, van acelerando el blanquear de la luna que llenará con su nacarada luz, las noches de la Semana Mayor.
La trompeta que anunciará la Pasión, ya se prepara para lanzar su grito de lamento.

El ara desnudo, es la viva imagen de la desolación del alma del cristiano. El Viernes del desconsuelo enluta La Línea

Viernes Santo en tu semblante de niña enamorada en atardeceres abrileños.
De jornadas al sol de Levante, que acaricia con su beso primaveral, el helado corazón que nos dejó el Ivierno.

Tarde de Calvario crucificada, tarde de duelo y de Madre desconsolada, de romano confundido y de Magdalena agradecida.

Tarde de Viernes de dolor, en el que su corazón es traspasado hasta siete veces, con la daga que lleva grabada en sus punzante filo el mensaje de Gabriel:

No temas María…¡ay!…aquel canto angelical que engendró en tu seno la Vida, ahora es lo que te tiene en pie, igual que cuando eras una chiquilla.

Rompes la pena amarga, con el mecido de tus varales desfilando por la calle Gaucín. El Viernes Santo, se rasga en el velo del templo, pero el reflejo que deja el destello de tu candelería al pasar, abre las ventanas del dolor que muere en la cruz, para el sueño de una cercana vuelta a la Vida.

Pasa, pasa, magnífico derroche y fuente de armonías, perfecto musical que al unísono arroja un tintineo que despierta del letargo el corazón del creyente.

Pasa, corcel de la belleza, aurora de las noches oscuras del alma de los cristianos, puerta terrestre que nos acerca a lo celeste, rincón y refugio del llanto derramando en este valle de San Bernardo.

Rompe con tu figura de Esperanza, la espera de todo un año, una espera prolongada, por el caprichoso llanto del cielo, que te dejó en tu casa, la pasada Semana Santa. Pero no temas Señora, que este año saldrás.

Y no necesitarás pisar la calle para que todos te reconozcan como Reina, Madre y Señora de este pueblo penitente.

Pasa, pasa clave del dintel de mi vida, soporte que ajusta con tu mano, el límite más lejano, para acercarlo a Dios.

Las ventanas, las ventanas de La Línea, envidian y sueñan el poder sentir en sus cristales reflejado, el paso de tu presencia ante ellos, sufriendo porque aún pudiendo atrapar y calcar en sus espejar brillo tu hermosa cara, nunca podrán robar a tu palio, el perfume de tus claveles blancos.

Pasa, pasa rosal de primores bordados, consuelo del llanto perpetuo que como en cascadas se desbordan, por las escaleras del Hospital, buscando el cobijo, el roce, el beso depositado en el sol reluciente que va atrapado en tu manto.


Llanto de San Bernardo,
sonrisa por Magallanes,
pañuelo del Hospital,
consuelo y abrazo de Madre.

Rota por tus mil dolores,
vas derramando tu pena,
meciéndote en cada plegaría,
quemando tú llanto en candela.

Caminado calle a oscuras,
va su palio derramando,
caminando hay criatura,
toda un ascua iluminando.

Surge tu imagen bendita,
de la cal y los geranios,
el incienso delimita,
el universo de tu palio.

Buscando va la noche tu cara,
al verse en negrura y penumbra,
buscando tu semblante de nacar,
al ver rota en pena a la luna.

Dulce susurro es tu nombre,
almíbar y canela tu cara,
miel pura destilan tus manos,
azúcar y limón tu mirada.

Dueña de la belleza,
del encanto y la hermosura,
joyero cuajado de perlas,
del tronío y del arte la cuna.

Flores y más flores,
al paso de la Esperanza,
de par en par los balcones,
con lluvia de rosa y fragancias.

Reina del Viernes Santo,
aroma de blanca azucena,
que aún siendo presa del llanto,
tu cara de niña reluce belleza.

Flores y más flores,
al paso de la Esperanza,
en un paseíllo de amores,
costales que sueñan mimarla.

Flores y más flores,
que arranquen todas las rejas,
que no haya ventana en La Línea,
que asomarse a tocarla pudieran.

La primavera se estrella,
en los bordaos de tu palio,
al ver tú cuadrilla torera,
con primores caminando.

Andares de chicuelina,
de gaoneras y al natural,
al grito de tu nombre Esperanza,
al cielo te quieren llevar.

Que no hay más gozo Señora,
que el poderte mirar a la cara,
que no hay más gloria en tus ojos “rasgaos”,
que no hay más premio que el mirarte de frente,
y ver que tu palio se pare a mi “lao”

Flores y más flores,
al paso de la Esperanza,
que no haya arriate en La Línea,
que no se deshoje a sus plantas.

Presume tu crestería,
que en luna y plata refleja,
del dulce candor que tu palio,
destila cuando cimbrea.

Son tus manos despertar,
y amanecer de palomas,
que acurrucan en tu pecho,
buscando el calor de tu aroma.

Dios te Salve niña guapa,
dolorosa y flor más bella,
dulce dolor de este pueblo,
panal de la gracia y la pena.

No hay más verso que a tu nombre,
mejor te pueda regalar,
no hay más rimas que pudiera,
con tu nombre dibujar.

Que dejen paso a la Señora,
que en procesión ya se acerca,
que los hazahares revienten,
sus gozos de primavera.

Que dejen paso a la Esperanza,
que en romería se acerca,
que a cada pasito que avance,
irá bendiciendo esta tierra.

He dicho.

José David Muñoz Oliva

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Comentado por Jose (Esperanza Linense) en marzo 31, 2012 a 1:47pm

Me alegro que me tengas fichao, a ver si tengo la oportunidad de saludarte uno de estos días por San Pedro, cuando como siempre vaya a llevarle flores al Perdón y la Salud. Un abrazo...

Comentado por José David Muñoz Oliva en marzo 31, 2012 a 1:43pm

Muchas gracias José...te tengo fichao, que lo sepas¡¡¡jejeje

Comentado por Jose (Esperanza Linense) en marzo 26, 2012 a 1:53pm

Gracias una vez más por la Exaltación que brindaste a todos los hermanos de la Esperanza... Un lujo que la exaltaras tú. Me costó contener la emoción, especialmente en el fragmento dedicado a las lágrimas de la Virgen...

Que el llanto de la Esperanza,
es fuente rebosante de vida,
¡si cesa tu llanto Señora!
¿de dónde beberá “toa” La Línea?

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