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Foro y Blog Semana Santa Sevilla


(Lamento anticipar que esta entrada es demasiado grande, dicho sea como un defecto y no una virtud, aunque sea malagueño. Me pasa como a los malos pregoneros, que nunca saben que parte del tostón eliminar)

 

Foto Lisardo. Soledad de Mena, Virgen pequeña en un trono grande

            Bueno, va llegando el momento de abordar la cuestión de las cuestiones para un comunero malagueño que “pasionea” en Sevilla: la cuestión del tamaño. Trataré de hacerlo empleando poco el metro y mucho el sentido del humor, del que nunca hay que escatimar ni en Málaga ni en Sevilla.

 

            En el hipotético caso de que un malagueño, de medida estándar, entrara a charlar de cofradías con un sevillano, cosa que sería muy, muy excepcional, para que nos vamos a engañar, no tardaría mucho en espetarle orgulloso que nuestros tronos son GRANDES. A continuación, el sevillano, seguro de si mismo, le soltará, lógicamente, que sus pasos son PROPORCIONADOS. Quiere con esto decir que su tamaño es el perfecto, no que sean pequeños.

 

            En esta tesitura de la discusión procedo a situarme mentalmente en terreno de nadie, tratando de poner en claro si el tamaño realmente importa o no.

 

 

1) “Las Puertas del Cielo”. Digamos que en Sevilla, salvo alguna “soleada” excepción, primero hubo puertas y después pasos y que en la Málaga de posguerra, el orden fue justamente al revés. Se empezó por los tronos y, pasados cuarenta años, se hicieron las puertas a juego de las casas de hermandad.

 

            En plena labor de reconstrucción del patrimonio perdido durante la república y la guerra civil, el entonces obispo D. Balbino Santos, que Dios tenga en su gloria, vio con buenos ojos expulsar a los tronos (como a los mercaderes) de los templos, con la excusa de que estos muebles obstaculizaban la celebración de los cultos. A fin de que la cosa quedara meridianamente clara, los párrocos tapiaron las puertas de las iglesias (no hablo metafóricamente, hablo de ladrillos y mezcla). Las puertas de la catedral se encontraban clausuradas para las procesiones ya desde el XIX. El tinglao se convirtió por tanto en una necesidad de supervivencia con carácter permanente, lo que tuvo grandes consecuencias: Si a la hora de salir y entrar no se les pone puertas al trono ¿Qué podía suceder? Pues lo que sucedió. Los tronos crecieron a sus altas y a sus anchas, consolidando una seña de identidad que, no obstante, ya se apuntaba en los felices años 20 del pasado siglo, con tronos de considerable tamaño, aunque siempre limitados a los dinteles de las respectivas sedes.

 

 El trono de la Paloma cuando era en blanco y negro

 

1) ¿Pero entonces a los sevillanos no les gustan los pasos grandes? Lo correcto sería decir que no les gustan mucho los tronos malagueños pero desde luego les gustan los pasos grandes.

 

            Si echamos la vista atrás comprobaremos que hasta entrado el siglo XX, la Semana Santa de los pasos grandes no era otra que la sevillana. Con todo lo que esto implicaba de llamativa atracción turística.

 

            Si avanzamos hasta el momento presente, observo que tener un paso grande tampoco desagrada mucho al cofrade medio sevillano, pues se enorgullece de sus grandes “barcos” y no les falta razón. Los pasos de Cristo sevillanos no difieren mucho en tamaño de los tronos malagueños, salvo puntuales excepciones. Os aseguro que procesionan en Sevilla pasos de misterio realmente grandes, incluso a los ojos de cualquier malagueño con la vista bien graduada. Alguna cofradía malagueña cuenta con pasos sevillanos adaptados a tronos y muchos ni lo saben, ni se han percatado de ello.

 

Foto Luis Javier Muñoz Brieva. Dolores de San Juan entrando en la catedral.

 

3) ¿Y a los malagueños entonces no les gustan los tronos pequeños? A partir de los años 80 del pasado siglo, una vez recuperados progresivamente los permisos para salir “de dentro” y efectuar de nuevo estación de penitencia en la catedral, las nuevas cofradías renunciaron voluntariamente al “trono de rompe y rasga” e incorporaron medidas y proporciones muy similares a las sevillanas. Obviamente también con excepciones. Por tanto tenemos ahora los malagueños una Semana Santa con todas las tallas.

 

            Por si alguien no lo sabe, Málaga no tiene reparos en cerrar su pasión el Viernes Santo con un trono reducido a la mínima expresión, la peana de la Virgen de Servitas, “miniatura” a la que nadie le cuestiona su malagueñismo por ser vestigio de lo que hubieron de ser las procesiones barrocas y decimonónicas: peanas de carrete y unos pocos horquilleros.

 

 Foto Luis M. Pozo. Dolorosa de Servitas, a lo grande sin complejos

 

5) Más grande todavía. En lo que si parece que hay sintonía en las dos ciudades es en la dichosa manía de ampliar pasos y tronos. Esto es, el no conformarse con lo que Dios nos ha dado y procurar aumentar de talla. Sólo tengo noticias puntuales de Sevilla pero en Málaga se ha incurrido en el lamentable error de alterar elegantes proporciones de importantes tronos por el ansia maniaco-expansiva. Que no todo lo grande es bueno es evidente. Los últimos nuevos tronos XL incorporados ex novo al procesionismo malagueño, el del Cristo de los Milagros (Zamarrilla) o el de la Sangre, constatan que un trono grande también puede rozar el mamotreto. Recientemente, la pretensión electoral de un candidato a hermano mayor de batir el record guiness de tronos malagueños con uno nuevo para la Virgen del Rocío de una altura pretendida de 6,40 metros, por 3,95 metros de ancho y 5,75 metros de largo, ha acabado en llamativo y estrepitoso fracaso.

 

Foto Luis M. Gomez Pozo. El Cristo de los Milagros empequeñecido por su trono

 

6) ¿Los pasos o tronos son grandes o pequeños respecto a qué? Pues muy sencillo, respecto al entorno. Así los tronos malagueños deben competir con grandes avenidas como la Alameda o Larios, por lo que el lucimiento aconseja aumentar las dimensiones. A larga distancia ganamos en vistosidad pero la falta de maniobrabilidad de los tronos respecto a los pasos les obligan a recorrer calles amplias y de pocas curvas. Perdemos con ello el callejeo sevillano y esas revirás en las que unos pasos crecidos quitan el hipo.

 

7) Buscando el paso perfecto. Existe en el mundo del arte y las matemáticas una posible solución a la controversia: La “divina proporción” o “razón áurea”. Un ideal de armonía y belleza basado en la geometría. Se identifica con la letra griega “fi” y sería el resultado de esta bonita operación aritmética 

La cuestión es que el dichoso numerito aparece en innumerables obras de arte y se repite milagrosamente por voluntad de Dios creador en la naturaleza, ya sea en la espiral de la concha de un molusco o en la disposición de un girasol. A los efectos que tratamos, si queremos conseguir un rectángulo áureo, el cociente de la longitud por la anchura nos debe dar “fi”.

 

            Me he quebrado los sesos y he deciros que no he encontrado la divina proporción hasta la fecha, ni en tronos ni en pasos. En cualquier caso basta examinar la regla para concluir que puede resultar proporcionado tanto lo grande como lo pequeño.

 

Y 8) Pequeña gran conclusión. Lamento ser tan críptico en mi conclusión. Existe otra proporción perfecta, aún más divina que la divina “razón aúrea”. Una proporción de dentro a fuera, que se irradia por la propia imagen y se percibe por el devoto. Otra razón “no áurea” que puede ver grande lo pequeño y sentir cercano lo grande. Un sentimiento minúsculo que se acrecienta con el tiempo por el que un trono se convierte en paso y un paso en un trono. Una belleza que no es grande ni pequeña. Una proporción inexplicable que se siente en comunicación íntima con la imagen de aquí o de allí, con lo que representa. Una elegancia que trasciende las medidas y las proporciones. Tengo la certeza que existe un tamaño común para Sevilla y Málaga. Espero que vosotros también lo podáis descubrir.

 

A Nono.

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Comentado por TACITA DE PLATA en noviembre 24, 2011 a 5:01pm

grande ande o no ande picha.

Comentado por Francisco A. Mazuecos. en noviembre 24, 2011 a 4:40pm

Amigo PUENTIFERARIO muy buen blog me encanto el poder leerlo y muy buenas las conclusiones de este, la verda yo creo que esto de las dimensiones esta en los gusto y ami emparticular las dos formas de celebrar la semana santa en este caso sevilla y malaga me parecen muy dignas y muy bonitas las dos y a las dos las conosco y edifrutado viendolas, pero detodas formas en cada sitio de españa la semana santa es muy peculiar y distenta en sus formas teniendo encuenta que en si la semana santa en la calle es una celebracion barroca en todos los sitios y dignos en sus estilos y diversidades que esa es la riqueza de la semana santa de malaga, sevilla y españa en general. saludos de paco...

Comentado por irene en noviembre 24, 2011 a 3:12pm

Tu si que montas el tinglao cada vez que salen de tus "extensas sienes" una de estas maravillas de post. !!!Tu si que eres grande boqueron mio!!!

Besos y Felicidades

 

 

Comentado por Quetintubocofrade en noviembre 24, 2011 a 12:37pm

El tamaño si tiene su impoirtancia, dependiendo del ambito cofrade en el que nos movamos. Sobre todo porque no todos los cofrades cuando nos reunimos al calor del amor en un bar   departimos sobre la teologia de la liberacion o sobre la fisiopatologia de la crucifixion en tiempos de Roma, y temas tan ciertamente esenciales y necesarios de debate como este protagonizan el flujo de ideas entre las distintas facciones de seguidores de Cristo en sus hermandades,. 

Recuerdo de chavalin , que mi Hermandad tenia ascendiente sobre el resto de cofrades imberbes, porque su paso de Cristo era "el mas grande de Carmona" . Desgraciadamemte, como para un roto siempre hay un descosido, ese pequeño momento de gloria aderezado de toneladas de peso y de esforzados costaleros en numero ingente era rapidamente contarrestado por una faccion de tendenciosos miembros de otra cofradia de murallas adentro, de pasos de reducidas dimensiones, casi testimoniales, requisito indispensable para poder alumbrar  por la ojiva de su torre-portada, singular ejemplo de arquitectura religiosa donde los haya en Andalucia y por ende España, que afirmaban con desvergonzado convencimineto

_" Sí , será muy grande, pero a Nuestra Virgen la quisieron cambiar por la Macarena, y dijimos que no" , ante lo cual, todos callabamos, unos con secreta envidia y cierto grado de estupefacta inseguridad y los otros preparando el siguioente ataque, esta vez ya demoledor, acerca de la "Morenez " de Nuestra Señora , cosa no simpre bien valorada en aquella Carmona de Virgenes blancas y  manos uncidas

En fin sirva esta como aportacion  al festejo, pues como se sabe, renuente estoy de escritura cofrade. Saludos

Comentado por Curro Cayuso Bueno en noviembre 24, 2011 a 12:02pm

Da igual el tamaño, en Andalucia hay para todos los colores y a cual mas bello, a mi particularmente si me gustas porque impresionan tela. En fin , un gran saludo de tu amigo.

Comentado por Quetintubocofrade en noviembre 24, 2011 a 12:02pm

Eso, a Nono, ¿ y a mí, qué?

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