Cofrades

Foro y Blog Semana Santa Sevilla


A veces vivimos tan rápido que no somos conscientes realmente del momento que estamos viviendo, es mi caso, pues jamás pensé que llegaría a sentir esto que hoy forma parte de mí. Y es que el amor parece algo natural, una ley de vida a la que todo el mundo tiene derecho, siendo un sentimiento que te hace feliz, aquello por lo que suspiras y que te eriza la piel cuando se acerca…


Corría aquel loco septiembre, y sin esperarlo, un flechazo me atravesó, nunca imaginé lo que daría de sí aquel instante. Mis ojos se clavaron en los suyos, a la par que sentía un inmenso ardor en mi interior, aún recuerdo el temblor de mis manos cuando tuve que darle aquellos dos besos en cada una de las despedidas… Momentos que son parte de esta historia, la que ha sido partícipe de mis días y compañera de sueños por las noches, desde hace un tiempo atrás. No voy a negar que busqué el amor, que deseé muchas noches que llegara pronto a mi vida, ¡y vaya si llegó!, pero no como lo soñaba. 


Para mí, amor es sinónimo de magia, un sentimiento inexplicable que recorre cada poro de la piel. Quisiera hablar de amor en paralelo a una razón de felicidad, pero no es el caso, pues el amor nunca me correspondió, sino que me esquivó, me dio la espalda y resbaló entre mis manos inundando mi alma, colmándola hasta rebosar en forma de lágrimas. Sentir esa sensación inquieta, ese algo que quiere salir del interior, pero que se queda por las venas, por no tener la certeza, sino el miedo de que falten las palabras y se quiebre el mismo cielo. A mí el amor, no me trajo más calor que el mío, el de mis noches entre sábanas, con la mente atrapada entre sus redes. A mí el amor, no me trajo caricias, ni abrazos, sino bofetadas y un peso que a veces creí no soportar. A mí el amor, me enseñó a odiar la palabra distancia, causante tal vez de este desamparo, me hizo preso de sus pasiones y se tomó el permiso de hacerme su sagrario. A mí el amor, no me trajo amaneceres con color de aurora no, a mí me trajo madrugadas de silencio entre lágrimas y nostálgicos pensamientos. No quiero cuestionarte, ni mucho menos juzgarte, pues por suerte sé que estás ahí, desde pequeño te conocí en las manos de mis abuelos, en los besos de mis padres o en aquella calle donde dos inocentes miradas narraban lo que eres. Tal vez has querido que sepa de ésta cara tuya y quizás en el futuro me muestres aquella por la que se te conoce. Ahora sé, que no eres fácil, que no estuve a tu altura y me pregunto si estás hecho para la carne humana, pues de tu corona me distes las espinas, por las que aún sangro y por las que rezo al mismo Dios. ¿Cuántas veces entregue plegarias por aquel amor?, hoy sé que no era mío, preguntándome dónde estabas, aquello de lo que tanto hablaban y ni siquiera comprendían. 


Yo creo que tú y yo nos conocemos ya bien, pues me enseñaste entre tanta desesperanza y sin saberlo la más bonita de las sensaciones que pudo aflorar en mí. Sentir que ese alguien es tan especial, que con un solo gesto hace que una lágrima se torne en sonrisa, sentir como a su lado no existe tiempo, que las horas son segundos y los días tan sólo minutos que se escapan, mientras los latidos del corazón se hacen compás del alma. Esperar con ilusión ese momento, esa hora, en la que el mundo es solo suyo. Ver en su cara el reflejo de todo lo que necesitas, que en su mirada encuentras esa mezcla de paz y pasión que te desata. Sentir que la vida es como aquel sueño que un día soñaste, y que con una sola palabra suya basta, para esperar soñando. Bendita esta locura, que me atrapa y me embelesa, que me enfría y me quema, como si fuera la primera vez que ante mis ojos se cruzara su semblante. Y desde entonces, algo cambio en mi vida, pues aunque no te tenga, aunque no pueda abrazarte en mis noches, ni tan siquiera imaginar que me besas, soy de tí, porque así me lo dicta el que late más por tí, que por mí. Estoy loco si, preso por tu belleza, cautivado por esos besos que ni siquiera llegaron. 


Y quién sabe si podré fundirte amor, o serás tú, quién funda este corazón, que cuando oye tu nombre se acelera. Tu alma es mi todo, con ella me duermo, con ella me despierto… Todo es silencio, que se hace susurro, ante el altar de aquella que es el amor puro. Y por las calles siembro la melancolía entre letras y letras de canciones, andando sin rumbo, sólo y pensativo, con la necesidad de dar el más fuerte de los gritos, respirar y empezar de nuevo. Y es que amigo, hoy te cuento que mi historia es amar, y que al verbo amar le sigue la amargura. Amargura sin consuelo, hecha melodía sin tiempo, con aroma de clavel abrileño. ¡Ay, ésta mi Amargura de la que soy dueño! No hay más norma que la tuya y es que; amargamente amo. Me enseñaste que hasta la más mágica de las sensaciones también puede llamarse Dolores. Esta es la historia de la que quería hablarte, permíteme que te de éste beso, y que se quede vivo en tus manos, por mí y por todos aquellos que aman en amargura. Guarda estos sentimientos en el corazón, mientras los últimos rayos del sol de aquel verano te acarician, a través de la ventana. Ese verano en el que me enseñaste que es amor en tu Amargura…


Santiago Jiménez Lozano.

Visitas: 490

Comentar

¡Necesitas ser un miembro de Cofrades para añadir comentarios!

Participar en Cofrades

Comentado por Iván Estrada en noviembre 29, 2013 a 6:50pm

Un sentimiento, que aunque lejos, es muy parecido. Bello mensaje!! Felicitaciones

Sobre


Publicidad

 




 

Pasión en Sevilla

Música

Cargando…

© 2019   Creado por Pasionensevilla.   Tecnología de

Emblemas  |  Reportar un problema  |  Términos de servicio