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Como nueva que soy entre vosotros me gustaría contaros algo que llevo en el corazón, el formar parte de una familia, la de mi marido, que en buena medida dio tanto a nuestra Hermandad en la persona de un ser muy querido como fue Ana Ruesga. De entre todos sus sobrinos fuimos los más cercanos, y eso contribuyó a ahondar más- si es posible- el amor a nuestro Señor de la Tres Caídas y Nuestra Señora de la Esperanza.

Mi marido, que ha visto con agrado mi inclusión en esta página, me ayuda a desenvolverme por los entresijos de internet y en justa correspondencia me gustaría compartir con vosotros algo que él escribió hace ya unos años:

A ANITA

“Llegó la Semana Santa y ya nada es igual.

Un aire de melancolía lo envuelve todo y parece que el bullicio de un Domingo de Ramos ha quedado mudo, sin alma. Las gentes están allí, los nazarenos también, la música, el incienso, el tío de los globos, y el sol. La escena es perfecta, pero un balcón de San Jacinto está vacío, tú no estás, apoyada en la baranda y tapando con tus manos el resplandor cegador del astro rey. Yo tampoco, con el corazón dolorido estoy junto a mi madre enferma.

Te has ido a los balcones del cielo y nos has dejado huérfanos de cariño, para disfrutar de la Semana Santa al lado de la Estrella mañanera de una Esperanza infinita, donde el sol ya no molesta a tus ojos ciegos, porque la luz de Cristo lo llena todo.

Ya no podré decirte que te saluda fulano para que tu mano se agite en saludo afectuoso, ni que mengano llama a tu puerta buscando el refugio de tu balcón, ni el gentío a nuestros pies, ni el paso alegre y acompasado de los costaleros, ni sentir el temblor de tu cuerpo emocionado cuando una mañana de Viernes Santo intuya a nuestra Esperanza cerca de tu casa.

Te marchaste sin sentir y nos has dejado huérfanos de tu cariño.

En mi corazón quedarán las horas en la cabecera de tu cama, donde tantas confidencias me hiciste, tu certeza de que habías tomado la recta final de tu vida, la dulzura de tu agradecimiento a quienes aliviábamos tus penas, y tu fe.

No importan los honores que te hubieras merecido, sí tus silencios, tu entrega generosa a los demás y a tu hermandad, el amor infinito puesto en cuidar de María Santísima de la Esperanza y el reconocimiento hecho poesía en la que San Pedro atestiguaba tenerte reservado un sitio en los cielos.

Te has marchado con tu Esperanza y nos has dejado a los pies del caballo de una Tercera Caída de la que nos costará levantarnos para seguir el camino, porque ya no te tenemos.

Tú me enseñaste a buscar a Cristo en la Esperanza de los ojos profundos de su Madre; yo lo he transmitido a mis hijos y por ello quiero agradecerte tu ejemplo y enseñanza. Pero me has dejado el corazón roto.
Sólo te pido Anita, querida y entrañable tía Ana, que desde el balcón de los cielos cuides de nosotros, para que un día podamos echar anclas en el puerto que tú has ganado.”


Anita, Ana Ruesga, fue camarera de Nuestra Señora de la Esperanza durante 32 años.

Ella contribuyó en gran medida a que mis hijos se sientan tan trianeros como sus padres, que se hayan casado en Triana y que cada año vuelvan a las raíces, transmitiendo a sus hijas igualmente este sentimiento.

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Comentado por tianera en mayo 12, 2010 a 5:29pm
primero bienvenida y despues muchas gracias por esta entrada tan bella seguro que pronto empezaras a dominar este medio y nos pones mas cosas tuyas tambien
un abrazo
Comentado por Antonio Barrera Repullo en mayo 12, 2010 a 4:05pm
yo conoci a Anita (asi la llmabamos nosotros), cuantas veces he ido a su casa de la calle
san Jacinto, para recoger los aguares para vestir a la Virgen, cuantas charlas, cuantos consejos de esa mujer que hizo tanto por Ella, siempre le estare agradecido.... un saludo
Comentado por Emi(Angel macareno) en mayo 12, 2010 a 1:14pm
No tuve el placer de conocerla, pero me ha encantado la carta. Gracias por transmitirnos un trozo de corazón.
Un abrazo desde la alameda.
Comentado por Conchita D. -Triana- en mayo 12, 2010 a 10:03am
¡Ay, Anita Ruesga! que ejemplo de amor sin límites a nuestra Madre y Reina, pendiente durante tantos años de Ella, de su ajuar. La recuerdo en muchos momentos cuando estoy ante la Virgen, y a pesar del tiempo transcurrido, sigo echando de menos el honor que me reservaba cada mañana del Viernes Santo, cuando el paso de la Esperanza estaba delante de su casa y, en su nombre, yo le bajaba ese gran ramos de flores que le tenía preparado.
Gracias, Encarni, por haberla mencionado con esta entrada que, de verdad, me ha emocionado leer.
Un beso desde Triana.
Comentado por Conchita D. -Triana- en mayo 12, 2010 a 10:01am
¡Ay, Anita Ruesga! que ejemplo de amor sin límites a nuestra Madre y Reina, pendiente durante tantos años de Ella, de su ajuar. La recuerdo en muchos momentos cuando estoy ante la Virgen, y a pesar del tiempo transcurrido, sigo echando de menos el honor que me reservaba cada mañana del Viernes Santo, cuando el paso de la Esperanza estaba delante de su casa y, en su nombre, yo le bajaba ese gran ramos de flores que le tenía preparado.
Gracias, Encarni, por haberla mencionado con esta entrada que, de verdad, me ha emocionado leer.
Un beso desde Triana.

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